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2015/12/22

El debut de Macri en el Mercosur

El debut de Mauricio Macri en el escenario internacional, no fue como él lo esperaba. No midió que la participación en una cumbre de presidentes, en este caso del Mercosur y socios, no es lo mismo que ir a la mesa de Mirtha Legrand, en donde se pueden vociferar algunas perogrulladas ideológicas y la señora junto al resto de los comensales (invitados a su medida) le hagan un coro de adulaciones.

Dijo Macri en el Mercosur "Pido por la pronta liberación de los presos políticos en Venezuela. No puede haber persecución ideológica". Antes de asumir como presidente había dicho que iba a pedir la suspensión del país caribeño del mercado común, cosa que después retrotrajo. La respuesta de la canciller venezolana Delcy Rodríguez fue contundente: “Señor Macri, usted está cometiendo actos de injerencia sobre los asuntos de Venezuela, usted está defendiendo a Leopoldo López expresamente, defendiendo la violencia política, porque fueron usadas hasta bazucas en las manifestaciones durante el año 2014 en Venezuela”, dijo, agregando luego que “en Venezuela existen poderes públicos independientes que deben ser respetados con la comunidad internacional, si es que realmente respetamos los principios que fundamentan los principios del derecho internacional público, como la no injerencia en los asuntos internos, la autodeterminación de los pueblos y la igualdad soberana de los Estados”. También invitó al diálogo sincero en el tema de los derechos humanos (DDHH): “Si vamos a hablar de DDHH de forma franca como lo pidió el presidente Macri, tenemos que hacerlo sin doble moral. No podemos hablar de DDHH para defender a los violentos causantes de terrorismo y para penalizar o criminalizar las protestas sociales”.

Lo que Macri obvió, y seguramente no por desconocimiento es que Leopoldo López, presunto preso político, en su expediente figuran: instigación a delinquir, intimidación pública, daños a la propiedad estatal y homicidio intencional calificado. El presidente argentino llegó a una instancia multilateral con los mismos brincos con los que lo hacía el ex presidente colombiano Álvaro Uribe. No está de más recordar que el actual mandatario colombiano Juan Manuel Santos enrolado sin dudas en un perfil ideológico de derechas, entendió perfectamente cómo debían ser las relaciones entre países vecinos, y rápidamente restableció la diplomacia con Venezuela y Ecuador, y se sumó al bloque suramericano con verdadero espíritu de  confraternidad. La famosa “confrontación” y división de los argentinos que Macri le reprochara al gobierno saliente, es pareciera lo que él lleva al escenario internacional.

Lo que se espera en la Argentina es que los dichos del presidente de que no haya “persecución ideológica” se cumplan. No sea cosa que algún mandatario pida luego que la Argentina sea excluida del Mercosur

2015/11/26

¿La apuesta de Macri es contra Venezuela?

Si existió un aspecto bastante interesante en cuanto a la política de comercio exterior de la República Popular China en los tiempos de Mao, fue que esa nación comerciaba con todas las naciones del mundo o al menos eso intentaba. Lo que ellos no comerciaban con cualquiera era lo concerniente a armamentos. En eso se diferenciaban de la ya desaparecida Unión Soviética que sí les vendía armas a países en donde gobernaban lo que para ellos eran burguesías nacionales progresivas, pero no tenían por su parte relaciones comerciales fluidas con el resto de las naciones. La política de comercio exterior siempre que le dé ventajas a un país, en tanto posibilidad de adquirir lo que no se puede producir localmente y exportar en condiciones favorables, no debe tener como límite los presupuestos ideológico- políticos de las naciones entre las cuales se comercia. La dictadura cívico- militar argentina en tiempos de Videla y Viola tenía como gran destino comercial a la ex URSS  en cuanto a la exportación de granos. A nadie se le ocurriría suponer afinidades ideológicas entre dichas partes. La existencia actual de un clúster económico como son los BRICS, no supone necesariamente coincidencias de tipo ideológico, sino razones económicas como contar todos esos países con la característica de ser las principales economías emergentes del planeta. Brasil, Rusia, China, India y Sudáfrica tienen antes que nada coincidencias económicas, sabiendo que una competencia furiosa entre ellos los llevaría a una hecatombe.

Esta pequeña introducción es para comprender parcialmente la posibilidad efectiva que el presidente electo de la Argentina Mauricio Macri cuenta  para lograr la suspensión de Venezuela del Mercosur. En todo caso también poder leer entre líneas qué es lo que se intenta hacer con ello. El Mercado Común suramericano, tiene dos socios principales. Sin Brasil y Argentina sería poco probable que tuviera supervivencia en cuanto a su razón principal., que es ser una zona de libre comercio y cooperación económica entre partes. Está integrado como ya se sabe además de los dos grandes gigantes continentales, por Uruguay, Paraguay, Venezuela y Bolivia (en proceso de adhesión). De todos esos socios sin dudas están los que tienen un valor significativo por ser grandes proveedores de energía además de Brasil y la Argentina.

Excluir a Venezuela se basa en prejuicios ideológicos y no en razones económicas, pero también atenta contra la excelente relación con Brasil, que no solamente es un socio comercial privilegiado de nuestro país en cuanto a la región, sino como lugar de apertura a las economías emergentes del mundo. El problema es si el intento de excluir a la nación bolivariana no lleva implícito debilitar las relaciones con Brasil. 

Resulta igual saber si en realidad no es todo esto, una mera apuesta propagandística de Macri; mucho más teniendo en cuenta que su padre es el principal empresario argentino con ligazón a los negocios con la economía china, que tiene en Brasil a su principal socio comercial de la región.

2014/12/21

Cumbre del ALBA en Cuba- Diez años de alianza bolivariana

El pasado domingo se llevó a cabo en La Habana, Cuba, la XIII Cumbre de jefes y jefas de Estado de los países miembro de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP). Fue, además, la ocasión precisa para celebrar los primeros diez años de vida de la organización. Un 14 de diciembre pero de 2004, los comandantes Fidel Castro Ruz y Hugo Rafael Chávez Frías ponían en marcha este ambicioso proyecto integrador y emancipatorio, que en ese momento tuvieron a Cuba y Venezuela como sus primeros miembros. Los presentes en el encuentro de La Habana, también recordaron que el 14 de diciembre de 1994, en esa ciudad se había producido el primer acercamiento entre Fidel y Chávez.
El nacimiento del ALBA implicó en primer lugar hacer surgir un proyecto estratégico de integración, emancipación y resistencia a las políticas imperiales que fueran dominantes por largo tiempo; pero, un rasgo muy importante de todo ello fue esa visión híperclara del comandante Chávez de proponer una herramienta que comience a romper el aislamiento que Cuba venía padeciendo por décadas y lograr que ese “faro de la dignidad latinoamericana” se integre a los nuevos procesos regionales de este siglo, lográndose así una mutua retroalimentación. Tanto es así, que la organización surgida en 2004 iba a ser un polo de atracción para las nuevas gestiones progresistas. Bolivia, Ecuador, Nicaragua se integrarían en los años subsiguientes, mientras que una cantidad importante de naciones caribeñas lo siguen haciendo. Cuando asumieran como presidentes Ollanta Humala en Perú (2011) y Mauricio Funes en El Salvador (2009) hicieron un guiño a la alternativa bolivariana, aunque prefirieron luego otros encuadramientos. ALBA es un insumo más para la integración latinoamericana, con un perfil político e ideológico mucho más definido, pero que se complementa muy bien con la Unasur, la Celac, el Mercosur y la Comunidad del Caribe (Caricom). De hecho, los países miembro del organismo fundado en 2004 son activos participantes de las instancias multilaterales nombradas.  Pero el ALBA no es hoy sólo una herramienta de integración para la participación exclusiva de los gobiernos, sino que desde 2007 se logró constituir también una red de movimientos sociales, que desde abajo se interrelacionan con las gestiones gubernamentales, y que exceden los límites de los países miembro. De esta forma, la Articulación de los Movimientos Sociales hacia el ALBA constituye una base social que debe permitir la integración desde abajo articulando a su vez la confección de plataformas nacionales para un proyecto emancipador.
Si hoy en la región es posible avizorar cierta inercia con respecto al proceso integrador surgido en la primera década de este siglo y de forma simultánea, no son pocos los que vaticinan una vuelta a gestiones de tipo neoliberal, el ALBA puede constituirse así, en el principal dique de contención contra la restauración conservadora regional. Lejos de suponer un optimismo desmedido sobre el avance de la integración y el proceso de cambio en el continente, los principales referentes del ALBA en la cumbre realizada el pasado domingo, alertaron que hoy es necesario avanzar “en un complejo contexto regional caracterizado por una ofensiva del capitalismo transnacional globalizado y el imperialismo estadounidense, que pretenden desestabilizar y derrocar gobiernos progresistas democráticamente elegidos por sus pueblos”. En la declaración aseguran también el estar “Convencidos de que el ALBA-TCP constituye hoy un inexpugnable baluarte en la defensa de la soberanía de los pueblos de la región y de las naciones del Sur”.
En el documento final de la XIII Cumbre, que consta de 43 artículos, los jefes y jefas de Estado señalan: “Expresamos nuestro firme compromiso con la consolidación y el desarrollo del ALBA-TCP y la lucha por la segunda y definitiva independencia de América latina y el Caribe, en consonancia con los ideales de nuestros próceres”, asegurando que se trata de “un organismo de integración genuinamente latinoamericana y caribeña, sustentado en principios de solidaridad, justicia social, cooperación y complementariedad económica”.
En el primer punto de la declaración, los presentes aprovecharon para confirmar el rumbo iniciado en 2004. “Ratificar los principios de solidaridad, cooperación genuina y complementariedad entre nuestros países, en el aprovechamiento racional y en función del bienestar de nuestros pueblos, de sus recursos naturales –incluido su potencial energético–, en la formación integral e intensiva del capital humano que requiere nuestro desarrollo y en la atención a las necesidades y aspiraciones de nuestros hombres y mujeres, proclamados en la Declaración Conjunta, firmada por los Comandantes Fidel Castro y Hugo Chávez, y en otros documentos”.
Posteriormente se celebró el ingreso de dos nuevas naciones caribeñas al ALBA: la Federación San Cristóbal y Nieves, y Granada. De esta forma, ambos países insulares del Caribe se suman a las ya pertenecientes Antigua y Barbuda, Dominica, Santa Lucía, y San Vicente y las Granadinas. Además de Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua vale señalar que Honduras también formó parte de la organización, aunque luego del golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya, la nación centroamericana fue suspendida por tiempo indeterminado. Previo a eso, Venezuela ya había dejado afuera a Honduras del programa Petrocaribe, pues representaba un contrasentido seguir haciendo una ayuda financiera a un gobierno golpista.
Tras destacar y saludar los avances realizados en el proceso de negociación del Tratado Constitutivo del ALBA-TCP, los diferentes artículos subsiguientes pusieron mucho énfasis en ratificar el apoyo irrestricto de todo el organismo al gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, así como el aval a diferentes acciones de los gobiernos que son parte del ALBA, e incluso respaldar la intervención conjunta en diferentes ámbitos de la política internacional, como es la lucha contra el cambio climático o para prevenir y enfrentar la epidemia del ébola.
Varios artículos del documento final pusieron énfasis en el respaldo a Venezuela, ratificando así los esfuerzos que el gobierno del presidente Nicolás Maduro Moros viene llevando adelante “para preservar el inmenso legado del Comandante Hugo Chávez Frías”. En los artículos 5 y 6 de la declaración de La Habana se señala que desde el ALBA se decide “Apoyar al Gobierno Bolivariano de Venezuela en sus esfuerzos por resguardar la paz en el país y derrotar definitivamente los intentos desestabilizadores y la guerra económica desatada por los enemigos internos y externos del proceso bolivariano, considerando que estas agresiones constituyen también una amenaza contra los esfuerzos integradores de toda la región”, por lo que se debe “Condenar enérgicamente la aprobación por el Congreso de Estados Unidos de sanciones contra la República Bolivariana de Venezuela, y expresar el más profundo respaldo y solidaridad con el pueblo y gobierno de ese hermano país, enfatizando que los países del ALBA-TCP no permitirán la utilización de viejas prácticas ya aplicadas en la región, dirigidas a propiciar el cambio de régimen político, como ha ocurrido en otras regiones del mundo. Al mismo tiempo, rechazar firmemente cualquier agresión, ya sea de tipo legal, económica o política, contra la República Bolivariana de Venezuela, así como contra cualquiera de los países miembro del ALBA-TCP” se señala.
Por su parte, también se decidió respaldar el compromiso de Venezuela con el proyecto Petrocaribe “reconocido por su utilidad y aporte a la seguridad energética y al desarrollo económico y social de los países miembro; y rechazar las campañas de difamación” en contra del mismo. Vale señalar que Petrocaribe es un proyecto energético iniciado en 2005 por Hugo Chávez que le da un sinfín de beneficios a las naciones caribeñas, que además de comprar petróleo en condiciones de pago diferencial, son beneficiadas por la inversión venezolana en esos países a partir de la construcción de refinerías, y otras plantas energéticas. Cuba y Nicaragua son dos de los países más beneficiados por esa iniciativa del fallecido comandante bolivariano.
Particular relevancia tiene en el documento el artículo en el cual se le pide a los Estados Unidos revisar su política con respecto a Cuba. En el punto 9 se acordó: “Reclamar una vez más al gobierno de los Estados Unidos de América, un cambio de política hacia la hermana República de Cuba que contemple el fin inmediato del bloqueo económico, comercial y financiero; el cese de las acciones subversivas, ilegales y encubiertas, incluidas aquellas que emplean las tecnologías de la información y las comunicaciones, que violan la soberanía y el derecho de los pueblos a la autodeterminación”, proponiendo a su vez “el fin de la absurda inclusión de Cuba en la espuria y arbitraria lista de los países que patrocinan el terrorismo internacional y la liberación inmediata de los tres luchadores antiterroristas cubanos que aún sufren injusta prisión en cárceles de los Estados Unidos”. (N. de R.: al cierre de esta nota Cuba y EEUU concretaban un histórico acuerdo de restablecimiento de relaciones diplomáticas e intercambio de prisioneros).
Se hizo hincapié en uno de los puntos en reafirmar la histórica demanda de Bolivia a Chile por la salida al mar con soberanía, reiterando “nuestra solidaridad con el justo e histórico reclamo del Estado Plurinacional de Bolivia”. También se felicitó al presidente Evo Morales Ayma por el gran triunfo electoral de octubre. Se hicieron varios elogios a los diferentes países, por ocupar cargos de importancia en diferentes organismos internacionales. Venezuela fue elegida como Miembro No Permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, asumirá la presidencia pro témpore de la Unasur, y a partir de 2015 asumirá la presidencia del Movimiento de países no alineados. A Bolivia se la felicitó por su exitosa presidencia del G-77 + China al igual que por la elección del país andino para integrar a partir del año entrante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Por su parte, Ecuador asumirá en la cumbre de Costa Rica, a realizarse el año que viene, la presidencia pro témpore de la Celac. Ecuador también recibió felicitaciones por la inauguración de la nueva sede de la Unasur en la ciudad de Quito, en el paraje denominado Mitad del Mundo. A su vez se respaldó desde el ALBA el nombramiento del ex presidente de Colombia Ernesto Samper como nuevo secretario general del bloque suramericano, y se elogió los diálogos de paz que el gobierno de Colombia viene realizando con la guerrilla de las Farc-Ep.
En el artículo 21, la alianza bolivariana se refirió expresamente a la Argentina. Se señaló al respecto: “Respaldar a la hermana República Argentina por su lucha en defensa de la soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, y la defensa de su dignidad nacional, soberanía y libre determinación frente al ataque de los fondos buitre”.

El cambio climático
De gran relevancia resultó en la cumbre del ALBA, el pronunciamiento sobre la actual crisis del clima que vive el planeta. Se señaló que resolver esta cuestión “es uno de los más grandes desafíos que enfrenta la humanidad y que su causa estructural radica en modelos políticos y económicos basados en patrones de producción y consumo insostenible de los países desarrollados, que generan una mayor inequidad, injusticia y pobreza”. En tal sentido se sostuvo el compromiso de la alianza con la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, entendiendo que se trata de un ámbito multilateral proclive a poder llevar adelante políticas acordes a la resolución del problema. No obstante también se señaló el fracaso de la XX Conferencia de las Partes de la Convención (COP20) que concluyó ese mismo fin de semana en Lima, Perú.
El presidente Evo Morales fue quien propuso que se realice un encuentro internacional de movimientos sociales auspiciado por el ALBA, para tratar exclusivamente el tema de la crisis climática. Según Evo se trataría de generar propuestas desde las bases para que se interrelacionen con la de los gobiernos, ya que según él, no es posible enfrentar este problema sin una buena relación entre los pueblos y los gobiernos. Sin un diálogo fluido entre las dos partes. En el artículo 29 del documento final se propuso el apoyo al Encuentro Mundial de Movimientos Sociales propuesto por Bolivia, que se celebrará en 2015 en ese país.
El comercio de los pueblos. Se recalcó la necesidad de fortalecer la participación de los Estados miembro en la conformación de una nueva arquitectura financiera de la alianza. Tanto la moneda común, el Sucre, como el Banco del ALBA son dos de las vías más importantes para llevar adelante la complementariedad entre los países.
“Se trata de integración basada en la solidaridad fraterna, no entre competidores, lo que ha sido el gran error del pasado. La integración que hemos buscado (en décadas previas) ha sido orientada hacia el comercio, en tener mercados más grandes para competir entre nosotros. En el ALBA nosotros no hablamos de competencia, hablamos de la coordinación en materia de energía, finanzas e incluso defensa, pero coordinación, no competencia”, expresó el presidente ecuatoriano Rafael Correa.


2014/06/01

Las nuevas constituciones

Tiempos nuevos. La reforma constitucional venezolana de 1999
 hizo punta en los procesos de cambio.
Las nuevas realidades económicas, políticas y sociales que atraviesan Latinoamérica se expresan también en las configuraciones del ordenamiento jurídico-político que –a favor del auge de los movimientos y gobiernos de raigambre popular– apuntan a cambiar sistemas anclados en estructuras basadas en el privilegio y la opresión.
Hoy se habla de seguridad jurídica, pero hacerlo sólo en referencia a los derechos empresariales resulta una muy burda simplificación, ya que esa seguridad es un atributo que les corresponde a todos los ciudadanos de un país. La existencia del movimiento no garantiza el cambio, ya que las estructuras poseen una entropía propia que les garantiza su reproducción al infinito, pero siempre en el movimiento es posible avizorar elementos de ruptura que podrían prefigurar un nuevo ordenamiento. De eso se trata en un proceso de transformaciones sociales, políticas, económicas y culturales, de encontrar esos puntos de fuga, para diseñar no solamente una nueva forma, sino encontrar una que se adapte a los nuevos contenidos que surgen de la cambiante realidad, y a su vez les den perspectiva en el tiempo. Lo nuevo siempre se abre paso contra la resistencia de los viejos moldes, que aunque estén atrasados temporalmente en cuanto a su validez, se amparan en la Letra.
Una Constitución o Carta Magna es la principal Ley de Estado, es la que determina la organización del mismo, de sus atribuciones, de sus límites, y a su vez la que establece tanto los derechos como las obligaciones de los sujetos en la sociedad. Una Constitución en las actuales sociedades dictamina la distribución de poderes, y si bien muchos afirman que son pocos los que de hecho conocen a esa Letra, todo el andamiaje de la sociedad política está determinado por ella y por la sobredeterminación ideológica que la fundamenta.
La Letra Constitucional contiene la totalidad o casi la totalidad de las normas básicas del aspecto relacional de todo el cuerpo social. Siempre habrá elementos que permanecerán por fuera de lo escrito, pero forman parte de lo consuetudinario, es decir que se asientan principalmente en el sentido común imperante. Lo deseable sería que dichos elementos no escritos encuentren los significantes que los representen ante el Otro social. El modelo de constituciones plurinacionales (Bolivia y Ecuador) resulta un ejemplo válido al respecto, donde las mayorías y minorías siempre postergadas, alcanzaron a ser incorporadas como sujetos de pleno derecho. Según el jurista francés Adhémar Esmein, la Letra garantiza la certidumbre jurídica.
“La Ley es producto de relaciones de fuerza”, le escuchó decir quien escribe al ya desaparecido abogado León Toto Zimerman. Esta definición del fundador de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi) si se quiere, resulta compatible con aquel postulado foucaultiano de que el poder produce efectos de verdad, y que ambos están imbricados dialécticamente. De tal forma, no es una Ley la que podría cambiar las relaciones de fuerza, ya que si no existen condiciones favorables para ello, las leyes aparecerán siempre como un dato inobjetable, comparables a una ley divina o natural. Las leyes que favorecen a los pueblos son conquistadas con sus luchas. En algunos casos, por aspectos temporales que obedecen a la inercia, lo legal no resulta acorde a lo que sucede en una sociedad. Se encuentra desactualizado. Poder percibir esa diferencia para transformar al aparato jurídico político es una tarea que, en algunos países de la región, resultó de suma importancia para que los cambios quedasen institucionalizados. Si en algún momento fuera factible un retroceso, eso tendría que conllevar también una ruptura del orden constitucional.
Hoy, a partir de una nueva realidad política y social que atraviesa la región latinoamericana, sin la existencia de una nueva institucionalidad que le dé un marco jurídico- político a las nuevas experiencias, tanto gubernamentales como las que conciernen a los movimientos sociales –configurando un nuevo Estado–, sería improbable alcanzar un punto de no retroceso a estadios anteriores. Al asumir Hugo Chávez la presidencia de Venezuela en 1999, una de las primeras medidas que impulsó fue la reforma de la Carta Magna de su país, y posteriormente sucesivas enmiendas. Tanto en Bolivia como Ecuador, los gobiernos de Evo Morales y Rafael Correa, respectivamente, también impulsaron asambleas constituyentes para constituir sendas constituciones políticas de Estado. Lo hicieron a poco de asumir en sus gobiernos, principalmente para darles un marco institucional a los procesos de cambio que en ambos países fueron previos a la llegada al gobierno. Habiendo asumido en enero de 2006, Evo Morales dio pie ese mismo año a la conformación de la Asamblea Constituyente, mientras que Rafael Correa lo hizo también el mismo año de asunción, en 2007.
Ambos países venían desde inicios del nuevo siglo en procesos de gran inestabilidad política, con recambios obligados en las gestiones presidenciales, donde además se producía un acelerado proceso de luchas sociales y demandas populares que debían encontrar forma en nuevas constituciones políticas de Estado, en las cuales debían quedar expresadas esas demandas de manera positiva. Este hecho no fue fortuito ya que tras el derrumbe del neoliberalismo en la región, se debía avanzar en un nuevo proceso constituyente, ya que desde 1989 se había producido en el mundo, toda una arremetida de los Estados Unidos en propiciar no solamente nuevas constituciones acordes a la existencia de un mundo unipolar en el cual se desarrollara libremente el paradigma del libre cambio y la libre empresa, sino también reformas constitucionales acordes al consenso de Washington. En la Argentina, la reforma del ’94 fue una muestra sumaria de ello.
Las cartas otorgadas. Por definición, una Constitución Política de Estado es la norma jurídica suprema positiva que rige la organización de un Estado, estableciendo: la autoridad, la forma de ejercicio de esa autoridad, los límites de los órganos públicos, definiendo los derechos y deberes fundamentales de los ciudadanos y garantizando la libertad política y civil del individuo. También rige la relación del Estado y el conjunto de los ciudadanos, con las empresas privadas. Es importante señalar esto último ya que a partir de la desregulación del Estado propiciada por el neoliberalismo, las enmiendas constitucionales debían permitir el “vale todo” empresarial, aunque de esa forma perdieran derechos tanto los trabajadores como los consumidores.
Según desarrollara Tiberio Graziani, director de la revista Eurasia de estudios geopolíticos, tras el desmoronamiento del mundo bipolar, Estados Unidos reforzó su rol de “constructor de naciones libres”. Proclamándose Nation and State Builders, los Estados Unidos interfirieron en la elaboración de las actas fundamentales de los nuevos Estados nacionales, que surgieron gracias a la deflagración del ex bloque soviético. Este tipo de intromisión no se presentó como si fuera una novedad en la historia de la política exterior norteamericana, sino que fue una constante suya a lo largo de todo el Siglo XX. En el mismo marco, Estados Unidos reforzó su tutelaje en diferentes puntos del planeta y promocionó reformas constitucionales. En Latinoamérica esto fue bien patente. Según Graziani, estas modificaciones son comparables a las “cartas otorgadas”. Las mismas –propias del tiempo medieval– son aquellas constituciones en cuya conformación y redacción no participa el pueblo por medio de los ciudadanos ni por medio de sus representantes, sino que es el rey o el órgano gobernante, generalmente ejecutivo, quien tiene el derecho de “acordar” al Estado las formas de organización y conformación que considere necesarias y convenientes, concediendo al pueblo y a los ciudadanos los derechos y garantías que estime apropiados para ellos y su misma autoridad.
Graziani, quien es un acérrimo promotor de la multipolaridad, y que considera como muy importante en el tablero geopolítico mundial el desarrollo de la integración latinoamericana –como uno de los elementos clave para el avance de la desarticulación efectiva de la unipolaridad–, afirma que “en el proceso de transición desde la fase unipolar hacia la fase multipolar se hace necesaria la formulación de nuevos paradigmas constitucionales articulados continentalmente”, debido a que en el marco de las relaciones geopolíticas mundiales, “las constituciones nacionales de los Estados no hegemónicos de hecho son ordenanzas jurídicas parecidas a las cartas otorgadas del Ochocientos, es decir, simples concesiones”, asegurando luego que “todo ello pone en evidencia, una vez más, que la dimensión del Estado nacional es insuficiente para asegurar la independencia y aun la identidad cultural de la población de la que es expresión política. Puesto que en la actualidad la dimensión geopolítica posee la capacidad suficiente de satisfacer las exigencias de los pueblos, desde una perspectiva continental (o gran regional), resulta importante proponer modelos constitucionales que tengan en consideración este hecho extraordinario. Y no sólo por razones heurísticas. De hecho, estos nuevos paradigmas –basados en la dimensión continental del Estado–, constituirían las guías para hacer más incisivas y coherentes las alianzas (geoestratégicas y geoeconómicas) hasta ahora impulsadas por los mayores países de Eurasia y de América Indiolatina, con el objetivo de la integración de los respectivos espacios continentales”.
Estas apreciaciones del sociólogo italiano no son ajenas al desarrollo de las diferentes herramientas de integración que hoy se hacen presentes en la región. Por lo contrario, Graziani nunca deja de señalar el rol capital que cumple un organismo como es la Unasur.
Una nueva institucionalidad. En los diferentes procesos constituyentes de Suramérica, además de debatir los derechos de todos los ciudadanos y la autonomía nacional, hay un aspecto esencial que es el referido al cuidado del medio ambiente y sobre todo a la protección de los principales recursos naturales. Las grandes corporaciones internacionales, a través de sus medios afines de comunicación, siempre silenciaron lo más importante de las nuevas Cartas Magnas para realizar una feroz crítica a lo que llaman “hiperpresidencialismo”. Como si las respectivas reformas hubieran sido hechas exclusivamente para perpetuar a los gobernantes.
“Única. Juró sobre esta moribunda Constitución. Juro delante de Dios, juro delante de la Patria, juro delante de mi pueblo que sobre esta moribunda Constitución impulsaré las transformaciones democráticas necesarias para que la República nueva tenga una Carta Magna adecuada a los nuevos tiempos. Lo juro” dijo Hugo Chávez al asumir su primera presidencia en febrero de 1999. Ese mismo año se desarrolló la asamblea constituyente que promulgaría una nueva Constitución el 15 de diciembre. De esta forma, pocos días antes de culminar el siglo, Venezuela produjo su refundación como república, constituyéndose así la República Bolivariana de Venezuela como “una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural en un Estado de justicia, federal y descentralizado, que consolide los valores de la libertad, la independencia, la paz, la solidaridad, el bien común, la integridad territorial, la convivencia y el imperio de la ley para ésta y las futuras generaciones”.
La experiencia venezolana abrió un proceso que luego sería casi como un factor común en todo el continente. Sin dudas, un rol paradigmático fue el que inició Hugo Chávez al llegar a Miraflores. Tras llegar al gobierno, tanto el dirigente campesino e indígena Evo Morales como su par ecuatoriano Rafael Correa se hicieron eco del ejemplo del comandante bolivariano, y tras varios años de luchas de los pueblos ecuatoriano y boliviano, ambos mandatarios se propusieron institucionalizar los procesos de cambio social que previamente venían desarrollando los sectores populares de ambos países.
Lo significativo de los procesos constituyentes tanto en Bolivia como en Ecuador fue la gran participación de masas, entre las cuales se destaca la de los pueblos originarios de ambos países, que lograrían institucionalizar constituciones políticas de un Estado que ahora se proclamaba plurinacional, multiétnico y partidario del Buen Vivir.
Sumak Kawsay, Suma Qamaña. Buen vivir no implica el goce indiscriminado de todos los placeres conocidos: comer, beber, dormir o tener sexo, sumando a todo ello el consumismo extremo; sino como una propuesta colectiva que se ajusta a la armonía con los otros, y a su vez con el medio ambiente, con la tierra.
El Sumak Kawsay, en el quechua ecuatoriano implica principalmente ni un mejor ni un peor vivir que el resto de la comunidad. También sugiere el eludir la prisa que lleva a querer mejorar obsesivamente nuestro pasar. Vivir en consonancia con los otros, y sin desvivirse por mejorarla, son sus principios fundantes.
El Suma Qamaña en el aymará boliviano posee una significación más colectiva y podría ser traducido como un buen convivir, como una sociedad buena para todos y en completa armonía.
El Sumak Kawsay fue incorporado a la nueva Constitución ecuatoriana de 2008 donde se enuncia que: “Se reconoce el derecho de la población a vivir en un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, que garantice la sostenibilidad y el buen vivir, sumak kawsay”, mientras que en la Constitución del Estado Plurinacional de Bolivia de 2009 se escribe que: “El Estado asume y promueve como principios ético-morales de la sociedad plural: ama qhilla, ama Hulla, ama suwa (no seas flojo, no seas mentiroso ni seas ladrón), suma qamaña (vivir bien), ñandereko (vida armoniosa), teko kavi (vida buena), ivi maraei (tierra sin mal) y ahavai ñan (camino o vida noble)”.
Ambas constituciones plurinacionales se pronuncian por una ética que rastrea en las culturas autóctonas que fueron diezmadas por los conquistadores. Una iniciativa que plantea desde la misma tierra, encontrar una manera de relacionarse con los otros y con el medio, diferente a la que fue impuesta y que aún hoy resulta difícil desembarazarse de ella. Precedentes como los de Ecuador y Bolivia son mucho más que un buen aliciente.

2014/02/23

Álvaro Uribe, torpedo de EE.UU.

Uribe condecorado por George W. Bush
El “padrino” de la derecha extrema en el área del Caribe.
Luego que el presidente de Venezuela Nicolás Maduro involucrara al ex presidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez como uno de los promotores de la violencia ejercida por los grupos opositores  que intentan derrocarlo, el ex mandatario neogranadino no titubeó en lanzar una campaña por un millón de firmas para que en ellas se exprese la solidaridad de la ciudadanía colombiana con el pueblo venezolano y contra “la dictadura sangrienta” que los gobierna, asegurando que el presidente Juan Manuel Santos es cómplice de todo ello. Esto, se dio casi en simultáneo  con el envío de copias que la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia de Colombia les acercara a la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara de Representantes, para que se investigue si hay mérito para abrir un proceso contra Uribe. La razón radica en que el capo del narcotráfico Diego León Montoya (a) Don Diego le haya dicho al alto tribunal que él mismo financió con dineros del narcotráfico, una de las campañas presidenciales de Uribe.
Maduro le cantó el tanto- El mandatario venezolano conoce muy bien los movimientos a los que Uribe está predispuesto, e incluso a qué puertas sabe tocar para llevar adelante sus más pérfidos designios. Maduro que se desempeñó como jefe de la diplomacia de su país entre 2006 y 2013, sabe que Uribe no es un “bebé de pecho”. No pocas veces tuvo que mediar con su par colombiano, en los momentos más ríspidos de la relación entre el Palacio de Miraflores y la Casa de Nariño, cuando ambas sedes presidenciales eran ocupadas por Hugo Chávez y Álvaro Uribe, incluida la rotura de lazos diplomáticos entre ambos países. Chávez no pocas veces culpó a Uribe de enviar grupos paramilitares a Venezuela para desestabilizar, mientras que su por entonces par colombiano, le retrucaba al mandatario bolivariano de refugiar guerrilleros de las Farc en territorio venezolano, incluida la patraña de decir que contaba con pruebas concretas sobre ello, las cuales estaban presentes en las memorias USB de los ordenadores del extinto jefe guerrillero Raúl Reyes. Conociendo muy bien al ex mandatario colombiano, Maduro no titubeó y lo acusó de estar detrás de la violencia de ciertos grupos opositores que están intentando a sangre y fuego desestabilizar al gobierno bolivariano.
Durante la marcha por la paz realizada en Caracas el sábado 15 de febrero, Maduro dijo que “A nivel internacional los fascistas se regodean en los medios de comunicación y han dicho que los hechos de violencia contra la Fiscalía General y la Ciudad de Caracas son culpa mía. Ellos dicen que yo convoqué a un autogolpe de Estado” asegurando luego que “La mediática mundial ha dejado un mensaje muy claro. Ya le he mandado un mensaje muy claro (...) a este canal de noticias (colombiano NTN24) donde detrás está la mano de un fascista enemigo de Venezuela, Álvaro Uribe, fascista que está detrás de todos estos movimientos violentos que se desarrollan en Venezuela” repitiendo con fuerza “Así lo declaro: Álvaro Uribe Vélez está detrás dirigiendo y financiando a estos movimientos fascistas, y pretende a través de un canal de noticias anti venezolano hacer lo mismo que hicieron aquel 11 de abril de 2002” generando caos y zozobra que justifiquen posteriormente un golpe de Estado efectivo.  Maduro señaló a la derecha internacional, pero la personificó en Uribe como principal ariete de la misma.
Uribe le echó la falta- Sin inmutarse por las declaraciones de Maduro, el ex presidente Uribe salió con los tapones de punta a escribir en la red social Twitter, un medio en el cual se mueve como pez en el agua, siendo ya un hiperactivo usuario. “Dictadura de Venezuela y su socia Farc hacen su labor: asesinan lo que queda de ímpetu de libertad” escribía Uribe, invitando a que un millón de colombianos firmen “este mensaje de solidaridad con los hermanos venezolanos maltratados por la dictadura Castro-Chavista que prolonga Nicolás Maduro”. Expresaba a su vez  que “Desde Colombia, mantendremos nuestro corazón latiendo en solidaridad con el grito democrático de Venezuela y nuestra decisión inclaudicable para que a nuestra Patria no la lleven al mismo camino Castro-Chavista” escribía Uribe, afirmando que “Cada firma es un apoyo del alma a la democracia y al hermano pueblo venezolano. Apoyamos la Democracia en Venezuela y rechazamos el Castro Chavismo en Colombia”. Por otro lado aseguraba que el gobierno de  Juan Manuel Santos “por temor a Farc se vuelve cómplice de dictadura sanguinaria de Venezuela”. Para entender un poco la lógica uribista, habría que precisar que al igual que en el discurso del megalómano, su principal enemigo siempre ocupa el centro de un universo especular. Uribe quien acusa a las Farc de haber matado a su padre, no vacila en tildar de pro Farc a los gobiernos de Venezuela, también de Ecuador, y ahora al gobierno de Santos por el hecho de sentarse a negociar una salida pacífica al conflicto armado más viejo del continente. Todo lo que no vaya en la dirección de proseguir una guerra sanguinaria contra la guerrilla, en la cual el sector terrateniente del que Uribe es parte, se benefició anchamente con el desplazamiento de campesinos e indígenas, y les permitió no sólo conformar tropas irregulares como las del paramilitarismo, sino que a su vez les dio licencia para involucrarse en el negocio del narcotráfico.
Le cantaron 82- En 1991 un informe del Pentágono -en el cual aparecía la lista de los principales narcotraficantes del mundo-, ubicaba en ese lugar (el 82) a Uribe, asociándolo al cartel de Medellín y como un amigo cercano del ya célebre capo narco Pablo Escobar Gaviria. La relación de Uribe con el paramilitarismo y el narcotráfico siempre estuvo en la superficie, pero nadie se animó a tocarla. Un síntoma tal vez de un poder que aún tiene vigencia. No resulta ocioso destacar que el alcalde de Bogotá Gustavo Petro haya considerado que Colombia aún conserva una estructura estatal narco mafiosa, y que cuando existía la posibilidad concreta de que algunos paramilitares pudieran declarar sobre los nexos del ex presidente con el delito, ellos fueran extraditados a los EE. UU. para quedar silenciados. Pero la rueda da vueltas y las voces retornan. Fue así que el sindicado como jefe del Cartel del Norte del Valle Diego León Montoya  Sánchez (a) Don Diego y también conocido como el “Señor de la Guerra”, quien actualmente está extraditado en los Estados Unidos y recluido en una prisión de alta seguridad de Arizona, haya declarado ante magistrados de la Corte colombiana, que él les entregó recursos a diferentes dirigentes políticos,  precisando más específicamente que financió la campaña de Uribe para alcanzar su primera presidencia en 2002. Debido a esta declaración la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia compulsó copias a la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes, para que se investigue si hay mérito para abrirle un proceso penal a Uribe. La Sala Penal también compulsó copias a la Fiscalía, para que determine si hay lugar para abrir investigación en contra de la ex congresista Dilian Francisca Toro, Juan Carlos Martínez, Rocío Arias, Leonora Pineda y Luis Helmer Arenas, a quienes, según Don Diego, también les realizó aportes en dinero para financiar sus campañas.
Ante esta situación Uribe puso en acción para su defensa al abogado Jaime Granados, quien le aseguró a la prensa que denunciará a Don Diego por tres delitos. “Cabe una denuncia por falso testimonio, fraude procesal y una querella por calumnia" dijo Granados y expresó que “El presidente Uribe tiene una política de cero tolerancia con ese tipo de manifestaciones que lo único que buscan es confundir a la opinión pública”. La mejor defensa es un buen ataque. En 2002 en plena campaña presidencial, el periodista Joseph Contreras de la revista Newsweek le preguntó a Uribe acerca de aquel vínculo que lo sindicaba en el lugar 82. Uribe se erizó y terminó abruptamente la entrevista, y luego acusó a Contreras de tratar de manchar su reputación, diciendo que "como político, he sido honorable y responsable”. Durante 8 años de gobierno Uribe llevó adelante las principales recetas estadounidenses tanto en la economía como en la guerra, cosa que seguramente hizo que le perdonaran el estigma clasificatorio realizado en el ’91. La doble moral le dicen.


2014/01/19

El TIAR, un tratado ya inservible

Cuando se creó suponía un enemigo externo común para toda América, pero sólo sirvió a los fines de dominio regional de Estados Unidos. Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Venezuela se van del organismo y proponen su definitivo entierro.
OEA en Cochabamba. En este encuentro de 2012 comenzó
a gestarse el despegue
El 5 de junio de 2012, en ocasión de la 42º Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) realizada en la ciudad boliviana de Cochabamba, el canciller ecuatoriano Ricardo Patiño en nombre de su país, pero también de Bolivia, Nicaragua y Venezuela, anunció que dichas naciones se retirarían del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR). Para realizar este paso, que no implica un simple anuncio, el pasado 9 de enero la Asamblea General de Ecuador dio el inicio formal al tratamiento concerniente a la renuncia que el país andino hará con respecto a dicho tratado. Desde el ámbito legislativo se debe aprobar la denuncia del TIAR, que inició el Ejecutivo, para que vuelva al mismo y que éste la haga llegar ante la OEA. Una vez cumplimentada tal acción, Ecuador dejará de integrar el tratado en el plazo de dos años.
La dependencia, sujeción y falta de autonomía de los diferentes países latinoamericanos con respecto a la orbe del capitalismo de Occidente en general, y de los Estados Unidos en particular, no sólo se implementa y reproduce a partir de la incidencia directa de los países imperiales, o a través de la expansión económica de los mismos en la región. Es sustancial remarcar también que dicha sujeción se ejerce a través de una complicada telaraña de tratados, normativas y reglamentaciones de cooperación, que en la mayoría de los casos hasta fueron incorporados a las diferentes constituciones nacionales. El menú de enmiendas, modificaciones y reformas constitucionales que tuvieran lugar en los noventa, durante el auge neoliberal y el desarrollo de la unipolaridad, no fueron más que la aceptación tácita de un tipo de institucionalidad que no se distingue demasiado de lo que es una “Carta otorgada”, en la cual el Rey se comprometía a gobernar a sus súbditos de una manera expresa. El intento de constituir un nuevo bloque regional, no sujeto a pautas heterónomas, necesariamente debiera además de constituir nuevos acuerdos multilaterales, ir desterrando gradualmente todos aquellos que fueron funcionales a la sujeción. La iniciativa de los cuatro países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) de iniciar la salida del TIAR debe ser entendida de esa forma. El surgimiento de nuevas herramientas de integración económica, al igual que las diferentes experiencias de reforma de las constituciones realizadas este siglo, marchan en el mismo sentido.
La salida del TIAR. Había sido anunciada en junio de 2012 –como anteriormente se señalaba– en ocasión de la cumbre de la OEA en Cochabamba. Allí, el canciller ecuatoriano Ricardo Patiño, acompañado por sus pares de Nicaragua, Venezuela y Bolivia, fue el vocero que en conferencia de prensa expresó los diferentes argumentos que los cuatro países del ALBA esgrimieron para decidir abandonar el tratado. “Hay algunas instituciones que ya hace mucho tiempo dejaron de existir, aunque formalmente sigan existiendo”, dijo Patiño, asegurando luego que “hay que limpiar la casa”. Entre otras consideraciones también dijo: “Nuestros países han tomado la decisión de enterrar lo que merece ser enterrado, o de tirar al tacho de la basura lo que ya no sirve. El TIAR fue creado en condiciones en que se suponía que podría servir como un instrumento de protección mutua de los países de nuestra América en caso de supuestas agresiones extra continentales y que en el momento más importante en que debió haber sido utilizado, cuando el grave episodio de las Islas Malvinas en la década de los ochentas, no se aplicó. Y no sólo no se aplicó, sino que uno de los miembros, Estados Unidos, respaldó y apoyó a Inglaterra. Desde allí ha dejado de tener sentido y estaba prácticamente sin referencia alguna por parte de alguno de los países de América para utilizarlo contra todas esas supuestas agresiones de fuera del continente, mientras se producían problemas en el interior del Continente, nuestros países han tomado la determinación de denunciar el referido Tratado”, dijo el canciller, asegurando que en la actualidad es necesaria la conformación de otra clase de organización, que esté a favor de los pueblos y no de intereses hegemónicos, y recalcó que “los cuatro países aquí representados damos los pasos para la sepultura del TIAR, como un primer paso para esas transformaciones que la OEA necesita”, dijo, aclarando luego que “esta decisión la hemos pensado muy bien, la hemos consensuado muy bien con nuestros gobiernos para limpiar la hojarasca de esta institución de la OEA, que, como han dicho algunos presidentes, tiene la obligación de reinventarse”.
La decisión de los cuatro países no cayó para nada bien en los Estados Unidos, y muy rápidamente el portavoz del Departamento de Estado William Ostick consideró como “desafortunado” el proceder de los mismos, asegurando casi de modo amenazante que por dos años hasta que se efectivice la salida de Bolivia, Ecuador, Venezuela y Nicaragua del TIAR, esos países deben seguir cumpliendo con sus obligaciones.
El pasado viernes 10, la comisión de Soberanía y Relaciones Internacionales del Parlamento de Ecuador aprobó el informe elaborado por la cancillería en el cual se esboza la denuncia que el país andino hace del TIAR. De esta manera esa comisión le recomienda al pleno de la Asamblea, que apruebe en próximas sesiones el informe, para devolvérselo al presidente Rafael Correa, y que éste lo gire a la OEA. Una vez realizado todo este trámite, recién luego de dos años se hará efectiva la renuncia. Los diferentes integrantes de la comisión legislativa escucharon el jueves 9 los distintos fundamentos que les aportaron los diplomáticos Mauricio Montalvo, Marcelo Vásquez, Benjamín Villacís y Denys Toscano, todos ellos representantes de la Cancillería ecuatoriana. Según dijera Mauricio Montalvo en esa ocasión, el Gobierno ecuatoriano fundamenta su renuncia a dicho tratado “en la superación de las condiciones políticas, materiales e históricas que determinaron la firma del instrumento, tras el fin de la Guerra Fría”, sostuvo el diplomático, y recordó que el TIAR, que se estableció en Río de Janeiro el 2 de septiembre de 1947, fue firmado por Ecuador el 10 de noviembre de 1949 y ratificado en 1950. Montalvo hizo hincapié en que este tratado fue promovido por Estados Unidos para hacer frente a supuestos atentados contra la paz, la seguridad y la soberanía de las naciones americanas, resultantes de la intervención de potencias extracontinentales, en particular del bloque comunista de Europa Oriental y Asia. Pero a pesar de sus fundamentos indicó Montalvo que el documento del TIAR fue utilizado en los últimos años para justificar el intervencionismo y el uso de la fuerza en contra de países y gobiernos americanos de tendencia popular, socialista o nacionalistas. A su vez el diplomático ecuatoriano indicó las contradicciones del tratado, dando el ejemplo de la invasión británica a las islas Malvinas en 1982, cuando Estados Unidos tomó partido por el Reino Unido en contra de los intereses de Argentina, a pesar de que este país sea uno de los integrantes del TIAR.
El pasado lunes la comisión de relaciones internacionales, le remitió a la Secretaría General del Parlamento unicameral, la recomendación para que el pleno de la asamblea apruebe el informe que denuncia al TIAR y solicita la salida del mismo. Según informaba el ente legislativo ese lunes, en nota de prensa, el informe que había sido aprobado el día 10 había contado con el voto favorable de 8 asambleístas sobre los 9 que conforman la comisión. Según le expresaba a la prensa la asambleísta María Augusta Calle, quien además es vicepresidenta de la Asamblea General, y presidenta encargada de la Comisión de Relaciones Internacionales, el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca “es vejatorio de la soberanía del Ecuador”. El también conocido como Tratado de Río, dijo Calle, “fue suscrito por los Estados para resguardar la seguridad hemisférica frente a agresiones de otros continentes en el marco de la Guerra Fría” y “para formar círculos de seguridad en torno de los Estados Unidos”, y éste lo utilizó “para invadir” otros países, recordando que “cuando tuvo que ser aplicado en rigor en la guerra de las Malvinas (1982), Estados Unidos no lo aplicó, no entró a defender a Argentina de la agresión de un Estado que está fuera del continente”, sino que “más bien ayudó” al Reino Unido, lo que “da cuenta de la obsolescencia del tratado”, señaló la asambleísta.
Además dijo que “las amenazas (que justificaban el tratado) no existen ya, el mundo ha tenido un cambio radical, no existe el eje socialista que era la razón de existencia del TIAR, sino una nueva correlación de fuerzas en el continente”, agregó Calle, sugiriendo que ahora existen en la región otras herramientas de defensa como son la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y su Consejo Suramericano de Defensa, “lo que hace necesario que el TIAR muera”, aseguró. Para Calle, hoy en la región se están dando nuevos elementos relacionados con la seguridad. “Las nuevas amenazas que tenemos en el continente son el espionaje global, es una seria amenaza a la soberanía y seguridad de los estados, el crimen trasnacional, dentro de él la trata de personas”, dijo Calle, observando que “son nuevos escenarios de inseguridad y de amenazas los que ahora se manifiestan”, por lo que “mal haríamos en ser parte de un tratado cuyo escenario fundamental era la agresión del bloque socialista contra los Estados Unidos”, dijo.
Por su parte el asambleísta Rodrigo Collaguazo, vocal de la Comisión de Soberanía, Integración y Relaciones Internacionales, al referirse al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), subrayó que este instrumento no responde a los intereses de los pueblos latinoamericanos sino, más bien, a los de Estados Unidos, razón por la cual se debe aprobar el pedido de denuncia solicitado por el Presidente de la República.
Según la información dada por el portal de la Asamblea Nacional de Ecuador, Collaguazo precisó que desde sus inicios el tratado nunca tuvo una real defensa de los países y ha sido un arma que ha favorecido únicamente a los intereses de Estados Unidos. Además de citar el caso de Malvinas, el legislador señaló lo ocurrido en Londres, cuando se pretendió allanar la embajada de Ecuador para tratar de capturar a Julian Assange.
El parlamentario, al indicar que, si bien luego de la denuncia del tratado éste aún regirá por dos años más, porque las disposiciones del convenio así lo establecen, precisó que lo importante es impulsar nuevos espacios y mecanismos de cooperación en materia de seguridad colectiva internacional, que garanticen la soberanía de los países y que los procesos de integración sean, no solamente de carácter militar, sino principalmente en los ámbitos de la economía, lo político y lo social.
El rodaje que Ecuador comenzó a darle a su salida formal del TIAR, más allá de algunas consideraciones como enunciar que el tratado ya es “obsoleto” o que hay que “limpiar la hojarasca” si bien considerarlos de esa forma conlleva cierta validez, habría que precisar que antes que nada responden a una necesidad de afinar más aún todos los mecanismos que aseguren que se ejerza un grado mayor de autonomía, y prevenirse de injerencias futuras. La mayoría, por no decir todos los acuerdos que la potencia del Norte mantuvo y mantiene con respecto a los países latinoamericanos, siempre son armas de doble filo, que en primer lugar le dan la facultad para intervenir en cuestiones soberanas, en las cuales no debiera existir intromisión. El caso de la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico tal vez sea uno de esos ejemplos paradigmáticos, y la expulsión que Bolivia hiciera de la DEA, el contraejemplo necesario.
Un dato a tener en cuenta también es que, la Corte Constitucional ecuatoriana declaró el 23 de octubre de 2013 que la denuncia del TIAR y su consecuente salida del ordenamiento jurídico no afecta, ni disminuye, ni menoscaba los derechos constitucionales de las personas de ese país.
Un pacto de seguridad contra una URSS que ya no existe
Colaboración pasada. El portaaviones estadounidense Carl Vinson,
ante las costas de Perú, en el operativo Unitas 2010 del Tiar.ir leyenda
El TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) también conocido como Tratado de Río tuvo su conformación el 2 de septiembre de 1947, precisamente en la ciudad de Río de Janeiro, dos años después de terminada la Segunda Guerra Mundial. Es un pacto de seguridad mutua entre los distintos Estados de todo el continente americano, que a lo largo de todo el hemisferio tiene alcance desde el Polo Norte hasta los confines de la zona patagónica. El área de protección del tratado comprende toda la masa continental, más 300 millas marinas contadas desde la costa, lo que equivale aproximadamente a unos 483 kilómetros. Según el artículo 3.1 del TIAR en caso de “(...) un ataque armado por cualquier Estado contra un Estado Americano, será considerado como un ataque contra todos los Estados Americanos, y en consecuencia, cada una de las Partes Contratantes se compromete a ayudar a hacer frente al ataque en ejercicio del derecho inmanente de legítima defensa individual o colectiva” haciendo valer de esa forma el Artículo 51 de la Carta de la ONU (Organización de Naciones Unidas).
Tras la finalización de la segunda guerra, el TIAR fue el primer acuerdo multilateral en materia de seguridad, ya que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) fue conformada en 1949. También el TIAR tuvo su inicio, un año antes que la Organización de Estados Americanos (OEA), que sería a partir de 1948 su ámbito de incumbencia. La OEA se convertiría, a partir de ese año, en la recreación de la antigua Unión Panamericana, y por ende, el organismo a partir del cual los Estados Unidos mantendrían un nivel de injerencia superlativo al sur del Río Bravo. De esta forma, tanto el TIAR como la OEA serían la continuación de la Doctrina Monroe por otros medios. La misma, elaborada en 1823 decía: “América para los americanos” y le daba a los Estados Unidos la facultad para interponerse y actuar ante cualquier atentado externo realizado contra cualquier región o país del nuevo continente, con lo cual ya se sentaba la base de la tutela yanqui con respecto a su patio trasero.
Según precisa el politólogo brasileño Luiz Alberto Moniz Bandeira, en su libro De Martí a Fidel. La Revolución Cubana y América Latina, los Estados Unidos –tras la finalización de la guerra–, si bien de palabra condenaban “las políticas de esfera de influencia y de equilibrio de poder, apelando a una era de paz apoyada en la seguridad colectiva de la ONU, no estaban dispuestos a renunciar a la hegemonía en América latina”. De igual manera que en 1919, tras la finalización de la primera guerra, cuando se conformó el Pacto de la Liga de las Naciones, los Estados Unidos tomaron muchas precauciones para que la ONU no ejerciera ninguna clase de injerencia en el hemisferio occidental. Fue así que de acuerdo con el Artículo 52 de la Carta de la ONU, firmada en San Francisco en 1945, encontraron la legitimidad para llevar adelante tanto acuerdos como organismos regionales para tratar todas las cuestiones relativas al mantenimiento de la paz y de la seguridad internacionales. De acuerdo con el Artículo 53 de la Carta de San Francisco, estaba previsto que los acuerdos enunciados en el Artículo 52 serían utilizados por el Consejo de Seguridad de la ONU, pero según Moniz Bandeira en tanto los Estados Unidos preservaron la Doctrina Monroe “se reservaron el derecho de tratar unilateralmente los negocios en el hemisferio occidental, sin el riesgo de enfrentarse al veto del Consejo de Seguridad de la ONU, y emprendieron la modernización del sistema interamericano”. En el marco señalado tuvo nacimiento el TIAR.
La firma del Tratado de Río tuvo un antecedente también en la Conferencia de Chapultepec (México) cuando en 1945 se acordó un acta con diversos acuerdos panamericanos. La Resolución VIII del Acta de Chapultepec ya preveía la conformación de un organismo como el TIAR, pero se objetaba la posición de la Argentina en ese entonces. Estados Unidos sostenía que no podía firmar un acuerdo de ese estilo con el gobierno de Edelmiro Farrell, ya que este violaba los derechos civiles de los argentinos, por lo cual en el ’45 pospusieron la realización de la Reunión de Río. En el artículo “Del TIAR a la OEA: Argentina, Estados Unidos y el sistema interamericano”, escrito por Leandro Ariel Morgenfeld, este autor señala que cuando llegó Juan Domingo Perón a la presidencia argentina en 1946, el mismo día de su asunción “anunció en su discurso inaugural que enviaría al Congreso para su ratificación el Acta de Chapultepec y la Carta de San Francisco” sosteniendo que “El nuevo presidente tuvo varias iniciativas para mejorar el vínculo bilateral, como fue el envío del General Carlos M. von der Becke a los Estados Unidos con la misión de obtener armas modernas para las fuerzas armadas nacionales” pero que “la Casa Blanca sólo autorizaría la venta de armas al país del sur una vez que se cumplieran los compromisos que se habían votado en la Conferencia de Chapultepec”.
El conflicto inaugural en la conformación del TIAR, entre los Estados Unidos y la Argentina, estaba marcado principalmente por la neutralidad que el país había mantenido durante la Segunda Guerra, y también según Moniz Bandeira, debido a que el embajador estadounidense en Buenos Aires George S. Messersmith, sospechaba que Perón pudiera tener un estrecho entendimiento con la Unión Soviética, y de esa forma el sistema interamericano correría el riesgo de desintegrarse.
En 1982, cuando la guerra de Malvinas, casi como un destino prefijado por aquel conflicto inaugural, los Estados Unidos omitieron la aplicación del TIAR y tomaron partido por la OTAN.


2013/03/06

Estados Unidos, Rusia y China. Tres miradas sobre una muerte


“En este momento de desafío tras la muerte del presidente Hugo Chávez, Estados Unidos reafirma su apoyo al pueblo venezolano y su interés en desarrollar una relación constructiva con el Gobierno venezolano” afirmó el martes a través de un comunicado el presidente norteamericano Barack Obama, agregando luego que “Mientras Venezuela comienza un nuevo capítulo en su historia, Estados Unidos sigue comprometido a políticas que promuevan los principios democráticos, el estado de derecho y el respeto por los derechos humanos”.
Cómo se debieran leer estas líneas desarrolladas por el mandatario de los EEUU. Tal vez por lo que no dicen: no hay ningún elogio al fallecido presidente, sino más bien críticas solapadas expresadas a través de sintagmas como “relación constructiva”, “principios democráticos”, etc. Mucho menos de esperar es alguna señal autocrítica por parte de Obama, en relación a acciones que su país realizó contra la soberanía de los países latinoamericanos. EEUU nunca se equivoca, es la omnipotencia misma, y es por esto que a Las venas abiertas de América Latina, el presidente norteño nunca lo debe haber abierto, a pesar del gesto amistoso que Chávez le hiciera en Puerto España.
Tal vez haya que dejar que hablen otros políticos estadounidenses para saber qué quiso decir Obama. El senador demócrata Bob Menéndez expresó que Chávez “ha dejado un vacío político que esperamos sea cubierto pacíficamente y a través de un proceso democrático y constitucional” agregando luego que “Con elecciones justas y libres Venezuela puede comenzar a restaurar su democracia y garantizar el respeto por los derechos civiles, políticos y humanos de su pueblo”: Menéndez de nacionalidad cubano-estadounidense ocupa la presidencia del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, y en su declaración es mucho más explícito que Obama, además de ser ambos del Partido Demócrata.
En tanto que un republicano como Ed Royce, quien a su vez es presidente del Comité de Relaciones Exteriores de la cámara baja, aseguró que la muerte de Chávez “hace mella en la alianza de líderes izquierdistas anti-Estados Unidos en América del Sur” y que “Ya era hora de librarnos de este dictador”. Royce prosiguió diciendo que “Venezuela tuvo una fuerte tradición democrática y era cercano a Estados Unidos” y que ahora “La muerte de Chávez abre el escenario para elecciones nuevas” agregando que ahora son posibles nuevas relaciones entre su país y Venezuela. Le faltó decir “relaciones constructivas” y que Venezuela abriendo un nuevo capítulo, Estados Unidos sigue comprometido con lo de siempre.
La respuesta estadounidense no debiera sorprender a nadie, sino confirmar lo que ya se sabe. Por este motivo es interesante resaltar los pronunciamientos de los líderes de las nuevas potencias emergentes.
Según informa hoy la agencia rusa Ria Novosti, el presidente Vladímir Putin además de presentar condolencias al vicepresidente Nicolás Maduro y al pueblo venezolano, calificó a Hugo Chávez como líder eminente y amigo fiel de Rusia. “Fue un hombre fuerte y fuera de lo común que miraba al futuro y siempre se fijaba los objetivos más ambiciosos a alcanzar”, dijo Putin enfatizando que “el valor y la energía vital inherentes a los venezolanos” les permitirán superar la prueba y “continuar la causa noble de edificación de la República Bolivariana de Venezuela fuerte, independiente y próspera”.
Putin, además elogió las cualidades personales del mandatario bolivariano, que hicieron posible “sentar unas bases sólidas para la cooperación ruso-venezolana, impulsar los contactos políticos y poner en marcha importantes proyectos económicos y humanitarios”.
Por su parte según informa la agencia estatal china Xinhua, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores del gigante asiático, Hua Chunying, expresó que el presidente Hu Jintao y el secretario general del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh), Xi Jinping, han comunicado respectivamente sus condolencias al presidente interino de Venezuela, Nicolás Maduro.
Según el portavoz, el presidente del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional, Wu Bangguo, también envió un mensaje a Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, dándole el pésame.
“El presidente Chávez fue un líder excepcional para su país y un buen amigo del pueblo chino”, dijo Hua, agregando que Chávez contribuyó significativamente a la promoción de las relaciones amistosas y cooperativas entre China y Venezuela, asegurando que el PCCh, el gobierno y el pueblo chino aprecian la tradicional amistad que une a las dos naciones, señalando también que China está dispuesta a trabajar con Venezuela para seguir profundizando la asociación estratégica bilateral basada en el desarrollo común, en beneficio de ambos pueblos.

http://sur.infonews.com/notas/tres-miradas-sobre-una-muerte

2012/10/18

Lula en el Coloquio de IDEA


Al otro día del triunfo electoral de Hugo Chávez en Venezuela, el editorialista Carlos Pagni de La Nación escribía:”Los resultados fortalecerán al bloque de gobiernos que se alinea en contradicción con Estados Unidos, y se ofrece como plataforma regional a actores exóticos, como China, Rusia o Irán. Los millones de venezolanos que ayer votaron influyeron así en el curso de la historia internacional”.
Pagni al igual que cualquier periodista más o menos formado, aun respondiendo a los intereses de las grandes corporaciones ligadas al mundo occidental, sabe que el gran esfuerzo de los gobiernos progresistas suramericanos, no es el aislamiento, como pregonan todos aquellos que dicen que nuestro país está aislado del mundo, sino un nuevo alineamiento internacional apuntando a un eje diagonal que une nuestra América idiolatina con los nuevos emergentes euroasiáticos, y que tienen a los BRICS como plataforma principal para el desarrollo de un nuevo tablero multipolar. Justamente esta nueva configuración es la que permite sortear de otra forma la crisis que engendró el capitalismo de Occidente.
Los predicadores del aislamiento argentino, son los mismos que ponen siempre como ejemplo de conductas regionales, a Brasil, Chile, Perú o Colombia, pero principalmente al gigante amazónico.
La presencia del ex presidente Luis Inacio “Lula” Da Silva en el Coloquio de IDEA, podría ir en el sentido de esos apologistas; los mismos que hoy especulan con que la ausencia del gobernador Daniel Scioli a dicho evento es parte de un apriete de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Es la primera vez que Scioli falta al encuentro empresarial desde que es gobernador, y tal vez por esto resulte llamativo, pero suponer que quien resiste de forma audaz a las políticas kirchneristas impulsadas principalmente desde el Senado provincial se coma un apriete, es demasiado aventurado.
El ex presidente Lula en el coloquio, lejos de ser funcional al lobby empresarial destacó la alianza estratégica de su país con la Argentina, y en particular la que emergió a partir de 2003. Sin dudas esta unidad es el tronco estratégico del MERCOSUR y la Unasur como nuevos actores en el alineamiento internacional, y principalmente en la construcción de un nuevo eje Sur Sur.
En relación al mundo occidental y a organismos como el FMI Lula dijo: “Hasta 2008 las instituciones multilaterales decían que sabían todo cuando la crisis era en Argentina, Brasil o México. Pero ahora no saben nada cuando es en Estados Unidos o Europa. Incluso, los bancos que hacían previsiones sobre el riesgo de Brasil, Argentina o México no sabían una semana antes que sus propios bancos estaban quebrando porque habían hecho una política financiera desastrosa. Estas instituciones tan arrogantes deberían preguntarnos a nosotros como hicimos para evitar el desempleo y ayudar a los más pobres. Hay que ser más humildes”.
Se sabe, el principal socio comercial de Brasil es China, mientras que el gigante asiático es nuestro segundo socio después del gigante suramericano. Decir como Pagni que Venezuela se ofrece como plataforma regional para la asociación con actores exóticos, es subrayar sólo una parte sin mostrar la más importante, que es la participación brasileña en los BRICS, y que la Venezuela bolivariana se incorporó al MERCOSUR por pedido brasileño. “Hay que mirar lo que era Venezuela antes de Chávez. Es muy valorable lo que hizo. Como lo que hace Evo” les dijo Lula a los empresarios argentinos

2012/10/08

Ellos y Nosotros. Una reflexión tras el triunfo de @ChávezCandanga

Una nueva argumentación surge desde los think tank ligados a al peor lobby corporativo financiero, principalmente estadounidense, y es la de la partición binaria de las sociedades suramericanas, a partir de las experiencias "populistas y autoritarias" de nuestro continente. Una parte está alineada al eje del Mal y la otra la buena, al buen sentido común, el del American Way of Life al cual encarnan las clases medias defensoras de la libertad y la democracia, es decir el libre cambio y la libre empresa.

 En una nota publicada hoy en Clarín con el título Una división que trascenderá los gobiernos, Jorge Lanata carga toda su tinta contra el efecto Chávez y por añadidura le pega al gobierno de Cristina Fernández. El hoy apologista del modo (norte) americano de vida comienza su nota (que fuera escrita antes de saber el resultado del escrutinio venezolano) “Cuando esta edición gane la calle, la mitad de Venezuela va a festejar. No importa demasiado cuál mitad. Será la mitad más uno la que festeje”. Lanata va a afirmar en su exposición que “Es un buen momento para hablar sobre la grieta: este país, como el nuestro, es dos”.

La partición de la sociedad ya no sería solamente política sino principalmente cultural “y trascenderá a los propios gobiernos que la fomentaron. Argentina se asomó a esa grieta en los años cincuenta: familias separadas, sobremesas imposibles, amigos que dejaron de hablarse, hermanos que se olvidaron para siempre”. 

Cualquiera alguna vez oyó decir que en la sobremesa no conviene hablar ni de política ni de fútbol ya que eso lleva a discusiones y peleas. Lanata no hace referencia al deporte pasión de multitudes y es claro, eso le derrumbaría su argumentación, ya que lo que no es típico siempre, es que en familia se discuta sobre política. Cuando sucede es porque la sociedad se ha politizado. De fútbol se puede discutir hasta bajo las dictaduras, y no hay ningún riesgo.

  “Por su probable impacto en la región, las recientes elecciones presidenciales venezolanas habían despertado un interés realmente inédito. Chávez logró, está claro, un triunfo amplio. La sociedad venezolana quedó, sin embargo, dividida en dos mitades cuyas visiones son bien diferentes. Casi alternativas”. De esta forma inicia Emilio Cárdenas su nota de hoy para La Nación y que lleva como título El impacto del triunfo de Chávez. El editorialista del diario de Mitre también recurre al mismo argumento: la partición cultural de la sociedad.

  En una nota anterior, el que escribe decía: “Las clases medias siempre resultaron un terreno fangoso donde se intenta construir una de las patas principales del consenso. Son masas sin un proyecto propio, y por ende plausibles de ser arrastradas hacia lo más retrógrado de la sociedad. Son un espacio de disputa, que no hay que regalárselo a los que si tienen un proyecto, y que son los que en 200 años se fueron transformando en una elite de poder, que construyó un país para pocos, y a la vez dependiente. Estos últimos si, son el enemigo. No hay que engrosarles las filas”.

  “Ellos y Nosotros” es un momento especial en el enfrentamiento entre fuerzas sociales con intereses contrapuestos. La fuerza social para llevar adelante transformaciones a favor de los más relegados en algún momento debe definir a su enemigo, y también a sus aliados, pero por decisión propia y por elaboración conceptual también propia. Pensar que la sociedad está partida en dos como lo hacen Lanata o Cárdenas es parte de otra estrategia, la que intenta sumar más adictos a su propia causa, ya que como anteriormente señalábamos la fuerza necesaria para los cambios está en construcción y hay sectores que aún son parte de una masa indefinida. Pensar que ella se define solamente en una manifestación electoral, es hacer un absoluto de la democracia liberal. Es prescindir de la necesidad organizativa para la acción política.