2025/04/14

Sobre el YO- Algunas precisiones

 


Si se afirma que la definición del Yo, es un tanto problemática debido a que viene a ser coincidente con términos como psique, alma o conciencia, lo que se debiera señalar es que siempre primó una visión dualista y metafísica que escinde el alma del cuerpo, la subjetividad de lo biológico.

Que las leyes que rigen estos dos últimos términos no sean coincidentes en sus rasgos básicos, no implica que no existan en simultáneo en un cuerpo no divisible. Sin biología no hay subjetividad, y esta última no deja de afectar a la primera. Pareciera ésta una definición de Perogrullo, aunque el discurso dominante reproduce siempre lo contrario: la escisión y la existencia separada.

El mismo Freud -quien debe ser uno de los pilares del establecimiento contemporáneo de una comprensión y diseño del funcionamiento psíquico- siempre intentó no caer en una visión dualista. Así por ejemplo cuando definió a la pulsión como concepto límite, entre lo psíquico y lo biológico. El síntoma histérico de conversión, o la inhibición del obsesivo, daban cuenta de cómo la lógica del significante inerva lo somático.

Desde el sentido común, el Yo es en definitiva ese humano particular que no es los otros. El Yo como pronombre personal me distingue de los demás que a la vez son parte de una misma especie, aunque hoy desde el mismo sentido común no se acepte eso último como una obviedad.

Cuando Freud a lo largo de su enseñanza, intentó dar cuenta del dispositivo analítico, presentó dos tópicas diferenciadas y a la vez complementarias. Cada una -con tres elementos también diferenciados- que intentarán dar cuenta de un único proceso, en el cual la mismísima presencia del analista es inescindible. Los diferentes elementos de las tópicas no son aislables.  En este punto vale señalar que en cualquier formación en la que coexisten diversos elementos en juego de forma simultánea, habrá algunos de mayor preponderancia que otros. Caracterizar cuáles son esos puntos, nos puede conducir a experiencias distintas.

El problema es haber interpretado como aparato individual al diseño freudiano del psiquismo. Ciertos obstáculos epistemológicos y prejuicios de la época le impedían a Freud presentar a cada tópica como la superestructura del dispositivo psicoanalítico.  Vale leer sólo la introducción a su Psicología de las masas y análisis del Yo, para darse cuenta de que desconfiaba seriamente de una psicología individual. Freud sabía que su teoría del inconsciente estaba completamente condicionada por la intervención del analista y que, si este último en caso de alejarse de las principales coordenadas de una escucha singular y por ende de una interpretación que devenga en la asociación libre del paciente, no habrá inconsciente. Éste es producido a partir de la interpretación analítica. Podrá haber actos fallidos o sueños, pero si ese material es descartable para el que escucha. nunca se dará la irrupción del inconsciente como esa otra escena que habita entre analizante y analista bajo otro concepto transindividual, la transferencia. El inconsciente freudiano no es individual, tampoco colectivo. Habita en una superficie topológica como la de la banda de Moebius. Por esto hay que explicitar que el inconsciente no es igual al Ello. El primero se construye sobre el segundo. Por eso las dos tópicas no se excluyen y son complementarias.

2025/04/08

Sobre la Ego Psichology

 

Cuando Jacques Lacan emprendió su enseñanza psicoanalítica, allá por los cincuenta, basó la misma en lo que denominó “Retorno a Freud”. Este programa si resultaba necesario fue para oponerlo a lo que - en el nombre de Freud- llevaban adelante los impulsores de la Ego Psychology.

Los vieneses Heinz Hartmann y Ernst Kris junto al franco polaco Rudolph Loewenstein; fueron tres analistas que, huyendo del nazismo, a finales de los 30, se exiliaron en los Estados Unidos y desarrollaron la Psicología del Yo.  Es bueno señalar que, en su estadía en Francia, Loewenstein fue el analista de Lacan.

A lo largo de su larga enseñanza, Lacan en su retorno al padre del psicoanálisis, llevó un exhaustivo debate con Hartmann, Kris y Loewenstein hasta sus propios límites.

La obra de los artífices del Yo autónomo, puede ser catalogada sin lugar a error dentro de lo que en la historia del marxismo se llamó “revisionismo” teórico, a saber, una corriente que, con la idea de completar, mejorar o incluso actualizar un cuerpo conceptual, termina corrompiendo las principales bases en las que se sostiene un pensamiento, transformándolo en otra cosa.

Resulta importante antes de proseguir realizar una aclaración necesaria. Este trabajo no está destinado a desarrollar la originalidad de Freud para contraponerla a la escuela americana, sino mostrar como las principales tesis de esta última, emprenden una práctica y una conceptualización acorde a lo que décadas posteriores irá a servir como base ideológica del “Sálvese quien pueda”. Más que un trabajo referido explícitamente a la clínica psicoanalítica, se intentará mostrar un modelo ideológico que no es exclusivo de esta derivación del freudismo. Se puede afirmar que las diferentes disciplinas de la hoy difundida Autoayuda o el Coaching, se enmarcan en una misma concepción ideológica. Hacer referencia a los textos de Freud resultará ineludible y en algunos casos muy necesaria.

La Ego Psychology tendrá como punto de partida, una particular lectura sobre El Yo y el Ello de 1923. En este texto Freud nos va a presentar un modelo sobre el aparato psíquico, acorde a las observaciones clínicas que venía desarrollando desde el inicio de su peculiar método terapéutico -hacía ya poco más de dos décadas-, en el que puso sobre la mesa la existencia del inconsciente, como esa instancia de la subjetividad que escapa a nuestra percepción consciente, pero que a la vez la determina y condiciona permanentemente.

El Yo, el Ello y el Superyó; venía a ser la segunda tópica. La primera, desarrollada luego de 1910: Inconsciente, consciente y preconsciente no iba a ser algo contrapuesto a la segunda, sino un esfuerzo más del padre del psicoanálisis por dar cuenta de una experiencia que él necesitaba sistematizar lo máximo posible. Freud siempre intentó que su descubrimiento no sea ajeno al discurso de la ciencia y para ello realizó un exhaustivo esfuerzo argumentativo, durante casi cuatro décadas. La formulación de la segunda tópica no representaba un cambio de estrategia clínica, como tal vez hayan interpretado los creadores de la Psicología del Yo.

Hay una frase en el Yo y el Ello que –a partir de cómo se la lea- nos va a dar una interpretación diferente o incluso contrapuesta de lo que Freud quiso decir con ella. Se puede decir incluso que una frase –más allá de su ambigüedad- debiera ser leída en el contexto general de una obra y no aislarla de ella.

En el texto original wo es war soll ich werden, fue interpretada por la escuela americana como que el Yo debía desplazar al Ello, creando así una zona libre de conflictos. Lacan en tanto, a mi parecer, mucho más fiel al texto freudiano, señaló que “Dónde Ello es, el Yo debe advenir”.

Uno de los riesgos que se corre en la lectura de textos, no sólo psicoanalíticos, es reificar nociones y conceptos, y aislarlos.  El Yo o el Ello no tienen existencia separada. En la realidad concreta del aparato psíquico, las dos tópicas y todos sus componentes existen en simultáneo. Cabe señalar que el aparato psíquico freudiano no es estrictamente individual, ya que para tener realidad se precisa la presencia del analista. En tal sentido Lacan dirá que “el analista es parte del concepto de inconsciente” como un indicador claro de una clínica bajo transferencia. De igual forma existe una visión muy difundida sobre la diferencia entre lo subjetivo y la objetividad del cuerpo, que a veces pareciera escindir eso que existe en una sola unidad. Se trata de una visión metafísica que repele lo concreto. Los conceptos analíticos no están para ser aplicados, sino para verificarlos en tanto son capaces de hacer geométrica la representación de la experiencia.  Mostrar señuelos y observables que la hagan inteligible y por ende reproducible.

La escuela americana parte del supuesto de una relación del sujeto con el mundo que se encuentra enturbiada, en gran parte por el asedio interno de las fuerzas oscuras de la mente. Es por esto que el sujeto debe adaptarse a la realidad, logrando que su Yo se vuelva fuerte y desplace a un Ello caracterizado principalmente como el portador de las fuerzas instintivas.  

Reducir al Ello, a simple reservorio pulsional, sin advertir que su originalidad consiste en ser un proceso simbólico anudado al cuerpo, implica una severa confusión. Las pulsiones son la infraestructura, esa base real que puede ser leída subjetivamente como una gramática o conjugación verbal. Lo real de la pulsión para Freud siempre aparecerá mediado por las fantasías.

Cuando nos referíamos a la simultaneidad de las tópicas y sus elementos, y sosteníamos que eso se produce en la experiencia clínica, el legado del Freud de Lacan, es que la centralidad no la ocupa un Yo sino el fantasma. Mientras el analista aquí invita a la travesía por la selva de las fantasías reprimidas, desde la escuela americana se trata de reforzar al Yo, intentando poner un cortafuego contra lo otro. El analista ubicado en el lugar del Superyó apuntalará a su paciente hacia una determinada economía del goce que lo transforme en un ser exitoso y feliz.

Podría ser un buen objetivo reforzar al Yo, pero sin dudas no fue ésa, la idea principal de Freud. En una coyuntura específica de la realidad estadounidense, la clínica del Yo, era completamente funcional a las ideologías de la libre empresa.

 

2025/04/01

Sobre las ideas


 Toda idea. La que sea. No es su simple enunciado. Estamos acostumbrados a defender o denostar ideas a partir de lo que muestran en su superficie.

Toda idea es producto de un proceso de pensamiento que casi siempre desconocemos. Se puede defender algo a rajatablas sin saber que su confección no fue bien realizada.

Hoy el gran problema con las ideas no es su producto acabado sino la manera de producirlas. En el producto obviamos la producción. Hoy prima lo estético del producto acabado.

Aristóteles cuando funda la lógica parte si se quiere del mismo problema. Mientras que los sofistas podían realizar enunciados ingeniosos para ganar discusiones, el filósofo se preocupó en demostrar que ningún enunciado ingenioso por más verosímil que parezca, está exento de ser falaz.

Hoy vivimos en un universo relativista en el que cada uno puede sacar las conclusiones que quiera. Es el paradigma liberal. No está mal si esas conclusiones le sirven a un Robinson Crusoe, pero generan múltiples tensiones cuando la relatividad sobre lo real es compartida. Suponer una vida social sin cierta cohesión ideológica es sin dudas una utopía desestructurante.

2025/03/08

Wo Es war, soll Ich werden

 


Hace poco tiempo desperté en medio de la noche, y en ese momento, recordé las propiedades de una hierba aromática, de la cual no podía recordar su nombre. El olvido me demoró un poco el sueño. Tan es así que volví a despertar algunas horas después, resultándome imposible traer ese nombre a la memoria. Lo interesante fue que en ese segundo despertar, lo primero que intenté fue recordar cómo se llamaba la hierba. No hubo caso.

Por la mañana al levantarme seguía indagando en mi disco duro, pero el nombre no aparecía. Pocas horas después, haciendo ejercicios de piernas en el gimnasio, mientras pensaba vaya a saber en qué, apareció de golpe la palabra “tomillo”, sin pedir ningún permiso e incluso apartando del camino a eso que estaba pensando.

No fue la única vez que me pasó algo así. Pero en este caso el mecanismo del recuerdo me mostró de un modo muy elocuente,  la existencia de un proceso que sucede más allá de mi conciencia con un rigor casi matemático. En ese tiempo, mi cabeza estaba ocupada en desentrañar lo que Freud llamó el Ello. El olvido de ese nombre, me vino de maravilla.

Pocos días después, al despertar por la mañana, mientras me desperezaba, me vino a la mente, la imagen de un vaso blanco con forma de jarra, que había aparecido en un sueño. Ese vaso yo lo usaba rutinariamente hace casi veinte años atrás, y ya ni lo recordaba. Me sorprendió mucho  la imagen onírica y sobretodo saber que hay viejos archivos ocultos que se conservan casi indemnes.

También ese recipiente que sirve para beber, se sumó a corroborar al Ello freudiano y a los sueños hipermnésicos de la Traumdeutung.

En ninguno de los dos casos intenté hacer alguna interpretación. Lo que me resultó evidente fue principalmente su mecánica, su devenir.

Haciendo la salvedad de que el inconsciente freudiano, no coincide más que relativamente con el Ello, en tanto las dos tópicas si bien son diferentes, son a la vez complementarias, habría que decir que el primero es el resultado de la intervención del analista sobre el segundo, que tiene vida más allá del psicoanálisis.

Alguna vez Lacan dijo que: “El inconsciente no piensa, ni calcula ni juzga, lo que no le impide trabajar”. Esa frase me parece muy adecuada para entender ese proceso en el que las dos tópicas se complementan como los molinos y el viento en la generación de la energía eólica.

2024/12/06

El olvido y la creación

Cuando vivís leyendo y ya tenés unos cuantos años, es muy probable que muchas de las cosas leídas, hayan sido olvidadas. Olvidadas conscientemente, ya que tenía mucha razón Freud cuando se refería a que en los sueños aparecen elementos que conscientemente uno ni recuerda, pero persisten en el ello. La memoria hipermnésica. La cuestión es que esas lecturas olvidadas pueden reaparecer en mí, como una idea propia, como algo en el que yo soy su autor. Voy a dar como ejemplo algo que me ocurrió recientemente.


Hace unos meses me congratulaba con la idea de que había descubierto que hay cosas que no se pueden describir con palabras, pero que todo el mundo sabe de qué se tratan. El sabor del café es algo que, si no probaste, no podrías describirlo. Ponía como ejemplo que no se puede explicarle a un extraterrestre qué es el sabor del café. Lo tendría que probar. Me regocijaba con esa idea que incluso se la conté a dos viejos amigos.

Lo interesante al respecto es que hace dos días vuelvo a releer a Baudelaire en un texto en el que habla sobre el vino. Hace una feroz crítica al autor de una enciclopedia en la que éste, define al vino como un licor que fue inventado por el patriarca Noé. Según Baudelaire, este autor “muy célebre y además un gran tonto” no podría explicarle a un habitante de la Luna, qué es el vino. Lo leído es pornográficamente similar a mi gran idea. Mucho más cuando al releer el texto no me cupo la menor duda de que anteriormente lo había leído.

Como todo esto, el texto de Baudelaire, mi gran idea ingeniosa e incluso el olvido, son construcciones lingüísticas; siempre habrá diferencias.  El genial poeta francés pondrá como ejemplo al “divino” Hoffmann. Citará varios ejemplos del narrador alemán en el que éste definirá con rasgos muy poéticos a diferentes tipos de vinos.

Baudelaire también sabía que era imposible realizar ciertas definiciones, pero lo que valoraba al tildar de “divino” a Hoffmann es el acercamiento poético a ese vacío.

2024/10/14

La política del goce


 “Desde Freud el sadomasoquismo no sólo es analizable debiera ser disuelto” Oscar Masotta

Llevar adelante un severo ajuste económico, conlleva en las grandes masas, un gran sufrimiento, un gran esfuerzo. Un ajuste se ampara en necesidades estructurales, se esté de acuerdo o no con esa clase de políticas. No entraremos en ese debate.

Lo que se intenta subrayar es otra cosa. Es el hecho de que llevar adelante un ajuste feroz, implique en quien lo hace, disfrutar de ello y mostrarlo públicamente. Disfrutar del sufrimiento que se provoca, es la exteriorización de un desenfrenado sadismo que a su vez pretende que se transforme en el disfrute de los otros. Amplios sectores de la sociedad disfrutando del padecimiento del que disfruta la casta ejecutiva y a la vez padeciendo una situación que simultáneamente cree que servirá para resolver sus actuales padecimientos.

Sin contradecir ese postulado marxista de que la economía es lo que determina en última instancia, el conjunto de los diversos avatares de la vida social, nos gustaría incluir un nuevo elemento que, -se yuxtaponga, se mezcle o en todo caso actuando por andariveles distintos- sea capaz de contar con un poder de anclaje similar y de una importancia de la cual no se pueda obviar: incluiremos lo que podría denominarse como un modo específico de satisfacción pulsional, una infraestructura del goce.

Un entramado complejo en el que los diversos actores ocupan un lugar determinado en las relaciones de goce. A su vez esas relaciones se encuentran determinadas a partir de posicionamientos específicos en la gramática del fantasma.

Es importante para entender de qué se está hablando, pasarse por dos textos de Freud, a saber, La pulsión y sus destinos y Pegan a un niño. En ambos, el autor plantea una gramática similar. De acuerdo al tiempo verbal, -anclándose en determinado tiempo-  el sujeto se encuentra constituido en una relación específica con el goce.  Mientras que el sádico ejerce el verbo pegar de modo activo, el masoquista lo padece de modo pasivo.

Cuando la crueldad se celebra como un gol sobre la hora en la final de un mundial, ya no estamos sólo en la lógica económica. Ingresamos en una política del goce.

2024/06/17

Hablar solo

 

El que vive solo, tiene muchas más libertades. Entre ellas poder hablar solo. Eso seguramente no es propiedad exclusiva de los solitarios. Hablando solo se descubren cosas que, de otra forma, no son tan perceptibles. Por ejemplo, darse cuenta que quien habla, no es precisamente el que supone serlo. El que habla solo no puede darse el lujo de no aprender a escucharse.

De repente se me ocurrió una idea que no pude evitar decirla en voz alta. Al instante percibí que el que hablaba era mi padre. Y no precisamente por el contenido de la idea que tal vez él ni siquiera la hubiera compartido. El tono de voz, su modulación y la expresión gestual, eran quienes me indicaban quien hablaba.

2024/03/09

Viaje de un naturalista alrededor del Mundo


 Desde hace algunos años me adentré en la lectura de Charles Darwin y si se quiere me trastocó la cabeza. En todo caso esa lectura logró que alguien formado principalmente en la lectura de Marx y Freud pudiera encontrar una cantidad importante de nexos para articular un montón de piezas sueltas que si bien estaban desarrolladas por separado, resultaban algo difícil vincular, más allá de que siempre uno intenta unirlas con un resultado provisorio y que a uno mismo no lo termina de convencer.

Nadie desconoce a Darwin y muchos adhieren a sus ideas pero lo hacen a partir de sus grandes trazos gruesos. En todo caso ése era también mi caso. La relectura del  texto de Engels, El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre me sugirió comenzar a leer directamente a Darwin. Había que rastrear por ende, aquella  afirmación freudiana acerca de una de las más grandes heridas narcisísticas de nuestra especie.

Darwin vino a consolidarme. una posición filosóficamente materialista que uno acarrea desde hace más de 50 años. Hay conceptos como la Selección Natural que pueden ser utilizados por ejemplo en la economía y servir para entender el devenir histórico de la humanidad. Cualquier desviación o comportamiento humano con respecto al de los animales sólo puede encontrar en la selección natural su determinación en última instancia. El enigma de la Esfinge en el Edipo de Sófocles, un animal con ciertas dificultades anatómicas que si no es visto en su sola actualidad, se debiera desprender que es alguien que está mutando para alcanzar un nuevo equilibrio, si este último fuera posible.  Estas cosas me llevaron a pensar en que no sería descabellado desarrollar una biopolítica emancipatoria.

El Viaje de un naturalista alrededor del Mundo, es creo una obra imprescindible para cualquier lector profano con cierta formación intelectual.

2024/03/07

Comportamiento animal y humano

 

Lorenz y los gansos

Señalaba  en 1965 Konrad Lorenz , en el prólogo a su libro Comportamiento animal y humano, que la etología es “el estudio biológico del comportamiento de los animales”. Decía Lorenz que la misma es una ciencia relativamente moderna, ya que anteriormente la zoología no tenía en cuenta el estudio del comportamiento. Se indagaba sólo sobre la anatomía y la fisiología.

Si el estudio del comportamiento animal, tuvo por ese entonces alguna iniciativa, la misma se basó principalmente en la psicología humana que obviamente, no tuvo su punto de partida en las ciencias naturales sino en la filosofía.

 Por su parte esta influencia de la psicología tuvo dos fuentes de importancia. La purposive psichology inglesa de corte vitalista y el behaviorismo estadounidense de corte mecanicista.

Para la escuela inglesa, los “instintos”, a saber, las formas innatas de comportamiento, resultaban procedentes de un factor sobrenatural que necesariamente debía quedar  por fuera de cualquier estudio de base biológica. 

Para el conductismo norteamericano los instintos no existen ya que cualquier actividad animal no deja de ser una respuesta automática a estímulos externos. Son simples reflejos o reflejos condicionados.

De esta forma cualquier acto propio de una especie no puede ser englobado como una respuesta específica en torno a la selección natural, ni tampoco pueden explicarse así las diferencias morfológicas propias. Todo eso pasaría según Lorenz a constituir “una especie de tierra de nadie situada entre los dos frentes representados por las dos escuelas contrapuestas entre sí”.

Fueron según Lorenz, los zoólogos Charles Otis Whitman y Oskar Heinroth quienes por separado lograron establecer que las formas de comportamiento se corresponden a características propias, distintivas y permanentes de cada especie animal, ajustándose esas conductas a los sesgos morfológicos anatómicos de cada especie.

El comportamiento animal -de esta manera-, es propio a la conformación anatómica de cada especie. A lo largo de la evolución, los seres vivos desarrollan determinadas características para hacer frente a la selección natural. Son precisamente las ventajas que encuentra una especie en cierto comportamiento las que hacen que esas características vayan perfeccionándose.

Lorenz va a poner como ejemplo a los gatos, precisando el para qué de sus uñas curvas y puntiagudas. Se dirá que “para cazar ratones”, aunque señalaba  que esa no es una finalidad a priori, extranatural, sino que esas características las fue adquiriendo con el correr de su evolución genética en tanto debía contar con ellas para su sobrevivencia. De esta manera un comportamiento específico como cazar ratones puede y debe ser estudiado por la biología y no por ninguna rama que entienda ese comportamiento como algo determinado por vaya a saber qué causalidad ajena.

Si la biología es el estudio de determinados procesos materiales que rigen la vida, como por ejemplo los procesos químicos o fisiológicos, habría que decir que existen ciertos procesos materiales que aún no fueron descubiertos o que simplemente fueron esbozados e incluso rechazados en nombre de un cientificismo conservador. El caso de los descubrimientos freudianos por ejemplo.

Sobre el Ello

 


Nada de lo que Freud haya desarrollado puede ser entendido sin considerar que no hay Ello sin cuerpo ya que sin cuerpo no hay síntoma.

Freud probablemente haya reducido el Ello a su andarivel puramente verbal. Esta reducción obedece a ajustarlo a lo propiamente clínico. Pero cualquier impresión propia a los diferentes sentidos, como palpar, oler o visualizar no dejará de estar presentes en el trabajo del sueño.

En lo estrictamente clínico, lo importante del sueño es lo que el paciente puede relatarle al analista. Pero cualquiera sabe que en los sueños existen restos visuales que no necesariamente deben ser interpretados. El escenario del sueño es ese escenario construido a partir de los distintos escenarios en los que el sujeto desarrolla su vida. Una calle o una vivienda que obviamente a lo largo de los años se transforman, pero que conservan su identidad.

Ello no puede separase del cuerpo ni de esos escenarios. La ilusión de que el cuerpo no es lo mismo que el alma, es una ilusión puramente yoica. El síntoma es lo que nos lo recuerda insistentemente. El cuerpo de hoy tampoco es igual al de ayer pero cuando un perfume determinado irrumpe en nuestro olfato, su inmediato recuerdo nos puede hacer viajar decenas de años.

2024/02/24

Aspectos del saber

 


Cuando preparaba la infusión, separaba cuidadosamente las hojas más pequeñas de las más grandes y también de los pequeños tallos. El resultado era un sabor bastante especial  con ciertos efectos para calmar el dolor corporal. Sabía a la perfección que tanto el sabor como sus efectos están concentrados en las hojas pequeñas. Lo que se desecha sólo sirve para atenuar esas cualidades.   

A esto lo sabía desde pequeño. Se lo había escuchado a sus progenitores y a casi todo el círculo que lo rodeaba. Son saberes que se transmiten de generación en generación y que a la larga o se perfeccionan o tienden al desuso.

En algún momento hubo quienes experimentaron tanto con respecto a su sabor como sus efectos, hasta lograr cierta certeza al respecto. De igual manera esas mismas personas fueron domesticando a las plantas para poder hacer un uso más exhaustivo que, el que se le puede dar a ciertas especies vegetales que no aportan grandes beneficios.  

Cuando uno recorre algún borde serrano, podrá detectar diferentes tipos de plantas. Muchas de ellas se utilizan como hierbas digestivas principalmente. Cómo se descubrieron esos beneficios. No se puede creer que haya ido algún genio sobrenatural a dar la revelación, aunque esa idea pueda estar presente en algunos mitos.

Tiene que haber habido un proceso multigeneracional de experimentación, con tal vez algunos riesgos incluidos. Hasta alcanzar resultados evidentes que seguirían siendo transmitidos  de generación en generación, incluso perfeccionándolos.

Cuando a diario actuamos hacemos algo muy similar a la selección de las hojas pequeñas para la infusión. Lo hacemos en casi todos los movimientos y reacciones espontáneas, aunque ello se evidencia mucho más en actividades de tipo productivo. Distinguir lo innato de lo adquirido en cosas como estas se torna bastante arduo. De generación en generación se transmiten ciertos rasgos culturales con la misma rigurosidad de lo genético.

2024/02/16

Diferencias de enfoque

 


Si entre dos adiestradores de perros surge un fuerte debate acerca de cómo debe ser su tarea, un debate casi irreconciliable, es porque entre ambos no coinciden en qué es un perro.

Estoy convencido de que las profundas diferencias políticas responden a una base similar. No se está de acuerdo en qué es un humano. No se tiene una misma visión acerca de qué es nuestra especie.

2024/01/31

El reino de los sofistas

 


Toda idea. La que sea. No es su simple enunciado. Estamos acostumbrados a defender o denostar ideas a partir de lo que muestran en su superficie.

Toda idea es producto de un proceso de pensamiento que casi siempre desconocemos. Se puede defender algo a rajatablas sin saber que su confección no fue bien realizada.

Hoy el gran problema con las ideas no es su producto acabado sino la manera de producirlas. En el producto obviamos la producción. Hoy prima lo estético del producto acabado.

Aristóteles cuando funda la lógica parte si se quiere del mismo problema. Mientras que los sofistas podían realizar enunciados ingeniosos para ganar discusiones, el filósofo se preocupó en demostrar que ningún enunciado ingenioso por más verosímil que parezca, está exento de ser falaz.

Hoy vivimos en un universo relativista en el que cada uno puede sacar las conclusiones que quiera. Es el paradigma liberal. No está mal si esas conclusiones le sirven a un Robinson Crusoe, pero generan múltiples tensiones cuando la relatividad sobre lo real es compartida. Suponer una vida social sin cierta cohesión ideológica es sin dudas una utopía desestructurante.

2024/01/15

Sobre la eficacia simbólica

 


“Un hombre listo llegó a pensar que los hombres se hundían en el agua y se ahogaban simplemente porque se dejaban llevar por la idea de la gravedad” dijo Marx en el prólogo a La Ideología Alemana. “Ese hombre se pasó la vida luchando contra la ilusión de la gravedad”.

Pasados casi 180 años de este texto, hoy se puede seguir escuchando a ese mismo hombre, aggiornado naturalmente, incluso considerándose materialista, haciendo alardes de los poderes sobrenaturales de la eficacia simbólica.

Obviamente la eficacia simbólica existe, no hay dudas sobre eso. La eficacia simbólica se puede constatar tanto en la experiencia psicoanalítica como en los efectos de la ideología sobre la sociedad. Lo que no puede esa eficacia, es contrariar a las leyes de la física, a menos que -sin dejar de contrariarlas- invente al aeroplano.

2024/01/07

El Ello y la cientificidad en Freud



Plantearse la cientificidad del psicoanálisis, no necesariamente significa considerarlo como una ciencia. En el mismo sentido se podría hacer referencia a disciplinas como la medicina, la veterinaria o la agricultura.

Freud distinguía correctamente entre ciencia y arte. La cuestión principal es si ese arte se ocupa de realidades de las que la ciencia puede dar cuenta, convirtiéndolas en objetos científicos; ya que existen artes que no necesariamente se apoyan en esas realidades.

Ningún saber que aspire a ser científico puede negar ciertos principios propios de otras ciencias a menos que intente refutarlos para establecer nuevas conceptualizaciones.

Que la causalidad de las neurosis sea algo que escapa a las determinaciones estrictamente biológicas no significa que niegue a la biología, sino que indaga en ciertas determinaciones no menos materiales y objetivas que los procesos bioquímicos, neuronales o fisiológicos.

A partir de Freud y principalmente de Lacan podemos observar que los procesos psíquicos están regidos por cierta rigurosidad que excede cualquier lógica individual o subjetiva. El inconsciente freudiano está regido por leyes de las cuales, ningún sujeto puede aislarse.

Todo humano al igual que el resto de las especies animales, cuenta con un sistema perceptivo. Freud asocia ese sistema con el Yo. Lo cierto es que, desde el período prenatal, ese sistema se pone en marcha y todo lo que se percibe se va acumulando. Debemos suponer que en el sistema nervioso. Sorprende que cuando un niño comienza a hablar, pareciera que hubiera aprendido todo de golpe. Según Lacan el sujeto que habla antes que nada es hablado.

No solamente escuchamos palabras sino también el modo en que son dichas. Guardamos a su vez todo el caudal auditivo de un modo que podríamos llamar murmullo y a ello se le suman otras cualidades sonoras como la música o determinados sonidos como un timbre, un trueno, una máquina. Hoy el avance tecnológico hace proliferar diferentes percepciones sonoras. El interés no es ser exhaustivo con ejemplos sino dar cuenta de un fenómeno que todos conocemos pero que no siempre advertimos como tal.

A lo auditivo hay que agregarle el caudal visual, olfativo o gustativo. Todo ello confluye en lo que Freud denominaba huellas mnémicas, la memoria. El Presidente Schreber agregaba la voluptuosidad y posiblemente eso sea la matriz perceptiva de la libido freudiana. Una memoria del goce.

Todas las especies animales perciben y deben almacenarlo. De otra manera no podrían advertir el peligro, ni ser adiestrados por el hombre. Todo se guarda y se archiva sin selección. Que haya huellas mnémicas más elocuentes que otras muestra una selección posterior o en todo caso que al ser percibidas, debido a la estructura existente, hayan sido predominantes.

A todo ese caudal guardado que obviamente es mucho más embrollado que en los otros animales, debido a que están sometidos a la complejidad del lenguaje humano, Freud lo denominó Ello. El Yo vendría ser ese filtro selectivo que siempre estará determinado por ese territorio inhóspito del Ello.

En ese punto Freud descubrió al psicoanálisis como tratamiento de las neurosis. A sus pacientes los invitaba a decir lo que se le venga a la cabeza, aunque ello pareciera absurdo o ridículo. La denominada asociación libre que obviamente no era para nada libre. Invitar al paciente a que deje que el Ello hable, como lo hace en el sueño sin que se interponga un filtro o que cuando se tope con lo doloroso tenga que despertar, o en la sesión analítica quedar callado.

Podría decirse que el Ello excede a Freud largamente y que todas las religiones lo trabajaron. En los métodos orientales de meditación hay que buscar un elemento que acalle al Ello: algún número, alguna pequeña frase, un mantra.

En cambio, lo que conocemos como inconsciente freudiano es un tratamiento específico del Ello, a través de un modo interpretativo singular y sujeto a la transferencia, que Freud fue construyendo a partir del abordaje de la histeria. Que Ello hable.

2023/10/09

Sobre el lenguaje


El lenguaje es un flujo de sonidos que en sus intermitencias, en la disparidad de intensidades, en sus alteraciones; se estructura.

Tenemos una visión metafísica sobre el lenguaje, que lo cree disociado de lo biológico. Obviamente que no se puede entender sobre el lenguaje si se lo intenta explicar desde lo biológico o desde lo bioquímico, pero lo que tampoco se puede es obviar su procedencia material.

El gran descubrimiento de Freud fue percatarse de que el lenguaje inerva al sistema nervioso en su totalidad.

Tanto el lenguaje como la música están creados a través de contornos nerviosos.

Este planteamiento no invalida la diferencia entre naturaleza y cultura, si no que intenta articularlas de otra forma.

El trabajo, la sexualidad, la alimentación, son adquisiciones culturales. Sus modos adquieren autonomía con respecto a lo biológico, aunque siempre vendrán a saciar necesidades naturales.

2023/10/01

Aproximación al fetichismo

 


El verbo saborear está vinculado principalmente al sentido del gusto, aunque podría extenderse su uso a otros sentidos. Se podría saborear una buena música.

Tal vez podría extenderse este verbo a cualquier percepción. Saborear implica una degustación paciente de algo, intentando mantener un nivel de tensiones que sean dominadas por el placer. En el saborear se pierden las urgencias del tiempo. Está más ligado a ser una percepción previa que esas sensaciones finales en los que no necesariamente debe imperar la armonía.

Es reconocer y asirse del objeto modulando las tensiones, actuando sobre él, en un juego múltiple que podría ser similar a la ejecución de algún instrumento musical, actuando con todas las notas de la escala.

Para saborear es necesario tener algo de hambre, pero no demasiado. Se pierde el gusto cuando se está muy lleno.

Saborear debe ser propio de la condición humana. Cuando los hombres primitivos tuvieron que producir sus alimentos seguramente debieron modelar el sabor de ellos. La pérdida del alimento natural debe ser suplida con gustos placenteros. No debe ser fácil escribir una historia sobre la alimentación que prescinda en el terreno del gusto de lo que Marx denominó fetichismo de la mercancía.

En el terreno de la sexualidad, el fetichismo es el intento siempre fallido de construir el objeto del goce, la compañía íntima; a partir del universo de la cultura. Es uno de los destinos de la pulsión.

2023/09/14

Engels y la selección natural.

 


Algunas ideas esbozadas en Introducción a la Dialéctica de la naturaleza.

En la medida que los humanos se alejan de su animalidad “en el sentido estrecho de la palabra”, cosa que sucede a partir de construir su propia historia, “tanto menor es la influencia que ejercen sobre esta historia las circunstancias imprevistas y las fuerzas incontroladas, y tanto más se corresponde el resultado histórico con los fines establecidos de antemano”.

De todos modos, si comparamos los fines previstos con los alcanzados se verá que la diferencia siempre es colosal y “veremos que continúan prevaleciendo las influencias imprevistas, que las fuerzas incontroladas son mucho más poderosas que las puestas en movimiento de acuerdo a un plan”.

Según Engels esto no será de otra forma hasta que la principal actividad humana, la producción de sus medios de subsistencia “se vea particularmente subordinada a la acción imprevista de fuerzas incontroladas y mientras el objetivo deseado se alcance sólo como una excepción y mucho más frecuentemente se obtengan resultados diametralmente opuestos”.

La historia humana no deja de ser, en primer lugar, la lucha que nuestra especie lleva adelante para enfrentar a la selección natural.  

2023/08/28

El materialismo de Schreber


 Me sorprendió el materialismo de Schreber. Contrasta con los que ven al sujeto excluido de lo real.

“El alma humana está contenida en los nervios del cuerpo; como profano que soy, no puedo decir más sobre su naturaleza física; tan solo que son formaciones de una finura extraordinaria –comparables a los hilos de seda más tenues-, y la vida espiritual del hombre en su conjunto reposa en la facultad que los nervios tienen de ser excitados por impresiones de origen externo.”

2023/08/14

El engma de la Esfinge y el desafío biopolítico.

 

No sabemos a ciencia cierta qué concepción acerca de nuestra especie se tenía en la Antigua Grecia. Los llamados dioses del Olimpo eran sí, a semejanza de los humanos y se distinguían por atributos exaltados. Los semidioses eran el resultado de cierto mestizaje entre poderosos dioses y escogidos humanos, principalmente bellas mujeres mortales.

En una teoría que hoy podría denominarse “racista” Platón en su República hablaba de hombres de oro, plata y bronce. Algunos autores sostienen que esas distinciones no implicaban más que diferencias de aptitud subjetiva y que ello no invalidaba la hermandad humana. Había hombres para gobernar, otros para colaborar con ellos y otros para producir. Si se quiere, con otros términos por cierto no “metálicos”, hoy esa misma concepción está bastante arraigada en el sentido común.

Sófocles quien viviera aproximadamente en el S.V. antes de Cristo, obviamente no contaba con una interpretación evolutiva de la especie como la que desarrollara Charles Darwin en el S.XIX de nuestra era.

En Edipo Rey, la Esfinge interroga al personaje presentándole algo así como un acertijo.

 “Existe sobre la tierra un ser bípedo y cuadrúpedo, que tiene una sola voz, y es también trípode. Es el único que cambia su aspecto de cuantos seres se mueven por tierra, por el aire o por el mar. Pero cuando anda apoyado en más pies, entonces la movilidad en sus miembros es mucho más débil.”

Edipo le responderá:

“Escucha, aun cuando no quieras, musa de mal agüero de los muertos, mi voz, que es el fin de tu locura. Te has referido al hombre, que, cuando se arrastra por tierra, al principio, nace del vientre de la madre como indefenso cuadrúpedo y, al ser viejo, apoya su bastón como un tercer pie, cargando el cuello doblado por la vejez.”

No sabemos si esta alegoría de la Esfinge es una invención de Sófocles o un relato que circulaba en la antigüedad griega. Lo que sí es evidente, es que el autor lo incorpora a esta tragedia en la que se habla del parricidio, el incesto y la peste. Hay en ese enigma una concepción bien definida acerca de la especie humana. Una visión si se quiere, nada idealizada, más bien peyorativa.

En primer lugar, el hombre es un animal más. No se trata de un ser superior. En segundo lugar, concibe al humano como una especie anatómicamente endeble, fallada estructuralmente. Hoy diríamos con dificultades funcionales genéticas. Sófocles seguramente no sabía que el hombre deviene de algunos primates y de que todas las especies vivas se van transformando en su puja con la selección natural.

Lo que debiéramos preguntarnos es si la ciencia podrá alguna vez dar pie a la construcción de herramientas que desafíen al enigma de la Esfinge y terminar con esta coyuntura bioanatómica.

Estamos acostumbrados a pensar que nuestra especie siempre fue y será, igual que hoy.