2026/01/06

Corte epistemológico y tramo de proceso


La noción de corte epistemológico, tal como la formula Gaston Bachelard, señala con precisión una ruptura real: lo nuevo en el saber no se deriva de lo viejo, sino que reorganiza radicalmente el campo de inteligibilidad. No hay continuidad acumulativa entre una racionalidad y otra; hay salto, discontinuidad, reordenamiento.

La hipótesis que aquí se propone no niega ese corte, pero lo reinscribe. El corte no designa la aparición de un plano separado ni la irrupción de una exterioridad absoluta, sino una reorganización formal interna a un proceso material e histórico continuo. No hay dos órdenes —uno formal y otro material—, sino un solo proceso que, al transformarse, produce ruptura formal y continuidad material simultáneamente.

Puede haber, entonces, una ruptura en las formas de inteligibilidad sin que el proceso que las engendra se interrumpa. Lo que se transforma no es el campo mismo, sino su modo de formalización. El pensamiento rompe con sus formas anteriores sin romper con la historia corporal, perceptiva y técnica que lo hace posible.

Desde esta perspectiva, el corte epistemológico no anula el pasado material ni lo conserva como contenido; lo repliega como condición no tematizada. La ruptura es real en el nivel del saber, pero se produce como una torsión interna del mismo proceso histórico que la sostiene.

Esta distinción resulta decisiva para pensar la emergencia de los procesos cognitivos y del lenguaje. Sin ella, lo nuevo aparece o bien como simple prolongación biológica, o bien como invención milagrosa. Entre ambos extremos, esta hipótesis propone pensar la producción de lo nuevo como ruptura formal sobre continuidad material, no como dualidad de órdenes, sino como dos efectos heterogéneos de una misma dinámica histórica.

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