2015/04/17

La Central Obrera Boliviana cumple 63 años de vida y ratifica el proceso de cambio

Hoy 17 de abril se cumplen 63 años de la fundación de la Central Obrera Boliviana (Cob). La ya legendaria central sindical del país del altiplano, tuvo su constitución al calor de las históricas jornadas revolucionarias protagonizadas por los trabajadores en 1952. Las mismas dieron por tierra con los sucesivos gobiernos de la oligárquica Rosca, para iniciar un proceso de transformaciones sociales que si bien a lo largo de un considerable tiempo, no pudo revolucionar completamente la estructura económico social boliviana; por un lado algunos cambios irreversibles hizo, aunque lo más significativo fue dejar un precedente de importancia en la conciencia de las masas explotadas y oprimidas de ese país.

Vale señalar que desde aquel tiempo hasta hoy, es la única central obrera en Bolivia, cuenta con más de dos millones de trabajadores afiliados y siempre mantuvo ese perfil clasista originario. Las legendarias tesis de Pulacayo elaboradas por los mineros en 1946 guían su itinerario.
Desde la denominada Guerra del Agua producida en el año 2000, en Bolivia se viene desarrollando una secuencia de luchas populares y conquistas que fueron bautizadas como  “proceso de cambio”. Sin la existencia del mismo no se entendería la llegada de Evo Morales al Palacio Quemado en enero de 2006, tras ganar las elecciones en 2005, y formular un proceso instituyente a partir del cual se convalidaría una nueva Constitución Política de Estado y la conformación de un Estado plurinacional. La Cob arribó con coincidencias y diferencias a veces muy pronunciadas con respecto a la gestión del movimiento al socialismo (Mas). Tanto es así que hace tres años desde la central se había planteado la conformación de un instrumento político de los trabajadores, para enfrentar electoralmente a Evo. Desde finales de 2013 la Cob y el Mas, se acercaron conformando una alianza histórica. Esa unidad fue decisiva en octubre del año pasado cuando Evo Morales fuera reelecto por poco más del 60 % de los sufragios.

Según informa hoy la Agencia Boliviana de Información (ABI), el secretario de Integración y Desarrollo de la Central Obrera Boliviana, José Luis Delgado, remarcó ayer  jueves el compromiso de esa entidad matriz de los trabajadores bolivianos de consolidar el proceso de cambio, en la víspera de la celebración de los 63 años de su creación, el 17 de abril de 1952.
    "Debe ser el pueblo boliviano a través de los movimientos sociales quienes profundicen el proceso de cambio y quienes reencaminen lo que no se hizo todavía y la COB quiere aportar, quiere proponer para construir un país que queremos y poder trabajar en beneficio del país", dijo a la ABI.  Recordó a su vez que en el ampliado nacional que se realizó de Santa Cruz el año pasado se emitió una declaración política, que estableció el reencuentro entre obreros, campesinos, indígenas y originarios para defender, profundizar y reencaminar el proceso de cambio.

    "Esto implica no permitir el retorno de la derecha a los órganos del poder, no permitir que quienes han vendido la Patria, quienes han defenestrado los recursos naturales del país vuelvan otra vez a los órganos del poder, nunca más", dijo el dirigente obrero, y aseguró que   "El proceso neoliberal ha montado en el país un modelo económico fuerte que está costando desmontarlo, no ha sido suficiente decir a través de un decreto se anula el decreto 21060*, cuando ese decreto es la madre del modelo económico que ha imperado en la época neoliberal, que ha ido fortaleciendo esa economía neoliberal y lo que tenemos que hacer ahora es desmontarla", puntualizó.
    Delgado calificó la relación entre el Gobierno del presidente Evo Morales y la COB como un "hecho histórico", que tiende a favorecer a las grandes mayorías del país, aunque recordó que tuvieron momentos de confrontación.

*El decreto 21060 fue promulgado por el presidente Víctor Paz Estensoro el 29 de agosto de 1985. Señalando que “Bolivia se nos muere” el que fuera presidente revolucionario 33 años antes, promulgaba así la muerte del estatismo, para inaugurar el neoliberalismo en el país del altiplano.

2015/04/14

A 19 semanas de las PASO, se vienen algunas de temperatura elevada.

Cuando esta edición de El Correo Gráfico esté en la calle, faltaran sólo 10 semanas para la presentación de las listas de precandidatos ante las autoridades partidarias respectivas, y 19 semanas para la realización de las elecciones primarias (Paso). El 20 de junio será la fecha tope para inscribir las listas, mientras que la oficialización de las boletas será 6 días después. Como es de público conocimiento las elecciones primarias serán el 9 de agosto.

Tras más de 30 años de democracia, pareciera que la misma se hubiera consolidado. Lo cierto es que el impulso que en otros momentos diera el imperio, hacia las camarillas militares latinoamericanas dejó de ser una política prioritaria de los grandes poderes que emergen del capital más concentrado del mundo. Por ende la consolidación de una democracia en la cual no aparecen rupturas institucionales, en cierta medida es también el resultado de la política imperial, y no sólo la labor de las fuerzas políticas que bregan por sostener un determinado tipo de régimen político. Esta apreciación no exime que hoy el imperio maneje otras opciones de condicionamiento, como lo es el denominado “golpe blando”. Para entender lo que se viene señalando sólo basta subrayar que en 2001, en nuestro país, se vivió una fuerte crisis de legitimidad y representatividad, que hizo que la mayoría de las fuerzas tradicionales perdieran el consenso que debieran tener para profundizar el rumbo democrático. 2001 fue el punto más álgido de esa crisis, pero hay que entender que ella  -entendida como el rechazo de sectores importantes de la ciudadanía hacia la política y los políticos- a pesar de haberse atenuado considerablemente aún tiene vigencia. Que las candidaturas presidenciales estén signadas por “la buena imagen”, la mayoría de las veces en concordancia con las preferencias de los shows mediáticos, las fotos en revistas del espectáculo, o el almuerzo con Mirtha Legrand, es toda una señal al respecto.  La pregunta que habría que hacerse es por qué la imagen de un militante no mide. Responder esta pregunta llevaría un desarrollo aparte, por lo cual en lo que sigue ofreceremos una breve información sobre las candidaturas que presentarán las principales representaciones políticas de la Argentina.

Sin embargo el gran protagonismo este año lo viene teniendo ese partido que no pone en consideración sus candidaturas: el Judicial. Desde la trágica y misteriosa muerte del fiscal Natalio Alberto Nisman, la corporación judicial volvió a tener un protagonismo importante. Antes ya lo había llevado adelante con las ya famosas medidas cautelares. Este año con la marcha del 18F logró aglutinar tras de sí a la mayoría del arco opositor e incluso a todos esos que practican el apoliticismo militante.
Del espectro político mayoritario, la gran sorpresa fue la decisión de la Unión Cívica Radical (UCR) de alinearse con la nueva derecha argentina encarnada en el Pro de Mauricio Macri. Allí comparten filas con la Coalición Cívica de Elisa Carrió. El centenario partido radical le ofrece a Macri nada más ni nada menos que un armado territorial extendido a lo largo de todo el país, cosa que el Pro no puede garantizar. No son pocos los militantes del radicalismo, principalmente los de la juventud, los que no vieron con buenos ojos ese viraje.
Si bien el Frente Renovador de Sergio Massa contaba con buenas chances en las encuestas  hasta no hace mucho, hoy pareciera haber quedado con posibilidades claras nada más que para hacer fuerza en la gobernación de la provincia de Buenos Aires. Massa también aspiraba a contar con la estructura territorial del radicalismo. Macri le ganó esa apuesta.
Entre las otras fuerzas que se presentarán en la Paso, hay que señalar que la líder del GEN, Margarita Stolbizer se lanzó a la candidatura presidencial por un frente unido del centroizquierda, mientras que también se consolidan las listas del Frente de Izquierda y los trabajadores (FIT).
Tal vez el mapa más complejo previo a la oficialización de listas sea el que tiene el gobernante Frente para la Victoria (FpV). Las precandidaturas del gobernador de la provincia de Bs. As. Daniel Scioli y la del ministro del interior y transporte Florencio Randazzo, son las que se roban toda la atención, aunque haya otros que también pretendan llegar a ser candidatos. Las candidaturas de Jorge Taiana, Sergio Uribarri y Agustín Rossi son parte de una apuesta fuerte del kirchnerismo, aunque vale señalar que con la baja de Julián Domínguez hacia las presidenciales y con sumarse a las precandidaturas para la provincia, el FpV logró instalar en el principal distrito del país, un candidatura que pueda lidiar contra la del empresario Francisco De Narváez del Frente Renovador. 

Se vienen semanas de temperatura elevada.

2015/04/12

Apuntes para descolonizase mentalmente. El fútbol como ejemplo

Cuando hoy abro el portal del diario La Nación, se puede leer ahí "Horarios y TV para un domingo donde juegan Boca, River, y el Manchester". Es de alguna forma un anuncio que rebalsó el vaso de mi paciencia. Como me interesa el fútbol, además de las otras informaciones, siempre abro también los portales deportivos, y algo que no me pasa desapercibido, es que además de la información local, lo que más se difunde en ellos es el fútbol europeo. Es más si en la Argentina no hay un partido interesante, en un portal como Olé es posible encontrar como portada al Barcelona, el Real Madrid o cualquier otro grande del viejo continente. La otra vez consulté un sitio peruano, para informarme sobre el Juan Aurich, y la lógica se repite. Mucho sobre Europa.
Uno podría preguntarse si a los de acá nos interesa tanto cómo va en la tabla de posiciones el Milan, o los medios nos imponen eso, y como no te queda otra lo tenés que ver. Lo mismo pasa en los canales televisivos de deportes.
Particularmente me gustaría entrar a algún medio y ver que ganaron Peñarol, el Botafogo o Cerro Porteño, pero bueno, la integración latinoamericana parece que se da por otros carriles. 

2015/04/06

El surgimiento del laborismo en la Argentina II

Tal cuenta Cipriano Reyes en su libro “Yo hice el 17 de Octubre”, las injusticias en el lugar de trabajo eran muchas. Él se refiere en primer lugar a los frigoríficos Swift y Armour de Berisso, de los cuales el fuera parte. En ese lugar los trabajadores padecían las mayores atrocidades. Cipriano había trabajado en la Sala de Calderas, y decía que los trabajadores de esa sección comían con las manos sucias, y sentados en el piso con las espaldas apoyadas en una pared. No lo dijo Cipriano en su libro, sino viejos obreros que trabajaron en ésa época –a quienes este cronista alguna vez escuchó-, que si alguien en la fábrica pedía permiso para ir al baño, si en 2 o 3 minutos no salía de él, un sereno les  golpeaba la puerta con un palo. Realizar un inventario de las injusticias que padecían los obreros en el puesto de trabajo, llevaría una labor aparte. Para lo que se intenta decir acá sólo basta saber que eso era la moneda corriente, y que las tendencias sindicales de entonces tenían como primera política resolver esas situaciones. El problema salarial estaba subordinado a ello. Cipriano en su libro lo dice con todas las letras: para ese esfuerzo sobrehumano de trabajar en una sala de calderas que se asemejaba al infierno que describe el Dante en la Comedia, lo que se pagaba era extremadamente poco. No cuestionaba la plusvalía obviamente, sino la distribución completamente injusta de la misma. Tampoco se le puede pedir a un Cipriano que sobre las tesis marxistas de El Capital no haya sabido tanto, cuando otros que si decían conocerlas, a esos detalles de las injusticias laborales, no le prestaban demasiada atención. Cipriano en los frigoríficos de Berisso, construyó las principales bases de lo que más tarde sería el partido laborista, y fue uno (sino el más importante) de los sindicalistas que generaron la gran movilización que fuera el 17 de Octubre del ’45. En esas coordenadas al gremio de la Carne, los laboristas se lo ganaron a los comunistas que encabezaba el célebre dirigente José Peter. Se lo ganaron a fuerza de sostener mejor las demandas obreras, no por artilugios burocráticos. Eso debiera quedar muy claro si se pretende entender por qué el proletariado de entonces abandonó la conducción del partido comunista. Tiene que quedar muy claro que, quien escribe nunca va a utilizar la palabra comunista en sentido peyorativo, ya que esa palabra misma podría enmarcarlo ideológicamente. Lo que se cuestiona acá es una política muy concreta que los que decían llamarse comunistas -por ese entonces- habían dejado de lado. Muchos militantes obreros comunistas de base, con mucha participación en las luchas de la década del ’30, irían a pasarse con Cipriano. Esos mismos militantes alguna vez le contaron a quién escribe su profunda admiración por Peter, a pesar de haber quedado en la vereda de enfrente. Y eso que en Berisso se produjeron enfrentamientos armados entre laboristas y comunistas que dieron como resultado que uno de los hermanos de Cipriano, cayera muerto. Al funeral en Berisso hasta el por entonces Coronel Perón asistió y la caravana que se hizo desde el lugar hasta el cementerio de La Plata, cuentan que fue inmensa. De todas formas aunque haya habido bajas, ésas, eran contradicciones en el seno de la clase trabajadora. Pero no hay que dejar que eso no se señale, porque sino la historia se quedaría por la mitad. La emergencia del laborismo en Berisso es una labor de reconstrucción histórica que debiera hacerse. Si en los años ’70 los que adheríamos a las tendencias clasistas y revolucionarios de entonces, señalábamos que los obreros de las automotrices cordobesas eran la fracción más importante de toda la clase en su lucha contra la dictadura que había iniciado Onganía en el ’66, y que podía convertirse en la verdadera vanguardia proletaria; lo que no caben dudas es que los trabajadores de los frigoríficos de Berisso en los ’40, habían sido los que ocuparan un idéntico lugar. Esa caracterización surge de un análisis objetivo de los principales baluartes de la producción, tanto en un ejemplo como en el otro. De igual forma, magistralmente Cipriano en su libro señala que tanto la sala de Calderas, como la de Máquinas eran el principal eslabón de la cadena productiva en los frigoríficos. Si se paraban esas dos secciones se paraba todo.
Como esto se hizo un poco extenso para la lectura que se hace en Internet, terminamos por acá y proseguimos en una próxima entrega en la cual nos referiremos particularmente al trabajo que los sindicalistas laboristas les encargaban a los muchachos del barrio en el que vivían. Era esa la idea inicial pero la introducción se hizo un poco larga. 

2015/04/04

El surgimiento del laborismo como inflexión de los comunistas- Algunas premisas para elaborar una historia reciente

En la Argentina de los años previos a la década del ’40, la gran mayoría de los trabajadores estaban nucleados en sindicatos dirigidos por los anarquistas, los comunistas o los socialistas. Muy lejos estaban esas fracciones políticas conductoras del movimiento obrero, de tener alguna cercanía con los gobiernos de entonces y con los partidos que marcaban la agenda nacional. En una totalidad social compleja indudablemente cualquier fracción política podría en momentos muy precisos formar alianzas tácticas con fuerzas sumamente diferentes. Pero si se ve el trazo más grueso de aquellas coyunturas, las fuerzas que conducían el movimiento sindical argentino, se encontraban bien lejanas de las fuerzas hegemónicas.
Una pregunta que podría hacerse es por qué los obreros elegían a determinadas conducciones gremiales, estando éstas, la mayoría de las veces alejadas de los gobiernos. Si bien a los gobiernos del radical Hipólito Yrigoyen por muchos son considerados como un emblema de nacionalismo progresista, el mismo, tuvo al movimiento obrero principalmente anarquista, en la vereda de enfrente, y no son pocos los que  le endilgan al mandatario radical la política excesivamente represiva que, tuvo a la Semana Trágica como su ejemplo más contundente. Cipriano Reyes fue alguien que nunca le perdonó eso al radicalismo. Los obreros provenientes del laborismo y que luego se hicieran peronistas, tomaron con respecto a Yrigoyen idéntica posición. El peronismo del ’45 tuvo otras vetas no obreras que reivindicaron al caudillo radical, pero hay que señalar con fuerza que las principales vertientes obreras que confluyeran bajo la conducción del Coronel Perón, no tuvieron esa posición. No se trata de señalar si el laborismo se equivocaba o no en la caracterización de Yrigoyen, sino simplemente que ése era un dato de la realidad.
En aquellos tiempos la adhesión sindical no era algo que se diera como la correspondencia entre dos elementos ajenos entre sí. Los referentes gremiales eran gente que trabajaba, y que ante determinadas injusticias reaccionaban junto al resto. Eran conducciones naturales. No existían aún esos grandes aparatos sindicales en los cuales además del reclamo, se privilegia la obra social o el turismo. El sindicalista era uno más de los trabajadores, y acataba las decisiones de la base. Si las conducciones debían ser elegidas lo que se privilegiaba para ello era la eficacia para sostener el conflicto y llevarlo a una resolución valedera. Es decir que lo que estaba en juego era la capacidad para resolver las demandas obreras. Si una dirección sindical no se encuentra condicionada o influenciada desde afuera ya sea por un partido, o por los intereses empresarios, obviamente que tendrá una capacidad de respuesta mucho mayor. Mucho más si ser conducción no es sinónimo de hacer negocios con sectores ajenos a la base obrera. Si un sindicato se convierte en una fuente de recursos, es probable que las conducciones se alejen de los reclamos, y lo que les interese sea mantener cargos a cualquier costo. Pero esta clase de cosas no sucedía en esos tiempos. No obstante podían existir condicionamientos para las direcciones gremiales, más ligadas a cierta clase de políticas, como de igual forma, siempre existen límites propios a la falta de experiencia. Estos factores condicionan obviamente la labor gremial, y hacen que la gran masa obrera se incline a cambiar de opciones. Concretamente lo que habría que desarrollar es el porqué de abandonar ciertas conducciones clásicas e inclinarse hacia nuevas propuestas, tal como fueron las diferentes tendencias sindicales que luego confluirían en el partido laborista, para apoyar desde ahí al por entonces Coronel Perón, que emergía como un referente de importancia, por su labor en la Secretaría de Trabajo y Previsión, la cual le dio una gran visibilidad.
A partir de fines de la década del ’30 y comienzos de la de los ’40 es cuando comienzan a desarrollarse con bastante fuerza las tendencias que confluirían en el laborismo. Esto se enmarcaba en el período de la segunda gran guerra. Fue en ese momento preciso cuando las direcciones sindicales comunistas y socialistas comenzaron a perder peso en los sindicatos.
Durante gran parte de la década del ’30 los comunistas lograron sostener un gran prestigio en el seno de las bases obreras teniendo como punto de mayor encumbramiento, la gran huelga de la Construcción del ’36. Luego comenzaría su declive y el surgimiento de esas nuevas tendencias señaladas más arriba, que provenían principalmente del anarquismo y el sindicalismo revolucionario. Muchos obreros de base, con militancia comunista o socialista también en el inicio de los ’40 se comenzaron a sumar a las tendencias laboristas. En los frigoríficos Swift y Armour de Berisso, esto fue bastante elocuente. Cuando se señala en estas letras que hubo un pasaje de un lugar a otro, en lo que no hay que caer es un simplismo reduccionista, y por tanto indagar sobre las causas de ese pasaje, ya que ésa sería la única forma posible para entender ciertos movimientos de la sociedad, no cayendo en adhesiones que dejan de lado los causales y que reducen todo a filiaciones sentimentales o románticas.

Si los comunistas comenzaron a perder privilegio e influencia entre los trabajadores eso se debió principalmente a que equivocaron el rumbo. En lugar de someterse a las demandas de la base, su política se inclinó hacia una posición que hoy se podría denominar geopolítica. La existencia por entonces de una gran nación proletaria, en lugar de favorecer las luchas de los trabajadores del mundo lograba que las mismas fueran condicionadas, por los intereses particulares de la Unión Soviética, cosa que se acentuaba mucho más, en una coyuntura caracterizada por el belicismo mundial.
Entre 1928 y 1935 se dio en el seno de la Comintern (Internacional Comunista) lo que se denominó “Tercer período” o de lucha de “clase contra clase”. En un artículo muy interesante escrito por Ben Brewster que fuera publicado en 1973 por la revista Pasado y Presente, y que llevaba el título de Insurrección y poder dual, este autor sostenía que en ese período de 7 años se dio una fuerte ofensiva de los diferentes partidos comunistas del mundo para derrocar a los Estados burgueses, pero que esa política eclosionaría a mediados de la década con el surgimiento de políticas defensivas como son la de frente popular, unidad antifascista y otras. Ante la irrupción de la 2da gran guerra, indudablemente la Unión Soviética tuvo que preservar su integridad, pero esto no podía nunca implicar, que los trabajadores del mundo tuvieran que ser tibios con sus amos británicos o estadounidenses, porque estos fueran por ese entonces aliados tácticos de la URSS. De todas formas habría que ver si ésa era una política que emergía desde la URSS o era patrocinada por algunos referentes de la Comintern que tenían influencia en el mundo occidental. La política del PC argentino, más precisamente la de su dirigente Victorio Codovilla, más que ampararse en la estrategia estaliniana, era una semblanza del por ese entonces dominante browderismo, que llevaba ese nombre por Earl Russell Browder, dirigente del PC de los EEUU, quien ya adelantaba algunas de las premisas de la política postestaliniana consistente en la coexistencia pacífica, entre la URSS y las otras potencias occidentales, principalmente los EEUU. Lo cierto es que el proceso de la guerra popular prolongada en la China de entonces no se detuvo, e hizo que la coyuntura fuera mucho más que propicia para que la revolución encabezada por el PC Chino de Mao Tse tung triunfara en 1949. La posición defensiva de los partidos de la Comintern restauraban subrepticiamente en la segunda gran guerra, la política de la internacional socialista durante la primera gran guerra, que indicaba que los trabajadores debían sumarse a las burguesías de sus países para defenderlas, promoviendo así la política del social chauvinismo.

La gran claridad conceptual de Lenin fue justamente interpretar que la coyuntura bélica se transformaba en la más precisa oportunidad para llevar adelante la revolución. El estallido de las contradicciones interburguesas, abría una grieta por donde se podía colar el proletariado.  Mao advirtió en la segunda guerra lo que Lenin había visto en la primera pero no lo explicitó, tal vez su percepción fue mucho más cercana a la práctica que encabezaba. Pero el resultado fue equivalente. Lo cierto es que los trabajadores que buscaban conducciones gremiales y políticas para enfrentar a sus patrones, en ese período tuvieron la deserción de los comunistas.
El prestigio que había ganado el PC en sus luchas gremiales realizadas durante gran parte de la década del ’30, se fue eclipsando, y la conducción del comunista José Peter , gran líder de los trabajadores de la carne, fue puesta en dudas por el emergente Cipriano Reyes, quien le arrebataría a fuerza de luchas muy concretas del sector, la conducción gremial. Concretamente, los comunistas se negaron a llevar a fondo la lucha contra las patronales de los frigoríficos, porque éstas eran inglesas y el Reino Unido estaba en ese entonces aliado a la URSS por la coyuntura bélica.

La clase obrera argentina no llegó al peronismo, porque fuera embaucada por posturas populistas o nacionalistas, llegó al peronismo porque las conducciones sindicales que mejor la interpretaban, adhirieron en términos generales ya desde el ‘43 a las posiciones de un grupo de militares que objetivamente estaban en contradicción con las clases dominantes tradicionales y hegemónicas. También por la deserción de las direcciones anteriores

Esto es una breve descripción de un trabajo que estamos realizando sobre la participación obrera en la emergencia del peronismo. 

2015/03/31

El paro de hoy y la reflexión siempre presente sobre el sindicalismo

En los ’70 existía una discusión en la izquierda en cuanto a cómo caracterizar a la mayoría de las direcciones preeminentes en el arco sindical. Si bien si vivía un tiempo de revuelta y de clasismo, las principales conducciones  de los gremios eran un freno al avance de las luchas de ese entonces. No sólo estaban arregladas con las patronales, también con las fuerzas represivas del Estado para desactivar cualquier movilización. Se escuchaba entonces a los que hablaban de la burocracia sindical, pero también a los que decían que los Rucci, Kloosterman o Coria, más que ponerse por encima de los trabajadores, el rótulo de burócratas les quedaba corto y eran principalmente agentes de la burguesía en el seno de la clase obrera. Ese sector de la izquierda hablaba por entonces de los jerarcas sindicales. Los jerarcas habían dejado de ser obreros. Era un debate de aquella época que no prosiguió nunca más, y que al obviarlo las nuevas generaciones necesariamente se privan de conceptualizaciones que hoy serían importantes para analizar la realidad. Por ese entonces la Unión Soviética había ya dejado de ser socialista, pero los trotskistas locales afirmaban que seguía siendo un Estado Obrero (pero burocratizado). En ese entonces fui parte de un debate entre un militante de la Federación Juvenil Comunista y otro de la Juventud del PST. El primero defendía a rajatabla el rumbo de la URSS, mientras que el otro decía que en ese lugar había triunfado la burocracia obrera. Ni una cosa ni la otra –les dije-, en la URSS la burguesía había recuperado el poder. Menos de dos décadas después nadie podía ya volver a debatir los supuestos ni de los prosoviéticos ni los de los trotskistas. Aludir a este debate tiene que ver principalmente con la caracterización sobre las conducciones sindicales. Los Rucci, Coria o Kloosterman ya habían dejado de ser obreros, ni siquiera lo eran pasando por arriba a sus dirigidos. Se habían convertido en verdaderos socios de las patronales, y comenzaban así una acumulación originaria de recursos que los convertiría en burgueses de nuevo tipo.

Siempre fue importante mantener la unidad de los trabajadores en cuanto a sus representaciones gremiales, ya que un sindicalismo escindido o fragmentado se torna inoperante. En tal sentido siempre me pareció que era bueno mantener una única CGT. En el ’92 conocí al por ese entonces incipiente Congreso de los Trabajadores Argentinos (CTA) que algunos años después se conformaría en la central CTA. Y me pareció muy coherente la posición de sostener que la CGT se había convertido en un sindicalismo empresario, y que por ende no había que recuperarla sino conformar una nueva central. Son éstas algunas pequeñas sugerencias que se me vienen a la memoria tras escuchar a los jerarcas sindicales festejar el paro, acompañados por un Pablo Micheli, a mi entender extremadamente desacomodado, mientras muchos compañeros de la izquierda (con quienes tengo diferencias cruciales) le hacían el caldo gordo a los Gordos vandoristas, desplegando una combatividad obrera, más bien heterónoma.

Acá en Berisso los micros no pasaron, y algunos negocios cerraron por la tarde, más para extender los feriados de la semana que por temer a las brigadas obreras.

La cena donde todos pagaron felices

Éste como es de público conocimiento es un año electoral, y de acuerdo a ello se mueven todos esos intereses que para reforzarse necesitan que quien llegue a la presidencia sea alguien afín, alguien que les conceda toda una gama de beneficios acordes a su condición. De acuerdo a las reglas de la democracia, cualquiera que pretenda ocupar un cargo público puede hacerlo, siempre que cumpla con los requisitos legales; entre ellos ser candidato de una fuerza política convalidada para tal fin. Lo que no cualquiera puede es contar con los recursos económicos para emprender semejante tarea. Una campaña electoral tiene un costo, económicamente hablando. A veces sumamente alto. Una deuda de la democracia debiera ser fijar topes en el gasto para realizar una campaña, y tal vez hasta subsidiar a agrupamientos políticos que no se caracterizan por tener grandes finanzas. La competencia política no debiera trasladarse a una competencia económica. De esa forma los empresarios cuentan con mucho más chances que los trabajadores, por ejemplo. También se produce el arribo a la política de gente que a lo largo de su vida no se interesó demasiado en ella, pero que a veces ven que es un buen momento para invertir. Los ejemplos sobran.

En los últimos días, más precisamente el martes 17 de marzo, el candidato presidencial Mauricio Macri realizo una gran cena de empresarios para recaudar para la campaña. La misma tuvo lugar en la sede de La Rural, y el derecho al asiento tuvo como valor la cifra de 50 mil pesos. Los comensales se repartieron en mesas de 10 personas. "No me salen las palabras para agradecer esta convocatoria. Quiero transmitirles la idea de la reconciliación", les dijo a los presentes el jefe de gobierno porteño, agregando que "Hoy se impone en la Argentina una idea de cambio, tenemos que mirar el futuro". Los presentes dejaron a la caja amarilla la encomiable cifra de 120 millones de pesos. "Ya tenemos la plata para la campaña presidencial", dijeron desde el Pro.

Quienes estuvieron presentes en dicho evento fueron Jorge Correa (presidente de Nidera), Miguel Blanco (Swiss Medical), Luis Corsiglia, Osvaldo Bruco, Alejandro Gravier y Matías Gainza Eurnekian, entre otros. Había representantes de bancos, compañías agropecuarias, petroleras, de consultoría, medios, automotrices y tecnología, entre otras áreas. Y fueron 40 empresarios chinos, acercados por el candidato a legislador porteño Fernando Yuan, referente de la Cámara Argentino China de la Producción, la Industria y el Comercio.
Obviamente que los asistentes no fueron estafados con el precio de la entrada, la pagaron de buenas ganas. Eso significa que quién paga una cifra como ésa es porque espera algo a cambio, si eventualmente Mauricio Macri resultara presidente de los argentinos. No hay ingenuidad al respecto.

El fin de semana anterior a esa cena, la Convención de la Unión Cívica Radical (UCR) reunida en Gualeguaychú determinó su política de alianzas para las presidenciales de este año. Allí la línea motorizada por su presidente partidario Ernesto Sanz determinó que esa fuerza se presentará a las Primarias de agosto en acuerdo con el Pro de Macri, y la Coalición Cívica de Elisa Carrió. Esa postura ubicó al partido centenario en una muy marcada inclinación hacia la derecha del tablero político nacional.

A partir de ese momento no se dejó de señalar que en octubre habría un escenario de segunda vuelta, protagonizado seguramente por Macri y el candidato del Frente para la Victoria. Lo cierto es que el acuerdo entre radicales, lilitos y macristas, sepultó aún más las esperanzas del intendente de Tigre Sergio Massa, en su carrera presidencial. “Sergio no levanta” dicen desde su entorno, mientras que la mayoría de las consultoras le da sólo el 15 % de intención de voto al Frente Renovador. Eso a escala nacional, ya que al parecer en la Provincia de Buenos Aires el precandidato Francisco De Narváez estaría encabezando los sondeos. Recién en los últimos días con la decisión de Julián Domínguez de bajarse de las presidenciales y desembarcar en la provincia, el Frente para la Victoria pareciera empezar a decidir quiénes irían por un distrito clave. Desde el massismo ven que la alianza de los radicales con el Pro es capaz de captar una misma identidad de votante, y a su vez el tigrense está viendo cómo muchos de los que estaban en sus cercanías abandonan el barco. 

Nota publicada en El Correo Gráfico de Berisso

2015/03/17

El Imperio de las Formas

¿De dónde provienen las hermosas formas de un cuerpo? Si no fuera posible escapar de la ideología la respuesta podría ser bastante simple. Pero no es así, ya que las bellas formas no pueden ser explicadas bajo ningún parámetro de lo biológico. Mucho menos paradigmático resulta que en la forma, prevalezca el sentido de la vista en el lugar del resto de los sentidos, y que a su vez esas formas puedan ser exponentes del deseo y la atracción sexual. La existencia de cinco sentidos podría ya ser un rastro a seguir en el proceso de formalización que se fue dando en la historia humana.

Las formas son una creación humana, un proceso de geometrización de lo natural, de hacer que lo natural se pierda en las formas, y que eso que se eclipsa ya no pueda ser pensado de ninguna otra forma que no sea a través de una forma. Es como el invento del número. No siempre existieron los números, pero una vez inventados ya es imposible no numerar lo que no era enumerable en el momento previo a su descubrimiento.

No resulta para nada difícil imaginar que en la necesidad de la construcción del hábitat, se hayan dado formas a esos sitios en los cuales, el humano iría a vivir: ya sea la ciudad, el hogar, o el terreno a cultivar. Grandes y pequeñas figuras poliédricas, distintos polígonos, curvas y rectas al servicio de lo necesario para la supervivencia. Pero eso no es equivalente a las formas estéticas, mucho menos a formas biológicas consideradas de atracción, como pueden ser las curvas femeninas.   Insistimos, esas no son formas naturales. Incluso la atracción sexual de los mamíferos no proviene de las formas: más bien del tacto, del olfato; pero no de la geometría, tampoco de la topología. La atracción por el arte, por lo estético; sin dudas no tiene nada que se referencie en lo natural, e incluso tampoco en lo útil; más bien en eso que el idealismo llama el alma, y que quien escribe sabiendo que eso no existe intenta encontrar su equivalente. Lo bello, lo estético tal vez sean, resultados residuales de un proceso de formalización de lo natural. Un proceso que se desarrolla al margen de la producción de los valores de utilidad, tal vez su reverso, pero que se presentifica como si fuera natural. Proseguimos…

2015/03/15

Los vaivenes del radicalismo

La Unión Cívica Radical produce inclinamientos tan pronunciados que ya le hicieron perder el equilibrio. Vaya a saber por qué clase de cumplido, al radicalismo se lo ubicó como el partenaire del Peronismo en la clásica escena del bipartidismo. Tal vez eso sea porque el mentado bipartidismo en la Argentina nunca tuvo ninguna raigambre seria. Habría que indagar en la historia para esclarecer esta cuestión. Lo cierto es que la UCR en las presidenciales de 2011 hizo una alianza con el empresario colombiano Francisco De Narváez, quien se alinea con el peronismo no kirchnerista, y que es un exponente claro de una fracción de la sociedad que se inclina hacia la derecha del tablero político. En esa oportunidad el candidato Ricardo Alfonsín llevó como acompañante de fórmula al economista Javier González Fraga, un hombre decididamente jugado hacia los intereses de los sectores más concentrados de la economía argentina. En las elecciones legislativas de 2013, el radicalismo volvió a una alianza con el resto de los sectores de la socialdemocracia argentina (de la cual es parte), retornando así a sus viejos socios del frente progresista.

En 2015 decidió aliarse a la nueva derecha encarnada por el Pro de Mauricio Macri. No son incoherencias ideológicas, es el resultado de la supervivencia de una estructura que ya no resulta funcional a la sociedad.  En 1983 con el triunfo de Raúl Alfonsín se pensó que en la Argentina existía el bipartidismo. El alfonsinismo tal vez haya sido un hecho anómalo en la existencia del radicalismo, una excepción a la regla en un momento clave de la historia reciente, que implicaba el retorno de la democracia tras la dictadura más sangrienta de todas las que vivió el país. El radicalismo de la década del ochenta mostraba las banderas que había bajado hacía varias décadas. Un temor fundado es que el kirchnerismo sea para el peronismo, un equivalente del alfonsinismo para el radicalismo. Un retorno de banderas históricas en coyunturas específicas.

La primavera alfonsinista decayó ostensiblemente, y vale señalar que en las presidenciales de 1995, es decir dos elecciones presidenciales después de la de 1983, la UCR dejó el supuesto bipartidismo atado al surgimiento de una nueva fuerza política: el Frepaso. En los ’90 el radicalismo estaba en una crisis casi terminal, para que en el ’99 la nueva fuerza emergente en el 95 le tirara una soga para salvarla. En verdad ya desde las legislativas del ’97 el Frepaso constituiría junto al radicalismo la olvidable Alianza. Sin dudas eso fue empujado por sectores de la socialdemocracia y el socialcristianismo, entre los que se encontraba la CTA de Víctor De Gennaro entre otros.

La llegada de un presidente radical a la Rosada en el 99, no implicaba que el radicalismo se haya recompuesto. La salida prematura de Fernando de la Rúa de la presidencia implicó una fuerte crisis de hegemonía. Del “Voto Bronca” en las legislativas del 2011 al “Qué se vayan todos” de diciembre habían pasado nada más que dos meses. La presidencia interina de Eduardo Duhalde fue un escalón para la recomposición de la gobernabilidad. La logró con represión. El peronismo también sucumbió a la crisis. En ese escenario iría a aparecer Néstor Kirchner en 2003 logrando un significativo cierre a la crisis de representatividad, cubriendo así las fragmentaciones de los partidos tradicionales. Ese hueco no está cerrado.

Apuntes de la coyuntura

El próximo miércoles 18 se cumplirán dos meses de la muerte del fiscal Alberto Nisman. Desde el hecho sucedido en enero hasta hoy corrió mucha agua por debajo del puente.  Tal vez sobre el caso mismo no exista demasiada luz, pero nadie puede no observar que fue terriblemente instrumentalizado, y que el escenario político que se va desplegando este año es bajo la impronta de la muerte del fiscal. Existen hechos que sirven para marcar la cancha, que son disciplinadores, que establecen agenda, y que en definitiva plantean un terreno de juego, en el cual muy pocos advierten que podría ser posible elegir otras coordenadas. Los medios no dejan de recordar que ése es el campo de juego, y que igual que lo que le sucedió a River en Perú no le queda otra que jugar en una cancha de pasto sintético. El terreno de juego es sin dudas, el lugar que se pretende como natural aunque no lo sea. Obviamente no nos referimos nada más que al caso Nisman, ya que si uno se detuviera a examinar los detalles de la acción política, nos encontraríamos con un exceso de reglamentaciones. Ese fue siempre el juego de las democracias liberales y con el agotamiento parcial de ese paradigma, que sume a gran cantidad de la población en el descreimiento y la apatía, son los medios quienes se convierten en grandes protagonistas.

Nadie puede negar que hoy el conocimiento de la política, sea bastante insuficiente. La Democracia sobre la que se habla entró en ese piñón fijo de remarcar constantemente la división de poderes. Que el Poder Judicial debe ser independiente es un cliché de moda, ya que debe controlar al Ejecutivo. Sin dudas en esas afirmaciones, lo que nunca aparece es la voluntad popular, mucho menos la posibilidad de que si el pueblo no gobierna sino a través de sus representantes, tenga la posibilidad de controlar efectivamente. Nada más lejano al Pueblo que el Poder Judicial, y esto no es un juicio de valor, es una realidad incontrastable. Nunca los sectores populares formaron parte de ese Poder.

Hoy pareciera que el escenario político fuera simplemente un exasperado diálogo, por no decir enfrentamiento, entre un gran arco opositor tanto social ideológico como político institucional, con la cúpula del gobierno (es decir los sectores duros del kirchnerismo) dejando como espectadores al conjunto de la sociedad. Esto no quiere decir que los espectadores no jueguen, lo hacen. Mucho se le ha reprochado a este gobierno el hecho de crear confrontaciones, pero cuando uno observa detenidamente las conductas políticas, es probable encontrar un nivel de agresión muy fuerte en los sectores sociales opositores al gobierno, una violencia muy grande en todos esos ciudadanos de base rabiosamente Anti K. En los foros que los medios tienen en internet es posible presenciar esa guerra mediática entre “cacerolos” y “choriplaneros” que no es más que una sarta de agravios en los cuales nunca es posible compatibilizar ideas. No muy diferente de los comentarios de los hinchas de fútbol en las páginas deportivas. Entre los que tildan de “asesina” a la “Yegua” y los que intentan defenderla aunque no haya hecho nada, no existe ningún Tercero que pueda poner algún orden al debate. No hay Otro, hay una encerrona entre dos contendientes. Bueno si la lógica de los adherentes es esa, es posible que si la misma se cayera o colapsara, el “Qué se Vayan Todos” podría estar a la vuelta de la esquina.

Volvamos a los que militan desde el Poder. Mientras que el diario La Nación asegura que el Gobierno busca una tregua con el Poder Judicial para llegar a diciembre sin grandes novedades, pareciera que la tregua está planteada por otros sectores. Muy concretamente, puede señalarse que el sobreseimiento en tres causas que implican a civiles como cómplices de la última dictadura, en el lapso de una semana, resulta una señal muy clara e inequívoca, de que el Poder Judicial no está dispuesto a avanzar en un territorio en el cual la derecha argentina tiene una posición definida. Mucho más en un año electoral en el cual el retorno de la derecha al gobierno ya no es una mera suposición, e incluso teniendo en cuenta que dentro del Frente para la Victoria existen grandes sectores principalmente del PJ que nunca movieron el avispero por un tema como el de los DDHH, e incluso que podrían ser capaces de retornar a la teoría de los dos demonios. El mensaje del Poder Judicial es muy concreto, es hacia el kirchnerismo puro, y hacia los diferentes organismos de Derechos Humanos, y por qué no también a sectores de la izquierda. Sin una masiva marcha como la del 18F a la corporación judicial se le tornaría mucho más difícil contrarrestar el avance en causas por delitos de lesa humanidad.

La marcha del 18F fue una expresión masiva del rechazo que las clases medias y altas tienen (y tuvieron siempre) con respecto a políticas de ampliación de derechos al pueblo.  Un gobierno de raigambre popular debiera siempre en nuestro país trabajar la conciencia social de esos sectores, ya que no se trata de que hayan perdido derechos, o que su nivel de vida haya empeorado, todo lo contrario, la resistencia de los sectores medios es en primer lugar ideológica, expresa un sustrato de derechismo que impregna nuestra sociedad, y que en coyunturas de reflujo reaparece inevitablemente. Otra señal clara fue la de la Unión Cívica Radical. El centenario partido de las clases medias argentinas decidió rumbear hacia la derecha, y encolumnarse con Mauricio Macri. Según el presidente de la UCR Ernesto Sanz se trata del “Republicanismo contra el Populismo”. Para los que indagamos en las definiciones, esa definición suena bastante abstracta.

Poco es tenido en cuenta el avance del Imperio contra la soberanía de Venezuela. Un avance que apunta a toda la región.

2015/03/11

El peligro es EEUU

Desde el año pasado, el presidente ecuatoriano Rafael Correa nunca dejó de advertir que en Latinoamérica se está produciendo un viraje hacia la derecha. Según el mandatario se está produciendo una arremetida del  Imperio, que se expresa bajo diferentes formas de enfrentamiento, y que tiene como epicentro a Venezuela tras el fallecimiento del líder bolivariano Hugo Chávez. Cuando existe realmente una oleada desestabilizadora, es necesario estar muy alerta, e intentar contrarrestar el mínimo signo de revuelta, para que no se generalice, para que no se prendan falsas alarmas, y para que el pueblo realmente honesto no caiga en la seducción de los poderosos de siempre. Indudablemente esto no es fácil ya que mal que nos pese en nuestra región no se consolidaron gobiernos populares homogéneos, sino que lo realmente existente es el resultado en muchas ocasiones de negociaciones oscuras con sectores del poder real. Ese poder que no cambió a pesar de lo nuevo que se fue desplegando en la primera década de este siglo. La coexistencia de lo nuevo; con un empresariado principalmente retrógrado, con fuerzas de seguridad creadas con fines de represión a los sectores populares, con aparatos judiciales anticuados, con medios de información que manipulan constantemente el sentido común; hacen que la construcción de una nueva hegemonía popular y antiimperialista sea como fue siempre: un trabajo casi artesanal.  Un desafío de activistas y militantes que se desarrolla al margen de los beneficios que podría brindar cierto acercamiento a las esferas del poder. Sin dudas, las transformaciones parten desde el llano, pero en la primera década de este siglo fue posible ver en la región, experiencias de gobiernos progresistas que se dieron en consonancia y retroalimentación con sectores populares organizados. El nivel de incidencia de esas organizaciones en la política de un gobierno es sin dudas una gran salvaguarda de los logros alcanzados. Mucho más si eso genera en la población el efecto de sentir la necesidad de autodefensa.

Como es sabido en el inicio de esta semana el gobierno de los EEUU declaró que Venezuela es un peligro para su propia seguridad. Si bien se escuchó la rápida respuesta de los gobiernos de Ecuador, Bolivia y Cuba en solidaridad activa con el gobierno de Nicolás Maduro, falta una respuesta de conjunto. La próxima semana se realizará la cumbre de la Unasur, un organismo que habiendo nacido con gran entusiasmo fue en una marcada recaída. Esto debiera evaluarse ya que Unasur no debiera ser nada más que la apuesta de los gobiernos progresistas, debiera ser una conciencia extendida en los pueblos. Porque lo que no podemos dudar es que EEUU es el gran peligro para nuestra seguridad.  La historia de las últimas décadas lo confirma largamente.

2015/03/02

Noticias de ayer. ¡Extra! ¡Extra!.

Decíamos que hoy una parte de la realidad se ha fugado de ella. Que existen lugares predeterminados a lo indescifrable, a lo indemostrable. Qué lugar tiene ahí el periodismo, uno se podría preguntar. Sería una de las preguntas más sanas para hacerse, ya que hoy la posibilidad de conocer la realidad es un privilegio dado a los medios de información. El conocimiento directo, hoy está desacreditado, ya que los que podrían revelarlo a través de los grandes medios son justamente aquellos a los que menos les interesa hacerlo. Las clases dominantes sólo difunden sus recortes. Y la información concerniente a las experiencias populares no es noticia. Para los sectores subalternos existe un tipo de información despolitizada, lo más alejada de la cotidianeidad. Los entretelones de los famosos por ejemplo.

Noticias de ayer. Extra, extra. Para el periodismo hoy la verdadera información, es casi un imposible. Por eso lo valioso de un Julian Assange y sus Wikileaks. Desde el 18 de enero esto es casi una certeza. La trágica muerte del fiscal Alberto Nisman lo primero que desnuda es la imposibilidad de acceder a lo real del acontecimiento. El departamento en Le Parc más que un dato de la realidad pareciera haberse convertido  en una de las principales piezas de un entramado de novela negra. Si en el género policial el cuarto cerrado por dentro representa el principal enigma a descifrar, el departamento de Nisman hoy pareciera haberse fugado de la realidad y ser parte de un eslabón más de ese laberinto construido por la proliferación, superposición y yuxtaposición de datos e imágenes que lejos de aportarle algún viso de realidad, lo convierten en un sitio de ficción. Planteado así cualquier especulación es válida. Los guerrilleros eran saharadíes, abajo en la tabla.

Pero el problema tal vez sea otro. Perdí mi cupo para el gas nervioso y noticias piratas. La concentración en un punto de la realidad, inevitablemente eclipsa al resto. El 23 de enero -cuando todos hablaban de Nisman-, en el barrio porteño de Mataderos, un kiosquero acribilló a balazos a Franco Zárate un joven  boliviano de 19 años. El asesinato tuvo encubrimiento policial, y eso obligó a sus familiares, amigos y organizaciones de DDHH a movilizarse. Todavía sigue siendo una cuestión abierta, pero eso para los medios no es noticia.

Las monjas verdes revolucionarias para el gran consumo. Noticia es la profecía de Lilita Carrió. La legisladora vaticinó un autogolpe de Estado que tendría que haber sucedido ayer 1º de marzo. La presidenta iba a romper la institucionalidad y Carrió temía ser fusilada por el general Milani.
Buenos atracos, perfectos atentados bien iluminados. Según los medios y también el jefe de la Seguridad de la Provincia de Buenos Aires  Alejandro Granados, se resaltó "que la emergencia de seguridad no se prorrogará porque cumplió sus objetivos". Granados reiteró las cifras expuestas por Scioli: "Incorporamos 25.000 policías, 3300 nuevos patrulleros y renovamos y modernizamos el equipamiento de la fuerza". No nos quedamos muy tranquilos con lo expuesto por el ministro sciolista. Justamente la oposición había dicho que la presidenta en su extenso discurso no había hablado de la Seguridad, cuando la cuestión de las policías y su accionar es un tema de las provincias. De eso nadie habla.

Interminables cadenas de video, la presión sujetan. Buenas noticias, sabrosas telefotos
¡A tragar sin culpa! 

2015/02/27

Vida de topos. El laburo subterráneo.

Marx no escatimaba hacer referencia a alguna metáfora para dar cuenta de la realidad, ya sea aquella en la cual se van produciendo los cambios, como en la cual es posible volver a practicar concretamente la transformación. Una de las principales metáforas esbozadas por el genio de Tréveris fue la del viejo topo. Ese incansable y proletario roedor, es aquel que durante la mayor cantidad de su tiempo, trabaja subterráneamente para mover inquietantemente la tierra que está por encima. El trabajo del topo es sin duda gris, es una tarea sin reconocimientos más que la que podría devenir de un futuro en el cual se produjeron los cambios soñados. Pero habría coyunturas históricas en las cuales ese incansable topo, podría despertar y lograr una visibilidad inaudita. Esos son los tiempos de la Revolución. En un incomparable film como Novecento, el topo intenta salir de la tierra, pero se queda ahí. El fascismo estaba presente aún. El topo es la figura de ese elemento emergente -vaya a saber por qué causa-, de aquel que se pasa la vida bregando por transformar lo dado por algo que sea mejor no sólo para él sino para el resto, y no por una cuestión religiosa sino porque está convencido de que es así. Nada justifica eso sino esa actitud. Esa lucha…

En la historia de la lucha de clases proletaria, el topo es ese que labura sin descanso en lo gris de la cotidianeidad, e intenta transformar lo espontáneo. Ese topo no tiene lugar en la heroicidad burguesa, tampoco en la cristiana que convirtió al caído en hijo del creador. El topo es invisible, ya sea porque labura subterráneamente o porque se confunde con el conjunto.

En una letra de la banda de rock Divididos que lleva el nombre de Vida de Topos, aparece una reflexión que podría superar largamente la esbozada por los intelectuales que se refirieron a ello. Le dice ahí Ricardo Mollo al Topo que no despierte más, que su eternidad es no despertar, mejor dicho que su eternidad es ese trabajo de zapa subterráneo. Ese laburo que carcome las neuronas anquilosadas por el sentido común. El Topo no es más que ese Otro que nos recuerda que en la sociedad que vivimos hay algo que no funciona y que podemos cambiarlo. Nos lo recuerda mientras labura por abajo, sin que siquiera sepamos que ese roedor anda por ahí….

El paradigma de lo indiscernible. La supremacía de la Doxa

Hoy existe un lugar que se fugó de la realidad. Un lugar indiscernible, un espacio y un tiempo que si bien se muestran como verosímil, como plausible; guardan en su seno lo indemostrable y la imposibilidad de rastrear de forma verdadera determinados hechos de la realidad. Tal vez ese punto de fuga o pozo gravitatorio, hoy sea parte de la realidad, pero de una que ya no es acorde a los parámetros establecidos en otros tiempos. Sin dudas la realidad es una construcción no tan real, pero cuesta observar esos hechos que demuestran fehacientemente que esa construcción se encuentra inmersa en un proceso de mutación. Es como si alguien observara en el medio de una calle, el acercamiento de un automóvil a mucha velocidad y que en el momento preciso en que lo tuviera que pisar, esos ojos vieran como ese móvil despareciera súbitamente de la escena. O fue una alucinación, un truco o tal vez un efecto visual, se podría pensar.

Ese pozo gravitatorio obviamente no es natural, tampoco queda tanto de la naturaleza. Ese hueco es parte de una construcción que está para ser vista de esa forma, por todos aquellos que sobre ese lugar sólo recibirán información. No está hecho para los que lo viven o lo presencian sin ninguna mediación. Eso que se ha vuelto indiscernible e indemostrable es todo aquello que nos llega a través de la mediación, pero entendiendo que la mediación ya no es algo que se interpone entre nosotros y el mundo. La mediación es el mundo y nosotros somos sujetos de eso.

Lo indemostrable resulta así la presencia exuberante y absoluta de la ideología, la que obviamente se presenta como realidad. Ninguna ideología se dice a sí misma ideológica, sería un despropósito, y no porque las ideologías sean el producto de genios malvados que las construyen para engañar a la gente, sino porque ellas son parte estructural del todo social, y sus leyes de producción y reproducción en gran parte se realizan al margen de la conciencia que se tenga de ello. El descubrimiento de un elemento constitutivo de la sociedad como lo es la ideología sólo fue posible a través de la irrupción del discurso científico.

Esos lugares ubicados en una rara topología en la cual prima lo indemostrable como verdad, son necesariamente sitios de disputa por la significación. Lejos de apuntar a la episteme estamos en presencia de la necesidad de la doxa, como elemento de diferenciación.

2015/02/24

El sentido común, entre la tarea gris y la poética de Mao.

Decíamos en escritos anteriores, que un nuevo sentido común se debe construir sobre el viejo, que es en primer lugar un trabajo gris de dotar a los trabajadores de herramientas e instrumentos para constituir una nueva perspectiva de la realidad. El sentido común podría ser enmarcado en una secuencia de conjuntos significantes o frases que son convalidadas por el uso repetido, por lo consuetudinario. En esas acepciones (contrastadas con la práctica) se encuentra el terreno concreto de lo que siempre se llamó la lucha ideológica. La conciencia por lo tanto lejos de ser un resultado luminoso es comparable a eso que ya no deslumbra tanto, porque fue hecho a base de trabajo. Casi comparable a la obra del artista, que puede deslumbrar, a quien no conoce el proceso de su confección. Obviamente siempre habrá elementos azarosos que son los que de alguna forma constituyen las genialidades, pero hay que convenir que lo principal son el esfuerzo, la dedicación y la tenacidad. Walter Benjamín señalaba que “el genio no es más que laboriosidad”. El trabajo rutinario del intelectual colectivo en el seno del pueblo trabajador es equivalente a lo señalado. No podría ser de otra forma si la base filosófica es el materialismo dialéctico.

En un informe al Partido Comunista de China (PCCh) realizado el 13 de agosto de 1945, que lleva el nombre de “La situación y nuestra política después de la victoria en la Guerra de resistencia contra el Japón”, Mao Tse- tung  da un claro ejemplo de lo que se viene señalando aquí sobre la construcción de un nuevo sentido común, no como un producto que surge ex nihilo sino como la labor del partido en el seno de las masas populares de la China de entonces, en el cual se vislumbra bastante bien cuál debe ser la tarea de la organización para transformar la espontaneidad de las masas y progresivamente llevarla hacia niveles de comprensión que antes no estaban. Si en Lenin es posible encontrar una secuencia de escritos que desde las Tesis de Abril hasta el momento de la revolución de Octubre, marcan la impronta del forzamiento de otra vuelta de tuerca a la revolución de febrero, para profundizar los cambios; es posible mostrar que en el escrito señalada de Mao, se encuentra la punta del ovillo que se va a desplegar hasta el triunfo en 1949 de la revolución proletaria en China. En agosto del ’45 Mao traza la particularidad del enfrentamiento al Kuomintang que hasta no hacía tanto había sido un aliado táctico en la guerra contra el imperialismo japonés.

Citaremos algunos párrafos de este escrito que nos parecen importantes, aunque sería preferible leer completo el apartado ya que la comprensión obviamente sería diferente.  “ Aparte de nuestra propia conciencia política, conciencia política de la vanguardia del proletariado, existe la cuestión de la conciencia política de las masas populares. Cuando el pueblo carece todavía de conciencia política, es enteramente posible que ceda a otros los frutos de la revolución. Esto ocurrió en el pasado. Hoy la conciencia política del pueblo chino también es mucho más alta” expresa Mao, agregando que “El despertar político del pueblo no es cosa fácil. Para desarraigar de la mente del pueblo las ideas erróneas, se requieren muchos esfuerzos serios de nuestra parte. Debemos barrer lo atrasado de la mente del pueblo chino, así como barremos nuestras habitaciones. El polvo no desaparece solo, sin que lo barran. Debemos llevar a cabo una amplia propaganda y educación entre las masas populares, a fin de que comprendan la situación real y la marcha de los acontecimientos de China y tengan confianza en su propia fuerza”.
Esta metáfora del barrido nos parece demasiado explicativa, ya que Mao utiliza ahí un ejemplo de lo cotidiano, y de lo que estaba presente en cualquier habitante de la China de entonces. Mao emprende ahí una metáfora y dice que el partido es la escoba, o que la escoba es el partido, y señala con un lenguaje muy próximo al sentido común no sólo de sus camaradas sino principalmente del pueblo que: “Escoba en mano, tienes que aprender a barrer; no te quedes en la cama soñando con que se levantará una ráfaga y barrerá todo el polvo. Nosotros los marxistas somos realistas revolucionarios y nunca nos entregamos a sueños ociosos. Hay un viejo dicho en China: ‘Levántate al alba y barre el patio’. El alba es el nacimiento de un nuevo día. Nuestros antepasados nos decían que nos levantáramos y barriéramos apenas apuntara el día. Nos señalaron una tarea. Sólo pensando y actuando de este modo sacaremos provecho y tendremos en qué ocupamos. China posee un vasto territorio, y es asunto nuestro limpiarlo con la escoba, pulgada a pulgada”. Antes había dicho que “Nuestra política es la de responder medida por medida y luchar por cada pulgada de terreno”.
Mao enunciaba las tareas ideológicas del intelectual colectivo con frases casi poéticas, pero muy cercanas al sentido común. Cuatro años después de este escrito en China triunfaba la segunda gran revolución después de la de Octubre del ’17.

Obviamente esto prosigue…

2015/02/23

El kirchnerismo tras 12 años de gobierno- Un balance que hay que hacer

Los procesos políticos sean del color que sean, nunca conservan la misma direccionalidad ni intención. Sólo una dirección muy aceitada, es decir con una masa crítica como base que le permita revertir tensiones o elementos inerciales, o modificar tendencias en el momento de mayor necesidad podría atenuar los vaivenes y declives. En la Argentina excluyendo el proceso de desmantelamiento del Estado, privatizaciones y entrega del patrimonio llevado adelante por Menem en el primer lustro de los noventa, éste pudo llevarse de acuerdo a un rumbo de dirección cuasi militar. Había un sentido común que lo convalidaba, pero, a partir de la mitad de la década comenzaría a profundizarse una resistencia que lo iría a desgastar facilitando la llegada de la Alianza al gobierno en el ’99. Ya en las elecciones de medio término del ’97 se avizoraba eso. Aún no existe un balance crítico del porqué, desde esa resistencia no se pudo generar una alternativa que no hubiera sido un rejunte con el radicalismo a la cabeza. Mucho menos de por qué ese gobierno no cumpliría más que medio mandato. Es probable que el armado de la Alianza y esa fragilidad para gobernar no sean más que las dos caras de una misma moneda. Y que el Establishment haya sido el principal mentor, aunque una gran parte del progresismo de entonces se haya ilusionado con ello. La salida prematura de Carlos “Chacho” Álvarez de la vicepresidencia era todo un indicador de la labilidad de dicha fuerza.
Tras 12 años de kirchnerismo es posible avizorar que no siempre se dio un ritmo parejo de construcción y movilización. La gestión en muchos momentos -principalmente en los primeros años- daba la sensación de ser bastante pragmática. Tras el conflicto con las patronales del campo y con el impulso de la ley de medios, el gobierno logró que la fuerza que lo sostenía se recomponga, tanto por la negativa (con la salida de sectores retrógrados del peronismo) como por la positiva con la llegada de sectores ubicadas a la izquierda, el nacimiento de nuevos medios, y el surgimiento de nuevas organizaciones no ancladas en el peronismo tradicional. Evidentemente estamos desarrollando un trazo muy grueso de lo acontecido en los últimos años. Para quien escribe el 2010 (y no exclusivamente por el fallecimiento del ex presidente Néstor Kirchner) fue el gran año del kirchnerismo, el de más despliegue y movilización, que culminaría un año después con el altisonante 54 %.
El año 2012 era de escenario abierto. O el kirchnerismo se consolidaba en una fuerza política diferente al PJ o sucumbía. La posibilidad de desarrollo de Unidos y Organizados era una apuesta singular. No se dio. La posibilidad concreta de llevar adelante un proceso constituyente para reformar la Constitución como en los países bolivarianos, era otra posibilidad. Tampoco se dio. La nacionalización de YPF ese año podía ser la punta del iceberg para profundizar una estructura económico- social diferenciada a los peores tiempos de la dependencia. La presidenta había planteado un año antes la industrialización de la ruralidad, cosa que hubiera revertido la primarización. El kirchnerismo que llega a 2015 no es igual al de 2010 (por dar un ejemplo). Si la cuestión Nisman resulta uno de los engranajes de la puesta en marcha de un “golpe blando”, en primer lugar habría que señalar que eso se produce por debilidad. Que después de 12 años de gestión el kirchnerismo tenga como posible heredero al gobernador Daniel Scioli, tal vez sea una señal de mayor debilidad aún.

La cuestión planteada exige un desarrollo que sea lo más exhaustivo posible, sin invalidar ni obviar datos de la realidad de los últimos años. Para quien escribe el año 2013 fue clave para llegar a esta configuración actual. Desde las negociaciones secretas entre Sergio Massa y Daniel Scioli a la elección de Martín Insaurralde como primer candidato del Frente para la Victoria, se produjo un cierto golpe de timón, que para muchos pasó desapercibido. Desde ese momento las perspectivas planteadas los años anteriores parecieran haber caído en saco roto, y el gobernador bonaerense empezar a aparecer como el candidato natural de la sucesión.  Volveremos sobre este tema…

2015/02/22

Una historia de Berisso de los años ‘50

A Elías Presutti los del club El Fortín, no se lo perdonaron tan rápido. Para ellos eso fue una gran traición. Aquel sábado 3 de septiembre Elías fue a ver el partido entre el club de su barrio y el del Honor y Patria en la cancha de estos últimos. Era el Derby del barrio ampliado. Ambos clubes estaban a sólo 4 cuadras de distancia.  La cancha del Honor y Patria estaba en la manzana comprendida entre las actuales calles 11 y 12, y 157 y 158. La manzana estaba pelada salvo la casa de ese búlgaro que después se la vendió al Negro Montenegro. Algunos pocos años después esos terrenos serían vendidos y ahí se fabricarían las casas que patrocinaba el Banco Hipotecario. Quien escribe vive en esa manzana desde sus 5 años. En algún momento también vivió en La Plata, pero volvió al lugar.
Yendo a hacer los mandados, a quien escribe lo paró un hombre de unos 80 años, pero en el que se nota haber hecho siempre mucho deporte.
-¿Vos sos Drozd no?
-Sí.
-Tengo que ir a ver a tu viejo, ¿Cómo anda él?
-Bien, y por qué tema.
-Decile que yo soy Elías. Hace mucho tiempo cuando la manzana donde vos vivís era casi baldía, ahí estaba la cancha del club. Una vez se jugaba ahí la copa del barrio, entre Honor y Patria y El Fortín. Yo fui a ver no más. Vivo en lo que era el barrio de El Fortín, cerca de la plaza. Pero a los del Honor y Patria les faltaba un jugador, y el arquero Vicente Nanni me invitó a completar la formación. No sabía qué hacer, pero dije bueno voy a jugar contra mi club. Lo peor de todo es que ganamos 2 a 0 y los dos goles los metí yo…
Si bien Nanni era un gran arquero, nunca quiso ser futbolista profesional. En cambio el Ñato Bernárdez que era hijo de uno de los fundadores del Honor y Patria, además de jugar para el club, allá por los ’50 fue jugador de Estudiantes de la Plata. Por lo que se sabe fue un delantero goleador, aunque en aquel clásico barrial el que metió los goles fue Presutti.

Las circunstancias de la vida, de la historia, en verdad las solidaridades que por ese entonces existían, hicieron que a Elías sus vecinos lo perdonaran.

2015/02/21

Sentido común y espontaneidad. Del iluminismo a la tarea gris

Según Gramsci el sentido común es una concepción disgregada, fragmentaria. A pesar de ello el sentido común es el lugar donde se asienta la hegemonía. En Gramsci es posible encontrar dos vetas principales, a saber, una de tipo filosófico o de reflexión sobre los métodos conceptuales del marxismo, y otra que es profundamente política, o más precisamente de teoría de la política. La noción de sentido común es esbozada principalmente en el lugar de la reflexión sobre la filosofía. Pero como un profundo autor marxista que nunca pierde la visión de la totalidad, aunque aborde las particularidades, Gramsci no deja de lado al sentido común en sus elaboraciones sobre teoría política. En “Espontaneidad y dirección consciente” de 1931, Gramsci encuadra al sentido común dentro de lo que Lenin había designado como lo espontáneo. El autor señala que no existe la espontaneidad pura, ya que de esa forma ella coincidiría con la mecanicidad pura, y que en el movimiento más espontáneo no es que no haya elementos de dirección conscientes sino que los mismos son incontrolables, no han dejado documentos identificables. A su vez afirmaba que en la espontaneidad se da una multiplicidad de elementos de dirección consciente que no sobrepasan el nivel del sentido común imperante, ya que a su vez ninguno de ellos alcanza a constituirse en preponderante.

Tal vez la oposición leninista entre lo espontáneo y lo consciente debiera ser reformulada. No por sus implicancias políticas sino principalmente por las derivaciones semánticas a las que condujeron interpretaciones alejadas de la práctica. Tanto Lenin como Gramsci sabían a qué se referían con esa diferencia pues la efectivizaron en prácticas revolucionarias. El problema es suponer que la conciencia es un estado superior escindido de la acción espontánea de las masas. Concretamente se podría afirmar que no es otra ideología la que irrumpe sorpresivamente en los trabajadores en oposición a otra anterior, considerada como ideología de las clases opresoras. Un nuevo sentido común no surge ex nihilo sino a partir del trabajo cotidiano sobre el sentido común imperante. La conciencia denominada revolucionaria no irrumpe como los rayos del sol iluminando la oscura espontaneidad, sino que también es un trabajo gris de dotar a los trabajadores de instrumentos que les permitan construir otra perspectiva de la realidad. Lo denominado consciente debiera ser lo elaborado, lo trabajado, lo instrumentado, mientras que su opuesto, lo espontáneo lo que nos viene dado, sin ninguna objeción o crítica y reproduce al sentido común. Si en lo consciente tendría que prevalecer lo instrumentado, necesariamente se opondría a la instrumentalización, como una de las artimañas políticas de utilización de lo espontáneo para fines ajenos. 

La Unión Democrática, el GAN y el 18F.

En la historia se dan coyunturas específicas que no se pueden explicar a sí mismas a través de su propia autoreferencia. Desde el peronismo siempre se hizo hincapié en la denominada Unión Democrática, ese espectro entre oligárquico y pequeño burgués que no soportaba los derechos alcanzados por los trabajadores, y que conspiró permanentemente para propiciar el retorno de la oligarquía burguesa terrateniente al poder en 1955 y propiciar un nuevo sesgo de la dependencia, esta vez principalmente yanqui. Porque hay que precisar que las clases dominantes en la Argentina siempre necesitaron del apoyo externo, o en todo caso: los intereses externos necesitaron siempre de la obsecuencia local para convalidar su predominio y hegemonía.

Esta historia pareciera repetirse sin modificaciones, pero en la repetición siempre hay diferencias. El peronismo caído en el ’55 supervivió en la resistencia, pero una gran parte de esa fuerza se volvió cómplice de los amos. El sindicalismo colaboracionista por ejemplo, con el Lobo Vandor a la cabeza, mientras caían los Felipe Vallese y otros emblemas de la resistencia.

Tras las caídas de los dictadores Onganía y Levingston, a partir de los Cordobazos del 69 y el 71, las clases dominantes cambiaron de táctica (no de estrategia) y el nuevo dictador Alejandro Agustín Lanusse propuso  el Gran Acuerdo Nacional (GAN). No sólo el peronismo revolucionario sino también el conjunto de la izquierda clasista y revolucionaria nucleada materialmente en los sindicatos de las automotrices cordobesas (Sitrac y Sitram, y Smata) se opusieron a esa nueva Unión Democrática sino que además la denunciaron y combatieron en las calles y en los puestos de trabajo.  Entre el 69 (año del Cordobazo) y 1976 (golpe genocida) pasaron muy poco años y el entusiasmo y revolucionarización de los sectores juveniles obreros e intelectuales  cayó en saco roto. Ese balance aún no se hizo. Debiera hacerse para proseguir una historia que si no queda incompleta, mucho más cuando hay 30 mil compañeros caídos.

Los acontecimientos que los argentinos vivimos hoy, después de 12 años de gobierno kirchnerista, en los cuales muchos de esos estandartes perdidos parecieron haber reflotado, no debieran caer en saco roto. Sin dudas la Revolución no se produjo, pero ella no es más que una Larga Marcha, que no debiera retroceder. 

2015/02/05

Más sobre el Sentido Común

El Che, Lenin, y Mao
Mucho se habla sobre la necesidad para el cambio social, de construir un nuevo sentido común. Es verdad, es una proposición valedera si se la toma solamente en su primer enunciado, incluso desglosando el porqué de esa necesidad. El problema es que si no se plantea el cómo, la propuesta resulta abstracta, y cercana al idealismo. Queda sólo como una expresión de deseos, y se acerca así a la crítica que Marx realizaba en la 3ra Tesis sobre Feuerbach, sobre el determinismo de la educación y las circunstancias, sin tener en cuenta que a las circunstancias es el sujeto quien las cambia, y que el educador antes debe haberse educado. El determinismo economicista que esbozaba Stalin, y que fuera constitutivo del desarrollo del socialismo en la ex URSS, cae en el mismo vicio, es decir en suponer un futuro más propicio, solamente por el desarrollo de una tendencia natural del flujo histórico. Plantear un nuevo sentido común, sin siquiera esbozar el cómo, resulta así como un resultado tendencial, subordinado a otras luchas, por ejemplo la política. Esto no deja de marcar una cierta raigambre ideológica, que supone que todo lo ideológico es el reflejo de las principales prácticas de la sociedad. La productiva y luego la política, sin advertir que es el mismo sentido común imperante el que sobredetermina a esas prácticas, condicionándolas. Hay sin dudas, una política convalidada por el sentido común. Pensar que desde esa práctica es posible construir un nuevo sentido común, es girar en redondo, y reproducir la inercia.

Construir un nuevo sentido común, es una práctica que tanto Lenin, Mao o el Che, llevaron adelante sin haber dejado más que indicaciones de cómo hacerlo. Volveremos sobre esto…

2015/02/04

Una pequeña introducción al sentido común

Antonio Gramsci comienza señalando que una obra como la de Bujarin estando destinada a lectores que no son intelectuales de profesión, en lugar de haberse focalizado en una crítica de los grandes sistemas filosóficos, debiera haber partido de la crítica del sentido común, a la que él denomina “la filosofía de los no filósofos”. Bien vale detenerse en esta introducción ya que es ahí en donde Gramsci esboza una cantidad interesante de apreciaciones que permitirán rastrear el sentido preciso de lo que él denomina sentido común. Según Gramsci es “la concepción del mundo absorbida acríticamente por los diversos ambientes sociales y culturales en los que se desarrolla la individualidad moral del hombre medio”. Si bien en términos generales se está de acuerdo con lo que se intenta formular, habría que poner en dudas esa acción de ser “absorbida acríticamente”. Tal vez sea más preciso señalar que esa concepción, emana de esos ambientes sociales y culturales, le es propia, y realizar una crítica de ella es factible en segunda instancia. La disquisición apunta a mostrar que más que ser “absorbido”, integrado, proveniente de otro lugar, el sentido común es constitutivo de los sujetos sociales y culturales. Esta diferencia lejos de invalidar la posición gramsciana, es posible que le dé un marco más preciso. Volveremos sobre ella.

Gramsci prosigue definiendo al sentido común, de forma negativa: “no es una concepción única, idéntica en el tiempo y en el espacio”. Lo define así como al folklore de la filosofía y al igual que ésta puede encontrarse de diferentes formas. Resulta muy interesante las cualidades que le atribuye, señalando que es una concepción “disgregada, incoherente, inconsecuente” incluso en cada “cerebro individual”. Cuando tiene que afirmar por la positiva, Gramsci afirma que cuando en la historia se conforma un grupo social homogéneo, también se elabora una filosofía homogénea (coherente y sistemática) que se impone sobre el sentido común. Planteado así pareciera ser una especie de sedimento fragmentario que abona la estructura social, y que si bien se diferencia de otras instancias de la misma estructura, posee un índice de importancia singular. Es justamente lo que hace falta, construir una teoría positiva del sentido común. En Gramsci hay muchas indicaciones al respecto.

Nisman, Fein y el tratamiento de los medios

Cuando existen elementos que llevan la marca de principales, todos los demás componentes se convierten en secundarios. De igual forma si a algo se lo considera como causa, lo que se desprende de ahí es un efecto. Obviamente que tanto lo principal, como la causa, deben estar formuladas de tal forma que gocen del un carácter aproximado a la objetividad, o en todo caso de ser un punto que nadie pueda tomarlo como algo azaroso o contingente. Por ejemplo las leyes o los resultados de las ciencias duras. El problema es el relativismo, que convierte aspectos secundarios en principales, o efectos en causas.

La trágica muerte del fiscal Nisman puso sobre el tapete, el hecho de que la agenda de los medios, puede reversar efectos a causas, y aspectos secundarios a principales. Todo vale si se trata de operaciones políticas, que tienen la capacidad de crear opinión pública.

El fiscal Nisman desde hace más de 10 años investigaba la causa Amia, una causa que ya tiene más de 20 años, y que por motivos que sí debieran transparentarse, nunca avanzó. Tras su muerte la primera sensación que da, es que el fiscal solamente investigaba a la presidenta, al canciller y a un pequeño grupo de militantes considerado como diplomacia paralela. Planteado así la causa desparece, lo secundario se transforma en principal. Obviamente que la denuncia que Nisman preparaba debiera continuar con su sucesor, pero lo que no se debiera perder es lo principal de la investigación, ya que tal vez ahí sería posible encontrar elementos que aporten mucho más a la verdad.

La investigación de la fiscal Fein, aún no pudo –al menos en lo concerniente al conocimiento público- avanzar demasiado en el esclarecimiento de la muerte de Nisman. Incluso resulta curioso que en el arma, proporcionada por Lagomarsino, sólo haya ADN del fiscal fallecido. Resulta que ahora lo importante (lo principal o la causa) pasó a ser un papel abollado en el tacho de basuras. En ese río revuelto, pescadores como el abogado Rusconi, se transforman en peces en aguas servidas, mostrando que es más importante la operación política que la defensa de un cliente al que la fiscal, dijo que no va a convocar a declarar.

Si la muerte del fiscal se transformó en una cuestión política, habría que ver a quienes favorece, y a quienes perjudica. El escenario electoral para este año parece no moverse demasiado, ya que a algunos de los candidatos presidenciales no los afecta demasiado, aunque sean parte del armado oficialista. Es más no detuvieron la campaña aprovechando la ida de turistas a las playas.