Reescribir no es interpretar
Si el síntoma es una escritura en el cuerpo, la palabra analítica no interpreta esa escritura (no la traduce a otro idioma). La reescribe: introduce un trazo nuevo que modifica la organización del flujo. Eso es mucho más concreto que entender. Es como cuando una canción pegadiza se te va de la cabeza no porque entiendas por qué estaba ahí, sino porque cantaste otra canción, o porque alguien dijo algo que cambió el ritmo.
El analista que opera así no está en el lugar del saber (el que entiende lo que el paciente no entiende). Está en el lugar del operador perceptivo: alguien que, porque ha aprendido a escuchar su propio ronroneo, puede situar su palabra en el punto justo donde el flujo del otro necesita un pequeño corte, una repetición, una variación.
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