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2018/09/13

Disparen contra la Unasur


La nueva oleada de gobiernos neoliberales en la región pone en jaque a un organismo creado para fortalecer la integración, defender la democracia y poner un freno a la avidez de los mercados. El papel de los Estados Unidos.
Nota Socompa

El 23 de mayo de 2008 se aprobaba en Brasilia el tratado constitutivo de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur). Era el corolario justo de una realidad que se desplegaba a lo largo del continente y que tenía como antecedente reciente la conformación en 2004 de la Comunidad Suramericanas de Naciones  como una ampliación de organismos ya existentes como el Mercosur y la Comunidad Andina. El nuevo bloque tenía como principales elementos de cohesión la necesidad de integrar a la región y fundamentalmente promover la autonomía en cuanto a la resolución de conflictos sin la interferencia de actores externos. También crear una arquitectura financiera propia que no permita dejar a la intemperie a los diferentes países ante las inclemencias del mercado mundial.
Desde la firma del tratado constitutivo, la Unasur comenzó a tener cierta relevancia en el escenario político, sobre todo por haber intervenido de manera efectiva en algunos conflictos desatados en la región. Es de destacar la incidencia del organismo ante el intento desestabilizador que se produjo en la media luna boliviana en 2008, el debate sobre las bases militares estadounidenses en Colombia, el respaldo al presidente ecuatoriano Rafael Correa ante la asonada golpista en 2010, la mediación en el conflicto de Colombia con Venezuela y Ecuador alcanzando que esos países restablezcan relaciones diplomáticas. Posteriormente tuvo gran incidencia en la promoción de un acuerdo de paz entre el gobierno de Colombia y la guerrilla de las Farc y el conflicto por la salida al mar para Bolivia.
Hoy a partir de la llegada de diversos gobiernos neoliberales al continente se produjo un abandono orquestado del organismo con la intención de decretar su perennidad. En abril de este año varios países de la región: Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Paraguay y Perú se alinearon en una posición crítica contra el organismo y suspendieron su participación. Recientemente el nuevo presidente de Colombia Iván Duque presentó su renuncia a Unasur con el pretexto de que no está condenando a la “dictadura” venezolana.
En diciembre de 2014 se estrenó en Ecuador la suntuosa sede del organismo situada en el Complejo Mitad del Mundo ubicada a 14 km de Quito. Hoy el actual presidente ecuatoriano Lenin Moreno a pesar de mantener a su país en el bloque está pidiendo que devuelvan el edificio para hacer ahí una universidad intercultural. Antes había solicitado que el busto del ex secretario general Néstor Kirchner sea sacado del lugar aduciendo que alguien comprometido con la corrupción tal como es detallado en los famosos “cuadernos de las coimas” no puede permanecer en el lugar. De hecho hoy Unasur está compuesta por Uruguay, Ecuador, Bolivia y Venezuela. Los dos primeros en actitud contemplativa y algo crítica.
Interior de otros mundos

Abunda la idea de que la integración latinoamericana o más precisamente suramericana tiene como causa el descuido estadounidense por su “patio trasero”. Si bien esto no deja de ser cierto poco se dice sobre la incidencia sustantiva de los nuevos actores globales hegemónicos a partir de la primera década de este siglo: China y Rusia. La incidencia comercial principalmente de China en nuestro continente llegó a ser dominante. El gigante asiático es el principal socio comercial del gigante suramericano Brasil. Este último además es parte del estratégico clúster Brics (Brasil, Rusia, China, India y Sudáfrica). Sin entrar en la consideración sobre si para desplazar a un enemigo puede uno aliarse o no con otros actores aunque sea riesgoso, hay que decir que en el pensamiento de los fundadores de Unasur estaba también la idea de ir suprimiendo paulatinamente toda incidencia estadounidense en cuanto a bases militares, cooperación y logística. El aprovechamiento de conflictos interpares en la región siempre fue la excusa perfecta para que EEUU se inmiscuya en asuntos internos. También lo es su guerra santa contra el narcotráfico y el terrorismo. EEUU hoy no tiene una agenda comercial importante con  la región, pero lo que sí no descuida es el tener apuntaladas a las diversas fuerzas de seguridad y militares para asegurarse el control estratégico de los grandes recursos naturales y trasladar al territorio continental la nueva guerra fría que lleva adelante contra China y Rusia. Un organismo como Unasur sería un impedimento serio para llevar adelante esa política. Por lo contrario necesita la subordinación exclusiva de las seguridades nacionales a su órbita tanto ideológica como armamenticia expresada en agendas concretas.
De todos los intentos anteriores de integración continental podemos decir que éste fue el que más esperanzas despertó tanto por su duración temporal como por la incidencia concreta que tuvo ante determinados conflictos.


2015/12/22

El debut de Macri en el Mercosur

El debut de Mauricio Macri en el escenario internacional, no fue como él lo esperaba. No midió que la participación en una cumbre de presidentes, en este caso del Mercosur y socios, no es lo mismo que ir a la mesa de Mirtha Legrand, en donde se pueden vociferar algunas perogrulladas ideológicas y la señora junto al resto de los comensales (invitados a su medida) le hagan un coro de adulaciones.

Dijo Macri en el Mercosur "Pido por la pronta liberación de los presos políticos en Venezuela. No puede haber persecución ideológica". Antes de asumir como presidente había dicho que iba a pedir la suspensión del país caribeño del mercado común, cosa que después retrotrajo. La respuesta de la canciller venezolana Delcy Rodríguez fue contundente: “Señor Macri, usted está cometiendo actos de injerencia sobre los asuntos de Venezuela, usted está defendiendo a Leopoldo López expresamente, defendiendo la violencia política, porque fueron usadas hasta bazucas en las manifestaciones durante el año 2014 en Venezuela”, dijo, agregando luego que “en Venezuela existen poderes públicos independientes que deben ser respetados con la comunidad internacional, si es que realmente respetamos los principios que fundamentan los principios del derecho internacional público, como la no injerencia en los asuntos internos, la autodeterminación de los pueblos y la igualdad soberana de los Estados”. También invitó al diálogo sincero en el tema de los derechos humanos (DDHH): “Si vamos a hablar de DDHH de forma franca como lo pidió el presidente Macri, tenemos que hacerlo sin doble moral. No podemos hablar de DDHH para defender a los violentos causantes de terrorismo y para penalizar o criminalizar las protestas sociales”.

Lo que Macri obvió, y seguramente no por desconocimiento es que Leopoldo López, presunto preso político, en su expediente figuran: instigación a delinquir, intimidación pública, daños a la propiedad estatal y homicidio intencional calificado. El presidente argentino llegó a una instancia multilateral con los mismos brincos con los que lo hacía el ex presidente colombiano Álvaro Uribe. No está de más recordar que el actual mandatario colombiano Juan Manuel Santos enrolado sin dudas en un perfil ideológico de derechas, entendió perfectamente cómo debían ser las relaciones entre países vecinos, y rápidamente restableció la diplomacia con Venezuela y Ecuador, y se sumó al bloque suramericano con verdadero espíritu de  confraternidad. La famosa “confrontación” y división de los argentinos que Macri le reprochara al gobierno saliente, es pareciera lo que él lleva al escenario internacional.

Lo que se espera en la Argentina es que los dichos del presidente de que no haya “persecución ideológica” se cumplan. No sea cosa que algún mandatario pida luego que la Argentina sea excluida del Mercosur

2015/11/26

¿La apuesta de Macri es contra Venezuela?

Si existió un aspecto bastante interesante en cuanto a la política de comercio exterior de la República Popular China en los tiempos de Mao, fue que esa nación comerciaba con todas las naciones del mundo o al menos eso intentaba. Lo que ellos no comerciaban con cualquiera era lo concerniente a armamentos. En eso se diferenciaban de la ya desaparecida Unión Soviética que sí les vendía armas a países en donde gobernaban lo que para ellos eran burguesías nacionales progresivas, pero no tenían por su parte relaciones comerciales fluidas con el resto de las naciones. La política de comercio exterior siempre que le dé ventajas a un país, en tanto posibilidad de adquirir lo que no se puede producir localmente y exportar en condiciones favorables, no debe tener como límite los presupuestos ideológico- políticos de las naciones entre las cuales se comercia. La dictadura cívico- militar argentina en tiempos de Videla y Viola tenía como gran destino comercial a la ex URSS  en cuanto a la exportación de granos. A nadie se le ocurriría suponer afinidades ideológicas entre dichas partes. La existencia actual de un clúster económico como son los BRICS, no supone necesariamente coincidencias de tipo ideológico, sino razones económicas como contar todos esos países con la característica de ser las principales economías emergentes del planeta. Brasil, Rusia, China, India y Sudáfrica tienen antes que nada coincidencias económicas, sabiendo que una competencia furiosa entre ellos los llevaría a una hecatombe.

Esta pequeña introducción es para comprender parcialmente la posibilidad efectiva que el presidente electo de la Argentina Mauricio Macri cuenta  para lograr la suspensión de Venezuela del Mercosur. En todo caso también poder leer entre líneas qué es lo que se intenta hacer con ello. El Mercado Común suramericano, tiene dos socios principales. Sin Brasil y Argentina sería poco probable que tuviera supervivencia en cuanto a su razón principal., que es ser una zona de libre comercio y cooperación económica entre partes. Está integrado como ya se sabe además de los dos grandes gigantes continentales, por Uruguay, Paraguay, Venezuela y Bolivia (en proceso de adhesión). De todos esos socios sin dudas están los que tienen un valor significativo por ser grandes proveedores de energía además de Brasil y la Argentina.

Excluir a Venezuela se basa en prejuicios ideológicos y no en razones económicas, pero también atenta contra la excelente relación con Brasil, que no solamente es un socio comercial privilegiado de nuestro país en cuanto a la región, sino como lugar de apertura a las economías emergentes del mundo. El problema es si el intento de excluir a la nación bolivariana no lleva implícito debilitar las relaciones con Brasil. 

Resulta igual saber si en realidad no es todo esto, una mera apuesta propagandística de Macri; mucho más teniendo en cuenta que su padre es el principal empresario argentino con ligazón a los negocios con la economía china, que tiene en Brasil a su principal socio comercial de la región.