2011/01/29

Monteagudo ya planteaba la necesidad de la integración sudamericana

ENSAYO SOBRE LA NECESIDAD DE UNA FEDERACIÓN GENERAL ENTRE LOS ESTADOS HISPANO-AMERICANOS Y PLAN DE SU ORGANIZACIÓN- Bernardo de Monteagudo- Lima 1823

Cada siglo lleva en sí el germen de los sucesos que van a desenvolverse en el que sigue. Cada época extraordinaria, así en la naturaleza como en el orden social, anuncia una inmediata de fenómenos raros y de combinaciones prodigiosas. La revolución del mundo americano ha sido el desarrollo de las ideas del siglo XVIII y nuestro triunfo no es sino el eco de los rayos que han caído sobre los tronos, que desde la Europa dominaban el resto de la Tierra.

La independencia que hemos adquirido es un acontecimiento que, cambiando nuestro modo de ser y de existir en el universo, cancela todas las obligaciones que nos había dictado el espíritu del siglo XV y nos señala las nuevas relaciones en que vamos a entrar, los pactos de honor que debemos contraer y los principios que es preciso seguir para establecer sobre ellos el derecho público que rija en lo sucesivo los estados independientes, cuya federación es el objeto de este ensayo y el término en que coinciden los deseos de orden y las esperanzas de libertad.

Ningún designio ha sido más antiguo entre los que han dirigido los negocios públicos, durante la revolución, que formar una liga general contra el común enemigo y llenar con la unión de todos, el vacío que encontraba cada uno en sus propios recursos. Pero la inmensa distancia que separa las secciones que hoy son independientes y las dificultades de todo género que se presentaban para entablar comunicaciones y combinar planes importantes entre nuestros gobiernos provisorios, alejaban cada día más la esperanza de realizar el proyecto de la federación general. Hasta los últimos años se ignoraba en las secciones que se hallan al sur del Ecuador lo que pasaba en las del Norte, mientras no se recibían noticias indirectas por la vía de Inglaterra o de los Estados Unidos. Cada desgracia que sufrían nuestros ejércitos hacía sentir infructuosamente la necesidad de estar todos ligados. Pero los obstáculos eran por entonces superiores a esa misma necesidad.

El examen de sus primeros intereses hará ver si merece una grande preferencia de atención o si ésta es de aquellas empresas que inventa el poder para excusar las hostilidades del fuerte contra el débil, o justificar las coaliciones que se forman con el fin de hacer retrogradar los pueblos.

Independencia, paz y garantías, estos son los intereses eminentemente nacionales de las repúblicas que acaban de nacer en el Nuevo Mundo. Cada uno de ellos exige la formación de un sistema político, que supone la preexistencia de una asamblea o congreso donde se combinen las ideas y se admitan los principios que deben constituir aquel sistema y servirle de apoyo.

La independencia es el primer interés del Nuevo Mundo. Sacudir el yugo de la España, borrar hasta los vestigios de su dominación y no admitir otra alguna, son empresas que exigen y exigirán, por mucho tiempo, la acumulación de todos nuestros recursos y la uniformidad en el impulso que se le dé. Es verdad que en Ayacucho ha terminado la guerra continental contra la España; y que, de todo un mundo en que no se veían flamear sino los estandartes que trasplantaron consigo los Corteses, Pizarros, Almagros y Mendozas, apenas quedan tres puntos aislados donde se ven las armas de Castilla, no ya amenazando la seguridad del país, sino alimentando la cólera, y recordando las calamidades que por ellas han sufrido los pueblos.

San Juan de Ulua, el Callao y Chiloé son los últimos atrincheramientos del español. Los dos primeros tardarán poco en rendirse, de grado o por fuerza a las armas de la libertad. El archipiélago de Chiloé, aunque requiere combinar más fuerzas y aprovechar los pocos meses que aquel clima permite emprender operaciones militares, seguirá en todo este año, la suerte del continente a que pertenece.

Sin embargo, la venganza vive en el corazón de los españoles. El odio que nos profesan aún no ha sido vencido. Y, aunque no les queda fuerza de que disponer contra nosotros, conservan pretensiones a que dan el nombre de derechos para implorar en su favor los auxilios de la Santa Alianza, dispuesta a prodigarlos a cualquiera que aspire a usurpar los derechos de los pueblos que son exclusivamente legítimos.

Al contemplar el aumento progresivo de nuestras fuerzas, la energía y recursos que ha desplegado cada república en la guerra de la revolución, el orgullo que ha dado la victoria a los libertadores de la patria, es fácil persuadirse que, si en la infancia de nuestro ser político, hemos triunfado aislados, de los ejércitos españoles superiores en fuerza y disciplina, con mayor razón podemos esperar el vencimiento, cuando poseemos la totalidad de los recursos del país, y después que los campos de batalla, que son la escuela de la victoria, han estado abiertos a nuestros guerreros por más de catorce años. Mas también es necesario reflexionar que si hasta aquí nuestra lucha ha sido con una nación impotente, desacreditada y enferma de anarquía, el peligro que nos amenaza es entrar en contienda con la Santa Alianza que, al calcular las fuerzas necesarias para restablecer la legitimidad de los Estados hispanoamericanos, tendrá bien presentes las circunstancias en que nos hallamos y de lo que somos hoy capaces.

Dos cuestiones ofrece este negocio cuyo rápido examen acabará de fijar nuestras ideas: la probabilidad de una nueva contienda y la masa de poder que puede emplearse contra nosotros en tal caso. Aun prescindiendo de los continuos rumores de hostilidad, y de los datos casi oficiales que tenemos para conocer las miras de la Santa Alianza con respecto a la organización política del Nuevo Mundo, hay un fuerte argumento de analogía que nace de la marcha invariable que han seguido los gabinetes del norte de Europa en los negocios del Mediodía. El restablecimiento de la legitimidad, voz que, en su sentido práctico, no significa sino fuerza y poder absoluto, ha sido el fin que se han propuesto los aliados. Su interés es el mismo en Europa y en América. Y si en Nápoles y España no ha bastado la sombra del trono para preservar de la invasión a ambos territorios, la fuerza de nuestros gobiernos no será ciertamente la mejor garantía contra el sistema de la Santa Alianza.

En cuanto a la masa del poder que se empleará contra nosotros en tal caso, ella será proporcionada a la extensión del influjo que tengan las cortes de San Petersburgo, Berlín, Viena y París. Y no es prudente dudar que le sobran elementos para emprender la reconquista de América, no ya en favor de la España, que nunca recobrará sus antiguas posesiones, sino en favor del principio de la legitimidad, de ese talismán moderno que hoy sirve de divisa a los que condenan la soberanía de los pueblos, como el colmo de libertinaje en política.

Es verdad que el primer buque que zarpase de los puertos de Europa contra la libertad del Nuevo Mundo, daría la señal de alarma a todos los que forman el partido liberal en ambos hemisferios. La Gran Bretaña y los Estados Unidos tomarían el lugar que les corresponde en esta contienda universal: la opinión, esa nueva potencia que hoy preside los destinos de las naciones, estrecharía su alianza con nosotros y la victoria, después de favorecer alternativamente a ambos partidos, se decidiría por el de la justicia y obligaría a los sectarios del poder absoluto a buscar su salvación en el sistema representativo.

Entre tanto no debemos disimular que todas nuestras nuevas repúblicas en general, y particularmente algunas de ellas, experimentarían en la contienda inmensos peligros que ni hoy es fácil prever, ni lo sería quizá entonces evitar, si faltase la uniformidad de acción y voluntad que supone un convenio celebrado de antemano, y una asamblea que le amplíe o modifique según las circunstancias. Es preciso no olvidar que, en el caso a que nos contraemos, la vanguardia de la Santa Alianza se compondría de la seducción y de la intriga, tanto más temibles para nosotros, cuanto es mayor la herencia de preocupaciones y de vicios que nos ha dejado la España. Es preciso no olvidar que aún nos hallamos en un estado de ignorancia, que podría llamarse feliz si no fuese perjudicial algunas veces, de esos artificios políticos y de esas maniobras insidiosas que hacen marchar a los pueblos de precipicio en precipicio con la misma confianza que si caminasen por un terreno unido. Es preciso no olvidar, en fin, que todos los hábitos de la esclavitud son inveterados entre nosotros; y que los de la libertad empiezan apenas a formarse por la repetición de los experimentos políticos que han hecho nuestros gobiernos y de algunas lecciones útiles que hemos recibido en la escuela de la adversidad.

Esta rápida encadenación de escollos y peligros muestra la necesidad de formar una liga americana bajo el plan que se indicó al principio. Toda la previsión humana no alcanza a penetrar los accidentes y vicisitudes que sufrirán nuestras repúblicas hasta que se consolide su existencia. Entre tanto las consecuencias de una campaña desgraciada, los efectos de algún tratado concluido en Europa entre los poderes que mantienen el equilibrio actual, algunos trastornos domésticos y la mutación de principios que es consiguiente, podrán favorecer las pretensiones del partido de la legitimidad, si no tomamos con tiempo una actividad uniforme de resistencia; y si no nos apresuramos a concluir un verdadero pacto, que podemos llamar de familia, que garantice nuestra independencia, tanto en masa como en el detalle.

Esta obra pertenece a un congreso de plenipotenciarios de cada Estado que arreglen el contingente de tropas y la cantidad de subsidios que deben prestar los confederados en caso necesario. Cuanto más se piensa en las inmensas distancias que nos separan, en la gran demora que sufriría cualquiera combinación que importase el interés común, y que exigiese el sufragio simultáneo de los gobiernos del Río de la Plata y de Méjico, de Chile y de Colombia, del Perú y de Guatemala, tanto más se toca la necesidad de un Congreso que sea el depositario de toda la fuerza y voluntad de los confederados; y que pueda emplear ambas, sin demora, dondequiera que la independencia esté en peligro.

Nuestros tratados del 6 de junio de 1822 y de 3 de octubre de 1823, participan del espíritu de la cuádruple alianza de Chaumont y del tratado dé París de 30 de mayo de 1814. Ambos contienen el pacto de una alianza ofensiva y defensiva; detallan subsidios y anuncian la determinación de continuar la guerra hasta destruir el poder español, así como los aliados de Chaumont se ligaron para destruir a Napoleón. También abrazan el convenio de celebrar una asamblea hispanoamericana, que nos sirva de consejo en los grandes conflictos, de punto de contacto en los peligros comunes, de fiel intérprete en los tratados públicos y de conciliador de nuestras diferencias, guardando en todo esto una fuerte analogía con las estipulaciones de la paz de 30 de mayo.

Nos falta sólo insistir en una observación acerca del Congreso de Viena. Él se celebró después de la paz de París en el centro, por decirlo así, de la Europa, donde siendo tan fáciles y frecuentes las correspondencias diplomáticas, podría creerse menos necesaria su reunión con objetos que, a pesar de su importancia, podían arreglarse por medio de los mismos embajadores que residen en cada corte. Al contrario, la asamblea hispanoamericana de que se trata, debe reunirse para terminar la guerra con la España: para consolidar la independencia y nada menos que para hacer frente a la tremenda masa con que nos amenaza la Santa Alianza. Debe reunirse en el punto que convengan las partes contratantes, para que las conferencias diarias de sus plenipotenciarios anulen las grandes distancias que separan a sus gobiernos respectivos. Debe, en fin, reunirse, porque los objetos que ocuparán su atención, exigirán deliberaciones simultáneas que no pueden adoptarse sino por una asamblea de ministros cuyos poderes e instrucciones estén llenas de previsión y de sabiduría.

El segundo interés eminentemente nacional de nuestras nuevas repúblicas es la paz en el triple sentido que abraza a las naciones que no tengan parte en esta liga, a los confederados por ellas y a las mismas naciones relativamente al equilibrio de las fuerzas. En los tres casos, sin atribuir a la asamblea ninguna autoridad coercitiva que degradaría su institución, con todo podemos asegurar que al menos en los diez primeros años contados desde el reconocimiento de nuestra independencia, la dirección en grande de la política interior y exterior de la confederación debe estar a cargo de la asamblea de sus plenipotenciarios, para que ni se altere la paz, ni se compre su conservación con sacrificio de las bases o intereses del sistema americano, aunque en la apariencia se consulten las ventajas peculiares de alguno de los confederados.

Sólo aquella misma asamblea podrá también con su influjo y empleando el ascendiente de sus augustos consejos mitigar los ímpetus del espíritu de localidad que en los primeros años será tan activo como funesto. La nueva interrupción de la paz y buena armonía entre las repúblicas hispano-americanas causaría una conflagración continental a que nadie podría substraerse por más que las distancias favoreciesen al principio la neutralidad. Existen entre las repúblicas hispanoamericanas, afinidades políticas creadas por la revolución, que unidas a otras analogías morales y semejanzas físicas, hacen que la tempestad que sufre, o el movimiento que recibe alguna de ellas, se comunique a las demás, así como en las montañas que se hallan inmediatas, se repite sucesivamente el eco del rayo que ha herido alguna de ellas.

Esta observación es aplicable, no sólo a los males de la guerra de una república con otra sino a los que trae consigo la pérdida del equilibrio de las fuerzas de cada asociación, causa única de los movimientos convulsivos que padece el cuerpo político. No es decir que alcance el influjo de la asamblea ni el de ningún poder humano a prevenir las enfermedades a que él está sujeto. Pero desechar por esto uno de los mejores remedios que se ofrecen sería lo mismo que condenar la medicina, sólo porque hay dolencias que ella no alcanza a curar radicalmente. No es, pues, dudable que la interposición de la asamblea en favor de la tranquilidad interior, las medidas indirectas y en fin todo el poder de la confederación dirigido a su restablecimiento, serán la tabla en que salvemos de este naufragio que podría hacerse universal, porque una vez subvertido el orden, el peligro corre hasta los extremos.

Debemos examinar, por conclusión, el género de garantías que necesitamos, y las probabilidades que tenemos de encontrarlas todas en la asamblea hispanoamericana, que en este nuevo respecto será tan ventajosa para nuestros gobiernos, como lo fue el congreso de Viena para las monarquías del Viejo Mundo.
Cada uno de nuestros gobiernos ha adquirido, durante la contienda gloriosa que hemos sostenido contra la España, derechos incontestables a la consideración de las autoridades que rigen el género humano, bajo las varias formas que se han adoptado en los países civilizados. La resolución intrépida de ser libres, el valor en los combates y la constancia en más de catorce años de peligros, han hecho familiares en todo el mundo los nombres de pueblos y ciudades de América, que antes sólo eran conocidos de los mejores geógrafos. Naturalmente se interesó al principio la curiosidad y por grados se ha fijado la atención en nuestros negocios.

El comercio ha encontrado nuevos mercados, el buen éxito de sus especulaciones ha revelado a los gabinetes de Europa grandes secretos para aumentar su respectivo poder, aumentando sus riquezas; todo ha contribuido a encarecer la importancia política de nuestras repúblicas; y los mismos partidos en que está dividida la Europa acerca de nuestra independencia, hacen más célebres los gobiernos en que se ha dividido el Nuevo Mundo, al sacudir el yugo que le oprimía.

Los grados de respeto, de crédito y poder que se acumularán en la asamblea de nuestros plenipotenciarios formarán una solemne garantía de nuestra independencia territorial y de la paz interna. Al emprender, en cualquier parte del globo, la subyugación de las repúblicas hispano-americanas tendrá que calcular el que dirija esta empresa, no sólo las fuerzas marítimas y terrestres de la sección a que se dirige, sino las de toda la masa de los confederados, a los cuales se unirán probablemente, la Gran Bretaña y los Estados Unidos; tendrán que calcular, no sólo el cúmulo de intereses europeos y americanos que va a violar en el Perú, en Colombia o en Méjico, sino que en todos los Estados septentrionales y meridionales de América, hasta donde se extiende la liga por la libertad; tendrá que calcular el entusiasmo de los pueblos invadidos, la fuerza de sus pasiones y los recursos del despecho a más de los obstáculos que opone la distancia de ambos hemisferios, el clima de nuestras costas, las escabrosas elevaciones de los Andes y los desiertos que en todas direcciones interrumpen la superficie habitable de esta tierra.

La paz interna de la confederación quedará igualmente garantida desde que exista una asamblea en que los intereses aislados de cada confederado se examinen con el mismo celo e imparcialidad que los dé la liga entera. No hay sino un secreto para hacer sobrevivir las instituciones sociales a las vicisitudes que las rodean; inspirar confianza y sostenerlas. Las leyes caen en el olvido y desaparecen los gobiernos, luego que los pueblos reflexionan que su confianza no es ya sino la teoría de sus deseos. Mas la reunión de los hombres más eminentes por su patriotismo y luces, las relaciones directas que mantendrán con sus respectivos gobiernos y los efectos benéficos de un sistema dirigido por aquella asamblea, mantendrán la confianza que inspira la idea solemne de un congreso convocado bajo los auspicios de la libertad, para formar una liga en favor de ella.

Entre las causas que pueden perturbar la paz y amistad de los confederados, ninguna más obvia que la que resulta de la falta de reglas y principios que formen nuestro derecho público. Cada día ocurrirán grandes cuestiones sobre los derechos y deberes recíprocos de estas nuevas repúblicas. Los progresos del comercio, y de la navegación, el aumento del cultivo en las fronteras, y el resto de leyes y de formas góticas que nos quedan, exigirán repetidos tratados: y de éstos nacerán dudas que servirán para evadirlos, si al menos en los primeros años la confianza en la imparcialidad de aquella asamblea no fuese la garantía general de todas las convenciones diplomáticas a que diese lugar el desenlace progresivo de nuestras necesidades.

Independencia, paz y garantías: éstos son los grandes resultados que debemos esperar de la asamblea continental, según se ha manifestado rápidamente en este ensayo. De las seis secciones políticas en que está actualmente dividida la América llamada antes española, las dos tercias partes han votado ya en favor de la liga republicana. Méjico, Colombia y el Perú han concluido tratados especiales sobre este objeto. Y sabemos que las Provincias Unidas del Centro de América han dado instrucciones a su plenipotenciario cerca de Colombia y el Perú para acceder a aquella liga. Desde el mes de marzo de 1822, se publicó en Guatemala en el Amigo de la Patria, un artículo sobre este plan, escrito con todo el fuego y elevación que caracterizan a su ilustrado autor el señor Valle. Su idea madre es la misma que ahora nos ocupa: formar un foco de luz que ilumine a la América: crear un poder que una las fuerzas de catorce millones de individuos: estrechar las relaciones de los americanos, uniéndolos por el gran lazo de un congreso común, para que aprendan a identificar sus intereses y formar a la letra una sola familia. Tenemos fundadas razones para creer que las secciones de Chile y el Río de la Plata deferirán también al consejo de sus intereses; entrando en el sistema de la mayoría, como el único capaz de dar a la América, que por desgracia se llamó antes española, independencia, paz y garantías.

2010/11/28

Consideraciones sobre la política

Intentaremos definir algunas cuestiones concernientes a la política y a su arte, aunque esto último tal vez resulte paradójico en relación a una práctica colectiva que a pesar de serlo, tiende a cerrarse sobre sí misma bajo la inercia de su antagonista, que es lo corporativo.
Cuando Walter Benjamin profetizaba el fin de la obra de arte a partir de la reproducción al infinito de la misma, lo que ponía de manifiesto es que la ruptura o el estallido del envoltorio formal donde el arte reside, se iría a transformar en una onda expansiva de innumerables vectores estéticos que luego se integrarían a diversos segmentos de lo social, que anteriormente carecían de cualquier valoración relacionada con el arte o la estética. La implosión de la obra hacia el exterior, conformando un movimiento topológico inédito, pero que en realidad es sólo un aspecto de la reproducción ampliada, lo que trae de nuevo es la estetización de la totalidad sociocultural. Los objetos apresados por los vectores estéticos, tanto como los sujetos y sus acciones se van a vestir de un halo mágico a lo que Benjamin denomina aura.
La política como herramienta tanto de transformación como de gestión, podríamos decir que no es precisamente un arte, así como lo decimos de la música, la pintura o la escultura. En la Retórica, Aristóteles define a esta disciplina como el arte de persuadir, como un arte de argumentar para convencer, pero a condición de generar producciones de sentido que no se opongan a las estructuras de verificación lógica, en confrontación abierta a los sofistas. De esta forma el filósofo estagirita nos habla de tres tipos de retóricas diferenciadas por su sentido temporal, a saber, una hacia el pasado, donde enmarca al discurso jurídico, una en el presente, el discurso apodíctico y otra hacia el futuro, el discurso deliberativo, donde debe exponerse una proyección del bien común a ser realizado, y es justamente en este punto donde incluye a la política no como práctica sino como el enunciado que la hace posible como acción transformadora. Este discurso aristotélico, retórico y político se va a encontrar íntimamente ligado a que el conjunto de los ciudadanos de la polis, puedan vislumbrar lo mejor para sí, y así llevarlo adelante. Obviamente nuestros sistemas políticos poco tienen que ver con la democracia ateniense, y es por esto que a diferencia de aquello, la política hoy para ser efectiva debe contener además, altos niveles de sorpresa, y tal vez no tantos de previsibilidad. Esto está referido principalmente a cambios profundos en las leyes de la guerra, como continuación de la política por otros medios y viceversa también, que hacen que la política sea un espacio restringido, donde existen gobernantes y gobernados, representantes y representados, en contraste a lo que es una democracia directa, donde la representación deviene en presentación misma, y que es un lugar hacia donde se debiera avanzar, pero partiendo desde lo existente.
La sorpresa gratificante a partir de una acción política inesperada, evidentemente se encuentra cargada de aura, y en este sentido podríamos llamarlo arte, aunque su verdadera acepción debiera ser el de una práctica estetizada, en un momento donde el arte como sitio privilegiado ya entró en una profunda agonía, logrando invadir los múltiples esquineros del tablero social.

2010/08/26

La realidad de los medios o del sujeto aún impune

Esto más que ofrecer soluciones, plantea problemas que a mi entender debieran encontrar algún tipo de solución teórica. Cuando hago referencia a la teoría, aclaro que no la concibo como un mero argumento abstracto, sino como una caja de herramientas que le permite a sujetos concretos, llevar adelante una práctica de transformación de la realidad, entendiendo a esta última, como un complicado nudo de relaciones, permanentemente en cambio, aunque mantenga algunos componentes de inercia, otros aparentemente inmóviles, y muchos otros que cambian sin que puedan ser percibidos correctamente, o incluso hasta pasando inadvertidos.
La visión que tenemos sobre la realidad nunca es inocente, nunca es imparcial, y por otro lado siempre está mediatizada por determinadas escalas de valores, que fueron construidas para imponer, que lo que percibimos es eso, y ninguna otra cosa. La visión sobre la realidad, en primer lugar tiene que ocultar que es una visión, y tiene que proclamarse a sí misma, como verdad, como realidad. Si alguien llegara a cuestionar la realidad impuesta, debiera ser considerado anormal, o loco, o tal vez mentiroso. Esto de lo que venimos hablando puede denominarse ideología, subjetividad, imaginario colectivo, sentido común, acá la denominación tal vez no sea lo más importante, sino que lo importante es la implicancia que adquiere en nuestra cotidianeidad, tanto social, como política o económica, y de que manera esta deformación opera y se ejerce, y los sujetos la llevan adelante sin tener conciencia, mucho menos certeza que lo que defienden como libre elección, les fue impuesto, sin que tuvieran opción al respecto.
El principal formador de conciencias, otrora fue el culto religioso, y su principal reproductor la estructura familiar. Hoy pareciera que dejando como referentes a esas dos instituciones, pero sólo en un rango afectivo, el principal productor y a la vez reproductor, es el aparato mediático, los grandes medios de comunicación, quienes nos bombardean al infinito, con sus consignas de cómo debemos ser, pensar, consumir, relacionarnos, valorar, desear, condenar, etc., etc.
Desde la emergencia del neoliberalismo, y el pensamiento único, se entró en una era de reproducción al infinito, que simulaba una detención de la historia, pero que con el paso de algunos años, demostró su total derrumbe y su ser falaz, principalmente en el plano de la economía, y también como en nuestro continente, de las líneas políticas que lo habían implementado como si se tratara de una línea divina, e inobjetable. Hoy sabemos que todo eso fue una fantasía, que servía para que los sectores concentrados acumularan más riquezas y se agigantaran las diferencias y desigualdades sociales. Pero si bien esto es así, creo que en el plano de la subjetividad, ese del que hablamos en primer lugar, los cambios no son tan obvios, y por momentos pareciera que aquel sujeto ideológico cultural del neoliberalismo, permaneciera impune.
Cuando uno escucha a alguna gente defender a ricos y famosos, que lo son, o lo comenzaron a ser a partir de cualquier inescrupulosidad, y que también silenciosamente los admiran por eso, es cuando uno ve que los cambios que se van produciendo no sólo en nuestro país, sino en el mundo y principalmente en nuestro continente, parecieran estar ajenos a la visión del televidente.

2010/06/15

Siglo XXI ¿Qué hacer? 2da aproximación


La actual realidad latinoamericana, o más particularmente sudamericana, es imposible entenderla, si no es a partir del nuevo escenario político y económico internacional, a saber, de las nuevas relaciones de fuerza que van desplazando el eje, que hacía del mundo occidental, la panacea a la cual debían aspirar todas las naciones denominadas periféricas, no solamente en lo concerniente al desarrollo económico, sino principalmente en cuanto a aceptar como imprescindible, la adopción de los patrones culturales de ese primer mundo, hoy sumergido en una profunda crisis.
La crisis actual del sistema occidental no es sólo económica, sino también que ésta, adquiere un correlato necesario en lo social, en lo político, y en lo ideológico cultural.
A mi entender esta no es una crisis del capitalismo en general, como algunos sostienen, sino que es la crisis de un capitalismo en particular, el del bloque que auspició la irracionalidad neoliberal, haciendo del capital financiero el aspecto principal de la acumulación, mientras que por otro lado los antiguos países de la orbe socialista, reconvertidos en capitalistas, comenzaron un desarrollo, que de a poco comenzó a carcomer, el predominio económico de los países que lideraban la economía mundial. Esto es el resultado de una tendencia objetiva, que es la del desarrollo desigual y a la vez combinado, o también denominado desigual y a saltos. A nivel planetario el capitalismo en su etapa mundializada, nunca se expande de manera igualitaria, sino principalmente desigual, y la emergencia de nuevos picos espaciales de crecimiento, necesariamente provocan nuevos pozos, allí donde no estaban. Esto es como dije más arriba, algo que se produce de manera objetiva, quiere decir que no es necesariamente conciente, aunque su profundización necesite de un proyecto estratégico.
El surgimiento de las izquierdas latinoamericanas, con todo lo que ello implica, como el cuestionamiento a los ajustes y desguaces neoliberales de los 90, el retorno a otorgar al estado una función insustituible con respecto a la economía, y principalmente el pararse de otra forma con respecto los poderes hegemónicos, no es el resultado solamente de que en la era Bush, los EEUU descuidaron su patio trasero, sino principalmente a que los nuevos emergentes asiáticos y euroasiáticos, comenzaron una relación mucho más fluida con respecto a Sudamérica, entendiendo al continente como pieza fundamental en el armado de un nuevo sistema multipolar. Fue así como por ejemplo China, desplazó a los EEUU en cuanto a ser el principal receptor de las exportaciones de países como Brasil y Bolivia, o Rusia el principal proveedor de armamentos a Venezuela. Entre los gigantes euroasiáticos y Sudamérica, hoy se produce una gran transferencia de tecnología, principalmente en lo referido a energías como el petróleo o el gas.
La actual crisis europea, principalmente en Grecia, España, Portugal o Italia, que pronostica ajustes salvajes similares a los que padecimos los sudamericanos en los 90, es el chivo expiatorio de la crisis estadounidense de 2009, que aún no tiene resolución.
Ante este panorama estamos parados de otra forma, y esto es porque el alineamiento internacional cambió sustancialmente, y aunque esto se de cómo una tendencia que se despliega objetivamente, aún creo que no tenemos una estrategia común, que pueda romper con el espontaneísmo, y pueda proyectar una estrategia que no sólo rompa definitivamente los lazos de dependencia, sino que sea capaz de construir un modelo político autónomo, propiamente nuestro, y para esto es necesario una transformación de la cultura que Occidente nos fue imponiendo, y poder ver que el centro del planeta está en otro lugar que el que nos hicieron creer, o más precisamente que no tiene un centro, y tal vez una pequeña luz al respecto, fue la marcha de los pueblos originarios en los festejos del Bicentenario el pasado 25 de mayo en pleno centro de Buenos Aires.

2010/04/12

La Internacional Socialista muestra la hilacha

Este fin de semana (10 y 11 de abril de 2010) se realizó en Buenos Aires un foro del Comité de la Internacional Socialista para América Latina y el Caribe, con la presencia de 80 dirigentes de partidos socialdemócratas y socialistas de la región, que tuvieron como anfitriones a integrantes de la Unión Cívica Radical y el Partido Socialista.
Entre las resoluciones que se tomaron por unanimidad en el foro, llama poderosamente la atención la cual muestra una gran preocupación por la situación política en Venezuela, calificando a su gobierno como una democradura. Además aprobaron una resolución de apoyo a la Argentina en el conflicto bilateral con el Reino Unido por el tema de las Islas Malvinas, cosa que de alguna manera resulta algo ambigua teniendo en cuenta que en pleno reclamo del gobierno argentino, ante las exploraciones petroleras, dirigentes del radicalismo viajaban a Londres invitados por el gobierno británico, cuando simultáneamente Cristina Fernández en la Cumbre del Grupo de Río conseguía el respaldo de 32 países latinoamericanos.
La Internacional Socialista habló de la falta de Derechos Humanos en Venezuela, pero llamativamente no le preocupó idéntico tema, por ejemplo en Colombia, ni tampoco hizo referencia a las 7 bases militares que Estados Unidos va a instalar en ese país con el concomitante peligro que ello acarrea al proceso de integración sudamericana. De hecho pareciera que el tema de la integración no está en su agenda, al menos no aparece como un enunciado de lo nuevo que se genera en América Latina, a contramano de los intereses de Estados Unidos, y de los sectores reaccionarios que habitan nuestro continente.
Sin dudas que la IS siempre fue la versión progre de los intereses de la Comunidad Europea, y en este sentido coincido con el sociólogo italiano Tiberio Graziani quien haciendo un muy buen análisis de la coyuntura geoestratégica internacional, nos muestra la crisis del Sistema Occidental y la emergencia de nuevas potencias que se proclaman por la multipolaridad. Europa es junto a Estados Unidos, el Reino Unido y Japón de ese conglomerado, mientras emergen China, Rusia, India, y los países sudamericanos, principalmente Brasil, Argentina y Venezuela, quienes de a poco van desprendiéndose de su dependencia al Sistema Occidental y acercándose cada vez más a las potencia euroasiáticas. Llamativamente hace muy pocos días el primer ministro ruso Vladimir Putin realizó una visita oficial a Venezuela, afianzando los vínculos bilaterales en temas varios entre los que se destacan lo energético y lo militar, mientras que la agencia oficial de noticias de China, Xinhua, destacó que los lazos entre Brasil y dicho país asiático, exceden largamente la bilateralidad. Obviamente que la IS hoy no puede cuestionar al presidente Lula, pero estoy seguro que no le faltarían ganas de hacerlo. La IS al igual que la Comunidad Europea, muestran su total funcionalidad a la hegemonía norteamericana, y lamentablemente no se dan cuenta, o no se quieren dar cuenta que sus intereses como continente, quedan subsumidos a la crisis actual del capitalismo norteamericano.
El cuestionamiento de la IS al gobierno de Chávez, en verdad no se diferencia en nada de los cuestionamientos que pueden realizar los pooles mediáticos enrolados en la SIP, ni tampoco de la derecha más retrógrada como lo es el espacio que preside el peruano Vargas Llosa, y del que forman parte José María Aznar, y que en nuestro país tuvieron como anfitrión a Mauricio Macri, espacio político donde confluyen muchos, que fueran parte de las más sanguinarias dictaduras militares, y de los gobiernos más recalcitrantemente neoliberales de nuestro continente.

2010/01/16

Sociedad de consumo y consumismo- experiencia no ordinaria

La sociedad de consumo, es decir aquella formación donde todo lo que se produce exige ser consumido, fue generando paulatinamente y vertiginosamente a la vez, un tipo de sujeto que tiene como objetivo adquirir todo lo que le ofrecen sin reparar demasiado en lo que le están demandando. La lógica del consumo tiene como aspecto principal lo cuantitativo y no lo cualitativo. Adquirir y poseer se convierten en si mismos en objetos de goce.
Mantenerse lo más al margen posible de esta sociedad de consumo era una posición correcta, pero a este margen el sistema lo absorbió y lo convirtió en objeto de consumo.
Este sitio sabía que lo que te estaban vendiendo era la mediocridad necesaria para que el sistema se reproduzca al infinito.
El shamán de Castaneda sostenía que si alguien no estaba preparado para una experiencia no ordinaria con alucinógenos, no debería realizarla en absoluto, y que tendría que adquirir cierto saber para sí poder hacerla.
No tengo dudas que en su casi totalidad la experiencia consumista es una experiencia ordinaria, una experiencia apuntada a la insatisfacción permanente para retroalimentarse sin cesar.
Intentar hacer una experiencia no ordinaria del consumo podría resultar una implosión. Sería el intento de subvertir al consumo desde adentro, aunque quedaría por preguntarse si el consumo en sí, ya no es una experiencia ordinaria en sí misma y que no tiene reverso interior. Me quedan dudas al respecto pero creo que habría que intentarlo al menos.
Una experiencia no ordinaria en el consumo debiera apuntar a una ética estética y a una ética política, pero también debiera ser capaz de forzar la producción de un abanico de nuevos objetos que no sean basura.

2009/09/14

Semidioses

"Sin desviarse de la norma, el progreso es imposible"
Frank Zappa

La trascendencia fue un valor preponderante en la historia de la civilización humana, algo sumamente valorado. El sujeto ha atravesado una barrera invisible hasta llegar a otorgarle a la inmanencia todo su caudal La religión lo concebía a imagen y semejanza de un Dios, que era expresión del supremo bien, pero sin darnos cuenta fuimos abriéndonos a los más bajos apetitos, donde el valor del otro ya no es su reconocimiento sino la búsqueda de su sumisión, de su atropello.
Tal vez el destino de la humanidad concebida como lo fue, inexorablemente conducía a esto, tal vez otras contingencias lo hicieron de esta forma, pero lo que demuestra esta actualidad es que ese sujeto no se encontraba preparado para semejante tarea. No era el progreso para lo que estaba construido.
Hoy creo que la superación debiera ser dejar de ser humano, para inscribirse en una dimensión completamente diferente a lo que fue la humanidad, ya que esta ha fracasado. Si uno tuviera que categorizar como debiera ser esa otra dimensión, intuiría que tendría que estar a medio camino entre lo humano mismo y lo inmortal.
Tal vez el monoteísmo fue el culpable de esto y el abandono de esa intersección entre lo humano y lo divino como fue el semidiós, pero estoy casi seguro que todos los grandes personajes de la historia fueron eso.

2009/07/11

El devenir vegetal del placer

Por inducción teórica tengo que suponer que el animal tiene a diferencia del humano, un solo sentido. No es que no tenga olfato, o no vea o no escuche sonidos, sino que la fragmentación de los sentidos debe ser creo una cuestión estrictamente nuestra.
Los sentidos, esos cinco e inclusive si hubiera un sexto o tal vez un séptimo, aluden a la ausencia de un objeto determinado para la pulsión (la Trieb de Freud), a diferencia del instinto animal que engloba en una totalidad a la criatura biológica con su medio.
El homo sapiens es una carrera obstinada del animal humano por huir de su encuadre en la naturaleza. Debe ser tan intolerable la existencia del hombre que ella misma consiste en una fuga ininterrumpida de su propia condición original.
Todo esto viene a cuento como preámbulo de algo que me viene dando vuelta en la cabeza hace un tiempo y que está referido a que si bien nosotros humanos hemos perdido hace muchísimo tiempo o tal vez desde el inicio de nuestra condición, la referencia a que debiera ser lo que nos satisfaga, siempre se da que cualquier gran placer que no esté referido ni a la sexualidad, ni a la estética o al saber, siempre estará ligado inexorablemente a lo vegetal.
Las infusiones, las salsas, los perfumes, las bebidas alcohólicas, las especies aromáticas, el tabaco, las raíces energizantes, los condimentos, las hierbas estimulantes y las alucinógenas, los estupefacientes naturales, todos ellas provienen del reino clorofílico, y esto creo yo que nos debe invitar a una reflexión profunda si es que todavía podemos llegar a hacerlo.

2009/01/20

Bernardo de Monteagudo, un intelectual orgánico.


En la escuela nos enseñaron que nuestros próceres eran tipos abnegadas, valientes y honrados, y que ellos habían luchado por la emancipación americana de la corona española, pero tal vez lo más significativo de todo ello es lo que nunca aprendimos.
Bernardo de Monteagudo, nacido en Tucumán en 1789 y asesinado en Lima en 1825 fue uno de los íconos más sobresaliente de la intelectualidad sudamericana que se iría a transformar en un verdadero cuadro revolucionario. Monteagudo fue un jacobino, es decir un militante orgánico, que respondía a una organización de vanguardia.
El 25 de mayo de 1809 encabezó la rebelión de Chuquisaca, la más célebre de la gesta emancipatoria. Luego activó en Buenos Aires hasta el momento en que bajo el mando militar de José de San Martín fuera parte de las luchas por las independencias de Chile y del Perú. Fue auditor del Ejercito de los Andes y redactor de la Declaración de la Independencia Chilena. Tras la independencia del Perú, Monteagudo pasó a ser Ministro de Guerra y Marina y, más tarde, de Gobierno y Relaciones Exteriores de aquella nación liberada.
Por aquel entonces también fue colaborador de Simón Bolívar.
Monteagudo fue un verdadero ideólogo de la emancipación sudamericana, un intelectual orgánico, que nos dejó gran cantidad de escritos.
En su memoria a casi 200 años de Chuquisaca, les voy a dejar un artículo publicado en la Gaceta de Buenos Aires el 14 de febrero de 1812.

LIBERTAD- Bernardo de Monteagudo (1812)

La LIBERTAD no es sino una propiedad inalienable e imprescriptible que goza todo hombre para discurrir, hablar y poner en obra lo que no perjudica a los derechos de otro ni se opone a la justicia, que se debe a sí mismo. Esta ley santa derivada del consejo eterno no tiene otra restricción que las necesidades del hombre y su propio interés: ambos le inspiran el respeto a los derechos de otro, para que no sean violados los suyos: ambos le dictan las obligaciones a que está ligado para con su individuo y de cuya observancia pende la verdadera LIBERTAD. Ninguno es libre si sofoca el principio activo y determinante de esa innata disposición; ninguno es libre si defrauda la LIBERTAD de sus semejantes, atropellando sus derechos: en una palabra, ninguno es libre si es injusto. Bien examinadas las necesidades del hombre se verá que todos sus deberes resultan de ellas y se dirigen a satisfacerlas o disminuirlas; y por consiguiente nunca es más libre que cuando limita por reflexión su propia LIBERTAD, mejor diré, cuando usa de ella. ¿Y podrá decirse que usa de su razón el que la contradice y se desvía de su impulso? de ningún modo. ¿Podrá decirse que usa de ella el que por seguir un capricho instantáneo se priva de satisfacer una necesidad verdadera? tampoco: pues lo mismo digo de la LIBERTAD que no es sino el ejercicio de la razón misma: aquélla se extiende por su naturaleza a todo lo que ésta alcanza, y así como la razón no conoce otros límites que lo que es imposible, bien sea por una repugnancia moral o por una contradicción física, de igual modo la LIBERTAD.sólo tiene por término lo que es capaz de destruirla o lo que .excede la esfera de lo posible. No hablo aquí de la LIBERTAD natural que ya no existe ni de ese derecho limitado que tiene el hombre a cuanto le agrada en el estado salvaje: trato sí de la LIBERTAD civil, que adquirió por sus convenciones sociales y que hablando con exactitud es en realidad más amplia que la primera. No es extraño: las fuerzas del individuo son el término de la LIBERTAD natural, y la razón nivelada por la voluntad general señala el espacio a que se extiende la LIBERTAD civil. Yo sería sin duda menos libre si en circunstancias fundase mis pretensiones en el débil recurso de mis fuerzas: cualquier hombre más robusto que yo frustraría mi justicia, y el doble vigor de sus brazos fácilmente eludiría mis más racionales esperanzas: yo no tendría propiedad segura y mi posesión sería tan precaria como el título que la fundaba. Por el contrario: mi LIBERTAD actual es tanto más firme y absoluta, cuando ella se funda en una convención recíproca que me pone a cubierto de toda violencia: sé que ningún hombre podrá atentar impunemente este derecho, porque en su misma infracción encontraría la pena de su temeridad, y desde entonces dejaría de ser libre, pues la sujeción a un impulso contrario al orden es esclavitud, y sólo el que obedece a las leyes que se prescriben en una justa convención goza de verdadera LIBERTAD. Todo derecho produce una obligación esencialmente anexa a su principio, y la existencia de ambos es de tal modo individual, que violada la obligación se destruye el derecho. Yo soy libre, sí, tengo derecho a serlo; pero también lo son todos mis semejantes, y por un deber convencional ellos respetarán mi LIBERTAD, mientras yo respete la suya: de lo contrario falto a mi primera obligación que es conservar ese derecho, pues violando el ajeno consiento en la violación del mío. Aun digo más, yo empiezo a dejar de ser libre si veo con indiferencia que un perverso oprime o se dispone a tiranizar al más infeliz de mis conciudadanos: su opresión reclama mis esfuerzos; e insensiblemente abro una brecha a mi LIBERTAD si permito, que quede impune la violencia que padece. Luego que su opresor triunfe por la primera vez él se acostumbrará a la usurpación; con el tiempo formará un sistema de tiranía y sobre las ruinas de la LIBERTAD pública elevará un altar terrible, delante del cual vendrán a postrar la rodilla cuantos hayan recibido de sus manos las cadenas. Americanos en vano declamaréis contra la tiranía si contribuís o toleráis la opresión y servidumbre de los que tienen igual derecho que nosotros: sabed que no es menos tirano el que usurpa la soberanía de un pueblo que el que defrauda los derechos de un solo hombre: el que quiere restringir las opiniones racionales de otro, el que quiere limitar el ejercicio de las facultades físicas o morales que goza todo ser animado, el que quiere sofocar el derecho que a cada uno le asiste de pedir lo que es conforme a sus intereses, de facilitar el alivio de sus necesidades, de disfrutar los encantos y ventajas que la naturaleza despliega a sus ojos; el que quiere en fin degradar, abatir y aislar a sus semejantes, es un tirano. Todos los hombres son igualmente libres: el nacimiento o la fortuna, la procedencia o el domicilio, el rango del magistrado o la última esfera del pueblo no inducen la más pequeña diferencia en los derechos y prerrogativas civiles de los miembros que lo componen. Si alguno cree que_ porque preside la suerte de los demás, o porque ciñe la espada que el Estado le confió para su defensa, goza mayor LIBERTAD que el resto de los hombres, se engaña mucho, y este solo delirio es un atentado contra el pacto social. El activo labrador, el industrioso comerciante, el sedentario artista, el togado, el funcionario público, en fin, el que dicta la ley, y el que la consiente o sanciona con su sufragio, todos gozan de igual derecho, sin que haya la diferencia de un solo ápice moral: todos tienen por término de su independencia la voluntad general y su razón individual: el que lo traspasa un punto ya no es libre, y desde que se erige en tirano de otro, se hace esclavo de sí mismo. Desengañémonos: nuestra LIBERTAD jamás tendrá una: base sólida si alguna vez perdemos de vista ese gran principio de la naturaleza, que es como el germen de toda la moral: jamás hagas a otro lo que no quieras que hagan contigo. Si yo no quiero ser defraudado en mis derechos tampoco debo usurpar los de otro: la misma LIBERTAD que tengo para elegir una forma de gobierno y repudiar otra, la tiene aquel a quien trato de persuadir mi opinión si ella es justa, me da derecho a esperar que será admitida: pero la equidad me prohíbe el tiranizar a nadie. Por la misma razón yo me pregunto ¿qué pueblo tiene derecho a dictar la constitución de otro? Si todos son libres, ¿podrán sin una convención expresa y legal recibir su destino del que presuma más fuerte? ¿Habrá alguno que pueda erigirse en tutor del que reclama su mayoridad, y acaba de quejarse ante el tribunal de la razón del injusto pupilaje a que la fuerza lo había reducido? Los pueblos no conocen sus derechos: la ignorancia los precipitaría en mil errores, ¿y yo tengo derecho a abusar de su ignorancia y eludir su LIBERTAD a pretexto de que no la conocen? No. por cierto. Yo conjuro a todos los directores de la opinión, que jamás pierdan de vista los argumentos con que nosotros mismos impugnamos justamente la conducta del gobierno español con respecto a la América. Toda constitución que no lleve el sello de la voluntad general, es injusta y tiránica: no hay razón, no hay pretexto, no hay circunstancia que la autorice. Los pueblos son libres, y jamás errarán si no se les corrompe o violenta. Tengo derecho a decir, lo que pienso, y llegaré por grados a publicar lo que siento. Ojala contribuya en un ápice a la felicidad de mis semejantes, a esto se dirigen mis deseos, y yo estoy obligado a apurar mis esfuerzos. Juro por la patria, que nunca seré cómplice con mi silencio en el menor acto de tiranía, aun cuando la pusilanimidad reprenda mis discursos, y los condene la adulación. Si alguna vez me aparto de estos principios, es justo que caiga sobre mí la execración de todas las almas sensibles; y si mi celo desvía mi corazón, ruego a los que se honran con el nombre de patriotas, acrediten que aman la causa pública y, no que aborrecen a los que se desvelan por ella.

2009/01/06

Homo sapiens, una condición paradójica.

“Escepticismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad”
Antonio Gramsci



El homo sapiens es un ser social, a saber, está inserto en un conglomerado histórico al cual transforma de modo ininterrumpido, transformando la naturaleza y sus derivados a partir del trabajo, del desarrollo de múltiples herramientas e inclusive portando una estructura compleja como es el lenguaje habiendo propiciado diferentes y complicadas relaciones entre si. Si bien alteró considerablemente su relación con la naturaleza subvirtiendo el orden de casi todo el esquema natural consigo mismo, para desarrollar un nuevo orden, no deja de ser simultáneamente un ser natural en tanto organismo biológico. Así mismo el hábitat del hombre no deja de ser sostenido en última instancia por las leyes de la naturaleza. La cultura ya no es naturaleza en sentido estricto, pero debemos convenir que no tiene otro desarrollo más que a partir de ella. A pesar de constituir un orden autonomizado, esta autonomía no deja de ser relativa, siendo el orden natural la determinación en última instancia. Es por esta razón que podríamos caracterizar al orden cultural como naturaleza alterada por las capacidades humanas de transformación de lo dado y es por esto mismo que el mismo hombre es el resultado de esta subversión permanente. En este proceso introduce al tiempo como temporalidad diferenciada de los ritmos biológicos y es por esta razón que la estabilización del organismo a la situación histórica resulta siempre de modo paradójico. Este hecho hace que en el viviente devenga una tensión permanente entre los tiempos de la naturaleza con respecto a los tiempos de la historia. Si bien podemos convenir que este es un proceso único que se desarrolla en una sola totalidad no podemos descuidar los elementos inerciales de cada una de sus particularidades.

Es posible que el origen de la humanidad haya tenido como causa un antagonismo creciente entre un tipo de mono con respecto a su hábitat natural. Hay especies que ante situaciones como estas, terminan sucumbiendo de forma súbita. En el caso humano se ha producido el incremento de nuevas capacidades ya contenidas virtualmente en su estructura biológica que le permitieron sobrevivir a esa crisis viéndose resignado a perder el equilibrio anterior para amoldarse a un nuevo esquema. A mi entender un aspecto de suma importancia del devenir cultura es el hecho de la transformación de los instintos o en todo caso de su desaparición como tales. Si consideramos a estos como el impulso vital para satisfacer las necesidades del organismo viviente y de los cuales depende su subsistencia debiéramos decir que para los animales hay una concordancia inexorable entre el instinto y el objeto de su satisfacción, siendo este un objeto preciso e invariable. Es por esto que un animal carnívoro no puede satisfacer el hambre con hortalizas ni un herbívoro con pescado. En cuanto a la sexualidad todo animal macho satisface su instinto sexual con cualquier hembra de su especie en un tipo de acto casi invariable, siendo la perversión un hecho improbable. El proceso de transformación de naturaleza a cultura produjo un cambio sustantivo en el proceso de satisfacción instintiva y es por esto que podemos ver en los distintos estadios de ese desarrollo, los modos de producción, un tipo de organización de la satisfacción instintiva sostenida en un tipo de organización social y política de la economía. Lo que se puede observar o deducir de los distintos modos es un tipo de relación particular de los sujetos con los objetos de satisfacción. Es por esto que considero válido incluir dentro de la teoría materialista de la sociedad, un concepto como pulsión (trieb) distinto a instinto (instikt), introducido por Freud en la teoría psicoanalítica. La pulsión viene a ser el devenir humano del instinto. Si en su animalidad o naturalidad el individuo tiene como datos fijos al objeto de la alimentación o de la sexualidad y su satisfacción implica alcanzar ese objeto predeterminado, tendríamos que decir que para la humanidad este hecho está considerablemente alterado y transformado, casi como habiéndose perdido el objeto originario. La pulsión se muestra como un impulso más bien indeterminado, aunque generalmente domesticado a las reglas sociales que construyen en el sentido común una imagen del objeto. Pero como toda domesticación en tanto parte de la dominación resulta siempre fallida en tanto ofrece resistencias ya que siempre hay fragmentos del impulso que no encuentran su satisfacción en la imposición cultural y esto por la sencilla razón de que el objeto originario en tanto transformado solo puede darse como satisfacción mítica. El objeto perdido en concreto es tan ilusorio como el paraíso terrenal, inexorablemente perdido. La cultura ofrece objetos sustitutivos presentándolos como naturales. En este sentido la satisfacción de la pulsión siempre es errónea, siempre hace alusión a una satisfacción perdida y es por esto que a su vez es insatisfacción misma. La búsqueda reiterada y fallida de esa satisfacción implica algo distinto que el placer y es en este sentido en el cual Freud pudo percatarse de la existencia de tendencias autodestructivas. A mi entender el condimento esencial de toda dominación implica la sujeción de las mayorías a este tipo de satisfacción del displacer, muchas veces exacerbado por las ideologías religiosas que hacen del sufrimiento una herramienta para ganarse la vida eterna.

La existencia del flujo histórico produce dos efectos subjetivos contrapuestos pero unidos a una misma matriz, a saber, la imposibilidad de permanencia del presente. Uno es suponer que el futuro será mejor, que el desarrollo de la historia va a suprimir automáticamente todos los malestares actuales y que a su vez estos son menores que los del pasado. Este efecto dio lugar a la idea de progreso. El otro es suponer lo contrario, a saber que todo empeorará y esto deviene en el escepticismo y el pesimismo. Por otro existe una posición que implica la renegación del cambio, que supone que nada se transforma, que todo siempre es lo mismo. Implica un mecanismo de supresión del factor sorpresa estando presente en casi todas las religiones y principalmente en la metafísica. De todas formas tanto el pesimismo como el optimismo radicales también se alojan en posiciones metafísicas. Si partimos del hecho anteriormente esbozado de que la existencia humana es resultado de un desajuste originario que devino en historia, prescindiríamos entonces de la metafísica pero de hecho no tomaríamos partido por ninguna de las dos posiciones anunciadas anteriormente. Desde un punto de vista pesimista se podría llegar a decir que la irrupción de la cultura es ya la desaparición lenta pero segura de la humanidad que tarde o temprano llegará. La existencia humana sería la terapia intensiva del eslabón perdido. El optimismo ve por lo contrario un desarrollo ilimitado de la potencialidad humana obviando sus contradicciones. En los hechos las dos posiciones reniegan de la transformación como hecho voluntario y consciente, a saber, ven a la transformación casi como un hecho natural que no necesita para ello de ningún sujeto que la lleve adelante. Pensar que todo se transforma al margen de nuestra voluntad es hacer propaganda invertida de: “si no me pienso, soy pensado”. Digo invertida ya que su revés sería: “ni me pienso, ni soy pensado por nadie”. Saber que hay un sujeto de la transformación es dar por sentado que hay quienes la llevan adelante desde el poder pretendiendo que el resto lo acepte como hecho natural. Es decir que todos crean que nadie piensa mientras son pensados por los que tienen la iniciativa, sin ofrecer resistencia a ello. Es verdad que hay efectos que escapan a la voluntad y que si la inteligencia no logra detectarlos es posible que generen un ámbito autónomo difícil de revertir, pero siempre la transformación surge de iniciativas conscientes determinadas por factores que se ubican muchas veces al margen de la conciencia. Es la existencia de esos factores los que producen efectos de autonomía de lo voluntario, en la medida que no son detectados. Hacer un absoluto de esos factores y de esas autonomías es caer en el pesimismo, haciendo alarde del la imposibilidad del conocimiento en tanto vehículo que pueda detectarlos. Por otro lado prescindir u obviar eso factores es caer en el optimismo ilimitado. Es creer que la voluntad humana es producto de si misma y no parte de la condición estructural del humano con su medio. El pensamiento humano siempre prescindió de las particularidades desarrollando alguna de ellas como ámbito autónomo, es decir no interrelacionado con la totalidad.

Es esta existencia paradójica de la condición humana la que hace de la revolución el hecho princeps para revertir ciertas tendencias autodestructivas que produzcan desde ahí un nuevo equilibrio en el los sujetos puedan pensarse a si mismos como constructores del futuro, de un futuro donde acontezca un desaceleramiento paulatino de aquellas tendencias para iniciarse algo radicalmente nuevo. Eso inevitablemente está supeditado al desarrollo del conocimiento científico como herramienta que permita avizorar la realidad más allá de optimismos y pesimismos fundamentalistas.

Berisso- 2003

2008/11/02

Nuevo presidente de los EEUU- ¿Qué espera uno como sudamericano?

El próximo martes 4 será el acto eleccionario en los EEUU. Casi todos los sondeos previos dan como ganador a Barack Obama, y por cierto espero que el senador afroamericano sea el nuevo presidente electo. Preferirlo significa que no toleraría que nuevamente los republicanos sigan gobernando ese país, y tal vez porque alguna esperanza uno se hace al respecto.

Hoy me preguntaba, que es lo que uno como sudamericano espera del nuevo gobernante del Norte.
- En primer lugar uno espera que nos respete como pares y no como subordinados. ¿Es mucho pedir?
- Que levante el infame bloqueo a Cuba.
- Que deje de jugar con la IV Flota.
- Que deje de alentar a fracciones golpista y desestabilizadoras como en Bolivia por ejemplo.
- Que no utilice como excusa la lucha contra el narcotráfico para expandirse militarmente en nuestros territorios. Si quiere combatir a este flagelo que lo haga realmente y no que lo monopolice para sus intereses comerciales. El narcotráfico es verdaderamente pernicioso para nuestros países, y si uno hiciera un balance al respecto podría notar que la lucha que hace no es demasiado eficaz, sino para tener mayor ingerencia en nuestras políticas internas.
- Que se siente a conversar con los presidentes sudamericanos, e incluso creo que no estaría nada mal invitarlo a una cumbre de la UNASUR.
- Que reestablezca relaciones diplomáticas con Venezuela y Bolivia.
- Que deje de jugar a valijazos como el de Antonini Wilson en complicidad con el FBI.
- Que condene actitudes como la de Colombia invadiendo territorio ecuatoriano.

2008/09/16

Siglo XXI- ¿Qué hacer? 1ra aproximación

El proceso de integración latinoamericana no debiera detenerse si es que pretendemos crear un mundo más justo, y romper con la lógica que imperó durante casi todo el Siglo XX sumiendo a la mayoría de la Humanidad en el más cruel desamparo.



El desarrollo ininterrumpido del capitalismo conduce inevitablemente a la concentración y centralización de la economía, y por ende al expansionismo imperialista, que tiene como ley económica, el desarrollo desigual y a la vez combinado. Esto último es lo que marca las profundas desigualdades que le son necesarias a las clases dominantes, para establecer un determinado predominio económico y su consiguiente hegemonía política.

Las revoluciones del S. XX fueron el resultado de las correctas definiciones de los núcleos de vanguardia, que supieron unificar en coyunturas precisas, alianzas de clases sociales, transformándolas en bloques de fuerzas políticas, con capacidad de ruptura, es decir con un programa alternativo a lo existente. La suposición en cuanto a dicha corrección fue principalmente la cuestión de la hegemonía proletaria, como condición principal para la realización del proyecto transformador, es decir como una propuesta concreta para todos los sectores populares desde la óptica del trabajo.

La caída de los socialismo reales en verdad uno debiera leerla como la derrota de dicha hegemonía establecida como precondición, aunque la realidad actual tal vez nos esté mostrando que el supuesto triunfo del capitalismo no fue tal como se trató de mostrarnos en los 90.

La Unión Soviética fue desarticulada con la reducción de la bipolaridad de entonces, en una supuesta unipolaridad. El actual gobierno de la Federación Rusa dice que lo actual en aquel lugar, es el resultado de la negación a lo anterior a 1991, pero en el marco de un mundo multilateral, no unipolar.

La República Popular China no fue desintegrada, y aún hoy su gobierno es el del Partido Comunista (PCCh), pero se convirtió en una superpotencia donde las relaciones de producción capitalistas son predominantes. Hoy tanto Rusia como China son grandes potencias que si bien abandonaron el programa socialista, uno no tendría que dejar de reconocer que ellas no serían lo que son hoy, sin los procesos revolucionarios que se produjeron en sus territorios con el concomitante destrabe de sus fuerzas productivas, que las llevó a un fuerte desarrollo económico.
Sino hubiera habido revolución, ambas seguramente serían hoy dos naciones poco desarrolladas y con grandes bolsones de pobreza.
La revolución no pudo transcurrido un tiempo considerable de establecimiento, imponer la permanencia de la hegemonía del trabajo sobre el capital, ni pudo establecer un camino ininterrumpido hacia el socialismo, pero lo que no debiéramos dejar de obviar es que sí pudo romper con la lógica del desarrollo desigual y combinado que condena a la mayor cantidad de las naciones del mundo al atraso y a la miseria, es decir a la dependencia. Ni siquiera nuestra Cuba sería lo que es hoy sin haber pasado por ahí el soplo revolucionario. Obviamente que el capitalismo triunfó, pero ese triunfo hoy va siendo demostrado que no es el de la fracción que promulgaba la Unipolaridad y el Pensamiento Único, sino el de los nuevos emergentes, el de los nuevos gigantes que se pronuncian por la Multipolaridad y el Multilateralismo, y que hoy están mejor anclados que un mundo occidental aquejado de grandes crisis a las que intentan sobrellevar a base de escaladas bélicas. Los empresarios del primer mundo para consolidarse como tales siempre han llevado políticas de alianzas no con los empresarios del mundo periférico sino con las oligarquías nativas mayormente retrógradas y enemigas del progreso.

La actual izquierda latinoamericana, tanto el denominado Socialismo del S. XXI como el resto de fuerzas, como lo son el Partido de los Trabajadores de Brasil, o el Frente Amplio del Uruguay, que navegan entre el nacionalismo popular y la socialdemocracia, son el resultado de la resistencia ejercida al neoliberalismo preponderante en los 90, siendo también la resultante opuesta a quedar subsumidos en la pobreza y el atraso, como resultado del desarrollo desigual y combinado que propician para nosotros las grandes potencias imperiales con la sociedad efectiva de las oligarquías terratenientes devenidas financieras. Mal que nos pese la izquierda latinoamericana no es anticapitalista, sino una interna del capitalismo al igual que también lo son hoy tanto China como Rusia, una interna que promueve el Multilateralismo, y le recorta el poder de acción a los Estados Unidos.

En Latinoamérica, la reforma agraria aún hoy es una tarea pendiente, y si bien desde el Che hasta el último socialista revolucionario la plantearon como tarea, no hay que olvidar que allá en los principios del S. XIX, un revolucionario como José Gervasio de Artigas la enarbolaba como programa desde la Banda Oriental del Río de la Plata.
Las oligarquías autóctonas ligadas en su momento a la corona española nunca fueron derrotadas completamente y es por esto que hasta hoy los legados de San Martín, Bolívar, O´Higgins, Mariano Moreno, Manuel Belgrano, Monteagudo o Artigas están inconclusos. Tal vez lo que esperamos de estos gobiernos nacionalistas o progresistas es que realicen lo que tendría que haber sido dos siglos atrás. Es una tarea muy dura pero creo que no imposible a partir del panorama actual.
La reciente creación de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), la existencia de organismos económicos multilaterales como el Mercosur y políticos como el ALBA, nos muestran que existe al menos un camino para recorrer y profundizar.

2008/09/15

Manipulación mediática de El País, una de tantas.

Hoy 15 de septiembre se realizará en Santiago de Chile, la reunion de la UNASUR, para tratar la escalada de violencia y desestabilización en Bolivia.
El Diario El País el mismo día publica esta nota mostrando la imagen de la vandálica, neonazi y terrorista Unión Juvenil Cruceñista y pone que son los partidarios de Evo Morales. ¿Habrá sido equivocación?


2008/07/17

Un recuerdo y una primera reflexión

De esto me hizo acordar el fallo contra las retenciones en el Senado

El 29 de mayo de 1973 se cumplían 4 años del Cordobazo, y a su vez era el primer cumpleaños que se iba a realizar habiendo un gobierno democráticamente elegido, ya que el 25 había asumido Héctor J. Cámpora como presidente de los argentinos por el Frente Justicialista de Liberación.
En La Plata, todo el movimiento estudiantil de izquierda, se dio cita en el Aula Magna de Exactas, para conmemorar aquel acontecimiento del 69 que fue el preludio de la caída del dictador Onganía. Estábamos casi todos, desde los agrupamientos peronistas ligados a la guerrilla, la izquierda comunista y socialista, tanto maoísta como trotskista, algunos referentes obreros y también algunos ex presos políticos que habían sido liberados días antes tras la asunción del gobierno popular.
En el acto de Exactas todos los grupos tenían su orador, era un verdadero acto democrático que culminaría con una marcha por la ciudad. Sin dudas que los grupos peronistas FURN y FAEP, eran mayoría y así lo hacían notar imponiendo sus cánticos, pero todos teníamos espacio. La mayoría de los oradores rescataban la lucha antidictatorial que había terminado con los gobiernos primero de Onganía, luego Levingston y por último de Lanusse, y si bien todos no coincidíamos en la caracterización del nuevo gobierno democrático, al menos sabíamos que algo había cambiado, por ejemplo no era poca cosa que todos los compañeros presos ya estuvieran libres. Cabe destacar que esta liberación fue producto de una gran movilización a la cárcel de Devoto, y que allí cayeran dos militantes, uno de la Juventud Peronista y otro de Vanguardia Comunista.
Volviendo al acto, hubo un hecho sumamente significativo, y es lo que quiero relatar.
La mayoría de los oradores trató de mantener el equilibrio, pero cuando le tocó al vocero de la TERS ligada al Política Obrera, grupo trotskista que hoy es el Partido Obrero, éste no escatimó en denunciar al gobierno burgués de Cámpora, y fue ahí donde se pudrió todo, completamente todo, ya que los grupos peronistas mayoritarios se levantaron y cerraron el acto, y afuera del anfiteatro prohibieron que todo lo que no fuera peronista pueda marchar. “No permitiremos que los sucios trapos rojos ensucien la Ciudad Eva Perón” (nombre dado a La Plata durante los gobiernos anteriores de Juan Domingo Perón). Luego la TERS fue sancionada y le fue prohibido militar en la universidad por un tiempo. Una sanción parecida también la tuvieron los del GEA ligado al Partido Comunista Maoísta.
No esperábamos que tres años después viviéramos la dictadura más sangrienta de nuestra historia.

Primeras Conclusiones

Siempre fui partidario de aprender de los errores y a su vez saber que muchos de ellos no son simples fallas sino efectos de concepciones ideológicas y culturales arraigadas en el sentido común, y que superarlas implica una tarea de revisión crítica y autocrítica muy severa que sin dudas incluya al ego mismo. Por otro lado saber que en política se trata de concepciones estratégicas de largo alcance, y que los errores tácticos si bien hay que corregirlos para que no vuelvan a suceder, muchas veces provienen de concepciones estratégicas diferentes a las cuales uno supone adscrito. Un amigo que fuera militante próximo a Montoneros una vez me dijo que el único error que habían cometido era el no haber ganado, y obviamente que una respuesta así es la que uno no espera para poder pensar una perspectiva política viable en un presente muy diferente a aquel. Sin embargo esas matrices ideológicas pueden subsistir en escenarios donde las perspectivas políticas son diferentes a aquellas. Creo que ese entripado entre peronistas de izquierda y sectarismos trotskistas en 1973, hoy en la realidad argentina de 2008 pareciera más vivo que nunca, y sea tal vez una de las dificultades principales para establecer un rumbo democrático y progresista, en sintonía con las nuevas fuerzas que se expanden por Sudamérica.

2008/07/12

Imaginación e imaginería


Conocer solamente un pequeño territorio, no invalida la existencia del horizonte, ese espacio lejano que no necesariamente conocemos pero que podemos imaginar a la distancia. Parado en el medio de la extensa calle, puedo divisar algunos kilómetros más allá, percibiendo alguna imagen borrosa que sólo podría disipar caminando hasta ese lugar, lo que no invalida que pueda imaginarlo antes de llegar, aunque la percepción de lo real siempre va a contrastar con lo imaginado.
Esta apreciación me hizo pensar acerca de la imaginación, y evaluar sobre ella.
La imaginación es producto del desconocimiento, pero puede y debe ser un punto de arranque. Ella puede dar vuelta supuestos establecidos, pero no alcanza. Si la imaginación es capaz de producir nuevos conocimientos y desentrañar al sentido común, creo que es completamente válida la consigna: “La imaginación al poder”, pero si solamente sirve para anclarse más en el desconocimiento, tal vez su verdadero nombre sea sólo imaginería.

2008/06/15

El Che Guevara

Ayer 14 de junio fue el 80 Aniversario del nacimiento de Ernesto Guevara de la Serna en Rosario. Hoy nadie desconoce su imagen, pero tal vez sean muy pocos los que sepan quien fue el Che. En su homenaje voy a postear este trabajo del escritor y periodista argentino Rodolfo Walsh, quien lo retrata mejor que nadie en su forma más humana. Extraido de la muy buena revista Los 70.


Guevara, por Rodolfo Walsh (1967)

El presente texto fue extraído de una recopilación de artículos sobre el Che Guevara publicado por la Casa de las Américas en 1986.

¿Por quién doblan las campanas? Doblan por nosotros. Me resulta imposible pensar en Guevara, desde esta lúgubre primavera de Buenos Aires, sin pensar en Hemingway, en Camilo, en Masetti, en Fabricio Ojeda, en toda esa maravillosa gente que era La Habana o pasaba por La Habana en el 59 y el 60. La nostalgia se codifica en un rosario de muertos y da un poco de vergüenza estar aquí sentado frente a una máquina de escribir, aun sabiendo que eso también es una especie de fatalidad aun si uno pudiera consolarse con la idea de que es una fatalidad que sirve para algo.

Lo veo a Camilo, una mañana de domingo, volando bajo en un helicóptero sobre la playa de Coney Island, asomándose muerto de risa y la muchedumbre que gozaba con él desde abajo. Lo oigo al viejo Hemingway, en el aeropuerto de Rancho Boyeros, decir esas palabras penúltimas: "Vamos a ganar, nosotros los cubanos vamos a ganar". Y ante mi sorpresa: "I´m not a yankee, you know".

Interminablemente veo a Masetti en las madrugadas de Prensa Latina, cuando ya se tomaba mate y se escuchaba unos tangos, pero el asunto que volvía era el de esa revolución tan necesaria, aunque hoy se presenta tan dura, tan vestida con la sangre de la gente que uno admirado simplemente quiso.

Nunca sabíamos en Prensa Latina, cuándo iba a venir el Che, simplemente caía sin anunciarse, y la única señal de su presencia en el edificio eran dos guajiritos con el glorioso uniforme de la sierra, uno se estacionaba junto al ascensor, otro ante la oficina de Masetti, metralleta al brazo. No sé exactamente por qué daban la impresión de que se harían matar por Guevara, y cuando eso ocurriera no sería fácil.

Muchos tuvieron más suerte que yo, conversaron largamente con Guevara. Aunque no era imposible ni siquiera difícil yo me limite a escucharlo, dos o tres veces, cuando hablaba con Masetti. Había preguntas por hacer pero no daban ganas de interrumpir o quizá las preguntas quedaban contestadas antes de que uno las hiciera. Sentía lo que él cuenta que sintió al ver por única vez a Frank País: sólo podría precisar en este momento que sus ojos mostraban enseguida el hombre poseído por una causa y que ese hombre era un ser superior. Yo leía sus artículos en Verde Olivo, lo escuchaba por TV: Parecía suficiente, porque Che Cuevara era un hombre sin desdoblamiento. Sus escritos hablaban con su voz, y su voz era la misma en el papel o entre dos mates en aquella oficina del Retiro Médico.

Creo que los habaneros tardaron un poco en acostumbrarse a él, su humor frío y seco, tan porteño, debía caerles como un chubasco. Cuando lo entendieron, era uno de los hombres más queridos de Cuba.

De aquel humor se hacia la primera víctima. Que yo recuerde, ningún jefe de ejército, ningún general, ningún héroe se ha descrito a sí mismo huyendo en dos oportunidades. Del combate de Bueycito, donde se le trabo la ametralladora frente a un soldado enemigo que lo tiroteaba desde cerca, dice: "mi participación en aquel combate fue escasa y nada heroica, pues los pocos tiros los enfrenté con la parte posterior del cuerpo". Y refiriéndose a la sorpresa de Altos de Espinosa: "no hice nada más que una retirada estratégica a toda velocidad en aquel encuentro". Exageraba él estas cosas, cuando todos sabían que acaba de recordar Fidel, que lo difícil era sacarlo del lugar donde hubiera más peligro. Dominaba su vanidad como el asma.

En esa renuncia a las últimas pasiones, estaba el germen del hombre nuevo que hablaba.

Guevara no se proponía como un héroe: en todo caso, podía ser un héroe a la altura de todos. Pero esto, claro, no era cierto para los demás. Su altura era anonadante: resulta más fácil a veces desistir que seguirlo, y lo mismo ocurría con Fidel y la gente de la Sierra. Esta exigencia podía ponernos en crisis, y esa crisis tiene ahora su forma definitiva, tras los episodios de Bolivia.

Dicho más simplemente: nos cuesta a muchos eludir la vergüenza, no de estar vivos porque no es el deseo de la muerte, es su contrario, la fuerza de la revolución, sino de que Guevara haya muerto con tan pocos alrededor. Por supuesto, no sabíamos, oficialmente no sabíamos nada, pero algunos sospechábamos, temíamos. Fuimos lentos, ¿culpables? Inútil ya discutir la cosa, pero ese sentimiento que digo está, al menos para mí y tal vez sea un nuevo punto de partida.

El agente de la CIA que según la agencia Reuter codeó y panceó a cien periodistas que en Valle Grande pretendían ver el cadáver, dijo una frase en inglés: "awright, get the hell out of here".

Esta frase con su sello, su impronta, su marca criminal, queda propuesta para la historia. Y su necesaria réplica: alguien tarde o temprano se irá al carajo de este continente. No serán los que nacieron en él. No será la memoria del Che.

Que ahora está desparramado en cien ciudades
entregado al camino de quienes no lo conocieron

Buenos Aires, octubre de 1967.

2008/06/07

La acumulación del saber y la cultura en una sociedad caliente.

El etnólogo Claude Lévi-Strauss había diferenciado muy bien entre dos tipos de sociedades, las frías y las calientes. Las sociedades llamadas primitivas son un tipo de organización donde el tiempo parece transcurrir de otra forma y donde los cambios a pesar del paso de los siglos apenas alcanzan a evidenciarse. Las sociedades calientes en cambio van provocando mutaciones de manera ininterrumpida, sitio en el cual se desarrolla de forma inequívoca la historia; no sólo de las formaciones sociales, económicas, y políticas sino también del saber, la técnica y la ética. Es así como algunas manifestaciones del saber como son la ciencia y la filosofía, no son parte de la totalidad sino expresiones de determinados estadios históricos, a la vez sujetos a su transformación continua. En las sociedades calientes lo que constantemente se va actualizando son las formas en que la especie se integra al medio construyendo cultura, en un sentido abarcativo del término, a saber incluyendo los modos de producir, de conquista, de guerra, de dominación, de conocimiento, de legislación, de relación, etc.

En las sociedades frías la sabiduría está depositada en el consejo de los ancianos, ellos son los que a partir de la experiencia vivida han alcanzado un nivel de saber al cual los más jóvenes debieran acceder en el transcurso de la vida, siendo a la vez guiados por estos. El anciano la realidad que vivió desde su infancia evidentemente es casi la misma, y no sólo esto, sino que a lo largo de innumerables generaciones esa realidad siempre fue y será continua. La condición fría permite que la cultura se constituya en un proceso de acumulación ascendente y a la vez invariable. En las sociedades calientes también existe la acumulación ascendente pero también las rupturas, las discontinuidades y la desacumulación a favor de nuevas emergencias. Me animaría a decir que en estas últimas el proceso de transformación mantiene una autonomía con respecto a los sujetos que lo producen, y es por esto mismo que las mayorías, expresadas como diferentes generaciones, dan la imagen de ser portadores de saberes completamente distintos aún siendo partes de un único y mismo proceso. Es así que en nuestras sociedades, el anciano sea el que tal vez menos sepa, o por lo menos en ese presente, y que entre distintas generaciones se vayan construyendo subculturas diferenciadas, donde parecieran prevalecer factores corporativos distintos, aunque formen parte de una misma familia. Si bien la familia fue duramente cuestionada algunas décadas atrás hoy da la sensación de mantenerse intacta, y obviamente que esto es inmanente a la reproducción de una sociedad capitalista hoy muy afianzada a partir de la caída de los socialismos reales. Los jóvenes dirán que sus padres o sus abuelos no saben sobre ciertas modas o ciertos hábitos, aunque haya una tendencia actual a que los adultos no quieran envejecer, adoptando poses de los de menos edad, pero que son radicalmente diferentes a las de cuando ellos eran jóvenes. Es decir que el adulto que quiere parecer joven desacumula mucha de su experiencia pasada.
Creo que en este tipo de mecanismo, el de desacumulación hay un elemento perverso que hoy pareciera el centro de la reproducción ideológica.
Creo que hay alternativas al respecto, hay gente grande que no desacumuló nada y aún puede tener vigencia entre los de menos edad. Esto puede vislumbrase en ciertas figuras del arte, del rock, de la intelectualidad crítica y de la contracultura. Obviamente que en esta sociedad no habría lugar para un consejo de ancianos.

PD: Disculpen lo apretado del texto pero me doy cuenta que da para desarrollarlo mucho más, y en eso estaremos.

2008/05/22

Extrapolaciones

Estas son algunas frases de mi otro blog, que tiene otra especificidad, pero creo que tienen validez como para enlazarse a algunas de las conjeturas de este blog.

En una sociedad agrietada y cada vez más fragmentada, donde la unidad de los diferentes sectores populares se hace cada vez más inviable, algunos grandes relatos como la Revolución o la Cultura Rock se fueron alejando paulatinamente de la realidad, para convertirse en grandes mitos que sirven de reservorio y plataforma ética para aquellos que no nos resignamos a aceptar que las relaciones humanas deban ser como son, sin existir ninguna alternativa al respecto, y a la vez, sostenernos algo inmunes con respecto a la mediocridad reinante que cada vez se instala con mayor verosimilitud alcanzando un rango de casi natural. La mediocridad no sería efectiva sino se negara a sí misma permanentemente, tratando de mostrar que no es mediocre, valga la redundancia, y es por esto mismo que los espíritus no críticos la aceptan como si fuera un dato de las ciencias naturales.

Una sociedad que no encuentre sus formas de reproducción, inevitablemente se caería a pedazos. Si el Establishment, el sistema se mantiene de manera sumamente firme es porque entre generaciones se conserva la cadena de mando, y la reproducción se realiza en piloto automático.
En los inicios de la cultura rock algunos sostenían el concepto de lucha generacional, y esto se debía principalmente a que la juventud de entonces se revelaba ante los valores constituidos, y a la vez personificados en los propios padres. En este sentido esta cultura emergió como oponiéndose a la perpetuación infinita de la cadena de mando.

Cuando uno se refiere a una cultura o las manifestaciones propias de la misma, como la cultura del rock, resulta imposible disociar esto de la estructura social que la produce.
Por definición la cultura es la modalidad que el hombre adopta para transformar la naturaleza en pos no sólo de su supervivencia material, sino a su vez de la generación de elementos subjetivos que permitan saciar “la sed verdadera”, al decir de Luis Alberto Spinetta. Esta apropiación de la naturaleza se produce en circunstancias muy concretas y a la vez determinadas por la forma en que los humanos se relacionan entre sí para crear cultura y por el desarrollo de la ciencia y la técnica. Si bien hacer “arte” es la posibilidad de romper con lo rígido de un tiempo determinado, su punto de partida, es dicho tiempo, el saber científico- técnico inmanente y las creencias colectivas.
Todo tiempo además de generar relaciones sociales entre humanos, también genera paisajes, es decir imágenes del hábitat donde se desarrolla la sociabilidad, y la producción cultural.

2008/05/12

De las masas

Los que nos formamos políticamente en los 60-70 lo hicimos de acuerdo a un supuesto ineluctable, a saber, la política de masas. No son los hombres quienes realizan la historia sino que son las masas quienes lo hacen, afirmaba Althusser en Para una crítica de la práctica teórica, y esto es consonante con la hipótesis marxiana de que “La emancipación de los trabajadores es obra de los trabajadores mismos”, y con el enunciado de Perón de que “Sólo el pueblo salvará al pueblo”. Nos habíamos hecho eco de todas las premisas maoístas acerca de no subestimar a las masas, y que estas se liberan por sí.
La existencia en aquel tiempo de fuertes y masivos movimientos de lucha que mostraban a las masas como protagonistas principales, hoy estoy convencido que nos incorporaría a un nuevo Dios, en el cual creíamos fervientemente asignándole un rol de sujeto histórico del cual no queríamos quedar excluidos. El riesgo de perder esa Fe, nos podía conducir al escepticismo acerca del cambio social, y estoy seguro que no existe quien alguna vez no dudó al respecto, y creo que esto es a la vez saludable ya que por definición nunca fuimos religiosos. Creer en las masas y no creer en ellas pareciera fundar una contradicción antagónica, y hoy estoy convencido que sobre esa dualidad se debe edificar una política diferente a la que nos ofrece el sistema. Tal vez los que fuimos parte de aquella juventud revolucionaria de entonces nunca fuimos efectivamente integrados al movimiento de masas que suponíamos, por la sencilla razón que la visión que teníamos de ellas era una idealización, en la cual si éramos parte, pero no en lo real.
Darme cuenta de estas paradojas me llevó a revalorizar al jacobinismo, al blanquísimo, y hacer una lectura distinta del leninismo, es decir revalorizar la función de las elites. Es así como uno no puede engañarse acerca de que siempre la política de masas fue la política de una elite que supo conducir y llevar adelante un proyecto.
Las masas fueron el resultado de la revolución industrial y de la constitución del estado moderno. Por fuera de estos dispositivos las masas pierden fuerza o no tienen punto de unidad. Lo posindustrial y la caída tanto de los estados de bienestar como socialistas, hacen que la percepción de las masas se agote como tal, al menos como sujetos políticos. Las masas hoy cobran un valor que podríamos llamar transpolítico, como las hinchadas de fútbol por ejemplo.
Hoy creo que hay que luchar por lo mismo que cuando creía en las masas, pero sabiendo esto, el desafío es completamente diferente y el destino de antemano no está asegurado, ya que lo que hoy está faltando es una revolución tanto en la teoría como en la filosofía, cosa que la mayoría de los que dicen combatir al sistema han abandonado hace tiempo.

2008/03/22

Oscar Terán (1938-2008)


Tal vez por haber sido alumno en 1985 de un curso sobre Saber y Poder en Michel Foucault, realizado por Terán en Buenos Aires, es que pude hablar bastante con él, e inclusive encontrarnos esporádicamente en los pasillos de la Facultad de Humanidades de La Plata donde él daba clases, para saludarnos y compartir nuevamente algunas palabras; fue que la noticia de su muerte el pasado jueves 20 no dejó de impactarme, a pesar que hacia muchos años que no lo veía más.
Oscar fue el tipo de intelectual argentino comprometido no sólo con la realidad, sino y principalmente con el rigor teórico, y ese tipo de intelectual no abunda.
En la Argentina siempre hubo intelectuales comprometidos con la realidad pero que a la vez fueron displicentes con respecto a la teoría o en todo caso eclécticos y esto hizo que con el correr del tiempo perdieran su compromiso, y al revés lo mismo, muchos sanateadores de ideas novedosas sin ningún anclaje en práctica teórica alguna.
Mi humilde y sincero homenaje a un intelectual critico de nuestro tiempo.

2008/03/12

Trabajo y dinero.

En la sociedad capitalista el tiempo se divide en dos. Están las horas en las cuales se trabaja para ganar el sustento material, y está el tiempo libre donde al menos se tiene el derecho de hacer libremente lo que uno quiera. En la mayoría de los casos estos dos tiempos son contrapuestos. Uno de ellos es parte de una obligación que si no se hiciera, se estaría privado del dinero necesario para poder vivir.

Imágen: Daniel Mercado (Argentina)

Siempre pensé que esta división es absurda y que a pesar de los riesgos que se corren, uno debiera vivir haciendo lo que más le agrada. Trabajar no debiera ser algo engorroso, sino una actividad que se realice placenteramente, y no algo que se haga sólo por dinero. Obviamente que este último es necesario e ineludible, pero vivir solamente para hacer dinero, es parte de un mecanismo perverso de sometimiento por el cual se pierde creatividad y el gusto propio.
Se trabaja para ganar el sustento material, pero también y principalmente se debiera trabajar para la autorrealización subjetiva. Una sociedad que produce chatarra con el único fin de auto reproducirse es completamente diferente a una sociedad donde la producción se encontrase orientada al consumo de bienes realizados con calidad. Si se trata solamente de ganar dinero, lo importante no es la calidad sino generar una demanda de basura fetichizada. El productor de esto último no solamente que no se auto realiza en su trabajo sino que paulatinamente va perdiendo valores éticos y estéticos.
El que trabaja sólo por dinero que no se asuste de la prostituta ni del asaltante, ya que a todos ellos lo único que les interesa es el metálico.
Que el dinero sea una necesidad no debiera implicar que a uno le pongan precio ni la pérdida de autonomía.

2008/03/07

Pequeñas reflexiones

-Lo más placentero en la vida siempre es lo más efímero, en cambio lo bello es la eternización del placer, producto de la renegación de lo efímero.
Lo sublime es la búsqueda inacabada por romper con la labilidad del placer, y esto está indisolublemente ligado a la estética.

-El amor no es algo que abunde, ni que se pueda encontrar como cualquier otra cosa.
No es una mercancía, no se puede comprar ni vender. Sexo o alternativas a la soledad, sí pueden llegar a ser mercancías, pero el amor es otra cosa.
No se busca, se encuentra, es una ilusión que se materializa entre dos, y por la sencilla razón de ser una ilusión es que es un bien escaso.
Contra lo que se cree vulgarmente, el amor no se dirige hacia lo mejor, sino que en él se muestra no sólo lo más agradable de los pares sino también lo más nefasto de ellos. El amor no cura los males propios, los potencia y es por esto que estoy convencido que el que esta mal en soledad, por ética debiera resguardarse del amor.

-Para un ateo, si existe alguna misión en la vida, es dejar marcas que me prolonguen una vez muerto. Mis hijos, mis ideas, una organización, algún disparador inédito, enigmas, dudas o interrogantes que provoquen a generaciones posteriores a esbozar alguna respuesta.

2008/02/28

Consumo y consumidores.

El gran éxito del capitalismo es haber construido un consumidor idiota, es decir alguien sin gusto propio que es capaz de comprar todo lo que le venden o al menos desear hacerlo, sin reparar en la calidad ni el buen gusto, y además volverse adicto a ello.

El hecho de demandar un producto es siempre el resultado efectivo de una oferta previa, insertada por vía deseante.
Si hoy la lógica del consumo, logra encubrir o desplazar a la lógica de la producción de lo consumible aceptándola como hecho natural, no quedan dudas que ese encubrimiento- desplazamiento se torna totalmente implacable ya que hasta el más oprimido hoy es partidario de consumir la basura capitalista. Inclusive el hecho de la marginación cada vez más extendida propicia la creación de un consumo específico para los diferentes estratos sociales, aunque esa especificidad no le resta a ninguno el indudable valor alienante que posee.
Esta modalidad opresiva se forma con el modelo de consumo, es decir logrando seducir con porquerías que nadie ve como tal, y así aceptar lo nefasto e impresentable como algo deseado.
Cuando el capitalismo logre vender la mierda humana, más cara que el oro o el petróleo, será el momento donde uno debiera salirse del juego, y corroborar eso que nunca aceptó, a saber, que Dios existe.

2008/02/06

La emergencia del Saber.


Cualquier sujeto que se realice algunas preguntas más que las que se hace el común, inevitablemente comenzará a ver que “no todo lo que brilla es oro”, y que todo el pensamiento que emana de la sociedad contiene altos niveles de falacia, que dándole algunas vueltas de análisis, no alcanza a resistir la mínima coherencia.
Tema aparte es saber porqué hay gente que necesita dar esas vueltas y preguntarse mucho más de lo predeterminado, y es tal vez la soledad que esto produce, la que lleva a encontrar un lazo social en la lectura de autores a los cuales se les supone el poder de captar con sus elaboraciones, la esencia de lo que en la enunciación se precipita en uno, como enigma. De esta forma las conjeturas y las elucubraciones alcanzan niveles de generalidad que nos inmunizan de la locura en la que cualquiera nos querría enfrascar, y este no es un razonamiento paranoico, ya que esa tendencia existe en el “sentido común”, y principalmente como mecanismo de resguardo de lo dado.
Las ansias de saber van a encontrar ciertos límites en determinados enunciados, que si uno aprende a excederlos, es posible comenzar a construir un pensamiento que podríamos llamar crítico y que debiera ser un primer paso hacia un pensamiento alternativo.
Todos los grandes sabios y filósofos debieron atravesar por aquellos laberintos en los cuales algunos que también emprendieron la travesía quedaron apresados, pero muy pocos nos dejaron enseñanzas o señuelos de por qué haber ingresado al templo del Minotauro, y tal vez habría que rastrear metódicamente en el arsenal del saber por qué se dio de esa forma. Tal vez algunos sabios pensaron que habían nacido así, sabiendo, pero estoy convencido que así como se enseñan las matemáticas, también podría enseñarse la genialidad. El problema principal es que todo apunta a conformar lo contrario, y que la aparición de algo diferente es un simple accidente de la cultura.

2008/02/02

"Hacé la tuya", "Sálvese quien pueda"

Una oposición instantánea, emotiva, espontánea nunca constituye ninguna alternativa, para serlo debe madurar. Es decir que debe acarrear diversos sedimentos que permitan una generalización proclive de ser integrada como contrapropuesta efectiva a lo dado, y es ahí donde un enunciado puede alcanzar dimensión estratégica.

Durante los 90, con la expansión neoliberal, crecieron en la sociedad, consignas del estilo: “Sálvese quien pueda”, “Hacé la tuya”, generando un ambiente particularmente individualista, donde por el bien propio no importaría en absoluto pisarle la cabeza al otro. Esta es la lógica y la ética de la barbarie, del enfrentamiento molecular y de baja intensidad entre semejantes.
Obviamente que de esto no hemos salido, pero hoy pareciera aparecer espontáneamente un elemento resistente: “Hacé la tuya loco, pero a mi no me jodas, hacé la que quieras pero no perjudiques ni comprometas a los demás”. El individualismo en esta frase no ha sido evacuado, es más, hasta podría estar potenciado pero aparece una noción de respeto que había sido atropellada. En algunos años más podríamos ver como sigue esto.

2008/01/10

Liberación de los rehenes de las FARC en Colombia

Si bien el intento de liberación de Clara Rojas, su hijo Emmanuel y Consuelo González de Perdomo para el último 31 de diciembre resultó una acción fallida, el resultado de lo ocurrido este 10 de enero era lo más previsible.
Tras la no concreción pasada, se generó toda una suerte de manipulación de opiniones que apuntaban a capitalizar políticamente aquel hecho sin tener previsto que ahí no terminaba la historia.
El gran hecho mediático de fin de año logró instalar a nivel internacional que los rehenes debían ser liberados, no solamente los tres previstos por las FARC en actitud de desagravio al Presidente Chávez, sino todos los rehenes que posee la guerrilla.
La entrega prevista era posible sabotearla, de hecho fue así, pero la demanda internacional ya era insoslayable, y de ello se desprende lo previsible de hoy.
Decir que la entrega no se había hecho por no poseer a Emmanuel, es parte de la verdad pero indudablemente no toda la verdad, ya que se podría haber reconocido que el niño estaba en Bogotá y entregar a las dos mujeres como se lo hizo en la fecha, y esto no deterioraba la acción. Si no se produjo así, la otra parte de la verdad pareciera inobjetable y es que las condiciones de seguridad para la entrega no estaban dadas.
Es llamativo lo dicho por el canciller colombiano Araujo días pasados cuando planteó que Colombia no autorizaría mas comitivas internacionales en su país ya que ellas no entendían la realidad y por otro lado le daban prensa al grupo “terrorista”. En circunstancias de esa índole no había dudas que al gobierno de Colombia no le interesaba para nada la devolución de los rehenes a Chávez por parte de la guerrilla, y si en la devolución actual de Clara y Consuelo no estuvieron los representantes de países como Argentina, Brasil, Ecuador o Francia, el hecho tiene la misma relevancia que si hubiese sido el 31 y además de las dos mujeres se hubiese liberado también al niño.
Uribe pudo frenar el hecho para fin de año y arremeter contra la gestión hecha por Chávez pero al proceso no lo pudo detener.
Si se abortaba este rescate no solamente se abortaba la posibilidad de liberar a estas dos mujeres sino que se abortaba también la posibilidad de liberar al conjunto de los rehenes, y esto ante la opinión pública internacional ya no era posible ocultarlo más, sino que era necesario el sinceramiento.
El proceso abierto por el presidente de Venezuela obviamente no fue para nada un fracaso, sino que está sentando las pautas de cómo debiera seguir adelante el necesario proceso de paz en Colombia, y es justamente en este punto donde me sorprendió bastante esto de la ofensiva que las FARC anunciaron para este año, ya que sería contrapuesto.
Podría pensarse que este anuncio de la guerrilla podría tener que ver con generar un cierto impacto o también como amenaza, pero viendo los resultados de lo fallido de la entrega en fin de año creo que no es oportuno.
Indudablemente lo aceitado del funcionamiento de un grupo armado en estos tiempos ya no puede ser igual a como lo fue otrora, y lo de Emmanuel revela un déficit muy grueso en aquella organización. En tiempos de sobrecarga de información digitalizada, daría la sensación que generar una actividad clandestina prevenida de la infiltración de los servicios de inteligencia o podría hacerse cuando no es peligro para nadie, en el desierto o con la complacencia del poder.
Las FARC son una organización político militar que ya llevan más de 40 años en la montaña de Colombia, y lo que sorprende es que cuando se fundaron, en todo el mundo existían organizaciones de este estilo y que hoy ya no sobreviven, y que muchas de ellas principalmente en Latinoamérica se transformaron en fuerzas políticas de tipo electoral.
Cuando en los 80 se funda la Unión Patriótica donde nadie dudaba que las FARC eran su principal animador el resultado fue que se produjeron gran cantidad de asesinatos a sus candidatos, y que terminarían con el repliegue otra vez en la selva.
El escenario colombiano no es igual al del resto de países latinoamericanos. Algunos lo caracterizan como un estado resquebrajado donde es posible no sólo la acción de una guerrilla legendaria, sino también a la de los paramilitares y los narcotraficantes, sin ocultar que este último es uno de los comercios más sustentables de ese país a pesar de ser ilegal Y es justamente todo esto lo que dificulta un proceso de paz, ya que no es sólo que un grupo armado comunista deponga las armas para participar de la democracia sino que también se trata de liberar a ese país de los paramilitares y los narcos, y este pareciera ser el principal problema mucho más cuando hay potencias como EEUU que propician el conflicto para mantener sus negocios y su hegemonía.