2018/10/09

Apuntes sobre el poder


La parte más formal de la superestructura descrita por Marx, es sin dudas la que comprende la formación jurídico- política, es la que hace a la forma en que una parte de la sociedad gobierna al conjunto. Que gobernar sea “una tarea imposible” como diría Freud no significa que no se lo intente. En ese intento se muestra la forma más descarnada de la belicosidad y agresividad de los que a toda costa intentan dominar para su propio beneficio al conjunto de cualquier formación social. El poder de tal forma no es algo que emerja como resultado de vaya a saber qué oscura condición humana. El poder existe para la dominación concreta. Hoy ante mucha lectura foucaultiana, o nietzscheana, en el seno de los movimientos populares, habría que señalar que el poder no puede ser una institución metafísica, porque su propia función es tremendamente material, y acorde a la producción y reproducción de determinados  estándares de la vida social. Jean Baudrillard discrepaba con Foucault en cuanto a cómo interpretar la visión del poder en Nietzsche. El poder en verdad es una perspectiva, es un simulacro que deviene de la seducción ineludible que produce el hecho de que el poder desafíe a la muerte. El poder así es nada –obviamente que no lo es-, y eso hace que valga quien puede proponer una opción para enfrentarlo a sabiendas de que detrás no hay omnipotencia. Marx descubrió en la formación social capitalista, que a pesar del poder reinante había un sujeto potencialmente superior, el proletariado, que podía tomar las riendas de la sociedad y llevarla a un destino de excelencia. Es conocida la frase de Mao cuando aseveraba que los imperialistas eran tigres de papel.  Ni Marx ni Mao lo dijeron pensando que ello no era verdad, o en todo caso como un discurso para hacer ganar confianza, lo dijeron porque vieron en las fuerzas en las que apoyaban sus tesis que derrotar a los poderosos era posible. Por eso el poder puede ser permeable.

2018/09/13

Disparen contra la Unasur


La nueva oleada de gobiernos neoliberales en la región pone en jaque a un organismo creado para fortalecer la integración, defender la democracia y poner un freno a la avidez de los mercados. El papel de los Estados Unidos.
Nota Socompa

El 23 de mayo de 2008 se aprobaba en Brasilia el tratado constitutivo de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur). Era el corolario justo de una realidad que se desplegaba a lo largo del continente y que tenía como antecedente reciente la conformación en 2004 de la Comunidad Suramericanas de Naciones  como una ampliación de organismos ya existentes como el Mercosur y la Comunidad Andina. El nuevo bloque tenía como principales elementos de cohesión la necesidad de integrar a la región y fundamentalmente promover la autonomía en cuanto a la resolución de conflictos sin la interferencia de actores externos. También crear una arquitectura financiera propia que no permita dejar a la intemperie a los diferentes países ante las inclemencias del mercado mundial.
Desde la firma del tratado constitutivo, la Unasur comenzó a tener cierta relevancia en el escenario político, sobre todo por haber intervenido de manera efectiva en algunos conflictos desatados en la región. Es de destacar la incidencia del organismo ante el intento desestabilizador que se produjo en la media luna boliviana en 2008, el debate sobre las bases militares estadounidenses en Colombia, el respaldo al presidente ecuatoriano Rafael Correa ante la asonada golpista en 2010, la mediación en el conflicto de Colombia con Venezuela y Ecuador alcanzando que esos países restablezcan relaciones diplomáticas. Posteriormente tuvo gran incidencia en la promoción de un acuerdo de paz entre el gobierno de Colombia y la guerrilla de las Farc y el conflicto por la salida al mar para Bolivia.
Hoy a partir de la llegada de diversos gobiernos neoliberales al continente se produjo un abandono orquestado del organismo con la intención de decretar su perennidad. En abril de este año varios países de la región: Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Paraguay y Perú se alinearon en una posición crítica contra el organismo y suspendieron su participación. Recientemente el nuevo presidente de Colombia Iván Duque presentó su renuncia a Unasur con el pretexto de que no está condenando a la “dictadura” venezolana.
En diciembre de 2014 se estrenó en Ecuador la suntuosa sede del organismo situada en el Complejo Mitad del Mundo ubicada a 14 km de Quito. Hoy el actual presidente ecuatoriano Lenin Moreno a pesar de mantener a su país en el bloque está pidiendo que devuelvan el edificio para hacer ahí una universidad intercultural. Antes había solicitado que el busto del ex secretario general Néstor Kirchner sea sacado del lugar aduciendo que alguien comprometido con la corrupción tal como es detallado en los famosos “cuadernos de las coimas” no puede permanecer en el lugar. De hecho hoy Unasur está compuesta por Uruguay, Ecuador, Bolivia y Venezuela. Los dos primeros en actitud contemplativa y algo crítica.
Interior de otros mundos

Abunda la idea de que la integración latinoamericana o más precisamente suramericana tiene como causa el descuido estadounidense por su “patio trasero”. Si bien esto no deja de ser cierto poco se dice sobre la incidencia sustantiva de los nuevos actores globales hegemónicos a partir de la primera década de este siglo: China y Rusia. La incidencia comercial principalmente de China en nuestro continente llegó a ser dominante. El gigante asiático es el principal socio comercial del gigante suramericano Brasil. Este último además es parte del estratégico clúster Brics (Brasil, Rusia, China, India y Sudáfrica). Sin entrar en la consideración sobre si para desplazar a un enemigo puede uno aliarse o no con otros actores aunque sea riesgoso, hay que decir que en el pensamiento de los fundadores de Unasur estaba también la idea de ir suprimiendo paulatinamente toda incidencia estadounidense en cuanto a bases militares, cooperación y logística. El aprovechamiento de conflictos interpares en la región siempre fue la excusa perfecta para que EEUU se inmiscuya en asuntos internos. También lo es su guerra santa contra el narcotráfico y el terrorismo. EEUU hoy no tiene una agenda comercial importante con  la región, pero lo que sí no descuida es el tener apuntaladas a las diversas fuerzas de seguridad y militares para asegurarse el control estratégico de los grandes recursos naturales y trasladar al territorio continental la nueva guerra fría que lleva adelante contra China y Rusia. Un organismo como Unasur sería un impedimento serio para llevar adelante esa política. Por lo contrario necesita la subordinación exclusiva de las seguridades nacionales a su órbita tanto ideológica como armamenticia expresada en agendas concretas.
De todos los intentos anteriores de integración continental podemos decir que éste fue el que más esperanzas despertó tanto por su duración temporal como por la incidencia concreta que tuvo ante determinados conflictos.


2018/08/13

De ciudadanos, militantes y consumidores

Nota Socompa

La llegada del macrismo al gobierno central produjo en un principio cierto extrañamiento. Durante los primeros meses no pocos intentaron dar cuenta de un fenómeno que supuestamente no podía entenderse demasiado. Cómo era esto de que los verdugos se hicieran populares entre sus propias víctimas. La nueva derecha ¿es democrática o no? Sobre esto se escribió demasiado.
Hoy existe una sobreabundancia de elaboraciones sobre la política que, lejos de servir como herramientas para la acción, son meras interpretaciones de una realidad en la que el alejamiento de la sociedad civil de la política se agiganta de manera creciente.  Pueden servir para los debates universitarios pero sólo dando vueltas en ese circuito se transforman en posturas inofensivas que producen una regresión a  lo que críticamente enunciara Marx en su famosa Tesis XI sobre Feuerbach a saber: “Los filósofos no han hecho otra cosa que interpretar de diferentes formas el mundo. Se trata de transformarlo”.
Obviamente esas elaboraciones nunca podrían tener como destinataria a la gran mayoría de la ciudadanía, nunca podría ser así. Históricamente todo lo concerniente a la acción política tuvo como principales interlocutores a los militantes y activistas con pretensiones de formarse como cuadros. Preocupa que hoy no se dé de esa manera contribuyendo al desánimo y desmovilización masivos, aunque de todas maneras se produzcan grandes marchas por reivindicaciones sectoriales  y corporativas.
El viejo axioma del pasaje de lo social a lo político se hace cada vez menos probable y sólo quedan las variantes conocidas que concentran todo su esfuerzo en convencer al ciudadano de que debe saber elegir a sus representantes no dejándose engañar por lo que dicen los grandes medios. Nunca antes se produjo como en la actualidad el aislamiento de los movilizados aunque lo hagan de manera multitudinaria.
El 24 de Marzo de 1996 en ocasión de los 20 años del golpe del ’76, la marcha de cerca de cien mil personas a la Plaza de Mayo fue interpretada claramente como una filosa estaca para el por entonces presidente Carlos Menem. Hoy movilizando muchos más es muy difícil realizar el pasaje a lo político e influenciar a la masa desmovilizada que por la TV escucha hablar del atascamiento del tránsito mostrando las imágenes de dirigentes obesos o sospechados de corrupción.
Del compromiso al consumismo

En su libro Psicopolítica (2014) el filósofo surcoreano Byung- Chul Han expresó con bastante acierto el hecho de que el neoliberalismo ha convertido al ciudadano en consumidor. “El votante en tanto consumidor, no tiene un interés real por la política”, señala Byung, agregando que “No está dispuesto ni capacitado para la acción política común. Solo reacciona de forma pasiva a la política, refunfuñando y quejándose igual que el consumidor ante las mercancías o servicios que le desagradan”.
El consumidor generalmente contrata determinados servicios para desentenderse del problema que supuestamente le genera tener que resolver él mismo y por ende delega responsabilidades. En una sociedad cada vez más heterogénea y diversa no está mal que eso suceda. Pero, en política implica para el hombre medio un alejamiento creciente no sólo de la actividad gubernamental sino y en especial una incomprensión radical de los procesos colectivos.
Con el neoliberalismo las diferentes opciones políticas fueron abandonando la esfera pública para ser cada vez más parte de la esfera privada. De esta manera las diferentes organizaciones que pretendan competir en lo electoral deberán poseer estructuras bien aceitadas para promover candidatos y por ende suficiente dinero para eso. Esto limita considerablemente la posibilidad de surgimiento de partidos de extracción popular.
El surgimiento de Cambiemos y principalmente del Pro, muestran a las claras esta política de estructura marketinera similar a las empresas de ventas de productos intangibles. Los timbreos de los funcionarios no se distancian tanto del accionar de las cuadrillas de vendedores de marcas como Autocrédito. Vinieron para hacerse cargo de lo público para que el consumidor- votante se olvide de todo y viva su vida privada sin otra preocupación que no sea su quehacer personal. Cada dos años estas máquinas electorales se ponen en juego y si bien el Pro es quien tiene el posicionamiento más evidente al respecto, de ello no escapa nadie. La sociedad política hoy está completamente escindida de la sociedad civil. Es una escisión constitutiva de las actuales democracias.

La democracia de los espectadores
Al respecto señala Byung- Chul Han que la supuesta transparencia que se le exige a los candidatos no es una reivindicación política. “No se exige transparencia  frente a los procesos políticos de decisión”, dice, ya que ello no interesa al consumidor. El imperativo de la transparencia sirve para desnudar a los políticos y transformarlos en objetos de escándalo. “La reivindicación de la transparencia presupone la existencia de un espectador que se escandaliza”. En ello el autor es bastante claro: “No es la reivindicación de un ciudadano con iniciativa sino la de un espectador pasivo”. Hoy es difícil no encontrar esos diálogos cruzados entre el ciudadano- consumidor y el ciudadano politizado. Es un diálogo de sordos. Otra manera de interpretar lo que dieron en llamar la “grieta”.
De todas maneras, cualquier alternativa política que pretenda representar a los trabajadores y a los sectores populares no tiene hoy otra forma de llegar al gobierno si no es a partir de la concurrencia electoral. Lo que no puede hacer -en caso de gobernar- es mantener dicha escisión de forma prolongada o permanente. Es necesario realizar una profunda transferencia de poder de los sectores más concentrados hacia los de abajo transformando sustancialmente las relaciones de fuerza e impedir el retorno de las más recalcitrantes derechas que vienen a producir brutales saqueos mientras la sociedad mira soñolienta hacia otro lado.

2018/05/06

Rape and revenge- Violación y venganza de celuloide


Una mirada sobre un subgénero cinematográfico surgido en los 70 y emparentado en sus inicios con la pornografía que hoy se sitúa precisamente en sus antípodas.
Nota Socompa

En el denominado cine de explotación existe un subgénero llamado Rape and revenge (Violación y venganza) que fuera en la década del ’70 una especie de cine menor o de poca consideración comparado con otras producciones del séptimo arte. Por aquel entonces muchas de esas cintas se emparentaban con una incipiente irrupción y confección de películas pornográficas. Un ejemplo de ello es la producción sueca Thriller- en grym film de 1973 dirigida por Bo Arne Vibenius en la que actuaría la célebre actriz erótica Christina Lindberg.  El director sueco Bor Arne se caracterizaba precisamente por la producción de un género thriller con escenas de sexo explícito. Lo llamativo es que algunos de esos filmes realizados en los ’70 tuvieron sus remakes durante la primera década de este siglo y pasaron a tener un éxito considerable. The last house on the left (1972) dirigida por West Craven tuvo en 2009 su nueva versión llevando el mismo nombre. I spit on your grave (1978) del director Meir Zarchi tuvo su remake en 2010 llevando el mismo título y convirtiéndose en  box-office success catapultando a la bella actriz estadounidense Sarah Butler a los primeros planos. Tanto es así que I spit on your grave de 2010 fue el inicio de la saga que incluyó un nuevo filme en 2013 y otro en 2015.
De qué tratan estas películas, fundamentalmente de la venganza que lleva a cabo una mujer que fue violentada por un grupo de hombres principalmente sádicos que luego saciarían con ella sus apetitos sexuales. En el transcurso la trama lleva a que la mayoría de los espectadores celebren sobre el final el cumplimiento de la venganza. Convengamos que esta última no es patrimonio de este subgénero del cine de explotación ya que está presente en gran parte de las producciones cinematográficas. Un aspecto importante en las tramas es la construcción de un malo que termine sucumbiendo.
En la película sueca We are monsters (2015) dos hombres secuestran a una joven mujer australiana. No lo hacen para pedir rescate, sino para realizar con ella todos esos actos que les den satisfacción a sus más sádicas pasiones. Ningún espectador les ofrecería la otra mejilla a esos personajes. Uno de ellos la violará dos veces en medio de llantos desconsolados. Ella en un momento de la trama alcanza escapar y logra en el intento que uno de sus perseguidores quede atrapado entre aspas metálicas que le triturarán gran parte del cuerpo como si fuera un embutido. Habiendo visto las crueldades anteriores a esa escena, ningún espectador se mantendrá imparcial, y mucho menos cuando la mujer se toma venganza del otro hombre, quien fuera precisamente quien la había violado. Ella logra atarlo a una silla, mientras él desde ese lugar le dice que cuando se libere la matará y violará nuevamente, aunque en ese caso sea su cadáver. Ella ya se predisponía a huir del lugar cuando al escuchar lo dicho, con un martillo le abolló completamente el miembro viril. Nadie podría solidarizarse con esos victimarios convertidos en víctimas. Cuando los villanos no hacen uso indiscriminado de la crueldad, es posible que se conviertan en personajes simpáticos, y que alguna vez despierten el deseo del público de no salir perdidosos. Muy probablemente los villanos de Batman entren en esa categoría. Pero los villanos del rape and revange no son precisamente de ese estilo.
En el film estadounidense M.F.A. (2017) de la directora Natalia Leite la joven estudiante Noelle protagonizada por Francesca Fisher Eastwood es invitada por un compañero de clase a conocer su departamento. El muchacho es del gusto de ella y acepta sus besos aunque cuando él quiere seguir avanzando ella se niega y él termina violándola. Cuando lo vuelve a ver termina matándolo de forma accidental y envalentonada por ese suceso se convierte en quien va a llevar a cabo un plan de venganza por hechos similares que padecieron varias estudiantes como ella. Noelle terminará pagando ante la Ley su proeza justiciera.
Convengamos que tanto la venganza como el hacer justicia por mano propia se contradicen con el avance civilizatorio que produjo la irrupción de la modernidad hace algunos siglos. De todas formas ésta última nunca pudo resolver una cantidad de paradojas que hoy parece que se van tornando peligrosas y violentas en un capitalismo tardío en el que consuetudinariamente pareciera que cualquier cosa vale. Si bien la pena capital es sin dudas un castigo premoderno no hay que subestimar el hecho de que goza buena prensa en el sentido común. El problema radica en la inexistencia de alternativas ideológicas que superen las paradojas de la Modernidad y que por ende nos saquen de falsas dicotomías.
Lo que acontece en la mayoría de las películas rape and revange sucede en escenarios donde pareciera que ya no existe lo social y por ende la víctima deja de tener la protección propia que propicia o debe propiciar la fuerza estatal. En cierto sentido el escenario se asemeja a los del género distópico y posapocalíptico. En I spit on your grave de 2010 la joven escritora Jennifer Hills elige una cabaña en el medio del bosque para concluir con su segunda novela. Allí será atacada por varios hombres mientras que el comisario del pueblo más cercano será cómplice de los atacantes.  En ese bosque sólo rige la Justicia por mano propia.
Si bien el nacimiento del género cinematográfico del que venimos hablando se entroncaba de alguna manera con la incipiente pornografía, hay que destacar que hoy vendría a ocupar con respecto a ésta un lugar en sus antípodas principalmente en lo que en el cine porno lleva el nombre de hardcore. En las películas rape and revenge actuales no hay sexo explícito. Sí hay violencia extrema emparentada con el cine splatter gore desatándose la venganza de manera cruel y visceral.
En la pornografía hardcore y especialmente en el subgénero humiliation es posible ver escenas en las que una mujer es abusada cruelmente por varios hombres. A diferencia del género revange, las mujeres no buscarán la venganza. Todo lo contrario, agradecerán  a esos hombres por lo acontecido. Es en ese punto donde uno puede preguntarse cuál de los dos géneros es más real. Cuál se aproxima más a lo que la sexualidad humana está proclive a dar.
Que la sexualidad humana haya roto con los códigos biológicos ya no representa ninguna novedad. Si bien en última instancia ésta se sostiene en  los impulsos vitales, las formas de canalizarla forman parte de intrincadas relaciones culturales e históricas. La sexualidad se presenta así como enigmática y conflictiva en tanto surge de un aprendizaje silencioso ya que la transmisión de las experiencias en este terreno no forma parte de las costumbres sociales.
Sin dudas hoy el cine es parte de la construcción de diferentes modos de vida social entre ellos los referidos a la sexualidad. Históricamente, instituciones como la Iglesia tuvieron gran arraigo y sentaron posición definida.


2018/04/16

El silenciamiento de las voces críticas


Con la llegada de Cambiemos al gobierno no sólo se cerraron diferentes canales de comunicación, también se produjo la unificación del discurso mediático oficialista en el que se pregona el desprestigio de cualquier voz contraria al gobierno.

Por Osvaldo Drozd*


Con la llegada de Mauricio Macri al gobierno en 2015 se instaló la idea de que se iba a salir de un supuesto régimen en el que la libertad de prensa había estado sojuzgada. En lo concreto, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual terminó siendo derogada por un DNU y la existencia de una variedad de medios y programas que no comulgan con el pensamiento de Cambiemos fueron paulatinamente erradicados hasta un estado mínimo. La diversa programación periodística que hoy puede verse por la TV, escucharse en radio o leerse en los principales matutinos impresos, guarda un alineamiento político- ideológico bien elocuente. Por más que hablen de persecución, los actuales popes mediáticos durante el anterior gobierno tuvieron un protagonismo superlativo. Que hayan sido escrachados por movimientos sociales no es lo mismo que haber sido acallados por la intervención estatal. La Argentina nunca fue ni Corea del Norte, ni Cuba ni siquiera Venezuela, aunque con la labor periodística se corra más riesgos en Colombia o en México. En nuestro país fue promulgada en 2010 la ley que derogaba las penas de prisión por delito de calumnias e injurias en la actividad periodística por pedido de la CIDH. De todas formas, sería necesario hacer un balance crítico acerca del funcionamiento concreto de los medios surgidos durante el gobierno anterior para poder entender la facilidad con la que se produjo el gran desguace a partir de 2015, que no afectó nada más que a las principales empresas emergentes como fuera el grupo encabezado por Sergio Szpolsk sino también a una variada red de medios alternativos que comenzaban a desarrollarse de manera autogestiva.  
Los actuales voceros periodísticos esbozan una falacia para justificar la falta de voces críticas en los principales medios. Aseguran que hoy se puede acceder a la información en cualquier lugar de internet y por ese motivo habría mayor democracia. Es verdad que la red ofrece una variedad muy grande de opciones para informarse pero esto no reemplaza ni puede competir contra los principales canales televisivos que son lo que el ciudadano medio tiene más a su alcance. Todos los que desde la labor periodística acceden a internet para conseguir información saben muy bien que esto tampoco es lo que se pinta como la gran apertura hacia el universo, y que hay que conocer un poco para saber en dónde buscar ya que los principales motores de búsqueda están sujetos a algoritmos que direccionan de acuerdo a intereses corporativos.
Los medios tradicionales hoy cuentan con sus propios portales en internet y entrar a ellos a través de las redes sociales nos va a hacer encontrar con una legión de los denominados “trolls”. Mucho se habla de ellos pero hay poca sistematización para combatirlos o controlarlos. Es de destacar que recientemente Amnistía Internacional y también la diputada del FIT Myriam Bregman, denunciaron la existencia y el comportamiento de esos usuarios con cuentas falsas, bots y también personas reales que se dedican a campañas de desprestigio a los opositores o a insultar a usuarios que hacen comentarios contrarios al gobierno. Se podría decir que hay muchas notas en los medios hegemónicos subidas a la red que dan la sensación de ser escritas para ser replicadas por los trolls. Basta con titular una nota con el nombre de algún ex funcionario cuestionado para que se produzca una avalancha de insultos y reflexiones hechas con la más descarada moralina. Es posible encontrar en los comentarios que se diga que hay gente que no tiene derecho a decir nada por haber apoyado al anterior gobierno. Cualquiera que diga algo contra el gobierno actual será tachado de kirchnerista. La famosa grieta mostrando un desnudo pornográfico. La existencia de cuentas falsas para generar odio y violencia no es algo que pueda considerarse demasiado democrático. En la agenda trolling no cuentan ni los argumentos ni las razones. Sólo se trata de callar al que piensa diferente a través de insultos o falacias. Esta actitud también se replica en programas televisivos como Intratables en el cual, sentados todos en redondo, pareciera que todo se decide por mayoría simple. Casi todos los “periodistas” tienen un mismo posicionamiento político y deben debatir con algún solitario invitado opositor hasta que salga sangre. Si a pesar de eso no les va del todo bien, el hablar encima o el silenciar a la fuerza también les sirve como argumento válido para hacer colapsar al otro.
La sensación que produce la realidad que los medios hoy construyen es que nada válido se puede decir sin que eso sea utilizado para fines completamente alejados a lo que se enuncia o en todo caso lo que se diga o escriba necesariamente caerá en saco roto porque el destinatario parece haberse corrido del lugar hacia donde el mensaje iba dirigido.
Es probable que con la emergencia de diferentes medios masivos con un perfil “progre” durante el anterior gobierno, muchos de los que escribimos hayamos supuesto que eso podía leerse masivamente. Otros podían pensar que le daban letra a una ciudadanía oficialista mostrando los principales logros. Lo importante sería saber que eso no llegaba más que a determinados círculos de militantes y algunos dirigentes con alguna tradición de activismo comprometido. Contrario a los que hoy se diga, la mayoría se informaba por los mismos medios que en la actualidad. El sentido común imperante sigue siendo casi el mismo a pesar de que hoy los que siempre tuvieron el poder tengan la libertad para decir a los cuatro vientos sus verdades ponzoñosas. Lo que habría que saber desde el campo popular es qué métodos emplear para revertir este clima de época. En un pequeño texto llamado Gasolinera, Walter Benjamin decía que “Las opiniones son al gigantesco aparato de la vida social lo que el aceite es a las máquinas. Nadie se coloca frente a una turbina y la inunda de lubricante. Se echan unas cuantas gotas en roblones y junturas ocultas que es preciso conocer”.

Berisso, 6 de abril de 2018

*Periodista


A 50 años del estreno de la gran obra de Pasolini- El Teorema más inquietante


Una familia burguesa tipo. Marido y mujer, dos hijos adolescentes, una criada y la llegada de un huésped que lo trastoca todo. En el convulsionado 1968, Pier Paolo Pasolini generaba admiración, escándalo e infinidad de polémicas con el estreno de Teorema.


Hace 50 años, en 1968, se estrenaba el film Teorema en Italia, la duodécima producción cinematográfica de Pier Paolo Pasolini. Ese mismo año ya había dirigido anteriormente dos películas, Edipo rey y Le streghe (las Brujas) junto a otros directores. Pasolini que era un prolífico escritor en géneros como poesía, ensayo, narrativa y teatro; desde 1961 comenzó a incursionar en el cine. Nacido el 5 de marzo de 1922 en Bolonia se convirtió en uno de los más emblemáticos intelectuales italianos de posguerra.
Sus dos primeras películas fueron  Accattone (1961) y Mamma Roma(1962). Ambas enroladas en el neorrealismo italiano propuesto por un director como Roberto Rossellini. Roma, città aperta (1945) de dicho cineasta es considerada la primera producción de este género. La tesitura neorrealista era mostrar las condiciones reales de existencia de los sectores sociales más postergados  principalmente en los tiempos de posguerra y por otro lado terminar con cierta modalidad fascista presente en el arte que privilegiaba un estilo histórico y musical grandilocuente. Accattone el personaje principal de la primera película de Pasolini era un pobre proxeneta de barrio proletario que hacía prostituir a la mujer con la que vivía. Por su parte “Mamma Roma” es una prostituta que trabaja en las calles de la capital italiana pero sueña con alcanzar un modo de vida pequeño burgués. Ambos filmes fueron hechos en blanco y negro y cuentan con historias acaecidas en los suburbios mostrando los avatares y la crueldad de la vida cotidiana.
1968 representó un año de cambios, de revuelta y de presentación en público de una nueva generación nacida tras la finalización de la 2da Guerra Mundial. En Europa el Mayo parisino iría a marcar una nueva agenda de la que el resto del continente no permanecerá ajeno. Un año después estallaría el Otoño caliente italiano. No se puede entender a Pasolini sin este contexto.
Si en matemáticas y geometría un teorema es una proposición que partiendo de un supuesto (hipótesis) afirma una racionabilidad (tesis) no evidente por sí misma; en la trama de Pasolini el teorema va a ser la presentación de la vida de una familia “pequeño burguesa en el sentido ideológico, no en el sentido económico”, dirá el autor en la primera página del libro que luego se transformará en film. Se trata en verdad de un manual laico sobre la vida de una familia perteneciente a la rica burguesía industrial de Milán en la que se producirá una irrupción religiosa luego de haber sido trastocado su propio orden. Ése será precisamente el teorema.
La cuestión obrera y el lapsus patronal

La Italia del ’68 estaba conmocionada por grandes luchas obreras y el resurgimiento de viejos debates acerca de la cuestión operaria, fundamentalmente los que ya había vislumbrado Antonio Gramsci en los consejos de fábrica turineses y los había transmitido en los célebres cuadernos de L’Ordine Nuovo entre 1919 y 1920.
Si bien en Teorema la cuestión de la condición obrera y su relación con el mundo fabril no es para nada algo descollante, la película comienza mostrando la imagen de una fábrica que “se extiende por todo el horizonte, como una inmensa barcaza anclada entre los regadíos y las barreras transparentes de álamos” dice Pasolini en el libro. “Después (de esa paz), súbitamente, un verdadero infierno: los seis mil quinientos obreros de la fábrica empiezan a salir, todos juntos, vomitados por las cancelas plegadizas, y toda la zona de estacionamiento parece trastornada por una especie de ciclón” agrega. En la puerta de la fábrica un periodista con su cámara filmadora comienza a hacerles preguntas a los trabajadores. “El patrón les ha cedido la fábrica: ahora los dueños son ustedes, los obreros. ¿No los humilla el haberla recibido como donación?” interroga el cronista y entre muchas más preguntas “¿No habrían preferido haberla conseguido mediante una acción propia? De este modo ¿No los ha apartado el patrón del futuro revolucionario de la clase obrera para convertirlos en pequeño burgueses?”
Pasolini en el libro aclara que son preguntas confeccionadas cuidadosamente en un “lenguaje de baja laya, típico de la cultura para ciudadanos medios, destinadas a informar en la sórdida prosa de la actualidad”. La donación de la fábrica a los obreros realizada por el patrón en verdad, no responde a ninguna estrategia, es simplemente una acción apresurada de alguien que entró en crisis a partir de su participación en las operaciones del teorema.
La sexualidad y la subversión del sentido común

Una familia burguesa tipo. Marido y mujer. Dos hijos adolescentes de ambos sexos y la criada. La escena transcurre en una mansión con amplios jardines a la que se accede a través de un pasaje suburbano pero de suburbio residencial. A lo lejos se pueden ver más allá de los jardines “palacetes elegantes y rígidamente silenciosos”. La familia asiste a una rutina que será trastocada con la llegada de un huésped. Cuando se habla de cine es recomendable no anticipar determinados elementos que podrían afectar la curiosidad de un virtual espectador que aún no vio cierta obra. Se intentará respetar esa regla. Sólo se hará referencia a cuestiones puntuales que es necesario señalar para justificar sobre lo que se escribe.
El personaje del huésped se torna paradigmático en toda la obra, aunque en la segunda parte su eficacia se produzca a partir de su ausencia. Interpretado por el actor británico Terence Stamp, el visitante aparece en una fiesta que la familia ofrece para sus amistades en su propia mansión.  El efecto es mostrar a alguien que inmediatamente se va a diferenciar del resto no sólo por su atractivo sino por rasgos que lo hacen distinto al burgués medio. El huésped tampoco es un proletario. Su aspecto muestra una cierta vivacidad que para los burgueses de ese tiempo parecía vedada. Él tendrá una relación exclusiva con cada integrante de la familia incluida la criada y cada acción particular hará que cada uno de los personajes se transforme disolviendo sus hábitos adquiridos aunque en un segundo momento ello se convierta en culpa.
Pasolini sostiene en el libro que no se trata de un relato realista sino de una parábola y que por esa misma razón las descripciones no serán minuciosas ni programadas en todos sus detalles  como sí ocurre en un relato tradicional o simplemente normal. A diferencia de una narrativa realista lo que sucede en el teorema es que la presencia del visitante afecta en bloque y casi en simultáneo a todo el grupo familiar. Es probable que estas cosas sucedan pero no afectando a todos, sino tal vez como la aventura particular de alguno de sus miembros. Pero no hay que descartar como hipótesis los efectos de un tiempo de profundos cambios culturales e ideológicos a lo que la obra también se refiere.
Tras medio siglo Teorema sigue representando una obra emblemática de un tiempo singular.


2018/03/15

La nueva novela negra- Asesinos sin rostro


La nueva vertiente del tradicional género policial aborda principalmente temas relacionados con el crimen organizado a partir del desarrollo de modos de acumulación económica, como pueden ser el tráfico de personas, el narcotráfico o el lavado de activos. 

Si las producciones cinematográficas o televisivas que se desarrollan en escenarios distópicos y posapocalípticos hoy son en el terreno de la ficción una muestra de algo que en verdad está sucediendo o podría suceder, se podría afirmar que su complemento natural viene a ser el actual género policial negro, que fue más allá del viejo thriller detectivesco para abordar la resolución de un tipo de crimen mucho más complejo, que ya no resulta una anomalía sino algo que funciona y se desarrolla en la sociedad misma casi con naturalidad, el crimen organizado.
Aunque resulte paradójico dentro del paradigma democrático liberal, hoy no es para nada fácil poder mostrar ciertas realidades en las que los más poderosos se encuentran metidos. Contra todo lo que se afirma bajo la bandera de la libertad de expresión, una tarea periodística de investigación seria que involucre a estamentos del poder tenderá a ser completamente silenciada. Lo paradójico es que todas esas realidades son materia prima efectiva para la realización de obras de ficción, ya sean literarias o cinematográficas. El género privilegiado es cierto policial negro que abarca una variedad de temas recurrentes. Principalmente todo lo referido al crimen organizado a partir del desarrollo de modos de acumulación económica como pueden ser el tráfico de personas, el narcotráfico o el lavado de activos.
En su cuento Variaciones en rojo, haciendo referencia al caso policial en cuestión que la prensa había denominado El misterio del cuarto escarlata, Rodolfo Walsh hace hincapié en que a pesar de la similitud nominal con la clásica historia de Gastón Leroux, el asesinato de Carla de Velde “para los que quisieron ver en él un halo de misterio, fue el exacto reverso de aquel problema clásico (del género policial); un cuarto cerrado por fuera”. En la introducción a Las pruebas de imprenta, Walsh señala que la literatura policial es el “único género que cuenta ya con dos –o quizá tres-  situaciones o problemas específicos susceptibles de diferentes soluciones”. Uno de esos problemas es el de resolver un crimen realizado dentro de una habitación con la puerta cerrada por dentro. La actual novela negra y toda la producción fílmica proveniente de esos mismos textos fueron más allá de los problemas planteados a los que alude Walsh. Ya no se trata de un crimen aislado o de un asesino serial sino del crimen organizado enquistado en la sociedad y que paradójicamente cuenta en sus filas a personajes notables que nadie sospecharía que son parte, incluyendo la necesaria complicidad y connivencia institucional.
De C. Auguste Dupin de Edgar Allan Poe, Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle o Hércules Poirot  de Agatha Christie al inspector Kurt Wallander de Henning Mankel o la periodista Annika Bengtzon de Liza Marklund lo que cambia es la modalidad del delito a resolver. En la introducción a su Biografía del crimen. De Agatha Christie a Stieg Larson (2014) el notable escritor chileno Camilo Marks hace referencia al hermetismo necesario que debe guardar el policial clásico, no anticipando la identificación del asesino ni el final de la obra. Si se supiera quién fue el hacedor del crimen una obra perdería todo su encanto y atención. Para el caso de la literatura y cinematografía “criminal” ya no se trata de no mostrar al culpable, sino que es probable que se encuentre identificado de manera bastante prematura. Lo interesante de la trama es cómo hacer para detenerlo ya que frecuentemente tiene mucho más poder que los que lo persiguen. Otro caso interesante de temática criminal es -principalmente en Europa- la investigación de asesinatos a inmigrantes casi siempre hechos por bandas neonazis. Esta problemática es bastante común en el thriller sueco. La primera entrega de la saga Wallander de Henning Mankel que lleva el nombre de Asesinos sin Rostro precisamente aborda este problema. De igual forma la imprescindible Millenium de Stieg Larson hace referencia a sobrevivientes nazis en el país nórdico.
Para ejemplificar un poco lo que se viene señalando es preciso dar algunos ejemplos. McMafia es una excelente miniserie británica de ocho episodios que se desarrolló entre enero y febrero de este año. Basada en una obra literaria del periodista inglés Misha Glenny que lleva el nombre de McMafia: A Journey Through the Global Criminal Underworld (2008). En dicha serie el protagonista Alex Godman es un joven banquero dueño de un poderoso fondo de inversión. Nadie podría sospechar que Godman con su capital se encuentre involucrado en diferentes negocios ilegales a nivel trasnacional y por su parte enfrentado a otros poderosos intereses que compiten en el mismo rubro. Queda bastante evidenciado que un capitalista si pretende hacer que su dinero se multiplique lo va a hacer por cualquier medio y hoy toda pareciera mostrar que esos negocios no son para nada santos. Precisamente son las inversiones más redituables. En la misma serie el businessman israelí Semiyon Kleiman sorprende con la manera efectiva para secuestrar chicas rusas para prostituirlas en Egipto. Con la oferta de un trabajo de mediana reputación, las mujeres son captadas en Moscú y cuando llegan a destino son raptadas de una forma de la que es muy difícil escapar. Kleiman se siente orgulloso de practicar dicho método aunque su principal forma de ganar dinero es siendo el propietario de una flota de carga que entre otras cosas transporta estupefacientes por el Mediterráneo.
Queen of the South es una entretenida serie estadounidense que ya lleva en pantalla dos temporadas (2016- 2017) de 13 capítulos cada una. Está inspirada en la telenovela La reina del sur que se difundió en España, México y Colombia y a su vez en la novela de igual nombre del escritor español Arturo Pérez Reverte. En la serie se muestra de forma bastante explícita el modus operandi de los carteles mexicanos para ingresar cocaína en los Estados Unidos. También sobre la comercialización en dicho país. La principal protagonista Teresa Mendoza es una joven que debe huir de su país México hacia EEUU perseguida por el cartel del poderoso narcotraficante Epifanio Vargas quien además se convierte en gobernador de su distrito proponiendo una lucha sin cuartel contra los grupos narcos. El doble rasero en todo su esplendor de un adinerado capo mafia con excelentes contactos con la DEA. Camila Vargas su ex esposa para proseguir con el negocio se afinca en los Estados Unidos y asegura que los cargamentos de estupefacientes pasen la frontera y puedan ser comprados por algún poderoso magnate que luego derivará todo hacia una red de comercialización. Increíblemente cuando se habla de narcotráfico casi nunca se hace referencia a ese capitalista que necesariamente debe comprar una cantidad considerable de una mercancía sumamente preciada que además debe ser abonada indefectiblemente en efectivo ya que ahí no corren ni créditos ni cuotas. En el caso de no pagar se paga con la muerte.
The Whistleblower es una película de 2010 escrita y dirigida por la guionista y directora canadiense Larysa Kondracki. Tras finalizar la guerra de los Balcanes, una agente de la policía de Nebraska viaja a Bosnia como observadora de las Naciones Unidas. Allí irá a denunciar ante la ONU a una multinacional por haber encubierto varios casos de tráfico sexual. El guión se basa en la historia real de Kathryn Bolkovac, que fue a Bosnia en 1999 como miembro del comité de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz y descubrió cómo esclavizaban mujeres.
En los últimos años tanto en la literatura, como en el cine y las series televisivas estos son temas recurrentes que de alguna manera denuncian una realidad existente mostrándose como ficción. La realidad de diferentes modelos de economías sumergidas (trata, narcotráfico, lavado, etc.) al igual que lo que el geógrafo marxista británico David Harvey denomina acumulación por desposesión (basado en la acumulación originaria de Marx) pareciera que van mostrando la faz más cruda de un capitalismo que para sobrevivir no tiene otra ética que la de la ganancia a cualquier costo.

2018/02/25

Sujeto y Diferencia

Veo dos videos de una misma cantante realizando el mismo tema musical. La diferencia radica en el tiempo de confección de ambos. Uno fue hecho a poco tiempo de iniciar su carrera y el segundo cinco años después con una trayectoria consolidada y exitosa. En el primero la voz y la entonación pareciera que se separaran del resto que compone la canción (las otras voces y los instrumentos). Lo que logra es una producción encantadora y muy propia, difícil de copiar. Al escuchar el video realizado 5 años después se nota otra voz, más estandarizada y que no se disocia del resto. Una voz trabajada y que podría ser comparada a la de otras vocalistas. Como en la modulación de los locutores profesionales, la voz original parece quedar para otras ocasiones. En cuanto a la voz de la cantante, la primera podría definirse como la irrupción de un sujeto que en la segunda se pierde con el perfeccionamiento técnico.
Se emplea en esta definición la formulación lacaniana del sujeto de la ciencia. En la formulación científica el que formula desaparece en dicha acción. La ley de la gravedad necesitó que alguien la precipitara pero una vez formulada, la manzana de Newton pierde toda relevancia. Esa ley funciona independientemente de ese hecho azaroso. De igual manera la tabla de multiplicar no tiene sujeto. Hay que ser paranoico para decir “Yo digo que 2 x 2 es igual a 4” Aunque si alguien dijera que 2 x2 es igual a 5 ahí sí aparecería el sujeto.
Una precaria definición del sujeto podría ser que el mismo es aquel que intenta diferenciarse. Que irrumpe en la diferencia. También aquí la definición lacaniana de significante es válida. “El significante es quien representa a un sujeto ante otro significante” al igual que la fórmula saussureana “En la lengua no hay más que diferencias sin términos positivos”.
La Humanidad es un conjunto diferencial. Existe un todo en el que las partes nunca son equiparables. No se podría decir lo mismo de una especie animal. Las diferencias entre humanos fueron introducidas por lo simbólico. Debiera quedar claro que quien escribe no intenta dar cuenta en este razonamiento sobre las diferencias de clase ya que las mismas tienen una razón conceptual diferenciada. Esto no quiere decir que en las mismas no entre en juego la circulación del significante, sino que el abordaje de la totalidad es mucho más complejo que la formulación de herramientas conceptuales propias a experiencias diversas.

En la estandarización y mecanización de la vida cotidiana el sujeto va perdiéndose sin poder percibirlo. La razón de no poder ver el eclipse es tal vez la existencia de un narcisismo cooptado por un principio de satisfacción sujeto al consumo.