2016/05/23

Algunas ideas sobre ¿Qué hacer?

Si algo se esperaba de los diferentes gobiernos progresistas de la región, no era por cierto la revolución socialista. Pecan de ingenuos algunos izquierdistas criticando eso,  a esos gobiernos. Lo que si podía esperarse era la posibilidad concreta de romper definitivamente con la dependencia capitalista. La división internacional del trabajo condenó a la región a ser nada más que un exportador calificado de materias primas diversas. Es justamente ese rol el causante del atraso estructural relativo. Las diversas expresiones  “nacional- popular” y progresistas, no sólo en el ciclo que concluye, sino también en ciclos anteriores aprovecharon las crisis del mundo desarrollado sin poder generar condiciones para el tiempo posterior. Hoy nos queda saber si los gobiernos de Bolivia y Ecuador son capaces de revertir esa tendencia a partir de la acumulación realizada en un tiempo favorable.

Plantear un programa alternativo a sabiendas de un ciclo concluido debe tener mucha inventiva, y no puede ser hecho por una persona o una organización, debe incluir diferentes actores sociales e incluso tener propuestas muy concretas para ganar a sectores difíciles como es la denominada “clase media”, que se fue convirtiendo en un actor decisivo por su rol de arbitraje.
Romper con el capitalismo dependiente en la Argentina como en el resto de Latinoamérica es casi lo mismo que plantear el cambio de la matriz productiva. Es un desafío muy grande porque ataca de frente al desarrollo desigual y combinado presente en el planeta.  Un posible gobierno de izquierda debiera atacar los privilegios de los sectores más comprometidos con la dependencia. Justamente el gobierno de Cambiemos lo que hizo fue favorecer a las mineras y exportadoras de materias primas agropecuarias, quitándoles las retenciones. Fuertes retenciones a esos sectores incluso ahogándolos debiera ser una política progresiva.

El surgimiento de un sector muy fuerte de la economía social y autogestiva, debiera ser acompañado fuertemente por el Estado, e incluso lograr que sea en algunos casos el relevo lógico de una burguesía lumpen y deficitaria. La recuperación de empresas por parte de los trabajadores en la Argentina es una muestra palmaria de ello.

Las derechas hicieron de la lucha contra la inseguridad y el narcotráfico, un estandarte para socavar la legitimidad de los gobiernos progresistas. Sabiendo cuáles son los mecanismos y los intereses presentes en esos flagelos, es impensable que la derecha pueda erradicar algo que es parte de sus mismos intereses. Todo lo concerniente a las economías sumergidas (trata, narco, armas, delito) son otras formas de acumulación de capital, complementarias de la acumulación legal. La corrupción generalizada en las fuerzas de seguridad son parte de un problema que no podría resolverse manteniendo fuerzas que organizativamente y culturalmente vienen de los tiempos oscuros de las dictaduras más sangrientas. Las guerras santas promovidas por los EEUU no hacen otra cosa que monopolizar lo que supuestamente combaten. Una verdadera lucha contra la delincuencia organizada no puede ser desarrollada más que por las izquierdas, incluyendo a las organizaciones sociales en el control territorial.  

Una profunda lucha cultural e ideológica contra el más exacerbado consumismo, debe ser otra pata principal. Promover un nuevo sentido común apoyado en filosofías del Buen Vivir, es algo que puede lograr alcanzar a las diferentes clases sociales. El medio ambiente, la alimentación saludable, la actividad física son incluso hoy ítems que convocan más a los sectores medios que al resto de la sociedad.

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