Culto a la personalidad
Nos acostumbran con
esa pretensión de ser distinto. Es casi una obsesión contemporánea. Que te digan
“Es un distinto”. Terrible paradoja pues nos martillaron en la cabeza de que
nadie es igual al otro y todos repiten “somos todos diferentes”.
Ser más distinto
que los distintos. La hiperrealidad de la distinción es uno de nuestros
principales síntomas actuales. Hiperobsesión.
La jerarquía de
los humanos se mide por su aporte a lo colectivo -aunque no lo tengamos como
observable- por su capacidad de imbricación, de acoplamiento que produce saltos
en lo colectivo.
La jerarquía de
un equipo de fútbol se muestra en su funcionamiento grupal. Los talentos se
acoplan a ese funcionamiento y lo potencian, pero solos nunca podrán. Pero nos
machacan con las individualidades. Vas a ver puntajes individuales, nunca
puntajes de equipo.
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