La parte más formal de la superestructura descrita por Marx,
es sin dudas la que comprende la formación jurídico- política, es la que hace a
la forma en que una parte de la sociedad gobierna al conjunto. Que gobernar sea
“una tarea imposible” como diría Freud no significa que no se lo intente. En
ese intento se muestra la forma más descarnada de la belicosidad y agresividad
de los que a toda costa intentan dominar para su propio beneficio al conjunto
de cualquier formación social. El poder de tal forma no es algo que emerja como
resultado de vaya a saber qué oscura condición humana. El poder existe para la
dominación concreta. Hoy ante mucha lectura foucaultiana, o nietzscheana, en el
seno de los movimientos populares, habría que señalar que el poder no puede ser
una institución metafísica, porque su propia función es tremendamente material,
y acorde a la producción y reproducción de determinados estándares de la vida social. Jean
Baudrillard discrepaba con Foucault en cuanto a cómo interpretar la visión del
poder en Nietzsche. El poder en verdad es una perspectiva, es un simulacro que
deviene de la seducción ineludible que produce el hecho de que el poder desafíe
a la muerte. El poder así es nada –obviamente que no lo es-, y eso hace que
valga quien puede proponer una opción para enfrentarlo a sabiendas de que
detrás no hay omnipotencia. Marx descubrió en la formación social capitalista,
que a pesar del poder reinante había un sujeto potencialmente superior, el
proletariado, que podía tomar las riendas de la sociedad y llevarla a un
destino de excelencia. Es conocida la frase de Mao cuando aseveraba que los
imperialistas eran tigres de papel. Ni
Marx ni Mao lo dijeron pensando que ello no era verdad, o en todo caso como un
discurso para hacer ganar confianza, lo dijeron porque vieron en las fuerzas en
las que apoyaban sus tesis que derrotar a los poderosos era posible. Por eso el
poder puede ser permeable.
Además de ser una libreta en la que uno guarda diferentes ideas, este blog sirve como archivo de las diferentes notas publicadas en diversos medios gráficos y digitales.
2018/10/09
2018/09/13
Disparen contra la Unasur
La nueva oleada de gobiernos neoliberales
en la región pone en jaque a un organismo creado para fortalecer la
integración, defender la democracia y poner un freno a la avidez de los
mercados. El papel de los Estados Unidos.
Nota
Socompa
El 23 de mayo de 2008 se aprobaba en
Brasilia el tratado constitutivo de la Unión de Naciones Suramericanas
(Unasur). Era el corolario justo de una realidad que se desplegaba a lo largo
del continente y que tenía como antecedente reciente la conformación en 2004 de
la Comunidad Suramericanas de Naciones como una ampliación de organismos
ya existentes como el Mercosur y la Comunidad Andina. El nuevo bloque tenía
como principales elementos de cohesión la necesidad de integrar a la región y
fundamentalmente promover la autonomía en cuanto a la resolución de conflictos
sin la interferencia de actores externos. También crear una arquitectura
financiera propia que no permita dejar a la intemperie a los diferentes países
ante las inclemencias del mercado mundial.
Desde la firma del tratado constitutivo, la Unasur
comenzó a tener cierta relevancia en el escenario político, sobre todo por
haber intervenido de manera efectiva en algunos conflictos desatados en la
región. Es de destacar la incidencia del organismo ante el intento
desestabilizador que se produjo en la media luna boliviana en 2008, el debate
sobre las bases militares estadounidenses en Colombia, el respaldo al
presidente ecuatoriano Rafael Correa ante la asonada golpista en 2010, la
mediación en el conflicto de Colombia con Venezuela y Ecuador alcanzando que
esos países restablezcan relaciones diplomáticas. Posteriormente tuvo gran
incidencia en la promoción de un acuerdo de paz entre el gobierno de Colombia y
la guerrilla de las Farc y el conflicto por la salida al mar para Bolivia.
Hoy a partir de la llegada de diversos gobiernos
neoliberales al continente se produjo un abandono orquestado del organismo con
la intención de decretar su perennidad. En abril de este año varios países de
la región: Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Paraguay y Perú se alinearon en
una posición crítica contra el organismo y suspendieron su participación.
Recientemente el nuevo presidente de Colombia Iván Duque presentó su renuncia a
Unasur con el pretexto de que no está condenando a la “dictadura” venezolana.
En diciembre de 2014 se estrenó en Ecuador la suntuosa
sede del organismo situada en el Complejo Mitad del Mundo ubicada a 14 km de
Quito. Hoy el actual presidente ecuatoriano Lenin Moreno a pesar de mantener a
su país en el bloque está pidiendo que devuelvan el edificio para hacer ahí una
universidad intercultural. Antes había solicitado que el busto del ex
secretario general Néstor Kirchner sea sacado del lugar aduciendo que alguien
comprometido con la corrupción tal como es detallado en los famosos “cuadernos
de las coimas” no puede permanecer en el lugar. De hecho hoy Unasur está
compuesta por Uruguay, Ecuador, Bolivia y Venezuela. Los dos primeros en
actitud contemplativa y algo crítica.
Interior de otros mundos
Abunda la idea de que la integración latinoamericana o
más precisamente suramericana tiene como causa el descuido estadounidense por
su “patio trasero”. Si bien esto no deja de ser cierto poco se dice sobre la
incidencia sustantiva de los nuevos actores globales hegemónicos a partir de la
primera década de este siglo: China y Rusia. La incidencia comercial
principalmente de China en nuestro continente llegó a ser dominante. El gigante
asiático es el principal socio comercial del gigante suramericano Brasil. Este último
además es parte del estratégico clúster Brics (Brasil, Rusia, China, India y
Sudáfrica). Sin entrar en la consideración sobre si para desplazar a un enemigo
puede uno aliarse o no con otros actores aunque sea riesgoso, hay que decir que
en el pensamiento de los fundadores de Unasur estaba también la idea de ir
suprimiendo paulatinamente toda incidencia estadounidense en cuanto a bases
militares, cooperación y logística. El aprovechamiento de conflictos interpares
en la región siempre fue la excusa perfecta para que EEUU se inmiscuya en
asuntos internos. También lo es su guerra santa contra el narcotráfico y el
terrorismo. EEUU hoy no tiene una agenda comercial importante con la
región, pero lo que sí no descuida es el tener apuntaladas a las diversas fuerzas
de seguridad y militares para asegurarse el control estratégico de los grandes
recursos naturales y trasladar al territorio continental la nueva guerra fría
que lleva adelante contra China y Rusia. Un organismo como Unasur sería un
impedimento serio para llevar adelante esa política. Por lo contrario necesita
la subordinación exclusiva de las seguridades nacionales a su órbita tanto
ideológica como armamenticia expresada en agendas concretas.
De todos los intentos anteriores de
integración continental podemos decir que éste fue el que más esperanzas
despertó tanto por su duración temporal como por la incidencia concreta que
tuvo ante determinados conflictos.
2018/08/13
De ciudadanos, militantes y consumidores
Nota Socompa
La llegada del macrismo al gobierno central
produjo en un principio cierto extrañamiento. Durante los primeros meses no
pocos intentaron dar cuenta de un fenómeno que supuestamente no podía
entenderse demasiado. Cómo era esto de que los verdugos se hicieran populares
entre sus propias víctimas. La nueva derecha ¿es democrática o no? Sobre esto
se escribió demasiado.
Hoy existe una sobreabundancia de
elaboraciones sobre la política que, lejos de servir como herramientas para la
acción, son meras interpretaciones de una realidad en la que el alejamiento de
la sociedad civil de la política se agiganta de manera creciente. Pueden
servir para los debates universitarios pero sólo dando vueltas en ese circuito
se transforman en posturas inofensivas que producen una regresión a lo
que críticamente enunciara Marx en su famosa Tesis XI sobre
Feuerbach a saber: “Los filósofos no han hecho otra cosa que interpretar de
diferentes formas el mundo. Se trata de transformarlo”.
Obviamente esas elaboraciones nunca podrían tener como
destinataria a la gran mayoría de la ciudadanía, nunca podría ser así.
Históricamente todo lo concerniente a la acción política tuvo como principales
interlocutores a los militantes y activistas con pretensiones de formarse como
cuadros. Preocupa que hoy no se dé de esa manera contribuyendo al desánimo y
desmovilización masivos, aunque de todas maneras se produzcan grandes marchas
por reivindicaciones sectoriales y corporativas.
El viejo axioma del pasaje de lo social a lo político
se hace cada vez menos probable y sólo quedan las variantes conocidas que
concentran todo su esfuerzo en convencer al ciudadano de que debe saber elegir
a sus representantes no dejándose engañar por lo que dicen los grandes medios.
Nunca antes se produjo como en la actualidad el aislamiento de los movilizados
aunque lo hagan de manera multitudinaria.
El 24 de Marzo de 1996 en ocasión de los 20 años del
golpe del ’76, la marcha de cerca de cien mil personas a la Plaza de Mayo fue
interpretada claramente como una filosa estaca para el por entonces presidente
Carlos Menem. Hoy movilizando muchos más es muy difícil realizar el pasaje a lo
político e influenciar a la masa desmovilizada que por la TV escucha hablar del
atascamiento del tránsito mostrando las imágenes de dirigentes obesos o
sospechados de corrupción.
Del compromiso al consumismo
En su libro Psicopolítica (2014)
el filósofo surcoreano Byung- Chul Han expresó con bastante acierto el hecho de
que el neoliberalismo ha convertido al ciudadano en consumidor. “El votante en
tanto consumidor, no tiene un interés real por la política”, señala Byung,
agregando que “No está dispuesto ni capacitado para la acción política común.
Solo reacciona de forma pasiva a la política, refunfuñando y quejándose igual
que el consumidor ante las mercancías o servicios que le desagradan”.
El consumidor generalmente contrata determinados
servicios para desentenderse del problema que supuestamente le genera tener que
resolver él mismo y por ende delega responsabilidades. En una sociedad cada vez
más heterogénea y diversa no está mal que eso suceda. Pero, en política implica
para el hombre medio un alejamiento creciente no sólo de la actividad
gubernamental sino y en especial una incomprensión radical de los procesos
colectivos.
Con el neoliberalismo las diferentes opciones
políticas fueron abandonando la esfera pública para ser cada vez más parte de
la esfera privada. De esta manera las diferentes organizaciones que pretendan
competir en lo electoral deberán poseer estructuras bien aceitadas para
promover candidatos y por ende suficiente dinero para eso. Esto limita
considerablemente la posibilidad de surgimiento de partidos de extracción
popular.
El surgimiento de Cambiemos y principalmente del Pro,
muestran a las claras esta política de estructura marketinera similar a las
empresas de ventas de productos intangibles. Los timbreos de los funcionarios
no se distancian tanto del accionar de las cuadrillas de vendedores de marcas
como Autocrédito. Vinieron para hacerse cargo de lo público para que el
consumidor- votante se olvide de todo y viva su vida privada sin otra
preocupación que no sea su quehacer personal. Cada dos años estas máquinas
electorales se ponen en juego y si bien el Pro es quien tiene el
posicionamiento más evidente al respecto, de ello no escapa nadie. La sociedad
política hoy está completamente escindida de la sociedad civil. Es una escisión
constitutiva de las actuales democracias.
La
democracia de los espectadores
Al respecto señala Byung- Chul Han que
la supuesta transparencia que se le exige a los candidatos no es una
reivindicación política. “No se exige transparencia frente a los procesos
políticos de decisión”, dice, ya que ello no interesa al consumidor. El
imperativo de la transparencia sirve para desnudar a los políticos y
transformarlos en objetos de escándalo. “La reivindicación de la transparencia
presupone la existencia de un espectador que se escandaliza”. En ello el autor
es bastante claro: “No es la reivindicación de un ciudadano con iniciativa sino
la de un espectador pasivo”. Hoy es difícil no encontrar esos diálogos cruzados
entre el ciudadano- consumidor y el ciudadano politizado. Es un diálogo de
sordos. Otra manera de interpretar lo que dieron en llamar la “grieta”.
De todas maneras, cualquier alternativa política que
pretenda representar a los trabajadores y a los sectores populares no tiene hoy
otra forma de llegar al gobierno si no es a partir de la concurrencia
electoral. Lo que no puede hacer -en caso de gobernar- es mantener dicha
escisión de forma prolongada o permanente. Es necesario realizar una profunda
transferencia de poder de los sectores más concentrados hacia los de abajo
transformando sustancialmente las relaciones de fuerza e impedir el retorno de
las más recalcitrantes derechas que vienen a producir brutales saqueos mientras
la sociedad mira soñolienta hacia otro lado.
2018/05/06
Rape and revenge- Violación y venganza de celuloide
Una mirada sobre un subgénero
cinematográfico surgido en los 70 y emparentado en sus inicios con la
pornografía que hoy se sitúa precisamente en sus antípodas.
Nota
Socompa
En el denominado cine de explotación existe
un subgénero llamado Rape and revenge (Violación y venganza)
que fuera en la década del ’70 una especie de cine menor o de poca
consideración comparado con otras producciones del séptimo arte. Por aquel
entonces muchas de esas cintas se emparentaban con una incipiente irrupción y
confección de películas pornográficas. Un ejemplo de ello es la producción
sueca Thriller- en grym film de 1973 dirigida por Bo Arne
Vibenius en la que actuaría la célebre actriz erótica Christina Lindberg.
El director sueco Bor Arne se caracterizaba precisamente por la
producción de un género thriller con escenas de sexo explícito. Lo llamativo es
que algunos de esos filmes realizados en los ’70 tuvieron sus remakes durante
la primera década de este siglo y pasaron a tener un éxito considerable. The
last house on the left (1972) dirigida por West Craven tuvo en 2009 su
nueva versión llevando el mismo nombre. I spit on your grave (1978)
del director Meir Zarchi tuvo su remake en 2010 llevando el mismo título y
convirtiéndose en box-office success catapultando a la bella
actriz estadounidense Sarah Butler a los primeros planos. Tanto es así
que I spit on your grave de 2010 fue el inicio de la saga que
incluyó un nuevo filme en 2013 y otro en 2015.
De qué tratan estas películas, fundamentalmente de la
venganza que lleva a cabo una mujer que fue violentada por un grupo de hombres
principalmente sádicos que luego saciarían con ella sus apetitos sexuales. En
el transcurso la trama lleva a que la mayoría de los espectadores celebren
sobre el final el cumplimiento de la venganza. Convengamos que esta última no
es patrimonio de este subgénero del cine de explotación ya que está presente en
gran parte de las producciones cinematográficas. Un aspecto importante en las
tramas es la construcción de un malo que termine sucumbiendo.
En la película sueca We are
monsters (2015) dos hombres secuestran a una joven mujer australiana.
No lo hacen para pedir rescate, sino para realizar con ella todos esos actos
que les den satisfacción a sus más sádicas pasiones. Ningún espectador les
ofrecería la otra mejilla a esos personajes. Uno de ellos la violará dos veces
en medio de llantos desconsolados. Ella en un momento de la trama alcanza
escapar y logra en el intento que uno de sus perseguidores quede atrapado entre
aspas metálicas que le triturarán gran parte del cuerpo como si fuera un
embutido. Habiendo visto las crueldades anteriores a esa escena, ningún
espectador se mantendrá imparcial, y mucho menos cuando la mujer se toma
venganza del otro hombre, quien fuera precisamente quien la había violado. Ella
logra atarlo a una silla, mientras él desde ese lugar le dice que cuando se libere
la matará y violará nuevamente, aunque en ese caso sea su cadáver. Ella ya se
predisponía a huir del lugar cuando al escuchar lo dicho, con un martillo le
abolló completamente el miembro viril. Nadie podría solidarizarse con esos
victimarios convertidos en víctimas. Cuando los villanos no hacen uso
indiscriminado de la crueldad, es posible que se conviertan en personajes
simpáticos, y que alguna vez despierten el deseo del público de no salir
perdidosos. Muy probablemente los villanos de Batman entren en esa categoría.
Pero los villanos del rape and revange no son precisamente de
ese estilo.
En el film estadounidense M.F.A. (2017) de la
directora Natalia Leite la joven estudiante Noelle protagonizada por Francesca
Fisher Eastwood es invitada por un compañero de clase a conocer su
departamento. El muchacho es del gusto de ella y acepta sus besos aunque cuando
él quiere seguir avanzando ella se niega y él termina violándola. Cuando lo
vuelve a ver termina matándolo de forma accidental y envalentonada por ese
suceso se convierte en quien va a llevar a cabo un plan de venganza por hechos
similares que padecieron varias estudiantes como ella. Noelle terminará pagando
ante la Ley su proeza justiciera.
Convengamos que tanto la venganza como el hacer
justicia por mano propia se contradicen con el avance civilizatorio que produjo
la irrupción de la modernidad hace algunos siglos. De todas formas ésta última
nunca pudo resolver una cantidad de paradojas que hoy parece que se van
tornando peligrosas y violentas en un capitalismo tardío en el que
consuetudinariamente pareciera que cualquier cosa vale. Si bien la pena capital
es sin dudas un castigo premoderno no hay que subestimar el hecho de que goza
buena prensa en el sentido común. El problema radica en la inexistencia de
alternativas ideológicas que superen las paradojas de la Modernidad y que por
ende nos saquen de falsas dicotomías.
Lo que acontece en la mayoría de las películas rape
and revange sucede en escenarios donde pareciera que ya no existe lo
social y por ende la víctima deja de tener la protección propia que propicia o
debe propiciar la fuerza estatal. En cierto sentido el escenario se asemeja a
los del género distópico y posapocalíptico. En I spit on your grave
de 2010 la joven escritora Jennifer Hills elige una cabaña en el medio del
bosque para concluir con su segunda novela. Allí será atacada por varios
hombres mientras que el comisario del pueblo más cercano será cómplice de los
atacantes. En ese bosque sólo rige la Justicia por mano propia.
Si bien el nacimiento del género
cinematográfico del que venimos hablando se entroncaba de alguna manera con la
incipiente pornografía, hay que destacar que hoy vendría a ocupar con respecto
a ésta un lugar en sus antípodas principalmente en lo que en el cine porno
lleva el nombre de hardcore. En las películas rape and
revenge actuales no hay sexo explícito. Sí hay violencia extrema
emparentada con el cine splatter y gore desatándose
la venganza de manera cruel y visceral.
En la pornografía hardcore y
especialmente en el subgénero humiliation es posible ver
escenas en las que una mujer es abusada cruelmente por varios hombres. A
diferencia del género revange, las mujeres no buscarán la venganza.
Todo lo contrario, agradecerán a esos hombres por lo acontecido. Es en
ese punto donde uno puede preguntarse cuál de los dos géneros es más real. Cuál
se aproxima más a lo que la sexualidad humana está proclive a dar.
Que la sexualidad humana haya roto con los códigos
biológicos ya no representa ninguna novedad. Si bien en última instancia ésta
se sostiene en los impulsos vitales, las formas de canalizarla forman
parte de intrincadas relaciones culturales e históricas. La sexualidad se
presenta así como enigmática y conflictiva en tanto surge de un aprendizaje
silencioso ya que la transmisión de las experiencias en este terreno no forma
parte de las costumbres sociales.
Sin dudas hoy el cine es parte de la
construcción de diferentes modos de vida social entre ellos los referidos a la
sexualidad. Históricamente, instituciones como la Iglesia tuvieron gran arraigo
y sentaron posición definida.
2018/04/16
El silenciamiento de las voces críticas
Con la llegada de Cambiemos al gobierno no sólo se cerraron
diferentes canales de comunicación, también se produjo la unificación del
discurso mediático oficialista en el que se pregona el desprestigio de
cualquier voz contraria al gobierno.
Por Osvaldo Drozd*
Con la llegada de Mauricio Macri al gobierno en 2015 se instaló la
idea de que se iba a salir de un supuesto régimen en el que la libertad de
prensa había estado sojuzgada. En lo concreto, la Ley de Servicios de
Comunicación Audiovisual terminó siendo derogada por un DNU y la existencia de
una variedad de medios y programas que no comulgan con el pensamiento de
Cambiemos fueron paulatinamente erradicados hasta un estado mínimo. La diversa
programación periodística que hoy puede verse por la TV, escucharse en radio o
leerse en los principales matutinos impresos, guarda un alineamiento político-
ideológico bien elocuente. Por más que hablen de persecución, los actuales popes
mediáticos durante el anterior gobierno tuvieron un protagonismo superlativo.
Que hayan sido escrachados por movimientos sociales no es lo mismo que haber
sido acallados por la intervención estatal. La Argentina nunca fue ni Corea del
Norte, ni Cuba ni siquiera Venezuela, aunque con la labor periodística se corra
más riesgos en Colombia o en México. En nuestro país fue promulgada en 2010 la
ley que derogaba las penas de prisión por delito de calumnias e injurias en la
actividad periodística por pedido de la CIDH. De todas formas, sería necesario
hacer un balance crítico acerca del funcionamiento concreto de los medios
surgidos durante el gobierno anterior para poder entender la facilidad con la
que se produjo el gran desguace a partir de 2015, que no afectó nada más que a
las principales empresas emergentes como fuera el grupo encabezado por Sergio
Szpolsk sino también a una variada red de medios alternativos que comenzaban a
desarrollarse de manera autogestiva.
Los actuales voceros periodísticos esbozan una falacia para
justificar la falta de voces críticas en los principales medios. Aseguran que
hoy se puede acceder a la información en cualquier lugar de internet y por ese
motivo habría mayor democracia. Es verdad que la red ofrece una variedad muy grande
de opciones para informarse pero esto no reemplaza ni puede competir contra los
principales canales televisivos que son lo que el ciudadano medio tiene más a
su alcance. Todos los que desde la labor periodística acceden a internet para
conseguir información saben muy bien que esto tampoco es lo que se pinta como
la gran apertura hacia el universo, y que hay que conocer un poco para saber en
dónde buscar ya que los principales motores de búsqueda están sujetos a
algoritmos que direccionan de acuerdo a intereses corporativos.
Los medios tradicionales hoy cuentan con sus propios portales en
internet y entrar a ellos a través de las redes sociales nos va a hacer
encontrar con una legión de los denominados “trolls”. Mucho se habla de ellos
pero hay poca sistematización para combatirlos o controlarlos. Es de destacar
que recientemente Amnistía Internacional y también la diputada del FIT Myriam
Bregman, denunciaron la existencia y el comportamiento de esos usuarios con
cuentas falsas, bots y también personas reales que se dedican a campañas de
desprestigio a los opositores o a insultar a usuarios que hacen comentarios
contrarios al gobierno. Se podría decir que hay muchas notas en los medios
hegemónicos subidas a la red que dan la sensación de ser escritas para ser
replicadas por los trolls. Basta con titular una nota con el nombre de algún ex
funcionario cuestionado para que se produzca una avalancha de insultos y
reflexiones hechas con la más descarada moralina. Es posible encontrar en los
comentarios que se diga que hay gente que no tiene derecho a decir nada por
haber apoyado al anterior gobierno. Cualquiera que diga algo contra el gobierno
actual será tachado de kirchnerista. La famosa grieta mostrando un desnudo
pornográfico. La existencia de cuentas falsas para generar odio y violencia no
es algo que pueda considerarse demasiado democrático. En la agenda trolling no
cuentan ni los argumentos ni las razones. Sólo se trata de callar al que piensa
diferente a través de insultos o falacias. Esta actitud también se replica en
programas televisivos como Intratables en
el cual, sentados todos en redondo, pareciera que todo se decide por mayoría
simple. Casi todos los “periodistas” tienen un mismo posicionamiento político y
deben debatir con algún solitario invitado opositor hasta que salga sangre. Si
a pesar de eso no les va del todo bien, el hablar encima o el silenciar a la
fuerza también les sirve como argumento válido para hacer colapsar al otro.
La sensación que produce la realidad que los medios hoy construyen
es que nada válido se puede decir sin que eso sea utilizado para fines
completamente alejados a lo que se enuncia o en todo caso lo que se diga o
escriba necesariamente caerá en saco roto porque el destinatario parece haberse
corrido del lugar hacia donde el mensaje iba dirigido.
Es probable que con la emergencia de diferentes medios masivos con
un perfil “progre” durante el anterior gobierno, muchos de los que escribimos
hayamos supuesto que eso podía leerse masivamente. Otros podían pensar que le
daban letra a una ciudadanía oficialista mostrando los principales logros. Lo
importante sería saber que eso no llegaba más que a determinados círculos de
militantes y algunos dirigentes con alguna tradición de activismo comprometido.
Contrario a los que hoy se diga, la mayoría se informaba por los mismos medios
que en la actualidad. El sentido común imperante sigue siendo casi el mismo a
pesar de que hoy los que siempre tuvieron el poder tengan la libertad para
decir a los cuatro vientos sus verdades ponzoñosas. Lo que habría que saber
desde el campo popular es qué métodos emplear para revertir este clima de
época. En un pequeño texto llamado Gasolinera,
Walter Benjamin decía que “Las opiniones son al gigantesco aparato de la vida
social lo que el aceite es a las máquinas. Nadie se coloca frente a una turbina
y la inunda de lubricante. Se echan unas cuantas gotas en roblones y junturas
ocultas que es preciso conocer”.
Berisso, 6 de abril de 2018
*Periodista
A 50 años del estreno de la gran obra de Pasolini- El Teorema más inquietante
Una familia burguesa tipo. Marido y mujer,
dos hijos adolescentes, una criada y la llegada de un huésped que lo trastoca
todo. En el convulsionado 1968, Pier Paolo Pasolini generaba admiración,
escándalo e infinidad de polémicas con el estreno de Teorema.
Hace 50 años, en 1968, se estrenaba el
film Teorema en Italia, la duodécima producción
cinematográfica de Pier Paolo Pasolini. Ese mismo año ya había dirigido
anteriormente dos películas, Edipo rey y Le streghe (las
Brujas) junto a otros directores. Pasolini que era un prolífico escritor en
géneros como poesía, ensayo, narrativa y teatro; desde 1961 comenzó a
incursionar en el cine. Nacido el 5 de marzo de 1922 en Bolonia se convirtió en
uno de los más emblemáticos intelectuales italianos de posguerra.
Sus dos primeras películas fueron Accattone (1961)
y Mamma Roma(1962). Ambas enroladas en el neorrealismo italiano
propuesto por un director como Roberto Rossellini. Roma, città aperta (1945)
de dicho cineasta es considerada la primera producción de este género. La
tesitura neorrealista era mostrar las condiciones reales de existencia de los
sectores sociales más postergados principalmente en los tiempos de
posguerra y por otro lado terminar con cierta modalidad fascista presente en el
arte que privilegiaba un estilo histórico y musical grandilocuente. Accattone
el personaje principal de la primera película de Pasolini era un pobre
proxeneta de barrio proletario que hacía prostituir a la mujer con la que
vivía. Por su parte “Mamma Roma” es una prostituta que trabaja en las calles de
la capital italiana pero sueña con alcanzar un modo de vida pequeño burgués.
Ambos filmes fueron hechos en blanco y negro y cuentan con historias acaecidas
en los suburbios mostrando los avatares y la crueldad de la vida cotidiana.
1968 representó un año de cambios,
de revuelta y de presentación en público de una nueva generación nacida tras la
finalización de la 2da Guerra Mundial. En Europa el Mayo parisino iría a marcar
una nueva agenda de la que el resto del continente no permanecerá ajeno. Un año
después estallaría el Otoño caliente italiano. No se puede
entender a Pasolini sin este contexto.
Si en matemáticas y geometría un teorema es una
proposición que partiendo de un supuesto (hipótesis) afirma una racionabilidad
(tesis) no evidente por sí misma; en la trama de Pasolini el teorema va a ser
la presentación de la vida de una familia “pequeño burguesa en el sentido
ideológico, no en el sentido económico”, dirá el autor en la primera página del
libro que luego se transformará en film. Se trata en verdad de un manual laico
sobre la vida de una familia perteneciente a la rica burguesía industrial de
Milán en la que se producirá una irrupción religiosa luego de haber sido
trastocado su propio orden. Ése será precisamente el teorema.
La cuestión obrera y el lapsus patronal
La Italia del ’68 estaba conmocionada por
grandes luchas obreras y el resurgimiento de viejos debates acerca de la
cuestión operaria, fundamentalmente los que ya había vislumbrado Antonio
Gramsci en los consejos de fábrica turineses y los había transmitido en los
célebres cuadernos de L’Ordine Nuovo entre 1919 y 1920.
Si bien en Teorema la
cuestión de la condición obrera y su relación con el mundo fabril no es para
nada algo descollante, la película comienza mostrando la imagen de una fábrica
que “se extiende por todo el horizonte, como una inmensa barcaza anclada entre
los regadíos y las barreras transparentes de álamos” dice Pasolini en el libro.
“Después (de esa paz), súbitamente, un verdadero infierno: los seis mil quinientos
obreros de la fábrica empiezan a salir, todos juntos, vomitados por las
cancelas plegadizas, y toda la zona de estacionamiento parece trastornada por
una especie de ciclón” agrega. En la puerta de la fábrica un periodista con su
cámara filmadora comienza a hacerles preguntas a los trabajadores. “El patrón
les ha cedido la fábrica: ahora los dueños son ustedes, los obreros. ¿No los
humilla el haberla recibido como donación?” interroga el cronista y entre
muchas más preguntas “¿No habrían preferido haberla conseguido mediante una
acción propia? De este modo ¿No los ha apartado el patrón del futuro
revolucionario de la clase obrera para convertirlos en pequeño burgueses?”
Pasolini en el libro aclara que son preguntas
confeccionadas cuidadosamente en un “lenguaje de baja laya, típico de la
cultura para ciudadanos medios, destinadas a informar en la sórdida prosa de la
actualidad”. La donación de la fábrica a los obreros realizada por el patrón en
verdad, no responde a ninguna estrategia, es simplemente una acción apresurada
de alguien que entró en crisis a partir de su participación en las operaciones
del teorema.
La sexualidad y la subversión del sentido común
Una familia burguesa tipo. Marido y mujer. Dos hijos
adolescentes de ambos sexos y la criada. La escena transcurre en una mansión
con amplios jardines a la que se accede a través de un pasaje suburbano pero de
suburbio residencial. A lo lejos se pueden ver más allá de los jardines
“palacetes elegantes y rígidamente silenciosos”. La familia asiste a una rutina
que será trastocada con la llegada de un huésped. Cuando se habla de cine es
recomendable no anticipar determinados elementos que podrían afectar la
curiosidad de un virtual espectador que aún no vio cierta obra. Se intentará
respetar esa regla. Sólo se hará referencia a cuestiones puntuales que es
necesario señalar para justificar sobre lo que se escribe.
El personaje del huésped se torna paradigmático en
toda la obra, aunque en la segunda parte su eficacia se produzca a partir de su
ausencia. Interpretado por el actor británico Terence Stamp, el visitante
aparece en una fiesta que la familia ofrece para sus amistades en su propia
mansión. El efecto es mostrar a alguien que inmediatamente se va a
diferenciar del resto no sólo por su atractivo sino por rasgos que lo hacen
distinto al burgués medio. El huésped tampoco es un proletario. Su aspecto
muestra una cierta vivacidad que para los burgueses de ese tiempo parecía
vedada. Él tendrá una relación exclusiva con cada integrante de la familia
incluida la criada y cada acción particular hará que cada uno de los personajes
se transforme disolviendo sus hábitos adquiridos aunque en un segundo momento
ello se convierta en culpa.
Pasolini sostiene en el libro que no se trata de un
relato realista sino de una parábola y que por esa misma razón las
descripciones no serán minuciosas ni programadas en todos sus detalles
como sí ocurre en un relato tradicional o simplemente normal. A diferencia de
una narrativa realista lo que sucede en el teorema es que la presencia del
visitante afecta en bloque y casi en simultáneo a todo el grupo familiar. Es
probable que estas cosas sucedan pero no afectando a todos, sino tal vez como
la aventura particular de alguno de sus miembros. Pero no hay que descartar
como hipótesis los efectos de un tiempo de profundos cambios culturales e
ideológicos a lo que la obra también se refiere.
Tras medio siglo Teorema sigue
representando una obra emblemática de un tiempo singular.
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sentido común,
Sociedad
2018/03/15
La nueva novela negra- Asesinos sin rostro
La nueva vertiente del tradicional género
policial aborda principalmente temas relacionados con el crimen organizado a
partir del desarrollo de modos de acumulación económica, como pueden ser el
tráfico de personas, el narcotráfico o el lavado de activos.
Si las producciones cinematográficas o
televisivas que se desarrollan en escenarios distópicos y posapocalípticos hoy
son en el terreno de la ficción una muestra de algo que en verdad está
sucediendo o podría suceder, se podría afirmar que su complemento natural viene
a ser el actual género policial negro, que fue más allá del viejo thriller
detectivesco para abordar la resolución de un tipo de crimen mucho más
complejo, que ya no resulta una anomalía sino algo que funciona y se desarrolla
en la sociedad misma casi con naturalidad, el crimen organizado.
Aunque resulte paradójico dentro del paradigma
democrático liberal, hoy no es para nada fácil poder mostrar ciertas realidades
en las que los más poderosos se encuentran metidos. Contra todo lo que se
afirma bajo la bandera de la libertad de expresión, una tarea periodística de
investigación seria que involucre a estamentos del poder tenderá a ser
completamente silenciada. Lo paradójico es que todas esas realidades son
materia prima efectiva para la realización de obras de ficción, ya sean
literarias o cinematográficas. El género privilegiado es cierto policial negro
que abarca una variedad de temas recurrentes. Principalmente todo lo referido
al crimen organizado a partir del desarrollo de modos de acumulación económica
como pueden ser el tráfico de personas, el narcotráfico o el lavado de activos.
En su cuento Variaciones en rojo,
haciendo referencia al caso policial en cuestión que la prensa había denominado El
misterio del cuarto escarlata, Rodolfo Walsh hace hincapié en que a
pesar de la similitud nominal con la clásica historia de Gastón Leroux, el
asesinato de Carla de Velde “para los que quisieron ver en él un halo de
misterio, fue el exacto reverso de aquel problema clásico (del género
policial); un cuarto cerrado por fuera”. En la introducción a Las
pruebas de imprenta, Walsh señala que la literatura policial es el “único
género que cuenta ya con dos –o quizá tres- situaciones o problemas específicos
susceptibles de diferentes soluciones”. Uno de esos problemas es el de resolver
un crimen realizado dentro de una habitación con la puerta cerrada por dentro.
La actual novela negra y toda la producción fílmica proveniente de esos mismos
textos fueron más allá de los problemas planteados a los que alude Walsh. Ya no
se trata de un crimen aislado o de un asesino serial sino del crimen organizado
enquistado en la sociedad y que paradójicamente cuenta en sus filas a
personajes notables que nadie sospecharía que son parte, incluyendo la
necesaria complicidad y connivencia institucional.
De C. Auguste Dupin de Edgar Allan Poe,
Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle o Hércules Poirot de Agatha
Christie al inspector Kurt Wallander de Henning Mankel o la periodista Annika
Bengtzon de Liza Marklund lo que cambia es la modalidad del delito a resolver.
En la introducción a su Biografía del crimen. De Agatha Christie a Stieg
Larson (2014) el notable escritor chileno Camilo Marks hace referencia
al hermetismo necesario que debe guardar el policial clásico, no anticipando la
identificación del asesino ni el final de la obra. Si se supiera quién fue el
hacedor del crimen una obra perdería todo su encanto y atención. Para el caso
de la literatura y cinematografía “criminal” ya no se trata de no mostrar al
culpable, sino que es probable que se encuentre identificado de manera bastante
prematura. Lo interesante de la trama es cómo hacer para detenerlo ya que
frecuentemente tiene mucho más poder que los que lo persiguen. Otro caso
interesante de temática criminal es -principalmente en Europa- la investigación
de asesinatos a inmigrantes casi siempre hechos por bandas neonazis. Esta
problemática es bastante común en el thriller sueco. La primera entrega de la
saga Wallander de Henning Mankel que lleva el nombre de Asesinos sin
Rostro precisamente aborda este problema. De igual forma la
imprescindible Millenium de Stieg Larson hace referencia a
sobrevivientes nazis en el país nórdico.
Para ejemplificar un poco lo que se viene
señalando es preciso dar algunos ejemplos. McMafia es una
excelente miniserie británica de ocho episodios que se desarrolló entre enero y
febrero de este año. Basada en una obra literaria del periodista inglés Misha
Glenny que lleva el nombre de McMafia: A Journey Through the Global
Criminal Underworld (2008). En dicha serie el protagonista Alex Godman
es un joven banquero dueño de un poderoso fondo de inversión. Nadie podría
sospechar que Godman con su capital se encuentre involucrado en diferentes
negocios ilegales a nivel trasnacional y por su parte enfrentado a otros
poderosos intereses que compiten en el mismo rubro. Queda bastante evidenciado
que un capitalista si pretende hacer que su dinero se multiplique lo va a hacer
por cualquier medio y hoy toda pareciera mostrar que esos negocios no son para
nada santos. Precisamente son las inversiones más redituables. En la misma
serie el businessman israelí Semiyon Kleiman sorprende con la
manera efectiva para secuestrar chicas rusas para prostituirlas en Egipto. Con
la oferta de un trabajo de mediana reputación, las mujeres son captadas en
Moscú y cuando llegan a destino son raptadas de una forma de la que es muy difícil
escapar. Kleiman se siente orgulloso de practicar dicho método aunque su
principal forma de ganar dinero es siendo el propietario de una flota de carga
que entre otras cosas transporta estupefacientes por el Mediterráneo.
Queen of the South es
una entretenida serie estadounidense que ya lleva en pantalla dos temporadas
(2016- 2017) de 13 capítulos cada una. Está inspirada en la telenovela La
reina del sur que se difundió en España, México y Colombia y a su vez
en la novela de igual nombre del escritor español Arturo Pérez Reverte. En la
serie se muestra de forma bastante explícita el modus operandi de los carteles
mexicanos para ingresar cocaína en los Estados Unidos. También sobre la
comercialización en dicho país. La principal protagonista Teresa Mendoza es una
joven que debe huir de su país México hacia EEUU perseguida por el cartel del
poderoso narcotraficante Epifanio Vargas quien además se convierte en
gobernador de su distrito proponiendo una lucha sin cuartel contra los grupos
narcos. El doble rasero en todo su esplendor de un adinerado capo mafia con
excelentes contactos con la DEA. Camila Vargas su ex esposa para proseguir con
el negocio se afinca en los Estados Unidos y asegura que los cargamentos de
estupefacientes pasen la frontera y puedan ser comprados por algún poderoso
magnate que luego derivará todo hacia una red de comercialización.
Increíblemente cuando se habla de narcotráfico casi nunca se hace referencia a
ese capitalista que necesariamente debe comprar una cantidad considerable de
una mercancía sumamente preciada que además debe ser abonada indefectiblemente
en efectivo ya que ahí no corren ni créditos ni cuotas. En el caso de no pagar
se paga con la muerte.
The Whistleblower es
una película de 2010 escrita y dirigida por la guionista y directora canadiense
Larysa Kondracki. Tras finalizar la guerra de los Balcanes, una agente de la
policía de Nebraska viaja a Bosnia como observadora de las Naciones Unidas.
Allí irá a denunciar ante la ONU a una multinacional por haber encubierto
varios casos de tráfico sexual. El guión se basa en la historia real de Kathryn
Bolkovac, que fue a Bosnia en 1999 como miembro del comité de las Naciones
Unidas para el mantenimiento de la paz y descubrió cómo esclavizaban mujeres.
En los últimos años tanto en la
literatura, como en el cine y las series televisivas estos son temas
recurrentes que de alguna manera denuncian una realidad existente mostrándose
como ficción. La realidad de diferentes modelos de economías sumergidas (trata,
narcotráfico, lavado, etc.) al igual que lo que el geógrafo marxista británico
David Harvey denomina acumulación por desposesión (basado en la acumulación
originaria de Marx) pareciera que van mostrando la faz más cruda de un
capitalismo que para sobrevivir no tiene otra ética que la de la ganancia a
cualquier costo.
2018/02/25
Sujeto y Diferencia
Veo dos videos de una misma cantante realizando el mismo
tema musical. La diferencia radica en el tiempo de confección de ambos. Uno fue
hecho a poco tiempo de iniciar su carrera y el segundo cinco años después con
una trayectoria consolidada y exitosa. En el primero la voz y la entonación
pareciera que se separaran del resto que compone la canción (las otras voces y
los instrumentos). Lo que logra es una producción encantadora y muy propia,
difícil de copiar. Al escuchar el video realizado 5 años después se nota otra
voz, más estandarizada y que no se disocia del resto. Una voz trabajada y que
podría ser comparada a la de otras vocalistas. Como en la modulación de los
locutores profesionales, la voz original parece quedar para otras ocasiones. En
cuanto a la voz de la cantante, la primera podría definirse como la irrupción
de un sujeto que en la segunda se pierde con el perfeccionamiento técnico.
Se emplea en esta definición la formulación lacaniana del
sujeto de la ciencia. En la formulación científica el que formula desaparece en
dicha acción. La ley de la gravedad necesitó que alguien la precipitara pero
una vez formulada, la manzana de Newton pierde toda relevancia. Esa ley
funciona independientemente de ese hecho azaroso. De igual manera la tabla de
multiplicar no tiene sujeto. Hay que ser paranoico para decir “Yo digo que 2 x
2 es igual a 4” Aunque si alguien dijera que 2 x2 es igual a 5 ahí sí
aparecería el sujeto.
Una precaria definición del sujeto podría ser que el mismo
es aquel que intenta diferenciarse. Que irrumpe en la diferencia. También aquí
la definición lacaniana de significante es válida. “El significante es quien
representa a un sujeto ante otro significante” al igual que la fórmula saussureana
“En la lengua no hay más que diferencias sin términos positivos”.
La Humanidad es un conjunto diferencial. Existe un todo en
el que las partes nunca son equiparables. No se podría decir lo mismo de una
especie animal. Las diferencias entre humanos fueron introducidas por lo
simbólico. Debiera quedar claro que quien escribe no intenta dar cuenta en este
razonamiento sobre las diferencias de clase ya que las mismas tienen una razón
conceptual diferenciada. Esto no quiere decir que en las mismas no entre en
juego la circulación del significante, sino que el abordaje de la totalidad es
mucho más complejo que la formulación de herramientas conceptuales propias a
experiencias diversas.
En la estandarización y mecanización de la vida cotidiana el
sujeto va perdiéndose sin poder percibirlo. La razón de no poder ver el eclipse
es tal vez la existencia de un narcisismo cooptado por un principio de
satisfacción sujeto al consumo.
2018/02/24
Distopías en la pantalla- Apocalipsis y después
Una mirada sobre las películas y series
que ponen en el futuro la tendencia a la descomposición de lo social que hoy se
desarrolla en el capitalismo tardío. Un disparador para pensar y actuar a
contrapelo.
Hoy tanto en el cine como en las series
televisivas existe un género bastante difundido. Aunque algunos
especialistas lo encuadren como parte de la ciencia ficción hay que precisar
que se trata de una temática particular bastante precisa que, aunque no se aparte
de la sci fi, cuenta con particularidades comunes y específicas. Se
trata de todas esas producciones con escenarios distópicos y posapocalípticos.
Si bien puede considerarse como parte de la ficción y la fantasía, algo de todo
eso ya existe en la actualidad de la sociedad o en un futuro próximo es
realmente factible que suceda. Es lo que se desprende luego de una mirada
atenta del género.
De todas maneras es válido precisar que “distopía” y
“posapocalípsis” no quieren decir lo mismo aunque vayan integrados en las
recientes producciones cinematográficas. La palabra distopía fue añadida
recientemente en el Diccionario de la RAE (Real Academia Española) gracias al
aporte de José María Merino académico español y ganador del Premio Nacional de
Narrativa 2013 de España, quien había definido a dicho término como “representación
imaginaria de una sociedad futura con características negativas que son las
causantes de alienación moral”.
De todas formas la distopía es uno de esos
ingredientes importantes del género ciencia ficción en la literatura
principalmente de lengua inglesa desde mediados del siglo que pasó. Basta sólo
nombrar una obra como Fahrenheit 451 de Ray Bradbury,
publicada en 1953. Un autor paradigmático de ese género fue James G. Ballard,
quien en sus cuentos y novelas nos mostraba una sociedad futura decadente y corrompida
con escenarios de una modernidad devastada en la que las relaciones entre
humanos pasaban a ser de manipulación y dominio. En El hombre del piso
99 (1962) JG Ballard cuenta como Forbis llega todos los días hasta el
último piso del rascacielos y se ve imposibilitado de acceder a la terraza
debido a alguna inhibición que en verdad es una contra orden pos
hipnótica realizada por un siquiatra para impedir que se realice una primera
orden también hecha por otro médico de la misma especialidad mediante el mismo
procedimiento. Forbis no es más que un tipejo que deambula por las estaciones
de subte y los bares de la ciudad sujeto a la doble manipulación de dos
profesionales que compiten por la titularidad de un servicio de psiquiatría.
En Bilenio (1962) debido al crecimiento desmedido de la
población todos los habitantes se ven compelidos a vivir en lugares cada vez
más reducidos. El personaje Ward habita en un cubículo de cuatro metros
cuadrados y medio empotrado debajo de una escalera. Se aclara en el relato que
dicho lugar se excedía en medio metro cuadrado a lo establecido en las normas
legales para ser habitado por una sola persona, pero los carpinteros
aprovecharon para esa construcción del espacio que dejaba el hueco de una
chimenea que estaba en desuso. La distopía implica una proyección a futuro de
lo social en la que se exacerban rasgos negativos actuales o surgen otros a
partir de cosas ya existentes.
En tal sentido se puede afirmar que la
distopía goza de un tinte materialista del que la utopía carece. Metrópolis(1927)
de Fritz Lang iría ser en el aún cine mudo la primera gran obra del género
mientras que Un mundo feliz (1932) de Aldous Huxley y 1984 (1949)
de George Orwell representarían lo más notorio en la literatura.
Lo posapocalíptico o la ruptura de lo social
Aseguraba
Jean Baudrillard que la productibilidad de la catástrofe es la catástrofe
misma. No es necesario en tal sentido accionar todo el armamento nuclear y
táctico emplazado en diferentes sitios del planeta para que la catástrofe sea
posible. El hecho de encontrase ya desplegado en actitud amenazante e
intimidatoria es la catástrofe misma. En 1914 Sigmund Freud en su texto sobre
el Narcisismo decía que las fantasías del Weltuntergang, del fin
del Mundo eran producidas por la retracción de la libido al Yo munida esta
operación a una recolección de relatos bíblicos, literarios, proféticos y
poéticos. Desde hace algunas décadas se podría afirmar que la profecía del fin
del mundo fue más allá de las fantasías para convertirse en realidad. La
producción de energía nuclear, la instalación de armamentos tácticos, los
basureros atómicos, la miseria reificada en el seno de un capitalismo
estructuralmente en crisis que produce una cada vez más amplia marginación y
enajenación de las amplias mayorías, un social cada vez más fragmentario, la
lúdica genética, la polución ambiental, los desastres ecológicos, las economías
sumergidas; ya representan una catástrofe que lentamente va desmoronando al
mundo.
Posapocalipsis,
un mundo humanamente devastado.
En el género posapocalíptico se
desarrollan escenas en territorios devastados por alguna catástrofe mientras
que los sobrevivientes ya no forman parte de una sociedad integrada, se ha roto
cualquier contrato social. Si se conserva como lazo algo de lo ya conocido eso
es la tribu. Si bien las producciones cinematográficas -especialmente en los
EEUU- en muchos de los casos tuvieron como referencia al atentado del 11-S a
las Torres Gemelas se podría decir que el acontecimiento mismo ya estaba
esbozado en Hollywood. La primera gran producción en la que se hace referencia
a la destrucción de lo social es la saga Mad Max que se
iniciara en 1979. En ella asistimos a la desintegración de la sociedad a partir
de las crisis energéticas.
La cartografía del desierto
Un lugar común en las escenificaciones
posapocalípticas es la existencia de lugares que no son de nadie. Ya no es ni
el espacio público ni el privado sino el sitio de nadie o en todo caso
considerado de nadie y que por ende se convierte en lugar de posible apropiación.
En The Bad Batch (2016) dirigida por la prometedora cineasta
estadounidense de origen iraní Ana Lily Amirpour, puede verse a la joven
Arlen adentrarse en el desierto hasta ser emboscada y trasladada hasta un sitio
en el que le amputarían una de sus bellas piernas para convertirla en alimento.
En el desierto se pierde la dirección. A pesar del andar no se va a ninguna
parte aunque se convierta en el lugar del atraco. Lo otro del desierto son las
ruinas de las grandes ciudades y determinados lugares convertidos en ciudadelas
a pesar de su precariedad. En el film de Amirpour el pequeño poblado dentro del
desierto tiene como murallas grandes filas de contenedores. Por dentro un
profeta distribuye droga entre sus feligreses para que la consuman antes de
iniciarse una ceremonia y luego les habla de la felicidad subido en un
improvisado escenario. El desierto es el lugar en donde diferentes hordas
humanas se enfrentan entre sí para saquear a sus adversarios ya sea para
robar combustible o cualquier otro elemento para la subsistencia.
Lazos
sociales destruidos, exterminio, tribalización.
Un elemento curioso en las diferentes producciones
tanto del cine como la TV es la existencia de otras especies que aunque tengan
forma humana no son considerados como tal. Los zombis, los elfos y una variedad
de humanoides vendrían a ser la metáfora precisa del incremento exponencial del
racismo en las actuales sociedades.
Muchos tal vez identificados con el pensamiento de
Marx podrían llegar a decir que los planteamientos distópicos son parte de
fantasías contrarrevolucionarias. Existe una cierta tradición inspirada en un
optimismo desmedido que supuso el derrumbe espontáneo del capitalismo y la llegada
inexorable del socialismo. “Toda la trayectoria de desarrollo del modo de
producción capitalista de producción y de la lucha de clases en la sociedad
burguesa conduce inevitablemente al cambio revolucionario del capitalismo por
el socialismo” reza el Manual de Economía de la URSS. Aunque repetida a rabiar
la frase de Rosa Luxemburgo tal vez no fue demasiado entendida. En el célebre
informe Junius de 1916 ella señalaba que si no se producía la llegada del
socialismo vendría la barbarie. El destino no es inexorable sino contingente.
Ante la ruptura de lo social en los escenarios
distópicos es factible encontrar alternativas micropolíticas. Pequeños grupos
que habiendo encontrado un lugar cerca de algún río emprenden una granja
colectiva. Ya no existe en esas coordenadas ningún sujeto social que pueda
aspirar a la totalidad.
La tendencia a la descomposición de lo
social es seguramente la tendencia natural y espontánea que hoy se desarrolla
en el capitalismo tardío. Para impedirlo hay que pensar y actuar a contrapelo.
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