La pulsión como concepto en trabajo
Epistemología, ideología y variación conceptual en Freud
El abordaje del concepto de pulsión exige, antes que nada, una precisión epistemológica. Como advierte Freud, ninguna ciencia —ni siquiera la más exacta— comienza por conceptos básicos claros y definidos; por el contrario, su punto de partida es la descripción de fenómenos que sólo progresivamente son ordenados y articulados mediante ideas abstractas inicialmente indeterminadas, que operan como convenciones provisorias más que como definiciones cerradas. En este sentido, la pulsión no debe ser entendida como una entidad positiva ni como un dato natural inmediatamente accesible, sino como un operador conceptual en proceso de elaboración, cuya consistencia depende de su capacidad para organizar un campo de fenómenos heterogéneos. Esta perspectiva se vuelve más nítida si se la articula con la tesis de Louis Althusser según la cual una proposición ideológica es falsa en relación con el objeto que enuncia, pero verdadera en tanto síntoma de una realidad distinta a la que se refiere directamente (“Una proposición ideológica es una proposición que, funcionando como síntoma de una realidad distinta de aquélla a la que directamente se refiere, es una proposición falsa por cuanto trata acerca del objeto al que se refiere”, Curso de filosofía para científicos). Del mismo modo, Georges Canguilhem subraya que trabajar un concepto no consiste en depurarlo hasta fijarlo, sino en hacerlo variar: extenderlo, exportarlo fuera de su región de origen, incorporarle excepciones y conferirle progresivamente la función de una forma mediante transformaciones reguladas (“Trabajar un concepto es hacer variar su extensión y su comprensión… en resumen, darle progresivamente, mediante transformaciones reguladas, la función de una forma”, Études d’histoire et de philosophie des sciences). Leída bajo este paraguas, la pulsión freudiana no aparece como una noción oscura a corregir, sino como un concepto necesariamente móvil, cuya verdad no reside en la definición sino en su potencia operatoria para dar cuenta de una torsión real entre cuerpo, lenguaje y satisfacción.

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