El matema
marxista D-M-D es mucho más complejo. El
empresariado “exitoso” necesita indefectiblemente del Estado. Necesita una
Justicia a su medida, las fuerzas de seguridad a su medida, todas las
regulaciones estatales a su medida. Funcionarios corrompibles para que les otorguen
sus privilegios. Una tarea gigante sería hacer el inventario completo sin
olvidar que también necesitaron del Estado para que les pague su propia deuda
privada. Esto no es “lo nuevo”. Esto es más viejo que Matusalén.
Además de ser una libreta en la que uno guarda diferentes ideas, este blog sirve como archivo de las diferentes notas publicadas en diversos medios gráficos y digitales.
2017/06/16
2017/05/29
2 tipos
La escena muestra 2
tipos. Dos tipos sin mujeres. Dos tipos que siempre van juntos. Dos tipos que
no son homosexuales. Dos tipos que aunque vayan siempre juntos no parece que
fueran grandes amigos. Más bien compañeros en la desdicha. Más bien compañeros
de una mezquina alegría. Más bien estereotipos de un único modelo que en la
realidad se muestra solo.
Los 2 tipos son
grandes personajes, como Laurel y Hardy.
Estos 2 tipos los muestra muy bien Roman
Polanski en 2 cortos previos a sus grandes producciones. En 1958 con Dwaj ludzie z szafa (2 hombres y un armario)
y en 1963 con Ssaki (Mamíferos).
Se
nota que los 2 tipos no son adinerados. Son más bien pobres pero dignos.
Mientras ellos van se pueden ver las más grandes inmundicias del mundo
perpetradas por otros. También son blancos de esas inmundicias.
En
la realidad no es fácil encontrar a estos 2 tipos, pero creo que muchos los
llevamos incorporados.
Ellos viven en 1.
Ellos viven en 1.
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Cine,
Cultura,
sentido común
2017/05/22
Encuadrar el reclamo de los docentes
(para La Tecl@ Eñe)
El reclamo de los docentes debiera permitirnos -además de adherir
a su justa lucha- extraer conclusiones básicas acerca de la realidad argentina
actual, no solamente en lo referido a la situación económica y social sino
también a detectar cómo los principales medios toman un dato de la realidad
para introducirlo en el sentido común imperante. Vale aclarar que la
manipulación se hace efectiva cuando existe de antemano un interlocutor
predispuesto a ello.
Se insiste en que la Educación es un derecho y que no es justo
dejar a los chicos privados de clase. También en que el nivel educativo es
deficitario y que los docentes no están preparados para hacer frente a dicha
tarea. Lo que no se dice es que el principal reclamo es salarial y que está
referido a una paupérrima situación económica en la que la inflación se
incrementa distanciándose del sueldo de los docentes. Si la Educación pública es
mala y los docentes no están preparados para ella, hay que decir que el
problema atañe a quien tiene la responsabilidad de planificar la Educación y no
endilgarles el problema a los empleados. Estos últimos ya están conchabados y
hay que respetar los contratos. Seguramente hay que hacer nuevos planes de
Educación y formar docentes para ello pero mientras tanto hay que dar
respuestas efectivas a lo existente.
Una pregunta interesante que muchos hacen es: ¿A partir de cuándo
se empezó a deteriorar el nivel educativo? La mayoría de las respuestas apuntan
a que esto comenzó hace ya un extenso tiempo pero sin dar demasiadas
precisiones. Todos señalan que sin Educación no hay futuro y que la misma es un
ordenador fundamental. Sin dudas, pero se debiera admitir que la Educación es
importantísima siempre y en tanto la sociedad en su conjunto haga de la
producción su principal fuente de riquezas. La Educación históricamente siempre
fue un complemento indispensable del desarrollo de la fuerza de trabajo y no al
revés. Poseer Educación no es la condición de alcanzar un trabajo digno. Este
último es propiciado por un desarrollo de la estructura productiva. Ninguna
sociedad prepara a los sujetos para actividades imposibles. La Educación
pública comenzó a deteriorarse fundamentalmente en los ’90 cuando en la
Argentina fuera desmantelada la estructura productiva nacional. Suponer que en
un país en donde existe un nivel acentuado de desempleo, de deterioro
productivo, de precariedad e incremento de la informalidad, resulta posible que
alguien pueda triunfar mediante la Educación es hacer apología de una
meritocracia que premia al que triunfa de manera inescrupulosa en la
competencia feroz entre pares. Una apología del ya conocido “Sálvese quien
pueda”.
En la Argentina, al igual que en el resto de las naciones
suramericanas, si no se transforma la matriz productiva, si no se sale de un
modelo en el que se privilegia la exportación de commodities para dar pie a un
desarrollo de la industria, la Educación pública sólo sirve como núcleo de
contención y no como herramienta para la formación de nuevas fuerzas
productivas.
Mientras tanto el reclamo de los trabajadores que se hacen cargo
de la formación de los niños de este país -tal como este país es y no cómo
podría imaginárselo- es completamente genuino. El salario de los docentes hoy
no se corresponde con lo que vale la reproducción de la vida de los argentinos.
Es demasiado insuficiente. Los responsables de ello lo son también de hacer una
Educación pública acorde a las necesidades nacionales.
Berisso, 13 de marzo de 2017
El mainstream político y la grieta entre lo político y lo social
Lo que hoy se conoce como democracia en muchos casos no deja de
ser un acuerdo que los diferentes países realizan con el poder corporativo. La
institucionalidad política de esta forma cada vez se escinde más de la sociedad
en su conjunto generando así una apatía considerable.
Por
Osvaldo Drozd*
(para La Tecl@ Eñe)
Lo
que hoy se conoce como democracia, lejos de ser un régimen que se construye a
partir de las necesidades nacionales, es un modelo internacional sujeto a
reglamentaciones multilaterales. El país que suscribe al régimen democrático
existente no deja de aceptar la intromisión internacional en sus propios
fueros. No resulta casual que las principales economías emergentes (China,
Rusia) hayan tenido un desarrollo considerable no acatando la regla. No se
trata por lo contrario de promover regímenes autoritarios sino de poner en
marcha democracias acordes a las necesidades de un determinado pueblo- nación.
De todas maneras hay que decir que el tomar partido por determinado régimen no
deja de ser un aspecto subordinado a la política que se intente llevar adelante.
Las diferentes reformas constitucionales realizadas por las naciones
bolivarianas lograron poner en pie regímenes políticos de mayor participación
popular y pudieron acotar el poder de fuego de las corporaciones judicial y
mediática. Estas dos últimas son hoy las principales armas de las clases
dominantes en el seno de las democracias existentes. Se considera democrático
respetar sus autonomías.
En
lo político los actuales regímenes democráticos no dejan de ser un equivalente
a lo que es el endeudamiento público para la economía. Son disciplinadores
externos.
A
partir del fin de las dictaduras en Latinoamérica se comenzó a hablar de
democracias restringidas o tuteladas. Llama poderosamente la atención que
habiendo transcurrido más de tres décadas ya no se las caracterice de esa
forma. Fundamentalmente no lo hacen las fuerzas que se dicen progresistas o de
izquierda. Mucho más aún cuando en un país como la Argentina el régimen actual
se fundamenta en una reforma constitucional como la del ’94 que fuera realizada
de manera acorde al consenso de Washington. En los hechos los procesos
bolivarianos cuestionaron en su práctica lo restringido de las democracias
precedentes.
La
democracia global occidental como concepto práctico político tiene un
desarrollo propio que tiene lugar de forma independiente a las realidades
nacionales. Este desarrollo propio se realiza incluso al margen del desarrollo
particular de cualquier democracia nacional. La eficacia de los golpes blandos
y de las distintas destituciones presidenciales sólo es válida si a la vez
logra incidir en otros países en los cuales esos movimientos no se realizaron.
Desde Honduras a Brasil, pasando por la destitución de Fernando Lugo en
Paraguay, la derecha regional fue carcomiendo los principales cimientos de una
integración regional creciente. En tal sentido el ejemplo de Paraguay
resulta aleccionador al respecto. Tras la destitución del presidente Lugo, el
Mercosur dejó de reconocer a ese país como miembro del organismo, pero tuvo que
aceptar su regreso cuando fuera elegido un nuevo presidente, quedando de alguna
forma impune el golpe institucional.
Si
la política en otros tiempos representaba la intervención de determinados
sectores de la sociedad, las actuales democracias se sostienen en un proceso de
escisión permanente de las cúpulas dirigenciales con el conjunto de la
sociedad. Ya no es una clase social o una alianza de ellas quienes practican la
política sino una parte escindida que no necesita de bases. En tal sentido las
formulaciones clásicas sobre el partido político van perdiendo vigencia. Hablar
de columna vertebral por ejemplo va perdiendo cada vez más asidero. El general
Perón sostenía que el partido era la herramienta electoral del movimiento. Hoy
sobrevive sólo la herramienta. La posibilidad concreta de que determinados
sectores sociales puedan participar de la acción político institucional se
vuelve bastante restringida. El financiamiento y toda la burocracia propia de
los sistemas electorales no permiten más que la participación escueta de
determinadas fuerzas populares. Las estructuras electorales más aceitadas,
incluso las de la izquierda, generan burocracias vitalicias. Esto siempre fue
un condicionamiento concreto para diferentes actores sociales que se conocen
genéricamente como izquierda social. Incluso eso mismo sucede en partidos de
raigambre popular como puede ser el peronismo. No resulta fácil para ciertos
dirigentes poder plasmar listas y deben en muchos casos encolumnarse detrás de
ciertos empresarios que recién llegan a la política. Eso es bastante común en
territorio bonaerense. Si bien hay sectores militantes que logran la
participación en la agenda electoral sin arriar ninguna bandera ni negociar
protagonismos, esto no es lo más característico. Para personas con poca tradición
militante esto representa de entrada un obstáculo que ni siquiera se animan a
sortear. En estas condiciones la llegada de nuevos integrantes a las distintas
fuerzas políticas resulta bastante inaccesible. Está el que se mete y obedece
pero esperando su retribución. De esta forma la actividad política se convierte
en algo muy poco atractivo para los diferentes sectores populares que en todo
caso prefieren militar en alguna organización social o mantenerse en la
indiferencia.
Que
el actual sistema político condene a las grandes masas populares a la inacción,
no significa que no existan posibilidades de hacer política. La principal
cuestión es saber cuál es el escenario propicio para ello.
Retornando
a la definición inicial de que la democracia global occidental es un proceso
que escinde sociedad de Establishment político, habría que precisar que esto no
responde a una tendencia natural de los lazos sociales, sino a una precisa
orientación estratégica que implica evitar la irrupción de las masas en el escenario
político.
Berisso, 13 de
enero de 2017
*Periodista
2017/05/17
En Berisso no hay pararrayos
Durante la última tormenta, cayeron 2 rayos en plena zona urbana de Berisso. En diciembre también había caído otro a metros de donde cayeron los últimos dos. Además de los diferentes artefactos eléctricos quemados por el siniestro, celebramos que no haya que lamentar pérdidas humanas o viviendas. Lo que no se puede es dejar pasar el hecho de que varios pararrayos ubicados en la zona hayan dejado de funcionar. Por ejemplo uno ubicado en una escuela (la 6) ya no posee el diamante que atrae al rayo. Otro ubicado en el ex sanatorio de la Carne, hoy facultad de paramédicas de la UNLP dejó de estar. Según dicen la zona quedaría imantada y sería un blanco propicio en nuevas tormentas eléctricas. Con un grupo de vecinos comenzamos a juntar firmas para que el Intendente de Cambiemos se haga cargo de uno de los tantos desastres de una ciudad cada vez más desprotegida.
2017/04/06
Perlas del #6A
Piden que se respete
el derecho de los que no quieren hacer Paro, lo que no piden es que se respete
el derecho de los que sí quieren parar. Me dijeron hoy “No puedo parar porque
no tengo sindicato. Si paro me echan”.
No necesitamos que nos
digan qué cosa es la Justicia argentina. Pero cuando ella determina algo justo
como es la Paritaria Nacional Docente, el periodista de TN pregunta si ese juez
está alineado a alguna ideología política. Un cachivache.
Ya da un poco de
vergüenza ajena, ver y escuchar a periodistas defendiendo al gobierno con más
tesón que los funcionarios mismos. Enfrentan a políticos opositores y a
sindicalistas con un fanatismo insospechado. ¿Periodismo militante lo llamaban?
Yo diría periodismo mercenario o que aspira –haciendo méritos- a ser contratado
para esos fines.
2017/04/05
Sobre el sujeto- Marxismo y/o psicoanálisis
Por Osvaldo Drozd
(para La Tecl@ Eñe)
Lo que sigue es un escrito que está
pensando en algunas ideas expresadas por el psicoanalista Jorge Alemán en una entrevista publicada recientemente por La
Tecl@ Eñe, pero por sobre todo intenta auto
responder a quien esto escribe por posiciones sostenidas hace más de tres
décadas, tras descubrir a Freud y Lacan –en los albores del retorno de la
democracia-, acarreando con un maoísmo adquirido en los años setenta.
En la historia humana siempre
existieron las revueltas sociales y con ellas la irrupción de sujetos que
trastocaron las ideologías dominantes. En sociedades en donde prima lo desigual
esto resulta inevitable y teniendo en cuenta que hasta hoy no existen formaciones
sociales igualitarias ello no se detendrá. Siempre habrá conflictos y voces
libertarias. Lo que puede variar son las intensidades, las proporciones. Lo que
habría que precisar es que la existencia de sujetos transformadores no puede
estar supeditada a imperativos éticos o morales. Ellos son resultado de las
tensiones estructurales de su tiempo. Presuponer lo primero es conservar cierto
sedimento religioso.
En Sobre el concepto de la
historia Walter Benjamin decía que “Existe un acuerdo secreto entre
las generaciones pasadas y la nuestra. Y como a cada generación que vivió antes
que nosotros, nos ha sido dada una débil fuerza mesiánica sobre la que el
pasado exige derechos. No se debe despachar esta exigencia a la ligera. Algo
sabe de ello el materialismo histórico”. Benjamin se refería a este acuerdo
señalando que en el pasado histórico siempre se anuda un índice temporal que es
remitido a la salvación. Ya que en ese pasado habitarían todos esos hechos con
los que se construye la idea de felicidad.
Convengamos en que la gran revolución
teórica realizada por Carlos Marx promediando el SXIX, fue el haberle dado un
marco científico y riguroso, a las diferentes expresiones contestatarias de la
larga historia humana. El genio de Marx fue ponerle límite a las ensoñaciones
utópicas. Consistió principalmente en darle una racionalidad comprobable a las
diferentes revueltas. Es por ello que bien vale recordar que el marxismo no es
otra cosa que una “guía para la acción”. Una guía extremadamente rigurosa. De igual
forma, contrario a las diversas experiencias ideológicas y hermenéuticas, fue
Sigmund Freud quien construyó una ciencia de la interpretación. No de la
interpretación del Universo y el alineamiento del Cosmos, sino de la
deconstrucción de todos esos fragmentos residuales que el sujeto humano enuncia
sin saber que lo hace.
Si desde diferentes sectores que son
partidarios del materialismo histórico y dialéctico alguna vez se dijo que lo
de Freud no era más que una refundación contemporánea de la metafísica y el
idealismo, habría que saber que esos mismos detractores son los que
señalaron eso sin tener en cuenta el nacimiento de una nueva disciplina
científica como es la lingüística. Fue Ferdinand de Saussure quien con el
concepto material de significante pudo permitir que inscribamos una gran
cantidad de material que cierto materialismo deshecha sin poder explicar por
otro lado de dónde proviene un delirio o un lapsus. Mucho menos dar cuenta de
la poesía y por ende suponer que la superestructura social no es más que una
ilusión que surge del reflejo espontáneo de las relaciones de producción. Fue
Jaques Lacan quien utilizando el concepto lingüístico de significante pudo
modelar la experiencia freudiana y darle un inusitado marco conceptual. Todo lo
que Freud pudo concebir a partir de los sueños, los lapsus, los chistes, el
olvido, pudo ser encuadrado a partir del enunciado que dice: “El
inconsciente está estructurado como un lenguaje”.
Un psicoanalista trabaja con palabras.
No resulta ocioso recordar que para Lacan el cuerpo se inscribe en el registro
de lo imaginario. De un imaginario sólo factible de incluir en el discurso
psicoanalítico. Para un científico de la lucha de clases, no es posible señalar
lo mismo. Psicoanálisis y marxismo no pueden ser concebidos como una unión de
conjuntos, sino tal vez, como una ocasional intersección. Desde ese punto
lejano ambas disciplinas pueden decir bastante sobre la otra.
Concretamente hay que señalar que el
psicoanálisis aborda a un sujeto que para el marxismo está determinado en
última instancia por lo económico y que en la experiencia freudiana eso quizá
se traduzca como satisfacción de las pulsiones, como lust y unlust. Lo que
Lacan llamó el goce. Si el psicoanálisis aborda a un sujeto que es determinado
por un significante que lo representa ante otro símil hay que decir que en el
marxismo se trata del sujeto y también del objeto. Ubicado este último no en un
lugar imposible sino en uno a transformar. Un lugar que debe conocerse, como
señalaba Gramsci, con “la precisión de las ciencias naturales”,
ya que es la estructura económica la que determinará en última instancia las
posibilidades que se dirimen en la superestructura. Sin la existencia objetiva
de la clase obrera y la incipiente industria, el marxismo no hubiera existido.
No se trata de una afirmación dogmática sino de un cuestionamiento a diversas
posiciones revisionistas que reniegan de las “condiciones objetivas”. Sin ellas
el marxismo pierde toda su originalidad y se retrotrae a posiciones
subjetivistas y voluntaristas propias del socialismo utópico. Para que no se
malentienda lo dicho no se trata de negar el rol de la subjetividad en la
estructura social sino del intento de ubicarla en su lugar correspondiente.
En la carta que Friedrich Engels le
enviara a Ernst Bloch en septiembre de 1890 se podía leer que: “....Según la
concepción materialista de la historia, el factor que en última
instancia determina la historia es la producción y la reproducción de
la vida real. Ni Marx ni yo hemos afirmado nunca más que esto. Si alguien lo
tergiversa diciendo que el factor económico es el único determinante,
convertirá aquella tesis en una frase vacua, abstracta, absurda. La situación
económica es la base, pero los diversos factores de la superestructura que
sobre ella se levanta -las formas políticas de la lucha de clases y sus
resultados, las Constituciones que, después de ganada una batalla, redacta la
clase triunfante, etc., las formas jurídicas, e incluso los reflejos de todas
estas luchas reales en el cerebro de los participantes, las teorías políticas,
jurídicas, filosóficas, las ideas religiosas y el desarrollo ulterior de éstas
hasta convertirlas en un sistema de dogmas- ejercen también su influencia sobre
el curso de las luchas históricas y determinan, predominantemente en muchos
casos, su forma. Es un juego mutuo de acciones y reacciones entre
todos estos factores, en el que, a través de toda la muchedumbre infinita de
casualidades (es decir, de cosas y acaecimientos cuya trabazón interna es tan
remota o tan difícil de probar, que podemos considerarla como inexistente, no
hacer caso de ella), acaba siempre imponiéndose como necesidad el movimiento
económico. De otro modo, aplicar la teoría a una época histórica cualquiera
sería más fácil que resolver una simple ecuación de primer grado”. Agregaba
Engels que: “Somos nosotros mismos quienes hacemos nuestra historia, pero la
hacemos, en primer lugar con arreglo a premisas y condiciones muy concretas.
Entre ellas, son las económicas las que deciden en última instancia. Pero
también desempeñan su papel, aunque no sea decisivo, las condiciones políticas,
y hasta la tradición, que merodea como un duende en las cabezas de los
hombres”.
En Los conceptos elementales
del materialismo histórico, Marta Harnecker señalaba que “Las clases
sociales no son los sujetos creadores de las estructuras sociales. Son, por el
contrario, como dice Marx, los ‘portadores’ (Träger) de determinadas
estructuras, los actores de un drama que no han construido”.
La marxista chilena discípula de Louis
Althusser, recordaba en ese escrito que: “En primer lugar, debemos advertir que
la palabra alemana Träger tiene en español (y en francés) dos significados muy
diferentes: “soporte” y “portador”. El primer término (soporte) indica la idea
de sostener, de ser la base de algo, de servir de apoyo a algo y en este
sentido la utiliza Marx cuando afirma que ‘las condiciones materiales son los
soportes (Träger) de las relaciones sociales’, agregando luego que “El segundo
término (portador) significa, por el contrario, tomar sobre sí, llevar consigo,
y en este sentido lo utiliza Marx cuando afirma que ‘el capitalista
sólo es el capital personificado’, que ‘sólo funciona en el
proceso de producción como portador (Träger) del capital’”. Y remata
Harnecker señalando que “Al afirmar el marxismo que las clases son los
portadores de determinadas estructuras está rechazando toda concepción
voluntarista acerca de las clases sociales”.
Para darle cierta exhaustividad a este
escrito bien vale otra referencia bibliográfica necesaria. Walter Benjamin
señalaba en el texto ya citado Sobre el Concepto de la historia:
“La lucha de clases, que no puede escapársele de vista a un historiador educado
en Marx, es una lucha por las cosas ásperas y materiales sin las que no existen
las finas y espirituales. A pesar de ello estas últimas están presentes en la
lucha de clases de otra manera a como nos representaríamos un botín que le cabe
en suerte al vencedor” agregando luego que en la lucha de clases ellas están
vivas “como confianza, como coraje, como humor, como astucia, como denuedo, y
actúan retroactivamente en la lejanía de los tiempos. Acaban por poner en
cuestión toda nueva victoria que logren los que dominan. Igual que flores que
tornan al sol su corola, así se empeña lo que ha sido, por virtud de un secreto
heliotropismo, en volverse hacia el sol que se levanta en el cielo de la
historia. El materialista histórico tiene que entender esta modificación, la
más imperceptible de todas”.
La derrota
En la entrevista citada a Jorge Alemán
que fuera publicada por este sitio, Alemán nos recuerda bien que “la palabra
Revolución ha perdido su eficacia simbólica” y que “no disponemos de entrada de
un sujeto histórico ya constituido y que sea operativo”.
Durante las largas campañas realizadas
por el imperio Romano para anexar territorios, un general imperial tras
derrotar a un pequeño reino del norte de África, se acercó al rey depuesto y
con su espada le trazó en la arena alrededor de sus pies una circunferencia que
lo dejaba adentro. No le estaba permitido al monarca derrotado poder salir de
los límites de la figura geométrica. Si lo intentaba moriría inmediatamente.
Conservemos este relato como metáfora.
Tras el colapso de la Unión Soviética y
todo el conglomerado de naciones afines, el derrumbamiento del Muro de Berlín y
el supuesto triunfo del relato capitalista, la Revolución pasó a ser una joya
de coleccionistas de antigüedades. Si en los años 70 uno podía sorprenderse
cualquier mañana con la noticia de una nueva revolución, a partir de los 90 se
imponía un rígido sistema en el que la Revolución se convertía en un
significante forcluido de lo simbólico. Era el triunfo de la
democracia liberal. Los sectores populares y los obreros del mundo quedaban enmarcados
en una circunferencia que no podían transgredir. Las razones de esta derrota no
eran nada más que simbólicas, representaban una derrota material y objetiva.
Para ser más precisos: en la Argentina, durante el gobierno de Carlos Menem la
cifra de desempleo llegaría a poco más del 24 % de la PEA (Población
Económicamente Activa) cuando pocos años antes las cifras podían coincidir con
el escaso margen con el que se puede considerar que una formación social cuenta
con Pleno Empleo. La derrota de la clase obrera comenzó a ser objetiva.
Con ello la estructura social se transformaba sustancialmente.
El planteo revolucionario que habían
hecho Marx y Engels en el Manifiesto Comunista tenía como
soporte la existencia de un proletariado objetivamente enfrentado a la
burguesía de ese tiempo. Esta última había construido así su propio
sepulturero. Si bien hoy el modo de producción capitalista sigue siendo el
principal componente de las formaciones sociales concretas, hay que ver que las
mismas son agrietadas, extremadamente desiguales, carentes de homogeneidad y
donde también pueden vislumbrarse embriones de modos de producción emergentes a
partir del crecimiento de las denominadas economías sumergidas (narcotráfico,
trata, esclavización, etc.) y del desplazamiento creciente del capital
industrial por el especulativo. En ese nuevo escenario no desaparece el
proletariado pero sus capacidades objetivas de ruptura ya no son iguales. No es
lo mismo un cinturón urbano en el que crecen asentamientos de desplazados que
los viejos cordones industriales en donde germinaban formas insurreccionales.
Con la llegada del neoliberalismo hace
casi ya tres décadas, quedamos sujetos y enmarcados en una forma de hacer
política que no admite salirse de la circunferencia referida anteriormente.
Pensar la transformación social preso del paradigma dominante implica saber los
condicionamientos concretos para que en un proceso social se pueda derrumbarlos
y construir lo nuevo.
En tal sentido vale como ejemplo
concreto la experiencia que se está llevando adelante en Bolivia y que ellos
llaman el proceso de cambio. Bien señalaba el vicepresidente Álvaro García
Linera que ese proceso había comenzado con la Guerra del Agua en el 2000, se
incrementó con poderosas lucha populares como la Guerra del Gas en 2003 y
llevarían a que en 2005 se impusiera Evo Morales en las elecciones
presidenciales como candidato del Movimiento al Socialismo. García Linera habla
de diferentes fases del proceso de cambio, a saber, la gran movilización para
la reforma de la constitución por un lado, y de vital importancia, la gran
respuesta del pueblo en 2008 para derrotar a los sectores golpistas. La
verdadera democracia no debe considerarse como algo ya establecido sino como el
largo proceso de marchas y contramarchas hacia un mundo mejor.
Berisso, 3 de abril de 2017
2017/03/11
La Pobreza de Macri
Hasta cuando habla de la pobreza estructural Macri se refiere a ello en términos de competencias individuales. "Los argentinos en situación de pobreza son los primeros que necesitan una oportunidad". El derecho se transforma en una simple oportunidad. “Como gobierno tenemos que estar cerca de todos aquellos que necesitan progresar”. Queda claro que para este gobierno el mejorar la situación económica es en primer lugar una responsabilidad individual. Al progreso lo miden de forma particular y sectorial. Como buenos burgueses.
2017/03/05
Frigerio y el Correo
En relación a lo acontecido con el Correo el ministro Rogelio Frigerio señalaba a Clarín que “Ahí faltó entender que este es un país que fue gobernado por muchos años por funcionarios que no hacían de la decencia y la honorabilidad una cuestión fundamental”. Lo que le faltaría señalar es que este país nunca antes había sido gobernado por alguien perteneciente a una familia que siempre hizo pingues negocios con el Estado. Justamente quizá a través de esos funcionarios a los que él alude.
2017/03/04
Sobre el paro docente
Se insiste con
que los chicos no pueden perder días de clase que, eso atenta contra su futuro
que, tienen el derecho a la Educación. Lo que no dicen es que la misma es
responsabilidad del Estado no de los docentes. Dicen a su vez que la Educación
en la Argentina es mala. Nadie lo discute aunque bien sabemos que no es una
empresa autogestionada por sus trabajadores para endilgarles el problema. Y
cuando ya no tienen que decir cargan todas sus baterías contra Baradel como si
los docentes fueran títeres manipulados por él. No dicen nada sobre los otros
gremios que son parte del paro e incluso tampoco nada sobre la incidencia de la
izquierda en Suteba. Queda bien claro que una de las principales políticas del
macrismo es atentar contra los trabajadores organizados. Los sindicatos podrán
tener direcciones cuestionables pero hoy son la única herramienta contra el
autoritarismo patronal.
2017/02/28
La otra realidad
Cuando se viaja
en tren, subterráneo, colectivo o se está en cualquier espacio público es
posible ver que la mayoría de las personas lejos de estar en el lugar donde
están, se las ve imbuidas en la pantalla de su celular. En una primera
aproximación uno podría suponer que la mayoría están siendo en un lugar ajeno
al que en ese instante habitan. Objetivamente es así. Están compartiendo un
lugar real con gente extraña, desconocida pero se están comunicando con personas
ubicadas en un sitio alejado. Refuerzan sus lazos con lo conocido. El narcisismo
supera a lo social. Un primer obstáculo para la acción política.
2017/02/24
La "teta del Estado"
Hoy se escucha decir que se terminó eso de “vivir de la teta del Estado” haciendo referencia a empleados públicos, piqueteros, consumidores beneficiarios de los subsidios a las empresas, y un largo etc. Lo paradójico de la cosa es que los que lo dicen siempre vivieron de la teta del Estado, ya sea porque sus empresas eran adjudicatarias de las principales licitaciones, beneficiarios de que el Estado les haya pagado su deuda privada, beneficiarios de una Justicia que siempre los protegió de sus ilícitos y que hoy cuentan con todo una esfera pública al servicio de sus propios curros y también un largo etc. No hay que olvidar que el Estado es siempre una maquinaria al servicio de una clase.
2017/02/02
Sobre la elecciones de 2017
Se insiste demasiado con la polarización. Si en unas elecciones de medio término el electorado reprueba al gobierno se supone que votará a su contrincante. Desde el oficialismo sabiendo eso dicen que antes de votar al pasado le extenderán un nuevo cheque en blanco. Lo que nadie dice es que si la polarización falla, se impondrá un aluvión de votos a nadie. Si las elecciones de este año tienen algún antecedente conocido me parece que son las legislativas de 2001, con una gestión bochornosa y una oposición fragmentada. No faltarán desde diferentes posiciones políticas los que salgan a defender la gobernabilidad y los votos positivos.
La gobernabilidad es responsabilidad del gobierno.
La gobernabilidad es responsabilidad del gobierno.
2017/01/30
Lo "nuevo" es el fascismo sistémico
Los del Pro dicen ser “lo nuevo”. Lo que hace del pasado pisado, lo que no puede ver más que el presente, lo que reniega de las posiciones políticas tradicionales o demasiado ideológicas y que, lo único que le interesa es el futuro inmediato. Pero cuando abren la boca como lo hizo Gómez Centurión les brota el pasado más nefasto de la Argentina, la más sistémica ideología reaccionaria, el más sistematizado dogma fascista.
2017/01/23
La URSS, el Eje y Occidente
De joven uno aprendió que el eje nazifascista representaba
lo más avanzado de la reacción mundial y que más que dirimir las internas del
capitalismo imperialista lo del eje apuntaba a destruir a la URSS como lo más
avanzado de la revolución mundial. Más allá de la gloriosa batalla de
Stalingrado, hoy cabría preguntarse si los soviéticos en verdad no tendrían que
haberse aliado al eje y derrotar a EEUU y al Reino Unido. Convengamos que en el
Tercer Mundo la política exterior soviética fue desastrosa, con la excepción de
China en donde se pudo romper con esa postura. El triunfo de la Revolución
china comienza derrotando a Japón, aliado de Occidente.
2017/01/07
Algunas cuestiones sobre el marxismo
El marxismo como ciencia de las transformaciones sociales,
sólo pudo emerger en un determinado tiempo de la lucha de clases. Se produjo a
partir de un novedoso desarrollo de las fuerzas productivas, de la
concentración capitalista y del discurso de la ciencia. Las luchas de clases no
siempre pueden hacer nacer una teoría científica, deben existir determinadas
condiciones específicas para que ello suceda. El desarrollo teórico conceptual
viene a ser como la superestructura propia de una realidad material que ya tiene
su despliegue independientemente del conocimiento que se tenga de ella.
En la conformación de una determinada realidad, siempre
existen algunos factores que son más predominantes que el resto. La percepción
de esos factores tal vez no sea el problema, se presentan casi siempre a los
ojos de todos. La cuestión de importancia es la caracterización correcta de
ellos y por ende su proyección estratégica dentro de los límites propios de una
experiencia que se desarrolla en los atolladeros bien precisos de una realidad
material compleja pero sujeta a determinados condicionamientos estructurales de
las cuales no se puede prescindir.
Si bien Marx alcanza a constituir una teoría científica
sobre el modo de producción capitalista principalmente desarrollada en una obra
como El Capital, no hay que dejar de lado que sus principales preocupaciones
surgieron a partir de la lucha obrera de su tiempo. A diferencia de los
socialistas utópicos Marx logra encuadrar a la lucha de clases dentro de una
estructura que la sobredetermina. Más allá de cualquier cálculo voluntarista lo
que hace es mostrar los límites de la ensoñación utópica.
Hoy no deja de decirse que la obra de Marx les sirve a los
capitalistas. Lo que hay que precisar es que Marx y Engels desarrollaron su
teoría no desde un lugar neutral sino desde el lugar proletario de la lucha de
clases. Suponer que el marxismo puede servirle a los capitalistas no deja de
ser un sueño capitalista y de los no capitalistas que creen en un hombre en
abstracto. Un sueño que se tomó el trabajo de reconvertir esa obra en algo
asimilable. No hay dudas de que la burguesía toma elementos del marxismo. Todo
lo que se conoce como contrainsurgencia debe saber sobre marxismo, pero creer
que el marxismo en su totalidad les pueda servir es suponer que la burguesía como
clase acepte su propia muerte en beneficio de la humanidad en su conjunto.
2016/12/15
La soledad al cuadrado
Bitter Moon (1992) es una de las más importantes producciones del director polaco Roman Polanski. Allí Oscar (Peter Coyote) forma pareja con la hermosa Mimi (Emmanuelle Seigner).
La relación de ser increíblemente maravillosa, con el tiempo, se fue convirtiendo en algo sumamente tortuoso, sin dejar de mantenerse una ligazón extremadamente fuerte. Tanto que ninguno de los dos podía prescindir del otro. En un momento Oscar dice: “Me sentía como rata en una trampa. Fuera, la gente se divertía, bailaba, hacía el amor. París palpitaba con sus ritmos frenéticos”. Habla en verdad como si a pesar de la extenuante relación estuviera completamente en soledad y sin posibilidad de nada. La frase muy bien la podría decir un impotente prisionero. Lo interesante es que logra decir algo que sucede corrientemente y nadie se anima a verbalizar tan fácilmente. Decían Sabina y Páez “Dormir contigo es estar solo dos veces, es la soledad al cuadrado…”
La relación de ser increíblemente maravillosa, con el tiempo, se fue convirtiendo en algo sumamente tortuoso, sin dejar de mantenerse una ligazón extremadamente fuerte. Tanto que ninguno de los dos podía prescindir del otro. En un momento Oscar dice: “Me sentía como rata en una trampa. Fuera, la gente se divertía, bailaba, hacía el amor. París palpitaba con sus ritmos frenéticos”. Habla en verdad como si a pesar de la extenuante relación estuviera completamente en soledad y sin posibilidad de nada. La frase muy bien la podría decir un impotente prisionero. Lo interesante es que logra decir algo que sucede corrientemente y nadie se anima a verbalizar tan fácilmente. Decían Sabina y Páez “Dormir contigo es estar solo dos veces, es la soledad al cuadrado…”
2016/11/26
El lugar de la política
El planteamiento de una alternativa popular hoy no resultaría
eficaz sin la repolitización de las grandes mayorías. Todo indicaría que los
procesos políticos por arriba tocaron su fin.
Por Osvaldo Drozd*
(para La Tecl@ Eñe)
Hoy en la Argentina la cuestión política se problematiza.
Convengamos que enunciar el significante “política” puede abrirse a diversas
significaciones. La más extendida en el sentido común es la que se acerca al
escepticismo y la apatía. Viene a ser la contracara de lo que los grandes
medios de comunicación muestran como lo político. El bombardeo sobre la
corrupción aleja a los sectores populares del interés por participar, los
sumerge como espectadores pasivos de algo muy lejano a sus propias realidades.
El macrismo no se propone acumular fuerzas. A pesar del manejo del aparato
estatal no se percibe un crecimiento de fuerza propia considerable. Pareciera
que dicha falencia intentara suplirla con el crecimiento de la despolitización
e incluso con la propaganda negativa sobre el activismo y la militancia.
Los actos presidenciales no son más que puestas en escena en donde
no existen seguidores partidarios. Se lee en los comentarios de los medios
digitales que los supuestos adherentes al macrismo no van a los actos porque
tienen que trabajar, no como “los vagos que van por el chori y el tetra” y
porque les ponen micros.
Convengamos que la cultura militante hoy no está tan extendida y
que el ciudadano de a pie conoce poco sobre ello y que por ende cree en el argumento
que esbozan los propagandistas oficiales. Es la explicación más fácil. Esto
genera un cierto aislamiento de los diferentes actores populares. Por otra
parte la escena de la política institucional hoy se encuentra completamente
escindida de la cotidianeidad popular. La representación se volvió sustituismo
y gran parte de los representados en indiferentes. Sin que se produzca una
repolitización de las masas populares resulta poco probable la posibilidad de
una sociedad más justa. Hoy la construcción de una alternativa supone
incorporar las diferentes demandas sociales a partir de sus mismos interesados.
Lo que hoy ya no es posible es una revolución desde arriba. Tocó su techo e
incluso hizo crisis.
En una muy apreciable obra llamada De eso
no se habla. Organización y lucha en el lugar de trabajo (2002), el Taller de Estudios
Laborales (TEL) sostenía que el sindicalismo argentino está estructurado
principalmente en la lucha y la negociación salarial, descuidando las
reivindicaciones propias del puesto de trabajo, expresando que es justamente
ahí donde el sindicato no llega. “El lugar de trabajo sigue siendo la primera
línea de choque y la última de resistencia. Allí nace la necesidad de luchar y
se moldea en buena parte la identidad de clase. En ese conflicto, a veces
larvado y otras abierto, que se libra todos los días en el lugar de trabajo, se
templa y reconstruye el poder de los trabajadores”. El modelo esbozado por el
TEL permite diseñar políticas de base en otros ámbitos que no son los estrictamente
laborales. De igual manera se podría plantear que hay lugares de lo social a
los que la política no llega. Que el sindicato, el partido o el movimiento no
lleguen a determinados lugares, implica que esos lugares quedan vacíos y si
esas instancias no llegan significa también que en ese punto no existen fuerzas
orgánicas. Porque los diferentes sectores se organizan en relación a sus
propias problemáticas. Repolitizar a las masas populares implica abordar todos
los problemas que aquejan a dichos sectores desarrollando organización en la
base y que la misma se convierta en un interlocutor válido que ocupe el lugar
que hoy tiene la desprotección y la orfandad. El problema del transporte
público, de los servicios, de la seguridad, de la vivienda, de la basura, del
espacio público e incluso de la gestión del trabajo y la cultura debieran ser
razón suficiente para el encuentro y la organización social. No es posible
revertir la relación de fuerza adversa sin esa construcción, y cualquier
organización política identificada con los trabajadores y el pueblo que se
desentienda de esas labores está condenada al fracaso.
Berisso- 23 de noviembre de 2016
*Periodista
2016/11/14
La crisis de la teoría
Marx no desarrolló su teoría revolucionaria ocupándose nada
más que de sus propias ocurrencias. De forma bastante interesante Lenin en su
texto Carlos Marx (1914) afirmaba que la gran labor del genio de Tréveris fue dar
una lucha teórica visceral contra todas las tendencias socialistas no
científicas, no proletarias. Una lucha que se producía en el seno del
movimiento obrero de la 1ra Internacional y que por ende concernía a una razón
bien práctica y política, la conducción del movimiento. La crítica supone una
lucha despiadada de ideas que tienden a deconstruir la posición del otro, pero
nunca produciendo la descalificación arbitraria. Es necesario argumentar. Lo
que hoy llamamos democracia está bastante lejano a eso, se parece más a los
artilugios de los viejos sofistas y a ganar a partir de cualquier vil estratagema.
Por eso la crisis de la teoría.
2016/11/07
Inseguridad y fragmentación del pueblo. La fractura social
El
desarrollo de diferentes modalidades delictivas hoy va constituyendo un pequeño
modo de producción que permanentemente rompe lazos sociales y solidaridades,
afectando principalmente a los sectores populares.
Por Osvaldo Drozd*
(para La Tecl@ Eñe)
En una
nota publicada con anterioridad en La Tecl@ Eñe quien escribe reseñaba de qué
forma la inseguridad se fue transformando en uno de los flancos débiles de los
gobiernos kirchneristas (2003- 2015). No tanto por no poder impedirla de manera
eficaz, sino principalmente por minimizarla y permitir que los grandes medios
corporativos se la endilguen permanentemente y las diversas expresiones de la
oposición política se permitieran aparecer como los paladines de cómo
resolverla. Los que más conocen sobre el tema siempre supieron que los planteos
de las derechas lejos de poder dar atisbos de resolución a esta problemática
son por lo contrario capaces de naturalizarla a pesar de la demagogia punitiva.
El gobierno de Mauricio Macri en casi un año de gestión lejos de haber
propuesto soluciones, hizo que el problema se agrande aunque ya los medios no
responsabilicen directamente a la gestión. Hoy la inseguridad es mayor pero el
problema es de los delincuentes parecieran decir los diferentes medios.
Pareciera
que para la agenda del progresismo o de las izquierdas hablar sobre la
inseguridad es incurrir en un pecado capital. La inseguridad es culpa de la
pobreza y condenarla es estigmatizar a los que menos tienen se escucha decir.
Eso lleva a pensar que las bandas delictivas son el producto espontáneo del
surgimiento de la pobreza. Lo que se piensa habitualmente es que los pibes de
las villas se juntan en una esquina para drogarse y luego salen a robar. Se
cree así que el delito es producto de una espontaneidad perversa que hoy habita
nuestra sociedad, mientras que nadie es capaz de advertir que para el
desarrollo de la criminalidad debe existir organización, y que en ésta están
implicados muchos que nada tienen que ver ni con la pobreza ni con la villa. En
todo caso son actores que usufructúan e instrumentalizan a sectores juveniles
vulnerables.
El
problema de la seguridad en verdad atañe a una realidad social, a una
configuración del tejido social sobre la cual es posible llevar adelante desde
arriba políticas de ajuste o por el contrario se constituye en un obstáculo
para profundizar políticas inclusivas.
El
desarrollo de diferentes modalidades delictivas hoy va constituyendo un pequeño
modo de producción que permanentemente rompe lazos sociales y solidaridades, afectando
principalmente a los sectores populares. En muy raras ocasiones el delito
afecta a los miembros de las clases más poderosas, y no pocas veces -cuando eso
sucede- se trata de ajustes de cuenta o mensajes mafiosos.
Allá
por los últimos años de la década del ’90, cuando comenzaron a conformarse los
diferentes movimientos de desocupados, un experimentado militante territorial
de Ensenada le explicaba a quien escribe que, no pocas veces cuando había
interesados en que los trabajos barriales se rompan, lo que hacían era
introducir droga. Eso era un elemento que atomizaba cualquier iniciativa
social, un potente desmovilizador. A su vez comentaba que en los barrios en los
que había mucha pobreza desde el mismo activismo intentaban controlar y
neutralizar a los delincuentes conocidos, porque eso jugaba en contra de la
militancia y del laburo barrial. Tampoco descartaban hacer reuniones con todos
los vecinos en la sociedad de fomento e invitar al comisario para advertirle
que no estaban dispuestos a permitir una zona liberada. La tarea de un
movimiento social en una barriada también es cuidar los intereses del
almacenero, de los pequeños comerciantes y de todos aquellos que trabajando
mejoran sus pertenencias familiares. Suponer que en un barrio precario la mayoría
se droga, roba o se prostituye es la visión que nos quieren imponer desde las
principales usinas del Establishment. Por eso el trabajo sistemático que
hicieron las organizaciones piqueteras en el territorio es algo que no debe
dejar de resaltarse, y principalmente porque lo hicieron a partir de un
sedimento socio cultural ya existente. La existencia de redes delictivas en un
territorio determinado flaco favor le hace a los movimientos sociales, le
entorpecen su actividad e incluso sirven de excusa para estigmatizarlos y
reprimirlos.
Existe
hoy una caracterización muy precaria de las clases sociales existentes que
dificulta ostensiblemente el diagnóstico y por ende la labor política
misma. Se habla demasiado de la “clase media” haciendo de ella un componente
negativo y retrógrado que obstaculiza la labor militante y por otro lado se la
enfrenta a los sectores más empobrecidos de la sociedad. La problemática de la
seguridad pareciera girar imaginariamente en relación a esa contradicción. Los
sectores integrantes de la denominada clase media no dejan de ser en su gran
mayoría sectores populares proclives de ser ganados para el cambio social. Los
trabajadores que tienen un empleo en blanco y gozan de un sindicato, los
profesionales -muchos de ellos proletarizados-, y todo lo que otrora se
denominaba pequeño burguesía son la clase media. Obviamente que en ella hay
sectores reaccionarios de igual modo que entre los más pobres hay sectores
lumpenizados. El gobierno de Cambiemos si bien se puede apoyar en esos sectores,
su componente de clase es bien definida: son esos sectores tradicionales del
poder terrateniente y financiero, los socios civiles de la dictadura. Construir
un bloque de fuerzas que se plantee una alternativa de liberación nacional y
social implica unir a la mayoría de los sectores populares para enfrentar a esa
fracción dominante socia del Imperio.
La
Inseguridad es un elemento que poco aporta a la unidad popular, la fractura, la
corroe. Enfrenta a sectores populares entre sí, genera desconfianzas muy
marcadas, prejuicios biopolíticos y rompe todas las cadenas de solidaridad.
Invita a encerrarse en el propio hogar y alejarse de cualquier actividad
colectiva. En términos maoístas la inseguridad exacerba las contradicciones en
el seno del pueblo. En tal sentido la existencia de ese pequeño modo de
producción delictivo amenaza la existencia de las organizaciones sociales y
políticas y por ende favorece a los que ostentan el poder. Obviamente que no es
sólo un problema argentino, es parte integrante de un capitalismo en
descomposición que decidió acumular riquezas más allá de la plusvalía. Las
fracciones más ricas y poderosas del planeta hoy no viven solamente de la
explotación de los obreros, además acumulan con las economías sumergidas
(trata, narcotráfico, esclavización, etc.) desarrollan guerras, promueven
violencia, saquean riquezas naturales entre muchas otras acciones. El
desarrollo del crimen organizado no puede ser ajeno a esa marea rapaz, es
completamente compatible y funcional.
Hoy una
alternativa progresista o de izquierda debe plantear seriamente el problema de
la inseguridad. Porque es un tema sentido por gran parte de la población y que
puede convertirse en un campo propicio para la lucha ideológica de los sectores
populares contra el sentido común imperante. La existencia de inseguridad le
permite a los sectores dominantes tener mucho más controlado el escenario
social y cualquier atisbo de conflictividad. No resulta novedoso ver la
eficacia de las fuerzas de seguridad en la lucha antidisturbios y la ineficacia
para combatir el delito. Siempre se dirá que ganan poco que no están bien
equipados pero dando palos a los manifestantes o disparando balas de goma eso
no se percibe.
Por
otra parte hay que señalar que desde hace algunos años se viene produciendo en
diferentes partes del mundo, una radicalización creciente de sectores medios de
la sociedad hacia posturas fascistas. Si bien el epicentro de este fenómeno se
da en Europa y los Estados Unidos como reacción a la llegada de inmigrantes,
esto no es ajeno a lo que mayoritariamente piensa gran porcentaje de los
sectores medios argentinos con respecto a la llegada de bolivianos, paraguayos
y otros pueblos suramericanos. Espontáneamente se piensa que vienen a robar o a
traficar drogas, cuando se puede comprobar fehacientemente que vienen a
trabajar de forma mucho más dura que nosotros mismos. En diciembre de 2010
cuando la toma del Parque Indoamericano el por entonces jefe de gobierno
porteño Mauricio Macri dijo por todos los medios que la violencia era a causa
de la “Inmigración descontrolada”. Ese sedimento ideológico está muy presente
en las capas medias al igual que un cierto racismo con respecto a los
habitantes de los barrios precarios. La frase del ministro de Educación Esteban
Bullrich “Esta es la nueva Campaña del Desierto, pero sin espadas con
educación” resultó bastante sugestiva. ¿Quiénes son los indios a conquistar? es
la pregunta que uno se tendría que hacer.
La
inseguridad como pequeño modo de producir corroe el tejido social y lo
predetermina para que se lleven adelante políticas de ajuste. Sobre esa base
objetiva intentar establecer políticas inclusivas o progresistas tiene un
límite determinado, es el que no permite unificar al conjunto de los sectores
populares para enfrentar a su verdadero enemigo. “Piquetes y cacerolas…”
representó un momento muy especial, ya demasiado lejano. Lo que hay que
entender es que el surgimiento del odio al diferente es producido por la
suposición de que ese otro representa una amenaza. Ese odio se produce en una
muy marcada escisión subjetiva. El que piensa que los bolivianos son
narcotraficantes y que debieran ser deportados a su país, también va a la
verdulería y se complace en ser atendido por comerciantes que lo tratan mejor
que sus propios connacionales.
Unir a
los diferentes sectores populares no es tarea fácil, mucho menos hoy, pero de
ello depende que el futuro no sea de barbarie. Que lo sea indudablemente no es
un problema para las clases poderosas. El sistema hoy no combate a la
violencia, la regula para sus propios fines.
Berisso-
1 de noviembre de 2016
*Periodista
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