2012/07/04

El debate por otra Letra Constitucional


La existencia del movimiento, no garantiza el cambio, ya que las estructuras poseen una entropía propia que les garantiza su reproducción al infinito, pero en el movimiento es posible avizorar elementos de ruptura que prefigurarían un nuevo ordenamiento. De eso se trata en un proceso de transformaciones sociales, políticas, económicas y culturales, de encontrar esos puntos de fuga, para diseñar no solamente una nueva forma, sino encontrar una que se adapte a los nuevos contenidos, y a su vez le de perspectiva en el tiempo. Lo nuevo siempre se abre paso contra la resistencia de los viejos moldes, que aunque estén atrasados temporalmente en cuanto a su validez, se amparan en la Letra.
Una Constitución o Carta Magna, es la principal Ley de Estado, es la que determina la organización del mismo, de sus atribuciones, de sus límites, y a su vez la que establece tanto los derechos como las obligaciones del sujeto de la sociedad.
La Letra Constitucional contiene la totalidad o casi la totalidad de las normas básicas del aspecto relacional de todo el cuerpo social. Siempre hay elementos que permanecen por fuera de lo escrito, pero forman parte de lo consuetudinario, es decir que se asientan principalmente en el sentido común imperante. Lo deseable sería que encuentren el significante que los represente ante Otro. El modelo de constituciones plurinacionales es un ejemplo válido al respecto, donde ciertas minorías, justamente alcanzan a ser incorporadas. Según Esmein, la Letra garantiza la certidumbre jurídica.
La actual Constitución Nacional, reformada en 1994 ya se encuentra desfasada en relación a los nuevos tiempos que viven no sólo nuestro país y nuestro pueblo, sino el continente mismo. Existen hoy, cambios significativos que si no se plasman en un nuevo contrato social, es decir en una nueva Ley de Estado serían factibles de ser reducidos en nombre de una forma que más allá de su caducidad, no reniega de su inercia. Pensar que la Constitución no debiera ser tocada siempre se asienta en el conservadurismo.
Hoy es necesario avanzar hacia una nueva legalidad y una nueva institucionalidad, que fijen un piso desde el cual ya no haya retroceso, y a su vez permita profundizar los cambios.

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