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2023/04/07

La Pascua en la tradición católica eslava.

 


Cada vez que llega la Semana Santa y la Pascua, aun siendo ateo, hay algo que para mí no es igual a cualquier festejo o celebración. Me formé de niño bajo la tradición religiosa de los polacos católicos. En su texto Moisés y el monoteísmo, Sigmund Freud, de origen judaico decía que aunque él no fuera practicante de ningún culto e incluso no creyente, sostenía que quizás conservaba lo esencial de la tradición de sus antecesores.

En Berisso debe haber muchos descendientes de polacos o de otros pueblos eslavos de tradición católica que seguramente sientan algo similar a mí, ante la llegada de la Pascua. Lo cierto es que para mis abuelos paternos esta festividad representaba mucho más que la Navidad. Desde el Domingo de Ramos los preparativos para la Pascua eran bastante meticulosos. En nuestro país en donde no existe separación entre la Iglesia y el Estado, la Pascua no es igual a la de la tradición católica de los eslavos.

Voy a enumerar algunos aspectos de la celebración pascual que viví en mi niñez. Mi abuela preparaba un pequeño canasto en el que depositaba algunos alimentos. Entre ellos, lo que nunca faltaba era el oplatek u oplatki que es una fina oblea de pan igual al de la ostia que un tiempo antes, el cura polaco les llevaba a sus casas a todos los interesados. Para la misa de Pascua mi abuela llevaba el canasto para ser bendecido. El contenido iba a ser repartido en la mesa durante el almuerzo.

Otra peculiaridad eran los huevos de Pascua. En este caso mi abuelo era el encargado. En una olla en la que colocaba cáscara de cebolla, hervía una cantidad de huevos de gallina que tras ese procedimiento quedaban bien colorados. Esto iba a servir para realizar un juego previo al almuerzo que lograba concertar la atención de todos. Cada uno elegía un huevo y agarrándolo fuerte con la mano, ponía la parte puntiaguda hacia arriba. Entonces empezaban dos familiares a chocar sus huevos. El que lograba mantener su huevo sin que se rompa comenzaba a ganar y a chocar contra el que siguiera. Así había uno que lograba ganarles a todos. Lo curioso es que siempre ganaba mi abuelo. Mi tío Mariano decía que el viejo seguro tenía un huevo de madera. En realidad había aprendido con sus años a saber elegir. 

Según escuché, en Europa esta costumbre incluía a que la gente saliera a la calle con los huevos y jugara casa por casa en una verdadera confraternidad entre vecinos. Alguna vez el marxista italiano Antonio Gramsci escribió que el catolicismo no es igual en todos lados. El de sus compatriotas no era igual al de otras naciones europeas y mucho menos al de lugares como Sudamérica. A la práctica de la religión se le suma siempre las propias costumbres de los pueblos.

2022/01/30

El deporte y el negocio ¿Hacia dónde va el fútbol?


 La adhesión a un club de fútbol no se puede comparar a las preferencias que tiene un consumidor por un producto especial, aunque se tienda a que eso suceda. La popularidad de un equipo tiene como correlato en los jugadores o los cuerpos técnicos, el sentido de pertenencia a los colores de una camiseta. Esto también es algo que la mercantilización tiende a hacer desaparecer.

Deportes hay de lo más variado. Probablemente hayan surgido como una continuación de la guerra por otros medios. El entrenamiento físico y el enfrentamiento entre competidores. En la Antigua Grecia surgieron los juegos olímpicos y la célebre Maratón que consistía en una carrera pedestre que hacía referencia directa al trayecto que había emprendido un mensajero del ejército ateniense para comunicar a la ciudad, el triunfo bélico.

Existen deportes en los que la competencia es colectiva y en otros como pueden ser el golf o el tenis que son de tipo individual. Un rasgo de importancia es principalmente la atención que un determinado juego puede producir en personas que precisamente no juegan. El público, los espectadores. Este último ítem también tiene una larga historia que no es exclusiva de los deportes. El teatro griego o el circo romano son algunos ejemplos, aunque el gran ímpetu que tiene el público en cualquier espectáculo es algo que alcanzó gran relevancia con la irrupción de la sociedad de masas, amplificado eso por la reproducción a través de los medios audiovisuales.

En tanto que el deporte que nos ocupa es el fútbol, intentaremos fijar algunos detalles acerca de su popularidad y la atención que despierta.

Sentido de pertenencia

Todo indica que el fútbol o en todo caso la utilización que se hace de él -para que cada vez sea un negocio mucho más suculento-, tienda a desplazar algunas características que varias décadas atrás eran innegociables. La adhesión o el fanatismo que producen los clubes de fútbol resulta un dato innegable, y esto de una manera peculiar en nuestro país.

El público argentino tiene características bastante especiales que no son propias del fútbol solamente. Los integrantes de la legendaria banda Rolling Stones, señalaron varias veces que cualquier  recital que se realice en nuestro país tiene ingredientes, otorgados por la presencia masiva de fans que no existen en ningún otro lugar del mundo. El famoso pogo fue destacado por innumerables bandas extranjeras de rock. El fenómeno que producía Patricio Rey y sus redonditos de ricota es inhallable fuera de nuestras fronteras.

Por características sociológicas casi no estudiadas el fútbol tiene adhesiones incomparables y especialmente en la Argentina. No tardó tanto la Conmebol (Confederación Sudamericana de Fútbol) en llevar la final de la Copa Libertadores 2018 a Madrid, en tanto la misma fue protagonizada por los superclásicos rivales de nuestro país: River Plate y Boca Juniors. Seguramente un negocio grandilocuente.

La adhesión a un club de fútbol no se puede comparar a las preferencias que tiene un consumidor por un producto especial, aunque se tienda a que eso suceda. La popularidad de un equipo tiene como correlato en los jugadores o los cuerpos técnicos, el sentido de pertenencia a los colores de una camiseta. Esto también es algo que la mercantilización tiende a hacer desaparecer. Hoy las jóvenes promesas rápidamente quieren emigrar en búsqueda de mercados más redituables.  

El periodismo deportivo en general, aprueba y fomenta la idea de que lo mejor que le pueda pasar a los mejores jugadores o directores técnicos de nuestro medio, es emigrar. Resulta curioso que ante la irrupción de Julián Álvarez, joven centrodelantero de River Plate que ya fue convocado a la selección nacional, muchos de los denominados especialistas, digan que el jugador tendría que irse ya a jugar a Europa para adquirir cualidades que en nuestro fútbol nunca va a poder tener. Obviamente no hablan de una cantidad de jugadores que participan en nuestra liga y que habiendo realizado la experiencia europea, no volvieron siendo mucho más que lo que fueron, cuando emigraron. Ejemplos sobran.

El periodismo deportivo da toda la sensación de apuntalar, en primer lugar, los diferentes negocios que informar a los simpatizantes de los clubes. Los jugadores emigran cada vez más jóvenes e incluso sin haber debutado en la primera de las instituciones que los formaron desde niños. Las convocatorias a la selección argentina desde hace ya varios años sorprenden siempre con jugadores que militan en ligas extranjeras y que ni siquiera son conocidos por los hinchas locales. Vale señalar que los grandes seleccionados, incluso los argentinos que fueron campeones mundiales, siempre fueron la expresión de las competencias  locales. Eso hoy acontece con los principales combinados europeos: Inglaterra, Alemania o Italia. Las selecciones sudamericanas se deben contentar con reclutar sus jugadores por diferentes partes del mundo.

Hoy es un lugar común señalar que jugar en la Argentina no ofrece ningún futuro. Que ninguna institución pude pagar lo que se gana en otras ligas. El problema es que si se ve bien lo que ocurre en los mercados de pases es que hoy los diferentes clubes no venden jugadores a los países considerados como de élite. El joven atacante de Independiente Alan Velasco, considerado como una de las grandes promesas de nuestro fútbol, en estos días sería vendido a un ignoto equipo de la liga estadounidense. De esta forma el club de Avellaneda podría resolver las inhibiciones que tiene y así poder contratar nuevos jugadores.

Otro club inhibido es San Lorenzo de Almagro, aunque en estos días estaría subsanando ese problema. Antes de las privatizaciones que realizara el expresidente Carlos Menem, allá por los primeros ’90, hubo una gran campaña orquestada para desprestigiar a las empresas públicas y mostrar que eran sumamente deficitarias e ineficientes. No extrañaría que en el fútbol, los grandes empresarios interesados en privatizar las instituciones estén metidos en una estrategia similar, en la que los grandes medios sin ser tan explícitos, van por el mismo camino.

Debieran existir desde el poder político instancias que protejan a los clubes de fútbol, principalmente desde el aspecto económico. No se podía esperar eso del gobierno anterior ya que el ex presidente Mauricio Macri era un ferviente defensor de convertir a las asociaciones deportivas en empresas privadas. Este gobierno se desentiende de esto, pero cuando más de la mitad de los clubes de primera división pidieron que renuncie Marcelo Tinelli como presidente de la Liga Profesional de Fútbol, fue Mario Alberto Leito, actual presidente de Atlético de Tucumán y diputado nacional por el Frente de Todos quien salió a defender al empresario televisivo. Se interpretó lo de Leito como la respuesta del gobierno.

Se dijo más arriba que esta es una tendencia actual del negocio del fútbol, difícil de revertir pero quedarse con ese realismo no es diferente a lo que hacen esas plataformas políticas que se quedan en el posibilismo y renuncian a llevar adelante lo mejor para un país.

 


2022/01/15

El fútbol como espacio ideológico- La pelota sí se mancha

 


El deporte más popular del planeta no puede ser escindido del entramado social, político e ideológico del cual emerge, y está atravesado por intereses económicos y corporativos. En la cancha y en los clubes no se juegan solamente resultados deportivos.

Hoy en un tiempo de relativa despolitización, pareciera que en el único lugar en donde aún existen las grandes masas es en el fútbol. El regreso del público tras el fin de las medidas preventivas, necesarias para enfrentar la pandemia ocasionada por el Covid19, nos muestra algo que ya todos sabíamos, pero que siendo algo normal no resultaba tan obvio. Las hinchadas tienen una gran incidencia en esta actividad deportiva, son su principal ingrediente emocional, eso que intensifica en un equipo su sentido de pertenencia.

Con la irrupción del fascismo en Europa, a mediados de los años  ’20 del pasado siglo, y principalmente cuando esa veta totalitaria logró acceder al poder, no fueron pocos los intelectuales comprometidos, principalmente marxistas que intentaron continuar la denominada lucha ideológica por otros medios, debido en primer lugar a la necesaria clandestinidad de sus labores. Aunque una vez destrabada su acción política debido a la caída tanto del nazismo alemán como del fascismo italiano, entendieron que algunas de las vetas que habían desarrollado era muy válido continuarlas, aunque a posteriori eso no tuviera un gran ímpetu. Algo similar ocurrió en la Argentina durante la última dictadura cívico militar.

El fútbol es sin dudas un lugar muy propicio para llevar adelante la lucha ideológica. A finales de los ’80, el por entonces poco conocido Slavloj Zizek, en un artículo que llevaba el nombre de “La desublimación represiva”, hacía referencia a esto. Esta pequeña introducción pareciera ser el justificativo que quien escribe tiene para abordar un tema no usual. La mayoría de los grandes medios deportivos no tienen empacho en llevar adelante una determinada línea interpretativa que se corresponde con la visión hegemónica sobre este deporte.

El fútbol aunque no se lo diga, está atravesado por grandes intereses corporativos. En tal sentido  fue Mauricio Macri el único presidente de la Nación que además de tener un determinado proyecto de país, orgánicamente incluyó la administración del fútbol, tanto financiera como institucional. Su incidencia en la Asociación del Fútbol Argentina (AFA) fue decisiva, mientras que la presidencia de Daniel Angelici al frente del club Boca Juniors siempre fue algo así como la pata macrista dentro del fútbol.

De todas maneras no se trata de analizar al fútbol solamente por sus costados económico o político para que éste tenga interés en personas que como inclinación principal tienen la actividad militante o social. En todo caso se trata de subrayar que un deporte como el fútbol no puede ser escindido del entramado social, político e ideológico del cual emerge. Esto es válido también para otro tipo de actividades como podrían ser las artísticas.

La denominada globalización lejos de unificar horizontalmente las economías de todo el planeta, no ha hecho otra cosa que profundizar las grandes desigualdades y asegurarse la división internacional del trabajo entre naciones industrializadas y productoras de commodities. Si bien este rasgo afecta principalmente a la producción y comercialización de los variados insumos que se necesitan consumir para llevar adelante la vida cotidiana; esta matriz también está presente en el fútbol.

Desde hace algunas décadas, entre 2 y 3 aproximadamente, es posible observar un cambio sustantivo en el nivel de competitividad entre los equipos sudamericanos y los europeos. Mientras que anteriormente cualquier gran equipo argentino, uruguayo o brasileño podía competir contra cualquier grande de Europa, hoy la brecha cada vez es más pronunciada. Por otra parte fueron desarrollándose nuevos lugares en los que el fútbol tiene mucha mayor incidencia como son algunos países africanos o en los Estados Unidos en donde el balompié era un deporte casi marginal.

Hoy los medios deportivos cuando hacen referencia a las grandes ligas europeas, lo hacen hablando del “fútbol de elite”. De tal forma en un país como la Argentina en el cual la popularidad de este deporte es muy marcada, con presencias masivas de adeptos, daría la sensación de ser así un deporte de segunda. En una nota televisiva bastante reciente, el jugador de la selección nacional Rodrigo De Paul, hoy vistiendo la casaca del Atlético de Madrid confesó que recién cuando llegó a jugar en Europa, logró convertirse en un verdadero profesional. De Paul había jugado localmente en el Racing club, uno de los grandes de nuestro país.

Hoy es común que cuando surgen buenos jugadores en nuestro medio, con muy poca edad ya pretenden emigrar e incluso los grandes medios interpretan esto como natural y también auspicioso. Esto se condice con el dinero que puede ganar un jugador en otras ligas pero no, con las posibilidades concretas que tiene el fútbol argentino para ofrecer certámenes acordes a la tradición nacional.

Se puede señalar que en las grandes ligas europeas, la preparación física y futbolística es mucho más exigente de lo que ocurre aquí. Se entrena de otra forma y los cuidados personales son mucho más estrictos. Si se observan estos detalles  en equipos de las ligas del interior o de las divisionales del ascenso, en donde este deporte es de semiprofesional hacia abajo, y en donde la mayoría de los jugadores trabajan de otras cosas, no se podría objetar demasiado. Si bien los futbolistas argentinos no ganan ni cerca lo que podrían ganar en las grandes ligas, tampoco se puede decir que sus sueldos sean de miseria.

Lo económico si bien es determinante, eso no exime el no poner un cierto empeño para impedir que la brecha señalada se haga cada vez más profunda. Para eso es necesario el esfuerzo mancomunado de las diferentes instituciones deportivas, para ofrecer un producto mucho más atractivo. Ejemplos positivos hoy existen en el fútbol argentino.

De igual manera que en las formaciones económicas primarizadas siempre será válido intentar cambiar la matriz productiva aunque hacerlo sea extremadamente arduo; agregar valor, industrializar lo que se pueda, es también un desafío para nuestro fútbol. Hacíamos referencia a un país como los Estados Unidos que sin tradición en este deporte, hoy se está convirtiendo un mercado bastante competitivo al que muchos jugadores argentinos emigran. Sorprende que los partidos de la MLS (la liga yanqui) se televisen a lo largo de Sudamérica, cuando eso no ocurre con certámenes de países de la región que tal vez nos despierten mucho mayor interés.

Hoy se produce una cierta interna en el fútbol argentino, en la que gran parte de los directivos de los clubes de primera, cuestionan a Marcel Tinelli presidente de la Liga Profesional de Fútbol (LPF) en torno a cuestiones económicas como por ejemplo la venta de los derechos televisivos hacia otros países. Este sin dudas es uno de los grandes temas del fútbol mundial, ya que los grandes equipos europeos cuentan con la televisación como uno de sus principales ingresos.

No son pocos los que plantean que se necesita privatizar a este deporte como se está haciendo en casi todos los lugares del mundo. Es un tema bastante controvertido y sin dudas responde a una tendencia actual del rumbo de la economía global.

El problema de convertir a los clubes en sociedades anónimas, los derechos de televisación,  el intentar salir de ser un simple productor de commodities e incluso el sentido común imperante en este deporte que se pone sobre el tapete, desde el modo de jugar hasta el cuidado de los campos de juego, son algunos de los temas que en sucesivas notas, quien escribe pretende desarrollar con mayores detalles.

Mejorar la calidad del fútbol argentino, no significa nada más que hacer que éste tenga así una mejor proyección económica. En primer lugar implica darle a uno de los públicos más exigentes del mundo un espectáculo acorde a sus deseos. Porque son principalmente los adeptos a este deporte, uno de los pilares fundamentales para que esta actividad se reproduzca.

 

 

2021/10/05

Capitalismo, consumo e insatisfacción


Prometer la felicidad a través del consumo, además de producir ganancias y obturar la posibilidad de transformar la sociedad para un destino colectivo verdaderamente satisfactorio ya no puede sostenerse para el capitalismo en la misma legalidad que construyó.
Ya no es necesario esperar la muerte para luego acceder al paraíso que siempre prometieron las religiones, ahora consumiendo, el paraíso terrenal está a la vuelta de la esquina.

Hoy se habla de “inyectar dinero en el bolsillo de la gente”. Es bien sabido que si hay mayor consumo la economía existente se fortalece. Los economistas keynesianos sostienen que fortalecer el consumo es siempre una medida contracíclica para paliar las reiteradas crisis del capitalismo contemporáneo. De todos modos habría que diferenciar claramente lo que significa la consolidación de un mercado interno por un lado y la impronta consumista por el otro.  

Según las teorías del marketing, los grandes vendedores no son los que saben ofrecer los productos necesarios, sino los intangibles. Esos que nunca se sabe bien, qué son, ya que no son concretos, pero que deben considerarse  como necesidades irrenunciables. Las empresas hoy no sólo nos quieren ofrecer un servicio útil, sino que nos venden una salud impecable, la seguridad de nuestra familia, la dicha prolongada y el éxito financiero. 

En todo caso si lo que se trata de vender, no es algo completamente intangible, como puede ser una prenda de vestir, lo que hay que saber hacer es vender la marca, invistiéndola de algún halo mágico, porque da prestigio, o mayor atracción; aunque su valor de utilidad no sea demasiado diferente. Un jeans de marca puede llegar a valer tres o cuatro veces más, ni hablar de un perfume o una determinada bebida alcohólica, mucho más si se pusieron de moda, y sus efectos resultan inigualables. Hoy el fetichismo de la mercancía del que hablara Karl Marx en El Capital, está al orden del día.

La red deseante.

Según precisa la teoría de Freud, el deseo está orientado hacia algo que si bien simula serlo, en realidad es algo inexistente. Cada vez que alguien alcanza lo que desea, se encuentra que eso al final no era, y de esa forma, vuelve a desear, y así infinitamente. Lo alcanzado nunca coincide con lo que se buscaba. A su vez nadie se siente atraído por lo que nadie desea, y en ese sentido el deseo es siempre el deseo de los otros, lo que socialmente se presenta como deseable. Este concepto del psicoanálisis sirve para mostrar dos facetas principales de cómo funciona la oferta consumista: la insatisfacción permanente y el objeto que puede saciarla. Esa oferta está presente continuamente en la subjetividad social, para que la sociedad se reproduzca sin quiebres. Ya que no solamente es la ganancia de los que venden mercancías, sino también la ilusión de que ésta es la mejor sociedad posible.

El muchacho veía la publicidad que aparecía por la pantalla de la TV. En ella, otro muchacho se desplazaba arriba del nuevo automóvil, el más caro de los que habían salido en el último tiempo. En la escena este último pasa cerca de una vereda y una de esas chicas que parecen inalcanzables lo mira y le sonríe. Él se detiene y le abre la puerta. El final es conocido. Apología del medio (el automóvil) y apología del fin (la conquista de la chica). La muchacha de esta forma también se convierte en objeto de consumo. Ella no solamente le da sentido a la escena, ella también compra el automóvil. De esta forma la subjetividad social consumista y hegemónica transforma a los sujetos en objetos. Es el imperio de la imagen y del fetiche.


Según dice Mauricio Lazzaratto en su libro Políticas del Acontecimiento (Tinta Limón Ediciones, Buenos Aires, 2006), el capital financiero no fabrica mercancías como lo hace el capital industrial. El capital financiero –dice- fabrica mundos. ¿Qué tipo de mundos? A través de la publicidad y la cultura de masas fabrica mundos de signos y de imágenes que sugieren que el paraíso terrenal existe, y que es posible a través de la adquisición de diferentes productos que están en el mercado.

La insatisfacción permanente de los deseos, tiene como correspondencia necesaria la idea de la fragilidad, y para ella el capital ya encontró una solución sin esperar una vida ultraterrena, mucho menos el cambio social. Hoy tal como sugiere el filósofo esloveno Slavoj Zizek, la gente ya no se siente culpable por saciar en exceso sus apetitos instintivos, sienten culpa por no poder darle mucho mayor goce a sus cuerpos.

El consumismo crea una demanda de extremo placer, que al no poder saciarla, se convierte en frustración. No se trata de generar -por lo contrario- la vida aséptica de un “santo”, sino saber que la demanda de mayor placer, es una de las imposiciones morales del capitalismo tardío. Pero sobre todo porque es imposible y conduce al individualismo extremo. Porque el paraíso prometido obviamente no es para todos, se les ofrece a todos, pero se sabe que es para pocos: para los emprendedores exitosos con suficiente autoestima. Para los que hacen de la competencia más salvaje, su principal modo de vida.

De ésta nadie se salva

Si bien la mayor oferta consumista está dirigida hacia los sectores que más tienen, y que por ende pueden  comprar lo que se les ofrece; tal como sugiere la crítica cultural brasileña Suely Rolnik, las clases sociales más desposeídas no son ajenas a esa promesa capitalista de paraíso en la tierra. Si bien las elites se encuentran enfermas y alienadas bajo la promesa de esa creencia de la religión del Capital, nadie está a salvo de ello, y más aún, para los excluidos esa promesa resulta mucho más perversa y terrible. La promesa es imposible para todos, ya que no alcanza para saciarla consumir todo lo que nos ofrecen. Si para las clases sociales más pudientes existe la posibilidad ilusoria de realización, en los más pobres esto tiene consecuencias nefastas.

Nike es la cultura

El capitalismo lejos de excluir del consumo, lo multiplicó, lo dividió por segmentos y hoy para cada estrato social existe una oferta específica. Si los autos de alta gama, las 4 x 4, los personal trainers, los cirujanos estéticos, los milagros de la  autoayuda, y mil burbujas más se les ofrecen a las clases medias y altas; también podés comprarle a Sprayette la faja que te quita los kilos de más, porque se puede quemar grasas sin hacer esfuerzos; podés comprar lo que alarga el tamaño del miembro y porqué no una vida. Todo está a tu disposición para una existencia perfecta y envidiable.

También para los extractos más pobres hay una oferta específica, y cada vez más globalizada. El magnate petrolero y el capo narco corren en la camioneta, con anteojos negros y una “rubia producida” a su lado, mientras el pibe de barrio se desvive por las zapatillas con llantas, y la ropa del deporte más popular del país imperial: el beisbol. Cualquiera que vea a este último seguramente dirá: “es un pibe chorro”, pero del supuesto magnate de la Hilux o la Land- Rover,  seguramente no dudará, lo más probable es que sienta envidia. Esa lógica hoy está instaurada. Bastante perversa por cierto. Tanto las “llantas” como la 4 x 4 simulan ser todo terreno. Igual que el consumismo.

El consumo borró la frontera de la legalidad

Prometer la felicidad a través del consumo, además de producir ganancias y obturar la posibilidad de transformar la sociedad para un destino colectivo verdaderamente satisfactorio, -ya que eso no sería necesario, porque hoy están todos los placeres en venta-  ya no puede sostenerse para el capitalismo en la misma legalidad que construyó.

Hoy parte de las ganancias y de los placeres, entraron en un callejón supuestamente ilegal, pero patrocinado por los mismos que dictaminan la ley.  Las redes de trata y del narcotráfico lejos de ser anomalías del capitalismo, son engendradas para satisfacer las promesas de goce, esas que largamente exceden las mismas posibilidades humanas. En Noches de Cocaína, James G. Ballard relataba con estupor cómo un grupo de acomodados veraneantes, quemaban una mansión y ponían en actos sus fantasías sexuales más aberrantes, como forma de satisfacer eso que la cotidianeidad nunca les brinda, incluso bajo el riesgo de morir en el intento.

 

2021/09/27

Por fuera de los discursos dominantes- La alternativa del “Vivir bien”


 Las sociedades, atravesadas por discursos hegemónicos, viven como si fueran “naturales” las condiciones que les son impuestas. Frente a ellos, el “vivir bien”, incorporado a las constituciones de Bolivia y Ecuador, se ofrece como una propuesta colectiva que se ajusta a la armonía con los otros y con el medio ambiente.

La mayoría de los que forman parte de una sociedad, tienen o aspiran a tener un modo de vida que suponen como algo de índole casi natural. Todo habitante posee una determinada perspectiva sobre cómo encarar su subsistencia y la de su círculo íntimo. Modos alimentarios, habitacionales, de distracción, de información, pero sobre todo de relacionamiento con el resto de la sociedad para ganarse la vida o para establecer alianzas. Toda sociedad a su vez intenta aislar cualquier borde de fuga que ponga en cuestionamiento el modo de vida establecido, premiando a los que se desviven por reproducirla. 

Se puede señalar que hasta hace no tantas décadas, en el mundo existían diversas maneras de encarar la vida. En su libro El imperialismo, fase superior del capitalismo, Lenin fue uno de los primeros en advertir el inicio de la expansión global del poder que lejos de unificar a la humanidad, sí fue derrumbando culturas nacionales, suprimiendo diferencias, occidentalizando  planetariamente los modos de vida. 

En La agonía del Eros, Byung- Chul Han, muestra bastante bien la supresión de las diferencias y el establecimiento de un narcisismo que inunda lo social, implementando una sociedad del rendimiento que excluye adrede cualquier negatividad y por ende la posibilidad de que se cuestione lo que él denomina “la mera vida”. No tenía razón Michel Foucault cuando afirmaba que la imaginación sociopolítica había entrado en crisis debido a que el marxismo se había establecido como una perspectiva científica. Foucault señalaba que la creatividad de Rousseau o Locke había concluido con los socialistas utópicos.

Si la imaginación desde un punto de vista no metafísico, es el encuentro de perspectivas no advertidas con anterioridad, no fue el marxismo quien barrió con la imaginación, sino precisamente el desarrollo de la supresión de las diferencias que viene llevando adelante el capitalismo en su fase expansiva y totalizante. Foucault creyó equivocadamente que el sujeto neoliberal, en tanto empresario de sí mismo comenzaba a ganar una libertad que no estaba presente en la sociedad disciplinaria. 

La “mera vida” a la que hacía referencia Byung- Chul Han se opone a formas de vida mucho más deseables como las que proponen el Suma Qamaña y el Sumak Kawsay de los pueblos andinos que fueron impulsadas durante los procesos transformadores que tuvieron lugar en Bolivia y Ecuador, durante las dos primeras décadas de este siglo y que a su vez se plasmaron en Constituciones plurinacionales. Byung en el libro señalado más arriba, mostraba como Aristóteles en La Política, ya diferenciaba a la vida común de la “buena vida”  o como Hegel en su dialéctica sobre el amo y el esclavo, infería que este último siempre salvaguardaba los hábitos que impone el Amo para no poner en riesgo la mera vida. Es probable que en las diferentes sociedades que tuvieron desarrollo en la historia planetaria, la dicotomía entre un tipo de vida consignada como la más conveniente tuviera siempre correlatos alternativos. 

Suma Qamaña, Sumak Kawsay. Una ética milenaria 

Si la Ética es la forma de relacionamiento con el Otro, con el conjunto de los otros, diferenciándola de la Moral, se debe decir que ella indaga en las costumbres más arraigadas, las interpela, para enunciar un tipo de relación donde lo adquirido, puede en sentido aristotélico moldearse y autoconstruirse como una nueva perspectiva. No hay una ética, sino una pluralidad de ellas, hay diferentes formas de relacionarnos con el Otro, cosa que no debiera dejar de cuestionar un cierto relativismo impuesto como soberanía de la individualidad, donde cualquier acción pudiera ser justificada como plausible, aunque vaya en detrimento del bien común.

Un fenómeno interesante y al cual nos vamos a referir son el Sumak Kawsay y el Suma Qamaña, términos que en quechua significan aproximadamente el “Vivir bien”. Lo significativo de esto, es que ambos fueron incorporados a las Constituciones de Ecuador y Bolivia, y de alguna forma establecen lo que sería una nueva Ética de Estado. 

Vivir Bien no implica el goce indiscriminado de todos los placeres conocidos: comer, beber, dormir o tener sexo, alimentado todo ello por el consumismo más despiadado, sino como una propuesta colectiva que se ajusta a la armonía con los otros, y a su vez con el medio ambiente, con la tierra, con la Pachamama. 

El Sumak Kawsay en el quechua ecuatoriano, implica principalmente ni un mejor ni un peor vivir que el resto de la comunidad. No es tampoco auspiciar la prisa que lleva a querer mejorar obsesivamente nuestro pasar. Vivir en consonancia con los otros, y sin desvivirse por mejorarla, son sus principios fundantes. El Sumak Kawsay fue incorporado a la nueva Constitución ecuatoriana de 2008 donde se enuncia que: “Se reconoce el derecho de la población a vivir en un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, que garantice la sostenibilidad y el buen vivir, sumak kawsay”, 

El Suma Qamaña en el aymará boliviano posee una significación más colectiva y podría ser traducido como un buen convivir, como una sociedad buena para todos y en completa armonía, mientras que en la Constitución del Estado Plurinacional de Bolivia de 2009 se escribe que: "el estado asume y promueve como principios ético-morales de la sociedad plural: ama qhilla, ama Hulla, ama suwa (no seas flojo, no seas mentiroso ni seas ladrón), suma qamaña (vivir bien), ñandereko (vida armoniosa), teko kavi (vida buena), ivi maraei (tierra sin mal) y ahavai ñan (camino o vida noble)". 

Sin dudas una ética que rastrea en las culturas que fueron diezmadas por los conquistadores, es una iniciativa que plantea desde nuestro mismo suelo, encontrar una manera de relacionarnos con los otros y con el medio, diferente a la que nos fue impuesto  y de lo que aún hoy seguimos prisioneros. 

En el prólogo al libro Vivir bien ¿Paradigma no capitalista? realizado por Ivonne Farah H y Luciano Vaspollo, el ex mandatario boliviano Evo Morales Ayma sostiene entre otras cosas que "Mientras los Pueblos Indígenas proponen para el mundo el 'Vivir Bien', el capitalismo se basa en el 'Vivir Mejor'. Las diferencias son claras: El vivir mejor significa vivir a costa del otro, explotando al otro, saqueando los recursos naturales, violando a la Madre Tierra, privatizando los servicios básicos; en cambio el Vivir Bien es vivir en solidaridad, en igualdad, en armonía, en complementariedad, en reciprocidad. En términos científicos, desde el marxismo, desde el leninismo se dice: socialismo o capitalismo; y nosotros sencillamente decimos: el vivir bien o el vivir mejor".

2021/04/27

Globalización y democracia- Cuando el sujeto social se balcaniza


 No se trata de que el sujeto social haya desaparecido pero, igual que el conjunto de lo social, vive un proceso creciente de fragmentación que contradice la falsa panacea de una humanidad unida gracias a la globalización.

Hoy se intenta mostrar que a partir de la denominada globalización se fue produciendo de forma ascendente la unificación planetaria de la humanidad. Lo que no se dice es que ante ese avance, a nivel de los diferentes territorios y de forma inversamente proporcional, se fue dando una fragmentación creciente de las estructuras sociales.

 A diferencia de tiempos anteriores en los que primaba un tipo de sociedad integrada, hoy se percibe una balcanización cada vez más profunda. Esto resulta bastante evidente en relación a los desarrollos arquitectónicos presentes en la configuración de las ciudades, logrando que los diferentes estratos sociales se vayan aislando entre ellos, mientras que al interior de un mismo sector, se vaya perdiendo el sentido de pertenencia, haciendo que prime el individualismo ya no como actitud subjetiva sino como lazo social concreto.

Barrios cerrados, domicilios enrejados, asentamientos precarios en los que no entran más que sus habitantes; logran escindir a los diferentes sectores sociales; mientras que la supuesta unidad de lo social, sólo es factible encontrarla en el universo virtual creado por las plataformas tecnológicas.  No se trata pues de una mera cuestión espacial sino principalmente de una reconversión profunda del universo de la producción y de los modos de encarar la subsistencia.


Esto que se señala, paradójicamente aparece de modo redundante en la ficción distópica que hoy abunda tanto en el cine, las series de las plataformas y la literatura. Sociedades fragmentadas separadas por extensos desiertos, rotura del tejido social y modos de subsistencia en los que prima la competencia salvaje en la que no se escatima la utilización de métodos violentos y criminales. Si bien se podría decir que lo que se muestra en esa ficción no es igual a la realidad, ahí lo que varía simplemente es el modo de resaltar determinados contrastes en los que la ficción aporta apenas,  la pintura del paisaje.

En una nota anterior, quien escribe señalaba cómo en los tiempos que corren, fueron despareciendo diferentes elementos y conceptos que se cuentan para llevar adelante una práctica política transformadora y que otrora se consideraban indispensables. Todo parece haber quedado reducido a la experiencia electoral propia de las democracias liberales y a la gestión de lugares institucionales que no hacen otra cosa que reproducir el status quo, más allá de lo que discursivamente se pregona.

La consideración que debiera tener una fuerza social para transformar la realidad queda así reducida a la voluntad de los que se ofrecen como sus representantes. No se trata de gobernar “para” ciertos sectores de la sociedad que deben confiar, apoyar y seguir; sino gobernar “junto a” o más precisamente que los sectores populares, gobiernen a través de los que ellos mismos eligieron para hacerlo. No existe profundización de la democracia si eso no acontece, solamente la inercia en la que los más poderosos viven completamente resguardados.

¿Y el sujeto?

En la nota citada se señalaba que, la potencialidad que tuvo la clase obrera en otros tiempos, fue decreciendo y fue quedando poco que pueda torcer el rumbo de la acumulación capitalista propia del neoliberalismo reinante desde hace casi cuatro décadas. No se trata de que el sujeto social haya desaparecido, sino que al igual que el conjunto de lo social, se produjeron profundas hendijas que lo fragmentaron acorde a la balcanización creciente. Una estrategia política de liberación debiera construir un único centro de coordinación que permita unir los distintos fragmentos para que se potencien en las luchas contra la injusticia.

De todas formas vale señalar que alcanzar una comprensión científica de los fragmentos, sólo puede hacerse desde una perspectiva histórica, que no se encuentre escindida de los movimientos sociales. Una tarea tanto teórica como militante. Algo difícil y complicado en un tiempo en que cualquier conceptualización de la realidad siempre tienda a quedar absorbida por el discurso académico que monopoliza al saber.

Se intentará en lo que sigue rastrear someramente el proceso de desarticulación del sujeto que se fue produciendo desde hace al menos tres décadas, al interior de la sociedad argentina. Convengamos a su vez que esto es un proceso global que coincide con la instauración de ese sistema político, social, cultural y económico que conocemos como neoliberalismo.

A poco de asumir como nuevo presidente de la Argentina, en 1989, Carlos Menem impulsó la Ley de Reforma del Estado. Ello ocurrió el 17 de agosto de dicho año, cuando se sancionó la Ley 23.696 impulsada por el Partido Justicialista y sus por entonces socios de la UCeDe del ingeniero Álvaro Alsogaray. Con esta normativa el mandatario podía iniciar el proceso de privatizaciones de las diversas empresas públicas entregándoselas a inversores privados.

Esto afectaría principalmente a las diversas empresas estatales encargadas del suministro energético: electricidad, agua, gas, petróleo, carbón. La posterior privatización de YPF en 1992 dejaría una marca muy profunda al interior de la sociedad argentina. El desempleo comenzaba a crecer desmesuradamente a lo largo y ancho del país, llegando en mayo de 1995 al 18,4 por ciento. Gran parte de los trabajadores que fueron perdiendo su empleo, serían protagonistas en los años siguientes, de los  nuevos movimientos sociales de los cuales hablaremos más adelante.

Resulta interesante ver cómo determinados agrupamientos sociales fueron percibiendo esos cambios en la estructura, e intentaron construir nuevas herramientas organizativas para contener a una clase trabajadora que comenzaba una importante mutación.  El 14 de noviembre de 1992 se conformaría el Congreso de los Trabajadores Argentinos (CTA) que algunos años después se convertiría en una nueva central obrera. Para el nuevo CTA, el modelo sindical vigente, encarnado por la CGT, terminaría siendo ineficaz para enfrentar los cambios estructurales que se estaban produciendo.

Entre otras cosas el nuevo modelo sindical proponía que los trabajadores desocupados, jubilados, precarizados; debían formar parte de la nueva central obrera y que no se podía participar de los nuevos conflictos sociales sin establecer la unidad de todos los sectores, principalmente entre ocupados y desocupados. El trabajador despedido no podía ser ignorado por el sindicato del cual formaba parte.

El CTA, al igual que otros nuevos agrupamientos obreros como eran el Movimiento de los Trabajadores Argentinos (MTA), constituido principalmente por los camioneros de Hugo Moyano y los transportistas dirigidos por Juan Manuel Palacios; y la Corriente Clasista y Combativa (CCC) que encabezaba Carlos “Perro” Santillán; tuvieron una gran incidencia en la resistencia al ajuste menemista. Fue en 1994 que esos sectores impulsaron la gran Marcha Federal, siendo esta  la punta de un iceberg que comenzaba a tronar ante la indiferencia de la burocratizada y anquilosada CGT.

Ante la pérdida constante de puestos de trabajo, el sector empresarial más concentrado comenzó a plantear la necesidad de la flexibilización laboral, cosa que iría precarizando cada vez más la relación entre capital y trabajo, y que lejos de ser una solución, junto al proceso de privatizaciones pondrían en jaque las condiciones materiales en las que se desempeñan los trabajadores.

La movilización iniciada con la Marcha Federal se iría a desarrollar hasta mediados de 1996, cuando tanto la CTA, como el MTA dejaron de lado la resistencia, poniendo gran énfasis en la construcción de una alternativa electoral, surgiendo la Alianza entre la UCR y el Frepaso. En esos tiempos cobraría relevancia la irrupción del movimiento piquetero que pasaría a ser el principal protagonista de la conflictividad social.

La necesidad de una central obrera que pueda darle un marco organizativo a los diferentes sectores populares sigue siendo prioritaria, a pesar de que hoy es mucho más complejo que por ese entonces.

En una próxima nota nos ocuparemos de esos movimientos de trabajadores desocupados que fueron surgiendo al calor de las luchas de Cutral- Có en el Sur y Tartagal en el Norte, protagonizadas principalmente por ex trabajadores de YPF. Desde 1995, a lo largo de los diferentes municipios del Conurbano bonaerense también nacieron diferentes movimientos, de los cuales nos ocuparemos, pero que diferían bastante de los que tuvieron lugar tanto en Neuquén como en Salta.


2021/01/04

Gobiernos y poder- Grieta, política y posverdad


 La Grieta implica un relativismo absoluto que no tiene ni requiere demostración. Terminar con ella, su relatividad y el simulacro es poner en marcha una hegemonía política en la que ya no se pueda dudar.

Al bajar por autopista a la zona de Retiro viniendo desde dirección Norte, es posible ver a los costados el crecimiento hacia arriba de los precarios edificios de la Villa 31. A lo lejos se visibilizan las imponentes torres de Puerto Madero y el contraste entre las imágenes se torna casi pornográfico, mucho más, cuando bajando de la autopista se presentifica el acaudalado barrio de la Recoleta. No se trata de que los habitantes de la villa vivan un poco mejor, sino de ese marcado contraste que creció en las últimas décadas al margen de cualquier Grieta que los grandes medios  nos pretenden vender.

Después se dirá que “los que trabajan mantienen a los vagos”, los que viven en las grandes torres o mansiones a los que habitan los precarios asentamientos urbanos. Una perversa falacia que causa indignación.

Con la supuesta derrota del comunismo allá por el inicio de los 90 y el literario fin de la historia del que hablara Francis Fukuyama por ese entonces, las grandes desigualdades no tardaron en crecer sin control al igual que un tejido canceroso. Se le podrá poner algún límite, gestar alguna distribución un poco más equitativa, pero nada podrá cambiar esa metástasis que recorre el planeta, pues la base de ella sigue incólume.

Hoy la acumulación de capital se realiza por cualquier modo posible que genere pingues ganancias. No se trata ya, -solamente-  de la plusvalía que los burgueses le extraen a los obreros como describiera Karl Marx en El Capital. Hoy es preponderante la acumulación por despojo que describe muy bien el marxista británico David Harvey, la usura presente en las impagables deudas públicas que contraen los estados así como también las denominadas economías sumergidas (narcotráfico, trata de esclavas), lavado de activos y diversas delincuencias económicas.

Los que fugan capitales a sofisticados paraísos fiscales no son por cierto los “pibes chorros” de la villa, ni los soldaditos del narco. Tampoco los comisarios, jueces o políticos corruptos. Los que fugan dinero son los más poderosos capitalistas del planeta que no van a dejar para otros los negocios más redituables, aunque se llenen la boca hablando de honestidad o transparencia. Esos capitalistas ya no son esos empresarios que pusieron en marcha la gran industria.

Hoy da la sensación de que el sistema global en el que descollan principalmente las democracias liberales, está confeccionado para que no exista gobierno que, a esos amos del capital pueda impedirles esa acumulación frenética y despiadada. Podrá haber progresistas o populistas con intenciones redistributivas que, tendrán como tarea imposible tocar intereses concentrados ya que colisionaran contra el muro judicial o mediático.

En esa diferencia de matices entre las derechas más recalcitrantes, y los progresismos populistas se tiende la famosa Grieta que no deja de ser lo que Jean Baudrillard llamara “simulacro”. Si se pretendiera cambiar las relaciones de fuerza a favor de los sectores populares indudablemente se necesitaría un determinado grado de organización y movilización que hoy no existe. Cuando una sociedad está en un proceso de cambio eso se percibe, no es necesario que alguien lo diga. Si una fuerza política o un gobierno pretenden cambiar la sociedad debe decir “cómo” e invitar a participar.

Algunos objetarán que a eso lo impide la pandemia, aunque antes fuera igual. El territorio que hoy ocupa la política se encuentra impregnado de una credibilidad fallida. Resulta difícil poner sobre la mesa debates que puedan generar acuerdos. La conocida posverdad lejos de ser algo que pueda desecharse como una mentira más, es constitutiva de las actuales democracias liberales, haciendo que cualquier posición se convierta en relativa. En ese malentendido se sostiene la famosa Grieta. No se trata de señalar que los medios mienten cuando lo que dicen es parte de posiciones políticas bien definidas.

El discurso de la actual oposición o de las derechas, podrá catalogarse de mentira. Sin dudas este no es un gobierno marxista o totalitario como ellos dicen pero debatir eso, sería girar en redondo sin fin. No tiene sentido. Lo único que cambia eso es la acción y la percepción de cambios a favor de los sectores populares sin que nadie pueda ponerlo en dudas. El discurso mediático no es exterior, es parte de la política.

La Grieta implica un relativismo absoluto en el que sólo vale lo que los egos piensan sin poder demostrarlo. Terminar con ella, su relatividad y el simulacro es poner en marcha una hegemonía política en la que ya no se pueda dudar, por la sencilla razón de que la vida lo demuestra, ya que el vivir bien trasciende y trastoca a la manipulación mediática, la torna superflua.


2020/12/11

El no lugar

 

Hoy existe un lugar que se fugó de la realidad. Un lugar indiscernible, un espacio y un tiempo que si bien se muestran como verosímil, como plausible; guardan en su seno lo indemostrable y la imposibilidad de rastrear de forma verdadera determinados hechos de la realidad. 

Tal vez ese punto de fuga o pozo gravitatorio, hoy sea parte de la realidad, pero de una que ya no es acorde a los parámetros establecidos en otros tiempos. Sin dudas la realidad es una construcción no tan real, pero cuesta observar esos hechos que demuestran fehacientemente que esa construcción se encuentra inmersa en un proceso de mutación. Es como si alguien observara en el medio de una calle, el acercamiento de un automóvil a mucha velocidad y que en el momento preciso en que lo tuviera que pisar, esos ojos vieran como ese móvil despareciera súbitamente de la escena. O fue una alucinación, un truco o tal vez un efecto visual, se podría pensar.

Ese pozo gravitatorio obviamente no es natural, tampoco queda tanto de la naturaleza. Ese hueco es parte de una construcción que está para ser vista de esa forma, por todos aquellos que sobre ese lugar sólo recibirán información. No está hecho para los que lo viven o lo presencian sin ninguna mediación. Eso que se ha vuelto indiscernible e indemostrable es todo aquello que nos llega a través de la mediación, pero entendiendo que la mediación ya no es algo que se interpone entre nosotros y el mundo. La mediación es el mundo y nosotros somos sujetos de eso.

Lo indemostrable resulta así la presencia exuberante y absoluta de la ideología, la que obviamente se presenta como realidad. Ninguna ideología se dice a sí misma ideológica, sería un despropósito, y no porque las ideologías sean el producto de genios malvados que las construyen para engañar a la gente, sino porque ellas son parte estructural del todo social, y sus leyes de producción y reproducción en gran parte se realizan al margen de la conciencia que se tenga de ello. El descubrimiento de un elemento constitutivo de la sociedad como lo es la ideología sólo fue posible a través de la irrupción del discurso científico.

Esos lugares ubicados en una rara topología en la cual prima lo indemostrable como verdad, son necesariamente sitios de disputa por la significación. Lejos de apuntar a la episteme estamos en presencia de la necesidad de la doxa, como elemento de diferenciación.

2020/12/08

Underground, ayer y hoy

 

Durante el siglo pasado, diferentes camadas de jóvenes formados en la contracultura, la protesta social y la revuelta política encontraron en esa modalidad llamada underground, su principal modo de expresión. Hoy, la utilización masiva de internet, no hizo desaparecer todas las expresiones nombradas, sino que funcionando como una gran aspiradora, ubico todo en un nuevo soporte.

Sin la más mínima intención de realizar una apología generacional, es inobjetable que entre mediados de los 60 y pasada media década del 70, se produjo en el mundo, un cuestionamiento global a la sociedad existente, como tal vez no se hizo en ningún otro tiempo. Lo más interesante es que ello fue llevado adelante por los jóvenes de entonces casi sin mediaciones. No era algo que se heredaba sino la irrupción de lo nuevo. En muy pocos casos se podría decir que los padres de aquellos jóvenes estaban de acuerdo con las actividades de sus hijos. Era un tiempo de ruptura en la que las relaciones familiares se tensaban en su aspecto generacional.

Era el tiempo en el que el pelo largo o la barba eran vistos tanto con desprecio como peligrosidad. Gran parte de los jóvenes “sin la gomina, ni la oficina” –como rezaba aquella canción del dúo Pedro y Pablo- emprendían un nuevo rumbo. Esta pequeña introducción sobre un tiempo aún poco estudiado, fundamentalmente en su aspecto cultural e ideológico, sirve para adentrarse en lo que por entonces se llamaba underground o subterráneo, y que prosiguió de diferentes modos hasta la actualidad.  Imposible llevar adelante una apología generacional, cuando también hubo jóvenes que sí usaban “gomina” -metafóricamente hablando-, como muchos otros que comprometidos en su tiempo, luego renegaron de todo y también aquellos que al igual que el personaje de Guillermo Francella se quedaron en ese tiempo, vestidos de blanco y negro, sin incorporar todo lo nuevo que fue emergiendo.

Las diferentes camadas de jóvenes formados en la contracultura, la protesta social y la revuelta política encontraron en esa modalidad llamada underground, su principal modo de expresión. Una cultura que intentaba escindirse de la masividad generada por la televisión y los otros medios de ese tiempo. Si bien en su gran mayoría las diferentes vetas artísticas y estéticas no pretendían salir de ese plano, ya que a sus creaciones las consideraban a un nivel que no debiera contaminarse con lo masivo; se puede decir que eso podía ser lo reverso en lo concerniente a las vanguardias políticas que sí pretendían y también necesitaban alcanzar la atracción de las masas. 

Una manifestación musical como fue Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota que naciera en ámbitos casi reducidos y que lograra una masividad considerable, sin perder su espíritu contracultural, es un fenómeno bastante interesante que como experiencia incluso podría servir a las expresiones políticas de izquierda, para exceder el rango de elite. Considerando las obvias diferencias.  

Si bien la irrupción de lo subterráneo se pudo percibir durante los sesenta, resulta un antecedente considerable el surgimiento de la Generación Beat tras la posguerra, en los años 50. De todos modos las condiciones materiales para que exista lo under ya comenzaron a darse con el surgimiento de las grandes ciudades y principalmente con la irrupción de la sociedad de masas, propia a la existencia de medios de información y reproducción ampliada del quehacer cotidiano. Lo under vendría a ser ese recoveco en donde se puede reproducir todo ese inconformismo y desencanto que genera la sociedad de masas.

Con la irrupción generalizada en los 80 tanto del Pop como de la cultura mainstream, convencional, no son pocos los que intentaron mostrar que el underground había sido completamente sepultado bajo tierra y que ya ni siquiera tendría la posibilidad de retornar como aquel Viejo Topo del que hablara Karl Marx en El 18 Brumario de Luis Bonaparte.  

Lo cierto sí es que entre el tiempo señalado (Los 60-70) a la actualidad es posible rastrear diversas modalidades de expresión y comunicación que se fueron dando hasta la irrupción del uso masivo de internet, y que hoy también tienen cabida en esa imponente red de conexión. Describir o señalar todo eso tal vez sea una labor bastante ardua, y por tal motivo nos referiremos sólo a algunos casos significativos. Un término que comenzó a utilizarse durante los 80 para nombrar o asociar al espacio del que se viene hablando, fue también el de lo alternativo.

Desde inicios de los 80 se produjo la propagación de las radios de Frecuencia Modulada, las FM, que con bajo costo y llegando a un radio geográfico reducido de oyentes, lograban introducir temas propios a esa zona, o ser difusoras de música que no se escuchaba en las radios AM. Nacidas bajo la impronta de las radios piratas, poco a poco fueron sucumbiendo no sólo por dificultades económicas, sino porque las grandes emisoras de Amplitud Modulada fueron creando sus propias FM con recursos y tecnología imposibles de equiparar e incluso con una amplitud de llegada comparable a las AM.

Un fenómeno bastante interesante, surgido con el retorno de la democracia en el 1983, fue la aparición de diversas revistas y publicaciones de circulación alternativa. En estos medios impresos era posible leer a poetas desconocidos, encontrar entrevistas  a artistas e intelectuales de los que ningún medio masivo podría interesarse. Ahí podía encontrarse información sobre determinadas actividades, como el Teatro Independiente, talleres literarios o grupos de estudio tanto de filosofía como de psicoanálisis lacaniano (que por entonces no se había pasado al mainstream). Estas publicaciones se vendían mano a mano, en las mesas de diferentes agrupaciones estudiantiles y principalmente en eventos como podría ser un recital, una marcha o cualquier encuentro cultural. Tanto las FM como las publicaciones alternativas, tuvieron gran incidencia hasta los primeros años de este siglo.

Algo sumamente de interés fue, en 2001, la irrupción de diversos centros culturales surgidos en espacios recuperados, ya sea viejas fábricas o casas abandonadas o clubes de barrio en los que ya no había casi actividad. Se dio esto bajo una oleada popular que propiciaba la recuperación del espacio público, entre ellos construir plazas o parques o incluso huertas colectivas en lugares como ser vías por las que ya no pasaba ningún ferrocarril. Esos centros culturales cobijaban, entre otras cosas; a músicos, artesanos, actores, poetas que brindaban talleres o realizaban actividades públicas. La aparición masiva de las murgas se fue dando en este contexto.

La utilización masiva de internet, no hizo desaparecer todas las expresiones nombradas, sino que funcionando como una gran aspiradora, ubico todo en un nuevo soporte. Esta acción se produjo duplicando la realidad, haciendo que la denominada virtual, pasara paulatinamente a ser preponderante. Hoy se puede ver que el tradicional diario de papel, va quedando relegado a partir de que el mismo contenido es posible encontrarlo en la red. De todas formas el uso indiscriminado de internet provoca más allá de la supuesta hiperconexión, un estatus certero de desmovilización en cuanto a la relación efectiva entre los cuerpos.

Si bien Internet comenzó a utilizarse de forma domiciliaria promediando los 90, recién con la aparición de la Banda Ancha desde los primeros años de este siglo, fue cuando comenzó su irrupción masiva. El uso particular implicaba que el usuario conectara su computadora a la línea de teléfono con una velocidad de conexión muy baja. La Banda Ancha por su parte es una conexión propia de mucha mayor celeridad. Desde su aparición produjo el surgimiento casi masivo de los cibercafés que se extendió hasta aproximadamente el 2007- 2008, cuando la mayoría de la población pudo acceder a su conexión casera.

Con internet se comenzó a dar el hecho de que muchas de las viejas expresiones subterráneas volvieran a cobrar vida de otra forma. Desde ese tiempo hasta la actualidad, transcurridas poco menos de dos décadas hay cosas que fueron cambiando sustancialmente. La proliferación de los llamados algoritmos y el condicionamiento que fueron generando los buscadores hizo que hoy la vida en la red ya no sea igual, y que la variedad de expresiones contraculturales ya no tengan las mismas licencias, con las que se contaba en ese tiempo.

En una próxima nota, que será la continuación de ésta, nos referiremos a esas diversas expresiones se lo under que fueron cobrando vida con la utilización masiva de internet. 

2020/07/18

Entre el malestar de la pandemia y la manipulación

En el juego de las democracias occidentales hoy las mediciones de imagen se convirtieron en uno de esos elementos que rigen la vida política institucional. Si bien esos índices en la mayoría de los casos están manipulados, lo que no se puede obviar es que tanto los ascensos como los descensos, tienen como causante, en última instancia, la acumulación de malestares o el logro de una cenestesia social positiva. 

Nota La Tecl@ Eñe

 Hoy los grandes medios hacen hincapié en que el presidente Alberto Fernández bajó su nivel de aprobación. Según ellos, eso se debe –en líneas generales- a que el gobierno aprovechó la cuarentena para llevar adelante un proyecto de avasallamiento de libertades, principalmente económicas, pero que la ciudadanía no se lo dejó pasar. Lo dicen sus principales editorialistas y también el ex presidente Mauricio Macri. Grupos minúsculos de la derecha lo hacen saber rompiendo la cuarentena y protestando en diversos lugares del país. Los medios amplifican esas acciones como si eso fuera la respuesta adecuada a cierto malestar. Como si además fueran muchos.

Tanto los enunciados mediáticos como las declaraciones del ala dura del macrismo, no son más que interpretaciones sobre la cenestesia social. Una de las tareas políticas debiera ser ubicar el lugar del malestar e intentar abordarlo más allá de una contra interpretación. Cuando en marzo diera comienzo la cuarentena y las diversas medidas de restricción, el gobierno tuvo un ascenso pronunciado de imagen positiva. La ciudadanía en general vio con muy buenos ojos la preocupación del presidente para con la defensa de la salud y la vida. Por su parte, una minoría comenzó a sostener que era más importante la economía y que no había que ponerle límites.

 Tanto el jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta al igual que la mayoría de los intendentes bonaerenses se alinearon con el gobierno nacional para llevar adelante las medidas de aislamiento social. Los grandes medios comenzaron a tener dos facetas. Un canal emblemático como TN en horarios matutino o mediodía aún muestran la importancia de la cuarentena, mientras que en horarios nocturnos despliegan todo el arsenal opositor a rajatablas con sus consabidos opinólogos. Fueron y son los principales agoreros del desgaste que produce el aislamiento. Ellos quieren imponer casi a la fuerza la interpretación del agotamiento.

Al inicio de la cuarentena la mayoría tuvo una visión espontánea del desarrollo de la pandemia. Se preveía que en 2 o 3 meses ya habría concluido. Se iba a llegar a un pico y luego la pendiente dejaría todo como antes. Pasados 4 meses la curva sigue subiendo a pesar de que se haya llevado adelante una de las políticas sanitarias más acertadas. El común supone que tal vez no haya sido de esa manera y que probablemente haya habido errores. Los índices que se dan en otros países comprueban el acierto pero eso no es algo que sea un dato que la mayoría tenga en cuenta. Obviamente que el desarrollo de la pandemia nunca puede estar sujeto a ninguna doxa y por otra parte el virus causante se ha vuelto extremadamente rebelde a la episteme.

Me cuido no me cuido. Lo que se percibe, principalmente en diferentes conglomerados urbanos de la provincia de Buenos Aires es que se comenzaron a dar pequeñas resistencias moleculares contra el aislamiento social. No se puede englobar a estas rebeldías dentro del marco de los derechistas movimientos anticuarentena que obviamente tienen métodos y fines diferentes.

 Hace aproximadamente un mes una línea de colectivos que une La Plata con Berisso fue cerrada por varios días. Aproximadamente 30 conductores dieron positivo el hisopado y fueron aislados la mayoría de los choferes de esa línea. Se supo que habían realizado un asado de camaradería. Algunos creen que no siendo personas de riesgo no existe ningún problema. Principalmente los jóvenes. Entonces están los que hacen reuniones. Incluso fiestas clandestinas.

 En junio una ex candidata a concejal de Juntos por el Cambio de Berisso se vanaglorió en las redes sociales de haber llevado a su hija a la fiesta de cumpleaños de su hermanastra. Estos hechos ocurren asiduamente sin ser promocionados. Se escucha la queja de vecinos que dicen que personas que tienen Covid asintomático salen a hacer mandados. En los barrios esas cosas se conocen y se producen así esas pequeñas “contradicciones en el seno del pueblo”. Hay comercios que no están habilitados para la venta y de todas formas se realiza la política del whatsapp.

El problema es que gran parte se cuida y ve que una gran parte no lo hace y que las autoridades municipales no se encuentran a la altura de poder manejar esas situaciones que los desbordan. No pocos son los que dicen que “la cuarentena está rota”. Estos hechos que cualquier persona puede percibir en sus localidades van agotando las ganas de cuidarse. Los grandes medios manipulan ese desgaste para intentar imponer una visión en la que la caída de disponibilidad tenga como correlato un rechazo al gobierno. Obviamente no es así pero se corre el riesgo de caer en esa encrucijada.

El problema es que no se puede llegar a un aislamiento regido por un Big brother y pareciera que la responsabilidad individual no alcanza. Entonces se puede ver gente con un barbijo puesto que muchas veces funciona como un trompe l'oeil. 

2020/06/14

La Pandemia, lo individual y lo estatal- La “angustia” de los capitalistas


Desde hace varias décadas se viene inculcando que la salida a todos los problemas es individual. Que todo depende del esfuerzo y los méritos. En medio de la pandemia de Covid-19 este discurso no sólo se recrudece por derecha sino que atenta contra la prevención.

Que se sepa, ningún gobierno fue elegido por haber planteado cómo abordar una peste. Algunos se pusieron las cuarentenas al hombro mientras otros intentaron minimizar o intentar que todo pase como una tormenta pasajera. La presencia de la pandemia cambió ostensiblemente el escenario político mundial. En una economía globalizada nadie está exento de sufrir sus consecuencias. Se puede afirmar que los diferentes posicionamientos no coinciden automáticamente con posturas ideológicas definidas, aunque los más liberales sean más anticuarentena y los más keynesianos promuevan mucho más las medidas de prevención. Lo cierto es que la pandemia modificó cualquier rumbo prefijado.

El pasado sábado 6 de junio el Jefe de Gabinete Santiago Cafiero señaló que “Fortalecimos el sistema de salud en tiempo récord con una Argentina quebrada que dejó Macri. Recordemos que nos habían dejado sin Ministerio de Salud”, afirmó el funcionario, señalando a su vez: “Imaginen lo que hubiera sido esta pandemia con Macri gobernando, una catástrofe”.
Si bien podría considerarse como una afirmación dura que enaltece la “Grieta”, no hay gran misterio en lo que dijo. Por su parte, la oposición macrista no lo dejó pasar y rápidamente devolvió la bola.
Macri “habría confiado más que nunca en la responsabilidad de los argentinos y menos en la imposición estatal”. “Habría advertido los efectos del aislamiento estricto sobre otras patologías de la salud y sobre el empleo y el trabajo de los argentinos, y habría encontrado maneras de encontrar un equilibrio más temprano”, dijeron desde la dirección del Pro.

“Hacé la tuya”


La respuesta opositora no deja de ser original en tanto marca esa tensión entre “la responsabilidad de los argentinos” y “la imposición estatal”.  Planteado de esa forma no deja de marcarse que el gobierno elije un modo autoritario, en tanto privilegia lo segundo. ¿Podría ser de otra forma? ¿Podría dejarse el abordaje de la pandemia supeditado a la iniciativa individual?
El pasado sábado 6 podían verse por la TV diferentes imágenes de los que se convocaron en el Obelisco para protestar. La mayoría no llevaba tapabocas y algunos de los que sí dejaban la nariz afuera. “A mí no tienen porqué decirme lo que tengo qué hacer”, “Es inconstitucional que no me dejen caminar por la calle y no pueda viajar en tren”. Un músico de reggaetón se quejaba de que ahora no pueden hacerse espectáculos. La mayoría no quiere perder plata.
Cuando se sale a hacer las compras es inevitable ver gente que vive transgrediendo las medidas de distanciamiento, el uso del barbijo, el salir en grupo e incluso comercios que no respetan los cuidados.
Para que la cuarentena sea eficaz se necesita de la responsabilidad individual, pero dejar que todo se dirima en el libre albedrío es el principio de su abolición. “Hacé la tuya”, “Sálvese quien pueda”
Desde hace varias décadas nos vienen inculcando que la salida a todos los problemas es individual. Que todo depende del esfuerzo y los méritos que hagamos para ello. Que nadie debe estorbarnos ni poner palos en la rueda.
Las mayorías sociales no fueron educadas para enfrentar una pandemia ni siquiera contar con herramientas simples para ello. Muchas de ellas fueron aprendidas en los últimos meses. Muchos no dimensionan el riesgo y otros se cuidan obsesivamente. Algunos creen que enfermarse es una opción personal.

La ira de Dios


Se dirá que con respecto al Medioevo, los humanos han evolucionado. Se desarrollaron la ciencia, la industria, la tecnología e incluso nuevas formas de contrato social. De todas maneras siguen existiendo pensamientos mágicos y oscuros para resolver problemas cotidianos.
En el filme Det sjunde inseglet  (El séptimo sello) de 1957, es interesante rastrear como Ingmar Bergman presenta las diferentes maneras que tenían los suecos de la Edad Media para contrarrestar la peste negra. Un caballero que regresa de las Cruzadas junto a su escudero se enfrentará a la Muerte en una partida de ajedrez. Ella le dirá que siempre viaja a su lado.
Con imágenes de una peste que azota a los poblados, puede verse como los aldeanos condenan a una bella joven a la hoguera acusándola de haber realizado un pacto con el demonio. No faltan aquellos maleantes que buscan cadáveres para robarles sus pertenencias y luego exhibirlas en el bodegón.
Impresiona de gran forma las imágenes de peregrinos que recorren diferentes territorios infligiéndose castigos para calmar la peste, entendida como la ira de Dios. Se trata sin dudas de imágenes ¿lejanas?.
Cuando se observan hoy determinadas  posturas de cómo enfrentar la inseguridad, planteando linchamientos o haciendo justicia por mano propia, o quemar cárceles en las que hay infectados para que no se propague la peste; sumando la creciente propagación de ideas anticientíficas, amparadas por el sentido común, nos hacen pensar que posiblemente no estemos tan lejos del escenario que pintaba Bergman.
La angustia de los capitalistas
Los poderes económicos que fogonean la anticuarentena y hablan de la angustia que esta provoca apuntan a otro lado. Lo que no soportan de la pandemia es no seguir ganando como antes. Seguramente saben de los riesgos, y por eso, también se cuidan. Lo que no quieren es que los que siempre les dieron sus ganancias también lo hagan.
“El malentendido es la esencia de la comunicación”
Jacques Lacan

La pregunta sobre la “angustia” que genera la cuarentena realizada días atrás por la periodista Silvia Mercado al presidente Alberto Fernández muestra de forma inequívoca la mala intención de todos aquellos que hoy militan la anticuarentena. Los grandes medios, políticos opositores rabiosos, trolls y diversos lobbies.
Desde el día cero del aislamiento social, lo obvio se transformó para un sector minoritario de la sociedad en un contrasentido. Por qué habría que tenerlo en cuenta entonces. Lo que muestran los grandes medios no es nimio. Es lo que consume la mayoría. Los comentarios que se pueden leer en los portales de noticias muestran una abrumadora avalancha de trolls que intentan socavar las medidas de prevención.
Además hay que señalar que la gran apuesta de la anticuarentena es que ésta comience a sufrir un desgaste y que ello acarree una merma significativa del apoyo y el compromiso que hoy tiene. Si desde el gobierno se intenta mostrar una unidad real ante la pandemia, una unidad que excede largamente las posiciones políticas, desde la anticuarentena no deja de politizarse cualquier medida que se tome, además de rascar fuerte sobre diferencias y tensiones entre los que se comprometieron con el aislamiento.
“La gente se va a cansar de todo esto”, “Nos quieren convertir en Argenzuela”, “Van a dejar un país quebrado” rezan los trolls. La mayoría de todas esas expresiones se sostienen en ciertos supuestos nunca explicitados. La pandemia no existe, es una ilusión kirchnerista inventada para sojuzgar mediante el miedo y avanzar de modo dictatorial hacia sus objetivos. Convertirnos en Venezuela o Corea del Norte y robarse todo lo que todavía no se robaron.
Lo que está pasando en la Argentina, pasa aquí y nada más. La economía se cae en nuestro país pero resplandece en el mundo. Lo que acontece en Brasil o los EEUU se debe a que ellos tienen más población que nosotros. Las cifras de muertes y contagios se debe a eso y no porque no les importe que se extienda la peste.
Si entendemos que el aislamiento social implica la responsabilidad ciudadana de protegerse y proteger a los más cercanos, hay que añadir que eso necesita de una centralización que no puede hacerla más que el Estado. En los supuestos opositores el aislamiento es una coerción a la ciudadanía, una imposición que se padece como los presidiarios. Tal vez eso sea el origen de la “angustia” de Silvia Mercado.
El mundo que viene sin dudas será más pobre y cambiarán muchos hábitos. Lo que los más poderosos capitalistas no soportan de la pandemia es no seguir ganando como antes. Seguramente saben de los riesgos, y por eso, también se cuidan. Lo que no soportan es que los que siempre les dieron sus ganancias también lo hagan. En una economía global en donde el desempleo es muy grande no temen perder fuerzas de trabajo, porque saben que pueden recuperarla.