2026/02/26

El ruido de la cerradura

 El ruido de la cerradura 

Abro la puerta de afuera utilizando la llave y, luego de entrar, la vuelvo a cerrar. Esa acción posee un sonido característico que incluso podría registrarse. 

Estando en una habitación algo alejada de la entrada —pero no tanto como para no escucharlo—, la percepción de ese sonido se vuelve signo: indica que alguien, que también vive en la misma casa, ha entrado o salido. 

Quien inventó la cerradura no inventó ese ruido más que de forma contingente. No se preocupó por definir ni siquiera qué clase de sonido acompañaría el uso de su invento. Sin embargo, el sonido existe y articula un significado preciso. 

El universo auditivo humano está lleno de estos signos involuntarios, a los que sólo prestamos atención en la inmediatez de la acción cotidiana. De todas formas, ellos quedan grabados: engrosan la memoria.

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