2012/07/25

Un Estado que incluya la rebelión plebeya


Disculpe el señor 
pero este asunto va de mal en peor. 
Vienen de a millones y 
curiosamente, vienen todos hacia aquí. 
Traté de contenerles pero ya ve, 
han dado con su paradero. 
Estos son los pobres de los que le hablé... 


Joan Manuel Serrat


La historia de la humanidad en trazos generales, no estuvo ni está marcada por atender la resolución de las profundas desigualdades, de escuchar el grito de justicia, sino más bien de amortiguar lo mejor posible a las minorías privilegiadas, dándoles resguardo; permitiendo así su supervivencia y su reproducción ad eternum. Cualquier humanismo siempre resultó más un emblema casi religioso, un maquillaje, una mascarada; que un verdadero estandarte o plataforma para construir una humanidad integrada e igualitaria. Esto último dejémoslo para locos soñadores o idealistas, siempre se dijo, ya que vivir bien es sólo mérito propio. Los exitosos y los pobres existieron siempre, por qué tendría que desaparecer esa distinción, no nos compliquemos más… Algunos nacieron estrellas y la mayoría estrellados.
Pero la lógica expuesta, es imposible sin la existencia del Poder. Es decir de la fuerza, el castigo, la coerción, y por qué no: el exterminio.
El señor feudal se encerraba en su castillo, se protegía él y los suyos bajo impetuosos muros. La rebelión plebeya siempre fue el fantasma fundamental que justificó la paranoia de los poderosos, y por ende todas sus artimañas para prevenirse de ello. La Ley, también fue escrita como una muralla más. Hay que contener. El Estado moderno irrumpió con esas características: penalizar, encarcelar, sojuzgar, no sea cosa que se produzca la irrupción de lo plebeyo.
Hoy es un lugar común hablar de tiempos de cambio, de inicio de nuevos paradigmas, de construir inclusión, pero como en todo proceso histórico siempre hay dos lógicas opuestas que marchan de manera simultánea: una que consolida la inercia, y otra que apunta a las rupturas. Consolidar una línea de acción que se ampare en la última, es prioritaria; sí es verdad que aspiramos a la justicia social, entendida de la forma más extensiva posible.
Pretender un Estado que nos incluya a todos, no es obra de la beneficencia, ni de la buena voluntad; sino el resultado de la lucha y la organización de los que menos tienen para imponer sus condiciones. Sin la lucha obrera, el 17 de octubre del ’45 hubiera sido una simple quimera. Que un Perón alguna vez haya planteado el fifty- fifty, fue porque había un contrapeso. El Estado sólo puede incluir a las mayorías cuando éstas reclaman que tienen que ser parte, y en esto no hay caridad. Lo más parecido a esta última es el clientelismo político y la extorsión.
En la Argentina de hoy para profundizar los cambios es necesario un nuevo Estado, es decir una nueva relación de fuerzas, donde los sectores populares se integren con voz y voto, es decir con poder de decisión.
El que escribe si bien aprueba en términos generales, el trazo grueso de la política que lleva adelante el gobierno nacional, está convencido que es necesario que esto tenga una equivalencia en la base de la sociedad, en los barrios, en los municipios, en los puestos de trabajo, pero sobre todo en una nueva concepción cultural e ideológica, que vaya destronando paulatinamente al individualismo liberal, para construir nuevos valores, y por qué no, un nuevo sujeto: solidario, transformador, lo menos conformista posible.
El conflicto social siempre existe, no hay que acallarlo ni obviarlo, hay que darle rango institucional. No sea cosa que un día digamos “se nos llenó de pobres el recibidor”.

2012/07/22

Desojizar el fútbol


En la actualidad no hace falta resaltar que el Mundo Uno, el capitalismo occidental esté sumergido en una grave crisis debido a las recetas neoliberales. Tanto los EEUU como la Comunidad Europea están pagando seriamente la trampa de apostar por el predominio del capital financiero, pero tampoco hay que ser ilusos y pensar que esto se mueve como una simple catástrofe natural, o como un Apocalipsis enviado por fuerzas extraterrenales. El capitalismo tiene una lógica propia de desarrollo, y ésta es desigual y combinada. Donde existen picos, siempre debe haber pendientes hacia abajo. Es una ley de la economía, propia de un modelo de acumulación donde la plusvalía se encuentra extendida por todo el planeta. El surgimiento de nuevos países emergentes, con crecimientos sostenidos no deja de ser una causa efectiva de las crisis que hoy sufren las naciones europeas. La existencia de los BRICS es una muestra de ello, y por añadidura la incidencia que el gigante sudamericano Brasil comienza a jugar en el desarrollo de organismos como son la Unasur o el MERCOSUR.
El que escribe hace un tiempo atrás, pensaba que si este patrón nuevo de acumulación, se mantuviese, esto debería repercutir inexorablemente en muchas facetas de los países suramericanos, entre ellos el fútbol, principalmente en cuanto a lograr del deporte más popular, un crecimiento que repercuta en las instituciones locales.
España entró en crisis, y la Argentina sortea cada vez mejor los cataclismos globales. Por qué entonces los europeos siguen siendo los que siguen llevándose a los mejores jugadores latinoamericanos, sería una pregunta a considerar, cuando éstos podrían quedarse jugando en el continente.
Pareciera que algo comenzó a cambiar. Brasil hoy parece ponerse a tono con su crecimiento económico. La sexta economía mundial, hoy llegó a ser también la sexta potencia futbolística en referencia a lo que cobran los jugadores que juegan en el Brasileirao. De esta forma figuras como Neymar no necesitan emigrar y pueden seguir jugando en Brasil.
Si se piensa a la industria del fútbol, tal como la presidenta Cristina Fernández de Kirchner propuso en cuanto a la industrialización de la ruralidad, es decir apostando a generar valor en toda la cadena de producción para evitar exportar solamente materia prima o commodities, este esquema también resultaría válido para el deporte pasión de multitudes. En los últimos años vimos emigrar una cantidad muy importante de jugadores juveniles, exportados casi como commodities. También habría que considerar que las instituciones deportivas salvo honrosas excepciones, aún siguen manejándose como en los tiempos grises del neoliberalismo.

2012/07/17

La Ceamse y la basura debajo de la alfombra


Tras el paro de actividades y bloqueo a los predios de rellenos sanitarios, hoy se reanudaría con normalidad la recolección de basura, en la ciudad de Buenos Aires, el Conurbano bonaerense y el Gran La Plata. Así lo dictaminó el Ministerio de Trabajo, estableciendo la conciliación obligatoria para los trabajadores de la Ceamse nucleados en el sindicato AGOEC. De esta forma los predios de González Catán, José León Suárez y Punta Lara volverán a permitir el ingreso de los camiones de basura.
Según el secretario general del AGOEC, el moyanista Jorge Mancini, quien además es diputado provincial por el bloque Lealtad Peronista, los predios están al máximo de sus posibilidades, pero lo que más preocupa a Mancini, es la implementación de un proyecto de ley, que motoriza el Frente para la Victoria bonaerense cuya autoría es de la diputada kirchnerista Cristina Fioramonti, el cual plantea la disolución de la Ceamse, lo cual afectaría a ese sector sindical.
Vecinos de Ensenada, incluidos los integrantes de la gestión municipal ya hace bastante tiempo vienen abogando por el cierre del predio de Punta Lara, y en tal sentido lograron que se comience a construir en ese municipio una planta de reciclado de basura, que beneficiaría a toda la región de la capital provincial. Pero los fondos de la gestión de Daniel Scioli para llevar adelante esa obra capital vienen relativamente demorados.
No quedan dudas que la salida al problema de la basura debe ser resuelto de acuerdo a la normativa que se dio en llamar Basura Cero, que en la ciudad de Buenos Aires fuera sancionada en 2005 pero que la gestión de Mauricio Macri se empecina en cajonear sistemáticamente, enviando sus residuos al conurbano bonaerense.
El debate por la eliminación de los residuos debiera ponerse sobre la mesa, ya que además de resolver conflictos laborales, podría generar una cantidad importante de emprendimientos consustanciados con el saneamiento ambiental y el reciclado, cosa que dignificaría ostensiblemente a  trabajos sumamente precarios como el de los cartoneros, y recolectores de residuos. Sin dudas un problema que debiera ser política de Estado, para no enviar la basura debajo de la alfombra.

2012/07/10

Moyano. Golpe por golpe, puro verso.


Ante la indudable crisis de financiación de la provincia de Buenos Aires, que provocó la reacción de los diferentes gremios estatales, debido al pago en cuatro cuotas del salario anual complementario, la respuesta del por ahora secretario general del CGT Hugo Moyano, resultó paradigmática: “A Scioli le están haciendo un golpe de Estado” afirmando a su vez que “Todo el mundo sabe que la provincia es inviable, desde hace muchos años. Al no ayudar a pagar los salarios, es evidente que están buscando que Scioli se vaya”.
Pese a todo el líder camionero se mostró “solidario con el reclamo de los trabajadores, que reclaman el aguinaldo como corresponde”.
A tono con la nueva modalidad del golpe suave Moyano esbozó toda una teoría conspirativa que se viene desarrollando contra el gobernador bonaerense, con el cual se sacó la foto, días antes de su convocatoria al paro y movilización a Plaza de Mayo.
“Para mí es un golpe de Estado encubierto, y me hago cargo de lo que digo” enfatizó el camionero, aseverando que si Scioli se va el gobierno nacional enviaría “todo el dinero”.
Pero el pez por la boca muere: “las boludeces que dice Aníbal Fernández no pueden sorprender a nadie”. “Ahora cree que un reclamo es un golpe de estado”
Moyano quien pretende desde hace tiempo ser un presidenciable para el 2015, o en todo caso ser una de las patas más poderosas para una plataforma electoral de Daniel Scioli, siempre se presentó como un acérrimo contrincante del neoliberalismo, endilgándole a todos su participación junto al MTA en la resistencia al menemismo, pero pareciera que hoy ese perfil quedó enterrado en el pasado. Profundizar un proyecto político de tipo productivista, o neo desarrollista afectaría sus propios intereses corporativos. El desarrollo de una matriz ferroviaria necesaria para agregar valor a la producción primaria dejaría muchos camiones en el tendal. Hace un tiempo la presidenta ironizaba que si esto sucediera, Moyano iría por los gremios ferroviarios. Todavía los animos no estaban tan caldeados.
También es significativa la posición del camionero con respecto a su apoyo a Scioli, mucho más cuando se intenta ser un paladín contra los ajustes. El proyecto de emergencia económica que intenta girar el gobernador bonaerense, se basa en los dos pilares principales del las políticas neoliberales, a saber: endeudamiento y enajenación de activos públicos.

2012/07/06

Para tener en cuenta


Hasta que la marea no se hizo bastante gruesa, desde muchos lugares, principalmente los medios digitales a través de supuestos comentaristas, se intentó hacer pasar a todo aquel simpatizante del gobierno, como un ñoqui K, como alguien que para verter opiniones recibía un sueldo por hacerlo. Claro, se trataba de mostrar que nadie en su sano juicio podía ser kirchnerista, si no era por dinero.
De a poco eso fue cambiando, ya que los supuestos ñoquis K se multiplicaron por miles en las redes sociales: bloggeros K, twitteros K, etc., etc. Autoconvocados 6-7-8, movilizados por la ley de medios, por el matrimonio igualitario, y otras expresiones comenzaron a mostrar un escenario completamente diferente.
Si bien muchos jóvenes, principalmente, encontraron algún lugar de militancia: en la Cámpora, El Evita, Octubres, etc. Aún hoy existe un sedimento muy importante de lo que llamaría kichnerismo espontáneo, que no tiene cabida en ningún lugar.
Qué hace ese kirchnerista, el que lee Miradas al Sur, Página/12, o Tiempo Argentino, el que ve 6-7-8, Bajada de línea, TVR o Duro de Domar, el que compra libros de Galasso, o J.P. Feinmann, el que se acerca a alguna charla de Ricardo Forster, el que escucha pacientemente los discursos de la presidenta, el que además admira a Evo y a Chávez y se indigna por los golpes en Honduras y Paraguay, el que quiere que Videla se pudra en la cárcel, y que el monopolio se funda. Ese ciudadano K es a la vez el que se pelea en la carnicería o la verdulería, con todo aquel que habla mal de Cristina. Claro pero las ecuaciones a veces no son fáciles, por ahí le retrucan con la actitud de algún gobernador o de los intendentes, a los cuales nunca los oyó ni hablar de John William Cooke, ni hacer comentarios sobre el último libro de Ernesto Laclau, si es que alguna vez los escuchó hablar de algo. Pero más allá de eso, nuestro personaje va a seguir hablando de sintonía fina y de profundizar el modelo.
Contra lo que pareciera, de este perfil hay muchos, y tal vez habría que pensar seriamente como deberían agruparse, que por otro lado es algo que seguramente quisieran y que no encuentran. El año pasado el que escribe escuchó por radio una entrevista a Daniel Filmus, en la cual decía que cada vez que alguien quisiera debatir política, tendría que tener a la unidad básica del barrio como la referencia ineludible. Eso sin dudas falta, entre otras cosas.

2012/07/04

El debate por otra Letra Constitucional


La existencia del movimiento, no garantiza el cambio, ya que las estructuras poseen una entropía propia que les garantiza su reproducción al infinito, pero en el movimiento es posible avizorar elementos de ruptura que prefigurarían un nuevo ordenamiento. De eso se trata en un proceso de transformaciones sociales, políticas, económicas y culturales, de encontrar esos puntos de fuga, para diseñar no solamente una nueva forma, sino encontrar una que se adapte a los nuevos contenidos, y a su vez le de perspectiva en el tiempo. Lo nuevo siempre se abre paso contra la resistencia de los viejos moldes, que aunque estén atrasados temporalmente en cuanto a su validez, se amparan en la Letra.
Una Constitución o Carta Magna, es la principal Ley de Estado, es la que determina la organización del mismo, de sus atribuciones, de sus límites, y a su vez la que establece tanto los derechos como las obligaciones del sujeto de la sociedad.
La Letra Constitucional contiene la totalidad o casi la totalidad de las normas básicas del aspecto relacional de todo el cuerpo social. Siempre hay elementos que permanecen por fuera de lo escrito, pero forman parte de lo consuetudinario, es decir que se asientan principalmente en el sentido común imperante. Lo deseable sería que encuentren el significante que los represente ante Otro. El modelo de constituciones plurinacionales es un ejemplo válido al respecto, donde ciertas minorías, justamente alcanzan a ser incorporadas. Según Esmein, la Letra garantiza la certidumbre jurídica.
La actual Constitución Nacional, reformada en 1994 ya se encuentra desfasada en relación a los nuevos tiempos que viven no sólo nuestro país y nuestro pueblo, sino el continente mismo. Existen hoy, cambios significativos que si no se plasman en un nuevo contrato social, es decir en una nueva Ley de Estado serían factibles de ser reducidos en nombre de una forma que más allá de su caducidad, no reniega de su inercia. Pensar que la Constitución no debiera ser tocada siempre se asienta en el conservadurismo.
Hoy es necesario avanzar hacia una nueva legalidad y una nueva institucionalidad, que fijen un piso desde el cual ya no haya retroceso, y a su vez permita profundizar los cambios.

2012/06/27

Ante el paro de Moyano, Clarín y La Nación ni siquiera a reglamento


La prensa canalla se solidarizó con el sindicalismo empresario, boicoteando la distribución de periódicos.

Hoy por la mañana cuando el que escribe, se acercó acá en Berisso, al puesto de diarios, el vendedor le manifestó que los diarios La Nación y Clarín no habían salido, mientras que Tiempo Argentino, Página 12, Crónica, Diario Popular, BAE, y los locales El Día y El Plata, si estaban en el puesto. Sin saber a ciencia cierta, sí había habido o no, edición de ambos matutinos porteños, el cronista pudo percatar en la versión digital del diario de Mitre, que por motivo del paro de camioneros, La Nación había llegado de forma parcial a sus asiduos lectores, y por esa razón ofrecían gratis la versión impresa en PDF para que puedan bajarla. En el portal del diario de Noble y Magnetto no había ninguna aclaración, por lo que se podía sospechar que no hubiera salido.
Consultadas algunas fuentes relacionadas con la Cooperativa de canillitas de La Plata, éstas le afirmaron a El Tranvía que los dos camiones que traen los diarios capitalinos a la zona de La Plata, Berisso y Ensenada, realizaron normalmente el traslado como todos los días, pero que tanto Clarín, como La Nación, el Cronista Comercial y La Prensa no pudieron ser cargados en planta, por lo que la negligencia no fue parte de la cooperativa que desde hace 50 años se encarga de repartir los diarios en todo el país, sino que los mismos periódicos, no cumplieron como lo hacen rutinariamente.
Cuál es el objetivo de semejante acción, podríamos preguntarnos. Será cierta solidaridad con el paro del sindicalismo empresario, o en todo caso mostrar que estamos al borde del caos. Son conclusiones que habría que desarrollar.
Si bien como empresarios no pararon, ni siquiera llegaron a trabajar a reglamento.

2012/06/25

Otro sindicalismo es necesario


En la Argentina de hoy, a pesar de la paulatina recuperación de la clase trabajadora, luego de emigrar del modelo neoliberal, en dónde la alta desocupación, la flexibilización, la tercerización, etc., fueron la nota saliente; habría que precisar que aún quedan muchas rémoras de aquel tiempo, donde se mantienen altos niveles de trabajo precario, y de relativo desempleo. Pensar que solamente a través de la acción sindical es posible revertir todo esto, es una simple quimera, y por dos razones principales, a saber:
1) Es precisa, la intervención del Estado, para diseñar políticas de crecimiento económico, que vayan a contramano de las políticas neoliberales, que logren producir nuevas fuentes de trabajo, en el marco de una economía que crezca con inclusión social y en un diseño que apunte al desarrollo de la producción, principalmente en áreas de sustitución de importaciones, y de industrialización de toda la cadena de valor, arrancando desde la materia prima. En este sentido es muy importante el anuncio de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner cuando propuso “Industrializar la ruralidad”, o de la ministra Débora Giorgi cuando en igual sentido planteó hacer idéntica operación con la minería.
También es preciso señalar que hay sectores de la economía, es decir fuerzas productivas trastocadas o distorsionadas por las políticas del ajuste, que privilegiaron a determinados sectores en detrimento de otros, principalmente haciendo de los servicios una prioridad ante lo productivo, y que generaron puestos de trabajo que si bien alivian la necesidad de muchos trabajadores, por otro lado perjudican al resto. Un ejemplo muy claro de esto es la destrucción del sistema ferroviario, que hoy sería necesario desarrollar, como el complemento necesario de un proyecto de industrialización de toda la cadena de valor, que arranca en los commodities, y que necesariamente implica desarrollo en su lugar de extracción, lo que beneficiaría gradualmente una distribución racional de la población argentina en todo su territorio.
2) El sindicalismo actual, salvo honrosas excepciones, que no son precisamente lo dominante, aún permanece atado a viejos esquemas de organización de tipo burocrático, y que privilegian antes que los intereses de los trabajadores en su conjunto, la existencia desigual y combinada de la clase, en provecho de intereses estrictamente corporativos, que los benefician para sus privilegios de cúpula. Lo que se dio en llamar sindicalismo empresario. Un ejemplo muy significativo al respecto fue la resistencia del sindicato UATRE conducido por el Momo Venegas, ante la nueva ley del peón rural, cómo también la actitud del gremio ferroviario enviando una patota para defender la tercerización, y que le costó la vida al militante Mariano Ferreyra.

2012/06/18

Hacia el 2015- La verdadera pelea


Cuando se pone el carro delante del caballo, no es por inocencia, sino porque lo que se intenta es que el carro no avance. Los últimos días la gran ofensiva de los medios hegemónicos se centra principalmente en las candidaturas presidenciales para el 2015, donde el gobernador bonaerense Daniel Scioli, se roba todas las fotos.
¿Por qué una persona aspira a un cargo? Y en este caso la presidencia de la Nación. Habría dos respuestas principales y tal vez algunas secundarias. Hoy en la Argentina hay un proceso de transformaciones, sinuoso, contradictorio pero cada vez más definido. Esto alimenta la posibilidad del debate político y la creación de determinadas tácticas para profundizarlo, para convertirlo en estrategia. Institucionalizar el proyecto, expresó la presidenta hace más de un año en el acto de Huracán, mientras otros creen que tal vez ya hubo muchos cambios y hoy habría que retornar a la calma, basta de crispación dirían. Alguien podría aspirar a la presidencia para ser un artífice más del proceso de cambio social iniciado y que no debiera detenerse, o en todo caso proponerse para detenerlo. Los diferentes matices de las dos posiciones no le quitan ser las dos principales. La salida antipolítica o en todo caso de política camuflada sería plantearse porque según las encuestas mide bien. Esta última si es considerada no puede obviar el debate sobre el proyecto. Tal vez para lo recién dicho hiciera falta construir algunos observables políticos que hoy aún no figuran sobre la mesa, y por lo tanto al no estar presentes entorpecen el debate.
Desde este medio, anticipábamos algunos días atrás que desde diferentes sectores enrolados en el kirchnerismo, se intenta iniciar un serio debate acerca de la reforma de la Constitución, precisando que esto no conlleva entre sus principales argumentos la reelección indefinida, sino el de darle continuidad en el tiempo al proceso iniciado en el 2003. La actual, reformada en 1994 llevó la impronta del consenso de Washington, y fue diseñada principalmente para institucionalizar la entrega y la dependencia.
Hoy sin dudas es necesario avanzar hacia un nuevo Estado, logrando que las mayorías populares estén incluidas en un nuevo pacto social, donde las transformaciones no den marcha atrás. Para que esto sea posible es necesario una reforma institucional, que va a tener como principales sujetos de la resistencia a los sectores más poderosos de la economía concentrada, los cuales no van a resignar sus beneficios sin dar pelea. El lobby de las corporaciones, las patronales agropecuarias, los medios hegemónicos, y todo el bloque de poder que si bien hoy no encuentra forma de gobernar a través de servidores funcionales a sus intereses, sería ingenuo pensar, que no tienen proyecto ante lo desperdigado y disparatado de la oposición.
Daniel Scioli planteó que le gustaría ser candidato si la presidenta no impulsa la reforma constitucional, y así también lo afirmaron los principales referentes de la agrupación “La Juan Domingo”. Manifestarse de esa forma o tiene bien en claro los fundamentos de una posible reforma, o cae en el simplismo que los medios intentan instalar: la re- reelección.
Si bien uno no podría afirmar con severidad que el gobernador bonaerense esté jugando ese rol, lo que no caben dudas es que los medios si juegan a eso, de igual forma que algunos integrantes de la oposición como Francisco De Narváez, Pepe Scioli, etc.
Con respecto a las últimas fotos de Scioli con Moyano, o Lavagna, es muy sugestivo lo que afirma el matutino La Nación el día de ayer: “En el gobierno provincial eligen otra interpretación: que las alianzas que Scioli construye hacia 2015 también estarán al servicio de la Presidenta, mucho antes, si la crisis estalla. Lo demostró hace días, cuando convenció al jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, de no dejar plantado al ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo”. Tan profético lo del diario de Mitre como aquel diálogo televisivo entre Mariano Grondona y Hugo Biolcatti. Se sabe el salvador en aquel tiempo era el vicepresidente Julio Cobos.

2012/06/16

La política como arte de hacer negocios


Hay algunos que aún creen y también profesan en los hechos aquel lema de que “la política es el arte de hacer negocios”. Este cronista se lo escuchó decir a un dirigente justicialista de tercera o cuarta línea antes de la crisis del 2001, casi con total impunidad. En los ’90 esta línea de acción era sentido común, y no por nada las mayorías metieron a Bin Laden en el sobre de las legislativas de aquel año, y dos meses después dijeron: “Que se vayan todos”.
Pasó más de una década de todo ello, y si bien a partir de 2003 se reinició un proceso de repolitización, es decir de dejar de sostener que los políticos son todos chorros, y comenzar a comprometerse en la acción militante para transformar la realidad, aún quedan muchas rémoras de todo aquello. La oposición al gobierno salvo honrosas excepciones se ajusta a eso, casi como un plan de acción para conseguir el privilegio económico particular en detrimento del interés general. Pero también hay que tener muy claro que de este lado también quedaron muchos que lo que buscan es lo mismo, aunque digan otra cosa. Claro, estar de este lado significa plantear los cambios necesarios para el bienestar del pueblo. Las empresas también dicen ofrecer lo mejor para los consumidores, pero luego lo que hacen es buscar solamente su propia rentabilidad, sin importarles tanto el valor de lo que venden.
El neoliberalismo en su afán de desvalorizar el rol del Estado proponía su ineficiencia,  transformando al espacio público en un lugar de oferta para que los privados hagan sus inversiones. Una política de seducción para que la economía de mercado funcione. Sin dudas toda una sanata que el tiempo fue demostrando como verdadera falacia, que sólo tenía como objetivo cristalizar una casta política, alejada de las mayorías y con un enriquecimiento cada vez mayor. El lema fue “atraer inversiones” y la política era ser funcionales al lobby de las corporaciones, haciéndoles el juego a cambio de beneficios.
Hoy cuando se plantea profundizar el modelo, o en todo caso el proyecto, de lo que se trata principalmente es de construir un nuevo Estado, una nueva mayoría, otra relación de fuerzas del campo popular, y en este sentido es necesario pasar la escoba de todo la basura que aún queda, de toda una camarilla que más allá de hoy decir acompañar con lealtad, siguen siendo los que siguen sosteniendo de hecho que “la política es el arte de hacer negocios”.
Romper estas negociaciones que el campo nacional y popular aún debe seguir haciendo para garantizar la gobernabilidad, implica un desarrollo importante de fuerza propia trastocando significativamente la actual relación de fuerzas.

2012/06/05

Conocer la historia completa planteó la presidenta


“Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado” Karl Marx- El 18 Brumario de Luís Bonaparte


Ayer la presidenta Cristina Fernández de Kirchner reivindicó en Catamarca la figura de Felipe Varela, otorgándole el grado de General post mortem. Varela fue una figura emblemática de la segunda mitad del S. XIX impugnado por la historiografía liberal, pero también por la revisionista de corte nacionalista y rosista. El caudillo catamarqueño según esta última versión de la historia, fue parte del ejército de Urquiza que venció a Rosas en Caseros, y por lo tanto tildado de traidor. En 1965 se publicó en Buenos Aires un ensayo sumamente original para la época que se denominó Felipe Varela contra el imperialismo británico, el cual fuera escrito por Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Luís Duhalde. Ortega Peña un decenio después fue una de las víctimas de la patota fascista denominada la Triple A, mientras que su compañero fue hasta su deceso este año, el secretario de DDHH de la nación, y uno de los baluartes de la política de enjuiciamiento por crímenes de Lesa Humanidad inaugurada por Néstor Kirchner a partir del año 2003.
En el discurso realizado ayer en la ceremonia de Catamarca, la presidenta expresó que: “A nosotros nos presentaron la historia fragmentada, como que nada tuviera que ver con nada, como si cada cosa no tuviera una causalidad” agregando que debemos conocer “la historia completa para no volver a repetir viejos errores que nos enfrentaron a través de consignas o conceptos culturales que poco tenían que ver con los intereses concretos, económicos y sociales de cada uno de nosotros”
Por otro lado, Cristina desmitificando algunas versiones de la historia agregó: “Porque nos venden la visión edulcorada y la verdad que lo más valioso de esos hombres y mujeres es que no fueron santos ni ángeles, porque cuando uno es santo o ángel, casi tiene la obligación de ser bueno, es imposible no ser bueno, por eso sos santo o ángel.
Lo importante es ser hombres y mujeres de carne y hueso y jugarse la vida por la patria, por los ideales y por las convicciones, con errores y con aciertos, pero jugarse la vida. Eso es, en definitiva, lo que los han hecho diferentes; no eran perfectos, pero dieron su vida por un proyecto colectivo de país y de nación. Y en el caso de Felipe Varela, defendiendo a la patria grande como lo han hecho tantos”.
La historia siempre se escribió desde algún lugar que no es neutral. Hacer la historia lo más aproximadamente posible, implica rastrear en todas las versiones hechas sobre ella, ya sean desde la óptica liberal, revisionista, socialista, nacionalista, etc., privilegiando las diferencias. Más o menos con esas palabras el antropólogo (ya fallecido) Guillermo Magrassi se lo expresaba a quien esto escribe allá por los ’80 durante una entrevista realizada para una publicación alternativa. Establecer una lectura de la historia planteada en esos términos ahonda principalmente en los relatos, tal como planteara W. Benjamín en El Narrador, al hacer mención a Heródoto, aquel célebre historiador griego de la Antigüedad. Establecer el devenir histórico si bien precisa de narraciones y material de archivos, hay que precisar que cuenta con una determinación en última instancia, al decir de Marx que consiste en la estructuración de la economía, y por ende de los sujetos políticos sobredeterminados por ella. Sino fuera así la historia sería solamente producto de la voluntad. Implica por lo tanto pasar de una concepción filosófica o ideológica de la historia, a una concepción científica sobre ella.

2012/05/31

El autoritarismo empresario sobre los usuarios


Al interior de una empresa no existe la democracia, ya que los trabajadores no pueden decidir más que sobre las políticas de producción ya establecidas de manera casi vertical. Esta es una regla del capitalismo que llevaría mucho tiempo y esfuerzo revertir. Pero lo que intentaremos mostrar aquí no es sobre ese autoritarismo, sino sobre el que ejercen las empresas de servicios no ya con sus empleados, sino con los usuarios de sus productos. El autoritarismo empresarial sobre los usuarios comenzó principalmente a partir del momento en que la mayoría de estas empresas dejaron de ser parte de la esfera pública para pasar a la privada. En este sentido la defensa del consumidor es una política correcta que debiera profundizarse, y que además debiera ir en el sentido del control que los mismos usuarios deberían realizar sobre los servicios que ofrecen las empresas a las cuales contratan para obtenerlos. Sin dudas, esto es parte de un incremento potencial del rol del Estado, y dejar paulatinamente las reglas de juego propias del ejercicio antitético de la libre empresa, esa que según esa lógica puede hacer lo que quiera, para incrementar sus ganancias, y despotricar contra la falta de seguridad jurídica, cuando son ellas mismas las que casi siempre actúan en la casi impunidad.
La existencia de monopolios en servicios como la telefonía tanto fija como móvil, banda ancha, televisión por cable, transportes, etc., etc. incrementan el autoritarismo empresario, y debiera por lo tanto establecerse una política de Estado para proteger a los usuarios.
El reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia acerca del controvertido artículo 161 de la Ley de Servicios Audiovisuales, que propone la desinversión monopólica fue frenado por tres años por una cautelar, y esto muestra a las claras que si bien hay un poder corporativo en retroceso, aún falta un camino largo por recorrer.

2012/05/30

Naturaleza e Historia en Marx y Freud


Sigmund Freud en el apartado denominado Una concepción del mundo (Die Weltanschauung) que se encuentra en las Nuevas lecciones de introducción al psicoanálisis de 1931, reconocía de la teoría de Karl Marx, el planteo sobre la determinación económica de la sociedad, haciendo la salvedad de que para él, no se trataba de la única determinación, ya que hay a su vez otros aspectos que inciden sobre los sujetos sociales de forma igualmente efectiva, la cultura por ejemplo. Obviamente que este cuestionamiento es sólo aplicable a un marxismo vulgar y mecanicista. Freud en el mismo texto reconocía su insuficiencia en la lectura del materialismo histórico.
En relación al proceso económico social Freud expresaba no compartir o tal vez no entender aquello de que la historia sea un proceso dialéctico o histórico- natural (naturgeschichtlich), aludiendo que eso de la dialéctica era un resabio de la oscura filosofía hegeliana por la cual el mismo Marx había pasado. 
El problema de Freud en este sentido era confundir a la dialéctica idealista con el método dialéctico del materialismo histórico. “La historia no es un proceso de evolución dialéctica de conceptos”, en esto Freud tenía razón, pero se equivocaba al considerar que Marx concebía lo mismo que Hegel en cuanto a la dialéctica. 
En el Prólogo a la 2da. Edición de El Capital, Marx lo decía con todas las letras, su dialéctica era Hegel patas para arriba, la contradicción es la interrelación de los nexos que al interior del objeto producen su movimiento. A su vez, en La Ideología Alemana, manifestaba que la historia no ocurre en un plano ideal, siendo su fin la autoconciencia, el espíritu del espíritu, sino, que ocurre en el plano puramente material. La dialéctica marxista es la contradicción en el seno de la materia, la unidad de los contrarios., mientras que la dialéctica en Hegel es la negación de la negación, a saber la síntesis entre dos pares antitéticos, donde lo primeramente negado se conserva de forma subvertida.
En relación a lo histórico- natural, Freud expreaba que en el proceso histórico no hay nada que se parezca a una ley natural. Esto es verdad, pero habría que entender que lo enunciado por Marx en cuanto a concebir al desarrollo de las formaciones económico sociales como un proceso histórico natural, se debiera entender como una forma que alude a dos aspectos diferenciados y a la vez simultáneos. En primer lugar a la búsqueda de una ley económica principal, propia a una formación social dada, que posea la rigurosidad de las leyes de las ciencias naturales. Por otro lugar la historia es el proceso por el que el hombre a partir del trabajo transforma a la naturaleza en cultura, los objetos naturales en productos. Afirmaba Marx en La Ideología Alemana: “La naturaleza en el sentido del hombre primitivo, no existe hoy en ningún sitio, excepto en alguna isla coralina de formación reciente”. En definitiva, las leyes de la historia no responden a leyes biológicas (al menos en primera instancia). De hecho la irrupción de la biología como parte del discurso de la ciencia es el resultado de la necesidad histórica de transformar la naturaleza. El sujeto humano como resultado de necesidades en última instancia biológicas no encuentra más que en la estructura social y en la actividad productiva, la resolución a aquellas necesidades que ya no obedecen estrictamente a una ley natural. Esta significación marxista de lo natural como algo más bien perdido (transformado) por la producción de bienes materiales (obviamente determinados en última instancia por la naturaleza) se aproxima sin más a la concepción con la que Freud elaboró su teoría de las pulsiones (das triebes), en tanto distintas del instinto animal.

2012/05/25

25 de Mayo- La Revolución inconclusa


El 25 de Mayo, no fue una fecha al azar. Ese día pero hace 203 años se producía en Charcas, hoy Sucre, la rebelión de Chuquisaca, que fue nada más ni nada menos que el primer grito libertario de la América Indiolatina. Allí uno de sus líderes y redactor de la proclama de la insurrección fue el tucumano Bernardo de Monteagudo, un revolucionario jacobino perteneciente a la Logia Lautaro de la cual también formara parte José de San Martín.
Un año después se proclamaría en el Río de la Plata, la Revolución de Mayo, donde también descollara otro abogado formado en Chuquisaca, Mariano Moreno quien se había formado en las ideas revolucionarias de Jean- Jacques Rousseau.
Ante la crisis que vivía el reino de España, los revolucionarios del Sur no se dejaron seducir por la idea de que el gobierno le sea entregado a la infanta Carlota Joaquina de Borbón, y tanto en 1809 como en 1810, esta fue la plataforma del independientismo.
Como en toda revolución, debe haber tanto una estrategia a seguir, como una dirección efectiva que la lleva adelante sin vacilaciones. Como afirmaba Dantón, una vez iniciada la insurrección se trata de “Audacia, audacia” y no volver atrás, ya que hacerlo significa la derrota. Esto, Moreno lo tenía muy claro, y en esa presunción escribió el Plan revolucionario de Operaciones, que era sin dudas el esquema práctico y político de cómo llevar adelante la revolución sin darles tregua a los restauradores del viejo orden colonial.
1810 fue el despertar de un proceso genuino de emancipación, transformación, y construcción de una Patria libre, que la historia demostró que no tuvo la continuidad necesaria para ser plasmado.
En el Plan de Operaciones Moreno escribía: “El emprendimiento de la obra de nuestra libertad, a la verdad, es tan grande, que por su aspecto tiene una similitud con los palacios de Siam, que con tan magníficas entradas, no presentan en su interior sino edificios bajos y débiles; pero la Providencia que desde lo alto examina la justicia de nuestra causa, la protegerá, sin duda, permitiendo que de los desastres saquemos lecciones las más importantes. Porque aunque algunos años antes de la instalación del nuevo gobierno se pensó, se habló, y se hicieron algunas combinaciones para realizar la obra de nuestra independencia; ¿diremos que fueron medios capaces y suficientes para realizar la obra de la independencia del Sud, pensarlo, hablarlo y prevenirlo? Qué sacrificios hemos hecho, en qué emprendimientos, que sean suficientes para que podamos tributarnos loores perpetuos por la preferencia de la primacía? ¿Qué planos y combinaciones han formado más laboriosas áreas, para evitar que se desplome un edificio que sin pensar en la solidez que debe estribar sus cimientos, queremos levantar con tanta precipitación?
Permítaseme decir aquí, que a veces la casualidad es la madre de los acontecimientos, pues si no se dirige bien una revolución, si el espíritu de intriga y ambición sofoca el espíritu público, entonces vuelve otra vez el estado a caer en la más horrible anarquía. Patria mía, ¡cuántas mutaciones tienes que sufrir!”
A 202 años de la gesta revolucionaria de Mayo, la Patria sigue pidiendo Libertad, y tal vez recién en este tiempo, se pudo interpretar ese grito en toda su intensidad.

2012/05/24

Uribe no te creo nada


“Sos un audaz Uribe” Néstor Kirchner

El desbaratado intento de bomba contra el ex presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez el pasado martes en el Gran Rex de Buenos Aires deja muchas dudas, al menos para quien escribe. Cuando el cronista se entera del fallido atentado, lo primero que intenta es encontrar fuentes que le permitan saber de qué forma se produjeron los indicios que luego terminarían con el encuentro de la caja donde se encontraba un teléfono celular que explotaría cuando el ex presidente neogranadino iría a disertar. Pero ese dato, consistía solamente en que un empleado de limpieza había encontrado la caja de 10 x 15 limpiando el techo, y esto por supuesto resultaba demasiado poco creíble, y mucho más cuando lo que estaba en juego era la ponencia de un ex mandatario que en su país había hecho de los falsos positivos una política de estado.
Una semana antes de lo del Gran Rex se produjo en Colombia un atentado “terrorista” contra el ex ministro uribista Santiago Londoño, y es recomendable leer al respecto una nota que escribió Emiliano Guido para Miradas al Sur el pasado domingo, es decir, dos días antes del fallido atentado en Buenos Aires, de la cual se puede extraer este fragmento: “En ese sentido, hay que preguntarse quién se beneficia, objetivamente, con la situación. Entonces, cabe afirmar que el bombazo que estremeció esta semana a Colombia no debe haber sido activado con la mano izquierda. Más bien, todo lo contrario” Cuando Guido habla de mano izquierda es porque el uribismo pretendía culpar a las FARC del atentado, en una coyuntura donde el actual presidente Juan Manuel Santos cada vez más enfrentado a Uribe intenta iniciar un diálogo de paz con la guerrilla.
Antes de la asunción de Santos al gobierno de Colombia, durante el año 2010, la agencia ANNCOL, tildada por el establishment colombiano de ser parte de la guerrilla, en una nota de opinión este medio diferenciaba al saliente Uribe del próximo mandatario. Mientras Santos es parte de una oligarquía colombiana tradicional, es decir de una casta si se quiere un poco más cultivada, y proclive a la negociación, Uribe pertenece a lo que en el país caribeño se denominan los “paisas”, una nueva oligarquía que se benefició del desplazamiento de campesinos, que logró enriquecerse con eso, y que luego fueran la dirección efectiva del narcoparamilirarismo. Hoy las diferencias entre Santos y Uribe se profundizan, mientras el primero ni bien asumió convocó al ex presidente Néstor Kirchner para mediar en el conflicto con la Venezuela de Hugo Chávez, el segundo quiere ser una referencia obligada de la nueva derecha latinoamericana. Es de destacar que quien sucedió a Kirchner en la titularidad de la UNASUR fue la colombiana María Emma Mejía, proveniente del Polo Democrático Alternativo (PDA) que si bien no es de la misma fuerza que el actual presidente, cuenta con el aval de éste.


2012/05/23

Gobierno y Poder- Una distinción clave



En la entrevista que le realizara Alejandro Fantino, al vicegobernador Gabriel Mariotto, durante el programa televisivo Animales Sueltos se pudo escuchar como pocas veces, un esbozo muy claro de línea política. Si bien hoy es un lugar común enunciar consignas como: “Profundizar el modelo”, “Revalorizar la política”, o “Ir por más”, muy pocas veces existen planteos que apuntan a la construcción de una guía para la acción militante, más allá de saludar las políticas que lleva a cabo el gobierno nacional. Pareciera de esta forma que el rol de la militancia estuviera solamente supeditado a movilizarse por los logros de la gestión, pero sin tener un horizonte claro de cómo seguirla. Tener una línea política, es aún un déficit para las organizaciones de base, y es por esto que las declaraciones de Mariotto llevan consigo una impronta sumamente válida. No voy a transcribir literalmente lo enunciado por el vicegobernador, sino intentar desmenuzar algunos conceptos válidos para la acción política.

Gobierno y poder

Si bien esta es una distinción que cualquier cuadro político conoce, y mucho más los que vienen de viejas militancias, es bueno escuchar la diferencia aplicada a los tiempos que corren. La izquierda peronista de los ’70 enunciaba: “Con los votos al gobierno, con las armas al poder”. Llegar al poder era el imperativo por el cual, había que destruir todo el orden oligárquico e imperialista, para sentar las bases de un nuevo poder, el de los trabajadores y el pueblo para romper definitivamente con la dependencia. La experiencia del ’55 ameritaba la estrategia de asalto al cielo, y el golpe del ’76 demostraría largamente que los poderosos no se rendirían sin resistencia, sino más bien que estaban dispuestos a aniquilar a las fuerzas populares.
La experiencia democrática en el ’83 nació débil, y los gobiernos que se sucedieron sucumbieron al lobby de los poderosos. Radicales y peronistas (vaciados de la doctrina nacional) sucumbieron con la crisis de 2001, donde el pueblo les pidió “Qué se vayan todos”. El kirchnerismo es el emergente social y político de la sociedad argentina que en el 2001 estalló en mil pedazos.
Para Mariotto, Néstor Kirchner vinó a recuperar las banderas del movimiento nacional y popular tal como se concibieron en el lapso comprendido entre el ’45 y el ’55. Se alcanza el gobierno y se lo utiliza como un instrumento para combatir al poder, y si la reacción oligárquica hoy no es como en la segunda mitad del siglo pasado, es porque se está efectuando un afianzamiento de la democracia. El kirchnerismo al igual que el primer peronismo es un frente donde confluyen diferentes opciones políticas, el peronismo es frentista y factor de unidad en la diversidad. El vicegobernador es tajante: no se puede ser peronista sin ser kirchnerista, pero se puede serlo proviniendo de otras matrices ideológicas, como en el peronismo inicial donde confluían laboristas, socialistas, anarquistas, nacionalistas y radicales. Pero lo importante es el proyecto: enfrentar al poder de las corporaciones, ese poder al cual otros gobiernos se sujetaron. El kirchnerismo se concibe como un tipo de gobierno que no deja por fuera las convicciones más profundas de la emancipación nacional y social. El gobierno es de tal forma el instrumento para construir paulatinamente y de forma gradual, la justicia social para las amplias masas populares.
Sin dudas en el medio del enfrentamiento, se encuentra la revalorización del Estado, como palanca clave para el desarrollo autónomo, y esto conlleva un pasaje desde un modelo agroexportador o simplemente de factura de materia prima o commodities, para comenzar a sustituir importaciones e industrializar toda la cadena de producción, tal como la presidenta propuso con el esquema de industrializar la ruralidad.
Hoy la construcción de la fuerza política apta para llevar adelante el proceso, necesariamente debe hacerse desde la confianza, es decir, ir sumando y formando a los cuadros y militantes que no se dejen seducir por los cantos de sirena del poder, y estén dispuestos a luchar hasta las últimas consecuencias, por una patria justa, libre y soberana.

2012/05/12

“Discutamos todo y vayamos para adelante”


El que escribe pretendía hacerlo sobre el surgimiento de la “Juan Domingo” y sobre el tema que ayer los medios se encargaron de meterlo en un amplificador, o sea el cruce entre el vicegobernador Gabriel Mariotto y  funcionarios afines al gobernador Daniel Scioli. Un tema que sin dudas merece la reflexión, pero sin olvidar que los nuevos tiempos exigen debate y no teorías conspirativas. Cómo afirmaba un viejo militante: “Discutamos todo y vayamos para adelante”
Las contradicciones dentro de un proyecto político, debieran ser la palanca para avivar todos los debates pendientes, y no la excusa que posteriormente se podría utilizar para justificar rupturas. La revitalización de la política necesariamente, debe conllevar la ampliación de las representatividad, y para esto es imprescindible que surjan nuevas voces y por ende discusiones que hasta el momento podrían ser considerados tabúes, o intocables. Solamente un estilo de trabajo donde muy pocos deciden el rumbo, aplicándolo como verdad revelada, justifica que no haya debate, y que eso se preste a cualquier suspicacia o sospecha donde se podría pensar que los que así lo hacen priorizan su privilegio personal o corporativo, en lugar de los intereses generales.
El kirchnerismo fue inaugurando paulatinamente una nueva forma de concebir la política, generando debates, que por años se habían perdido o postergado, y justamente por eso fue sumando a una masa crítica muy importante de militancia, entre la que se destaca la gran presencia de jóvenes, como también de muchos viejos activistas, e intelectuales. Esta novedad evidenciada principalmente a partir del conflicto con las patronales agropecuarias, implica un verdadero renacimiento, tras haber sufrido nuestro pueblo las más crítica crisis de representatividad allá por el 2001, cuando se pedía “Que se vayan todos”. Profundizar el rumbo de la democracia, y del modelo de inclusión social y ciudadana, implica superar viejos vicios de la política o del estilo de trabajo, que llevaron a esa crisis.
El intento fuerte que realizan los medios hegemónicos, es retrotraer la actitud de las mayorías hacia la política tal cual era hace poco más de una década, y es por esto que hablan de militantes pagos o en busca de cargos, como si el compromiso y la ideología no existieran, intentando sin dudas tapar el sol con las manos. Lo peor que le podría pasar a este incipiente movimiento, es caer en la lógica que esos medios canallas intentan subsumirlo. 

2012/05/01

Los trabajadores “combatiendo al capital”


La sociedad industrial impone una condición ineluctable, a saber: el que produce, debe estar despojado de los medios con los cuales lo hace. El obrero no puede ser nunca dueño de la maquinaria, sino solamente saber utilizarlas, saber hacer. Esta es la condición para que el propietario de esos medios, pueda vivir sin trabajar, utilizando para sí, la fuerza laboral que compra en las condiciones que casi siempre impone, a través de la ley o de la fuerza. La puja entre capital y trabajo es la constante de la sociedad que emergió en Europa a fines del S. XVIII y que luego se extendió por todo el planeta. La arbitrariedad patronal tiene su fundamento, y es su propia rentabilidad.
Hoy recordamos la gesta heroica de aquellos trabajadores que hace 126 años, peleaban en Chicago por la reducción de la jornada laboral a 8 horas. Sin lucha, la balanza se desajusta, tiende a que las condiciones laborales lleguen a un límite parecido a la esclavitud. Pero la historia demostró que el maniqueísmo patronal es una distopía inviable, ya que la dignidad resiste.


En los hechos, todas las riquezas construidas de la sociedad, son obra de los trabajadores, y ahí radica su fuerza, aunque “combatiendo al capital” sin la existencia de un Tercero, de una “instancia Otra”, la dualidad inevitablemente se transforma en una encerrona trágica. La revuelta obrera tuvo en sus inicios a la asociación como su principal herramienta: el nacimiento de las uniones y los sindicatos, pero esto era incipiente. Luego los partidos, incluidas las internacionales, y en la realidad latinoamericana un elemento completamente original: el Estado.
Toda la etapa neoliberal estuvo signada en nuestro país por la precarización, la flexibilización, el desempleo, la pérdida de conquistas y la mayor burocratización de las organizaciones gremiales, provocando una escisión creciente entre las direcciones y sus bases, muchas de las cuales ni siquiera llegaban al derecho a estar representadas sindicalmente. El desempleo constituyó el núcleo duro de la desarticulación de la fuerza obrera, y el chantaje explícito para disciplinar a los que conservaban un empleo.
Este 1ro de Mayo de 2012, nos encuentra en una situación diferente, con un incremento de la fuerza laboral, con la creación de miles nuevos puestos de trabajo, con la negociación colectiva, con la posibilidad de generar una Argentina industrializada, y si bien esto es el resultado de la resistencia popular, la existencia de un Estado que es capaz de arbitrar la puja distributiva, resulta esencial.

1º de Mayo- Los mártires de Chicago


Hace apenas 126 años. Eran los albores de la revolución industrial en los Estados Unidos, ese momento de la historia cuando el trabajo manual simple era sustituido por la mecanización y la producción en serie, ese tiempo donde los trabajadores, le comenzaban a ofrecer mucho mayores ganancias, a los propietarios de las nuevas fábricas.

El obrero de entonces, el de siempre, el único bien que tenía, que tiene, es su fuerza de trabajo, presta para cambiarla por un salario que el patrón le pueda ofrecer. Por aquel tiempo, los trabajadores vislumbraron que la jornada laboral debiera ser de 8 horas, quedando 8 para el sueño y 8 para el ocio. Para el patrón que el obrero trabajara 24, aunque muera entre las máquinas, le daba mayor rentabilidad, y es por esta razón que la demanda le resultaba intolerable.
El 1 de mayo de 1886 doscientos mil trabajadores iniciaron la huelga general por las 8 horas. La ciudad de Chicago fue el epicentro de la movilización extendiéndose por algunos días más. Allí la fábrica McCormick, de maquinaria agrícola seguía en actividad gracias a la colaboración de los rompehuelgas, y el día 3 una concentración en la puerta de dicha fábrica, provocaría que la policía reprimiera violentamente, produciendo seis muertos y varias decenas de heridos.
Ante este desgraciado hecho, los trabajadores convocaron a un acto el día siguiente en el parque Haymarket Square, logrando el permiso del alcalde quien a su vez iría a estar presente en la jornada prevista. Tras dos horas de acto el jefe de la policía consideró que ya era tiempo suficiente y procedió al desalojo de los casi veinte mil concurrentes. Comenzó la represión, y cuando un explosivo estalló entre los uniformados, perdiendo la vida uno de ellos, esto resultó la mejor excusa para abrir fuego sobre los manifestantes produciendo una cantidad importante de muertos y heridos, para luego decretar el estado de sitio. Los días siguientes, fueron de cacería: allanamientos, detenciones, y pruebas plantadas.
La prensa se sumó a la caza de brujas, y exhortaba a que todos los detenidos extranjeros fueran ajusticiados en la horca. El 21 de junio se inició un fraudulento juicio contra 31 detenidos, que luego se reducirían a ocho, de los cuales tres irían a prisión y cinco sentenciados a muerte. Todos ellos fueron acusados de ser enemigos de la sociedad y del orden establecido.
Desde la óptica de aquella justicia hoy se conmemoraría el “Día de los enemigos de la sociedad y del orden establecido”, pero si esto no es así, es porque la lucha obrera no se detuvo, alcanzando conquistas, mejorando su condición, pero hay que saber que sin la existencia de contrapesos, la esencia de la explotación aún sigue siendo la misma.

2012/04/29

Algunas consideraciones sobre el Estado



“Puesto que no hay lecturas inocentes,
empecemos por confesar de qué lecturas somos culpables"
Louis Althusser

Esto intenta plantear algunas dicotomías en relación a la conceptualización del Estado, y a la fuerza político social necesaria para profundizar las transformaciones que actualmente viven tanto nuestro país como el continente suramericano.
Existe una falaz dicotomía en relación a la interpretación marxista sobre el peronismo, y de igual modo una falsa visión peronista acerca de cómo ver el fenómeno de la lucha de clases. Este malentendido es producto de analizar una sociedad capitalista dependiente en donde los movimientos nacional-populares y los movimientos clasistas obreros tienden a ser visto como contradictorios, y hasta muchas veces enfrentados. Si bien éste es un viejo debate, que data ya de varias décadas, el que escribe considera que debiera actualizarse, ya que la situación actual así lo amerita. No es ocioso recordar, que este tipo de elaboraciones fueron fundantes de lo que se llamó la izquierda peronista. Ya en los primeros años de la década del ’60 John William Cooke, y posteriormente otros dirigentes e intelectuales peronistas, realizaban sus análisis de la realidad argentina a través del conocimiento del materialismo histórico. Gustavo Rearte, Rodolfo Walsh, Envar El Kadri, Carlos Olmedo, o la pléyade de los Cuadernos Pasado y Presente, son algunos de los nombres a destacar.
Desde la concepción materialista de la historia, el Estado es un aparato, un dispositivo de dominio que permite a una clase social oprimir a otra, cristalizando determinadas relaciones de fuerza. Ya que una clase, transformándose en fuerza social a través de un proceso histórico, es capaz de constituirse como Estado, en una secuencia de enfrentamientos y alianzas con otras clases. De tal forma el estado moderno fue en Europa, la cristalización de una ascendente burguesía en detrimento de la vieja sociedad feudal, mientras que el estado proletario de la Rusia del ’17 resultaba del poder de los consejos obreros (soviets) que hasta el momento de la ruptura revolucionaria constituían la base de una dualidad de poder. En ambos casos la identificación del Estado con una determinada clase social es inevitable, y también vale precisar que esas clases estaban “dispuestas” para ejercer el poder.
El problema de muchos marxistas, intentando descifrar la realidad latinoamericana fue el exceso de dogmatismo y también de mecanicismo, tratando de realizar traslaciones automáticas, que de hecho los hicieron caer en desviaciones insalvables, como por ejemplo no entender la naturaleza liberadora de los movimientos nacionales populares, y mucho menos saber que la existencia de los mismos era el resultado de la deserción de la III Internacional en relación al profetizado ascenso de las revueltas del Tercer Mundo, realizado por Lenin en sus últimos días. 
Volviendo al tema del Estado, valdría señalar que éste, en sentido general, es un aparato, expresa una relación de fuerzas y también un equilibrio de éstas. Es peligroso decir como se les puede escuchar a algunos trotskistas, que el Estado peronista resulta una conciliación de clases. La conciliación sólo es posible de acuerdo a una dialéctica idealista, ya que lo que en la historia puede suceder es el equilibrio de fuerzas, el empate hegemónico, el bonapartismo, pero nunca la fusión. Lenin decía que el estado es el resultado de lo irreconciliable de la lucha de clases, y es en ese punto preciso donde tal vez haya que encontrar el aporte de los movimientos nacionales y populares a la teoría marxista de las contradicciones. El Estado nacional del primer peronismo no era precisamente un estado ni burgués ni proletario, sino el resultado de un equilibrio inestable de fuerzas que era necesario abordar correctamente para profundizar aquel modelo de desarrollo nacional autónomo. Si esto no fue posible, ya que los sectores retrógrados de la sociedad retomaron el poder en el ’55 hay que precisar entonces que la conformación del Estado- Nación era prematura, ya que las fuerzas represivas (las fuerzas armadas y de seguridad), partes ineludibles de la maquinaria estatal respondieron a favor de la restauración conservadora y proimperialista. Si bien por aquel entonces existieron las tropas leales a Perón, los tiempos posteriores al golpe demostraron el alineamiento general a la reacción y el descuartizamiento de los sectores peronistas pertenecientes al ejército.
Desde los albores de la nacionalidad argentina, alguien preclaro como Mariano Moreno ya entendía que el Estado era el tipo de organización necesaria para llevar adelante un desarrollo económico sustentable, ante la ausencia de una burguesía revolucionaria capaz de realizar esa tarea.
En un artículo muy interesante del sociólogo platense Julio Godio, denominado Reflexiones iniciales sobre el Partido de Kirchner, este decía: “Perón se planteó a partir de 1944 construir un "partido de Estado", acorde con sus convicciones políticas más profundas. Perón era un militar muy culto. Se había formado intelectualmente dentro de la concepción de la guerra del gran filósofo militar von Clausewitz, que consideraba al arte de la guerra como "la continuación de la política por otros medios". La guerra era inevitable cuando la sociedad veía peligrar al Estado-nación, por agresión externa.
En Clausewitz, la sociedad es la retaguardia organizada del ejército. En las condiciones de crisis del Estado-nación (que provocan, por ejemplo en nuestro país la Revolución de 1943) lo principal era edificar una relación sólida entre el Estado y la sociedad. Este es el punto de partida para entender a Perón. Pero esta reconciliación de la política con la sociedad sólo podía producirse si las instituciones más dinámicas de la sociedad se identificaban con el objetivo del Ejército. Estas instituciones eran para Perón los sindicatos, fuertes por representar a la fuerza laboral organizada en una fase de rápida industrialización y constitución de la sociedad de masas. El país estaba en plena búsqueda de un liderazgo nacionalista fuerte. Perón fue lo suficientemente audaz como para entender que el clausewiano "partido del poder" o "movimiento" que necesitaba incorporar a los sindicatos. En Perón, el verticalismo es necesario para establecer una hegemonía sociopolítica y fortalecer al Estado-Nación”
Visto de esta forma el proyecto peronista era establecer un Estado bisagra, un dispositivo de poder que permitiera avanzar al conjunto de la sociedad en un desarrollo económico autónomo, desplazando a los viejos estamentos de la Argentina agroexportadora, en un modelo agroindustrial sustentable en el tiempo, manteniendo el equilibrio de todas las clase sociales implicadas con dicho desarrollo. El establecimiento de esa nueva institucionalidad, expresada legalmente en la Constitución del ’49 no pudo cerrar el círculo, pero dejó sentadas las bases empíricas de una nueva Argentina, que fundamentalmente se expresó desde la resistencia, conformando un movimiento de masas con vocación liberadora.
Desde el año 2003 nuevamente se presentan las condiciones para que lo que fueran luchas sociales por establecer un país justo y libre, alcancen para darse el trabajo de constituir la fuerza social definitiva para la emancipación social y nacional.