2016/05/19

Tensando la cuerda

Toda sociedad necesita ciertos equilibrios para reproducirse y mantener la distribución de los roles preestablecidos. Cuando ese equilibrio tiende a romperse es cuando la crisis ya está en la gatera. En la Argentina los diferentes sectores populares tienen ciertos hábitos y necesidades adquiridas que no son fáciles quitárselos, mucho más de un plumazo. Louis Althusser en Ideología y Aparatos ideológicos de Estado señalaba que la reproducción de la fuerza de trabajo no solamente está condicionada por el establecimiento de un salario mínimo garantizado “biológico” sino también por las necesidades de un mínimo histórico. Marx citado por Althusser señalaba que: “los obreros ingleses necesitan cerveza y los proletarios franceses, vino”. En toda formación social concreta las diferentes fracciones de clase tienen un cierto kit de necesidades adquiridas que cuando no les es posible satisfacer, se genera el descontento. La demanda capitalista de consumo en tal sentido se vuelve un boomerang. A menos que se suponga que en la sociedad actual ya no se necesita de la fuerza de trabajo, lo dicho anteriormente tiene plena vigencia. Tampoco pueden eludirse el conjunto de sectores sociales que se encuentran en estado de marginación ya sea por el desempleo o el trabajo informal, ya que esos sectores siguen perteneciendo a la sociedad, y cuando no pueden saciar esas necesidades establecidas está comprobado históricamente que reaccionan. Tanto los conocidos saqueos, como el crecimiento de la delincuencia responden a ese fenómeno, ya que la insatisfacción no solamente es canalizada por la protesta social. La existencia de dichos fenómenos sociales, va generando además, insatisfacción en otros sectores de la sociedad que se sienten agredidos por esos flagelos. El reclamo por la inseguridad por ejemplo.

Se puede tensar la cuerda, de hecho el gobierno de Cambiemos lo está haciendo, pero lo que no se puede obviar es la reacción. Todo ajuste siempre fue acompañado de represión, pero para eso los diferentes sectores de la sociedad deben aprobarlo, y nunca fue así si sus necesidades primordiales no son satisfechas. La intención de mostrar un país devastado casi comparable a un territorio que se recupera de una gran crisis o una guerra, sólo le sirve a los más furiosos adeptos del macrismo para justificar el rumbo actual.  

No hay comentarios.: