2017/02/24

La "teta del Estado"

Hoy se escucha decir que se terminó eso de “vivir de la teta del Estado” haciendo referencia a empleados públicos, piqueteros, consumidores beneficiarios de los subsidios a las empresas, y un largo etc. Lo paradójico de la cosa es que los que lo dicen siempre vivieron de la teta del Estado, ya sea porque sus empresas eran adjudicatarias de las principales licitaciones, beneficiarios de que el Estado les haya pagado su deuda privada, beneficiarios de una Justicia que siempre los protegió de sus ilícitos y que hoy cuentan con todo una esfera pública al servicio de sus propios curros y también un largo etc. No hay que olvidar que el Estado es siempre una maquinaria al servicio de una clase.

2017/02/02

Sobre la elecciones de 2017

Se insiste demasiado con la polarización. Si en unas elecciones de medio término el electorado reprueba al gobierno se supone que votará a su contrincante. Desde el oficialismo sabiendo eso dicen que antes de votar al pasado le extenderán un nuevo cheque en blanco. Lo que nadie dice es que si la polarización falla, se impondrá un aluvión de votos a nadie. Si las elecciones de este año tienen algún antecedente conocido me parece que son las legislativas de 2001, con una gestión bochornosa y una oposición fragmentada. No faltarán desde diferentes posiciones políticas los que salgan a defender la gobernabilidad y los votos positivos.
La gobernabilidad es responsabilidad del gobierno.

2017/01/30

Lo "nuevo" es el fascismo sistémico


Los del Pro dicen ser “lo nuevo”. Lo que hace del pasado pisado, lo que no puede ver más que el presente, lo que reniega de las posiciones políticas tradicionales o demasiado ideológicas y que, lo único que le interesa es el futuro inmediato. Pero cuando abren la boca como lo hizo Gómez Centurión les brota el pasado más nefasto de la Argentina, la más sistémica ideología reaccionaria, el más sistematizado dogma fascista.

2017/01/23

La URSS, el Eje y Occidente

De joven uno aprendió que el eje nazifascista representaba lo más avanzado de la reacción mundial y que más que dirimir las internas del capitalismo imperialista lo del eje apuntaba a destruir a la URSS como lo más avanzado de la revolución mundial. Más allá de la gloriosa batalla de Stalingrado, hoy cabría preguntarse si los soviéticos en verdad no tendrían que haberse aliado al eje y derrotar a EEUU y al Reino Unido. Convengamos que en el Tercer Mundo la política exterior soviética fue desastrosa, con la excepción de China en donde se pudo romper con esa postura. El triunfo de la Revolución china comienza derrotando a Japón, aliado de Occidente.

2017/01/07

Algunas cuestiones sobre el marxismo

El marxismo como ciencia de las transformaciones sociales, sólo pudo emerger en un determinado tiempo de la lucha de clases. Se produjo a partir de un novedoso desarrollo de las fuerzas productivas, de la concentración capitalista y del discurso de la ciencia. Las luchas de clases no siempre pueden hacer nacer una teoría científica, deben existir determinadas condiciones específicas para que ello suceda. El desarrollo teórico conceptual viene a ser como la superestructura propia de una realidad material que ya tiene su despliegue independientemente del conocimiento que se tenga de ella.  

En la conformación de una determinada realidad, siempre existen algunos factores que son más predominantes que el resto. La percepción de esos factores tal vez no sea el problema, se presentan casi siempre a los ojos de todos. La cuestión de importancia es la caracterización correcta de ellos y por ende su proyección estratégica dentro de los límites propios de una experiencia que se desarrolla en los atolladeros bien precisos de una realidad material compleja pero sujeta a determinados condicionamientos estructurales de las cuales no se puede prescindir.
Si bien Marx alcanza a constituir una teoría científica sobre el modo de producción capitalista principalmente desarrollada en una obra como El Capital, no hay que dejar de lado que sus principales preocupaciones surgieron a partir de la lucha obrera de su tiempo. A diferencia de los socialistas utópicos Marx logra encuadrar a la lucha de clases dentro de una estructura que la sobredetermina. Más allá de cualquier cálculo voluntarista lo que hace es mostrar los límites de la ensoñación utópica.

Hoy no deja de decirse que la obra de Marx les sirve a los capitalistas. Lo que hay que precisar es que Marx y Engels desarrollaron su teoría no desde un lugar neutral sino desde el lugar proletario de la lucha de clases. Suponer que el marxismo puede servirle a los capitalistas no deja de ser un sueño capitalista y de los no capitalistas que creen en un hombre en abstracto. Un sueño que se tomó el trabajo de reconvertir esa obra en algo asimilable. No hay dudas de que la burguesía toma elementos del marxismo. Todo lo que se conoce como contrainsurgencia debe saber sobre marxismo, pero creer que el marxismo en su totalidad les pueda servir es suponer que la burguesía como clase acepte su propia muerte en beneficio de la humanidad en su conjunto. 

2016/12/15

La soledad al cuadrado

Bitter Moon (1992) es una de las más importantes producciones del director polaco Roman Polanski. Allí Oscar (Peter Coyote) forma pareja con la hermosa Mimi (Emmanuelle Seigner).
La relación de ser increíblemente maravillosa, con el tiempo, se fue convirtiendo en algo sumamente tortuoso, sin dejar de mantenerse una ligazón extremadamente fuerte. Tanto que ninguno de los dos podía prescindir del otro. En un momento Oscar dice: “Me sentía como rata en una trampa. Fuera, la gente se divertía, bailaba, hacía el amor. París palpitaba con sus ritmos frenéticos”. Habla en verdad como si a pesar de la extenuante relación estuviera completamente en soledad y sin posibilidad de nada. La frase muy bien la podría decir un impotente prisionero. Lo interesante es que logra decir algo que sucede corrientemente y nadie se anima a verbalizar tan fácilmente. Decían Sabina y Páez “Dormir contigo es estar solo dos veces, es la soledad al cuadrado…”

2016/11/26

El lugar de la política

El planteamiento de una alternativa popular hoy no resultaría eficaz sin la repolitización de las grandes mayorías. Todo indicaría que los procesos políticos por arriba tocaron su fin.

Por Osvaldo Drozd*

Hoy en la Argentina la cuestión política se problematiza. Convengamos que enunciar el significante “política” puede abrirse a diversas significaciones. La más extendida en el sentido común es la que se acerca al escepticismo y la apatía. Viene a ser la contracara de lo que los grandes medios de comunicación muestran como lo político. El bombardeo sobre la corrupción aleja a los sectores populares del interés por participar, los sumerge como espectadores pasivos de algo muy lejano a sus propias realidades. El macrismo no se propone acumular fuerzas. A pesar del manejo del aparato estatal no se percibe un crecimiento de fuerza propia considerable. Pareciera que dicha falencia intentara suplirla con el crecimiento de la despolitización e incluso con la propaganda negativa sobre el activismo y la militancia.

Los actos presidenciales no son más que puestas en escena en donde no existen seguidores partidarios. Se lee en los comentarios de los medios digitales que los supuestos adherentes al macrismo no van a los actos porque tienen que trabajar, no como “los vagos que van por el chori y el tetra” y porque les ponen micros.

Convengamos que la cultura militante hoy no está tan extendida y que el ciudadano de a pie conoce poco sobre ello y que por ende cree en el argumento que esbozan los propagandistas oficiales. Es la explicación más fácil. Esto genera un cierto aislamiento de los diferentes actores populares. Por otra parte la escena de la política institucional hoy se encuentra completamente escindida de la cotidianeidad popular. La representación se volvió sustituismo y gran parte de los representados en indiferentes. Sin que se produzca una repolitización de las masas populares resulta poco probable la posibilidad de una sociedad más justa. Hoy la construcción de una alternativa supone incorporar las diferentes demandas sociales a partir de sus mismos interesados. Lo que hoy ya no es posible es una revolución desde arriba. Tocó su techo e incluso hizo crisis.

En una muy apreciable obra llamada De eso no se habla. Organización y lucha en el lugar de trabajo (2002), el Taller de Estudios Laborales (TEL) sostenía que el sindicalismo argentino está estructurado principalmente en la lucha y la negociación salarial, descuidando las reivindicaciones propias del puesto de trabajo, expresando que es justamente ahí donde el sindicato no llega. “El lugar de trabajo sigue siendo la primera línea de choque y la última de resistencia. Allí nace la necesidad de luchar y se moldea en buena parte la identidad de clase. En ese conflicto, a veces larvado y otras abierto, que se libra todos los días en el lugar de trabajo, se templa y reconstruye el poder de los trabajadores”. El modelo esbozado por el TEL permite diseñar políticas de base en otros ámbitos que no son los estrictamente laborales. De igual manera se podría plantear que hay lugares de lo social a los que la política no llega. Que el sindicato, el partido o el movimiento no lleguen a determinados lugares, implica que esos lugares quedan vacíos y si esas instancias no llegan significa también que en ese punto no existen fuerzas orgánicas. Porque los diferentes sectores se organizan en relación a sus propias problemáticas. Repolitizar a las masas populares implica abordar todos los problemas que aquejan a dichos sectores desarrollando organización en la base y que la misma se convierta en un interlocutor válido que ocupe el lugar que hoy tiene la desprotección y la orfandad. El problema del transporte público, de los servicios, de la seguridad, de la vivienda, de la basura, del espacio público e incluso de la gestión del trabajo y la cultura debieran ser razón suficiente para el encuentro y la organización social. No es posible revertir la relación de fuerza adversa sin esa construcción, y cualquier organización política identificada con los trabajadores y el pueblo que se desentienda de esas labores está condenada al fracaso.

Berisso- 23 de noviembre de 2016 

*Periodista