2014/03/02

Colombia- Todos lanzan mensajes para tranquilizar a sus votantes

Tanto la derecha, en el gobierno y afuera, como la izquierda en sus distintas agrupaciones, tratan de asegurar una parte del electorado que manifiesta serias dudas.
Reforzando la derecha. Germán Vargas Lleras llega a la fórmula
 con Santos para asegurar que no cederán a las FARC.
Este año Colombia enfrenta un año electoral. Como inicio del mismo, el próximo 9 de marzo se desarrollarán las elecciones legislativas en las cuales se elegirán tanto los representantes al Congreso como los que se desempeñarán en el Parlamento Andino, mientras que el 25 de mayo tendrán lugar las presidenciales. Si bien años de este signo marcan una creciente politización de la sociedad, el dato saliente es que según los últimos sondeos de opinión, el voto en blanco se va imponiendo a las diferentes opciones político-partidarias. En este marco el presidente Juan Manuel Santos –que va por su reelección–, el pasado lunes difundió y oficializó quién será el que lo acompañe en la fórmula. La designación recayó en quien fuera su ministro del Interior y también de Vivienda, Germán Vargas Lleras. Es alguien que –según aseguran algunos analistas–, no es un ferviente defensor de las conversaciones de paz que el gobierno viene desarrollando con las FARC, en La Habana. Mientras que Santos hiciera de ellas el argumento principal para lanzarse por un nuevo mandato, las negociaciones vienen algo atrasadas y se cree que hasta después de finalizar la agenda electoral, no se reanudaran plenamente.
Juan Manuel Santos Calderón y Germán Vargas Lleras no sólo comparten haberse iniciado políticamente en el Partido Liberal, ambos además son parte de tradicionales familias de la aristocracia bogotana, contando entre sus antecedentes ser descendientes directos de antiguos presidentes. Eduardo Santos Montejo presidente de Colombia entre 1938 y 1942, fue el tío abuelo del actual mandatario, mientras que Carlos Lleras Restrepo –quien ejerciera la presidencia entre 1966 y 1970– fue el abuelo materno del actual candidato a la vicepresidencia. La tradición liberal santanderista los une.
El gran adversario. La fórmula oficialista ganaría las presidenciales. Les ganaría a las otras opciones, pero sería derrotada por el voto en blanco. Según los últimos sondeos realizados en febrero, se confirma una tendencia que ya viene asentándose desde los últimos meses del año pasado, y es que el sobre vacío se impone al que lleve la boleta de cualquiera de los candidatos. Según un estudio realizado por la firma Cifras & Conceptos, que fuera difundido el miércoles 19, el 30% de los electores se inclinaría por votar en blanco, mientras que el presidente Santos alcanzaría el 26%, dejando muy lejos a su más inmediato perseguidor. El candidato del uribista Centro Democrático Óscar Iván Zuluaga llegaría al 8%. En Colombia el voto en blanco desde 2011 posee un estatus institucional, y tanto es así que se encuentra estipulado que los ciudadanos que lo deseen pueden formar comités para impulsarlo. En el caso de que el sobre vacío llegara a obtener el 50% más uno de los votos, se instruyó constitucionalmente que los comicios deben repetirse pero teniendo los partidos o alianzas electorales que proponer un nuevo candidato. A tres meses de realizarse las elecciones, aún hay cerca de un 20% que son los que dicen el clásico “no sabe-no contesta”. Por ahora un final abierto. Lo significativo de la elección de Vargas Lleras como candidato a vicepresidente, es que en un sondeo realizado el año pasado, se señalaba que sí éste hubiera sido el candidato presidencial en lugar de Santos, hubiese llegado al 29 %, por encima de las preferencias sobre la reelección del actual mandatario, aunque el voto en blanco hubiera sido mayor.
Vargas Lleras quien es parte del partido Cambio Radical, que fuera parte en su momento de la coalición que apoyara al ex presidente Álvaro Uribe, en 2010 cuando asumió Santos fue nombrado como ministro del Interior, cargo que dejaría en 2012 para desempeñarse hasta mayo del año pasado como titular del Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio, habiendo estado al frente de la implementación del programa anual de las cien mil casas gratis para los colombianos con menos recursos. En mayo del año pasado dejó los cargos públicos para pasar a dirigir la Fundación Buen Gobierno, un think tank que acompaña la reelección de Santos. “Cumple como pocos colombianos los requisitos y el principal para este cargo que establece que tenga todas las capacidades, tiene la experiencia y así lo ha demostrado en su vida pública” dijo Santos el lunes durante el anuncio, agregando que “hemos cultivado una sincera amistad basada en la lealtad y honestidad y esas virtudes son cada vez más escasas en la política”, aseguró.
De todas formas, algunos analistas consideran que la designación de Vargas Lleras obedece en primer lugar a dar un mensaje al electorado, a ése que duda ante las aseveraciones de Uribe sobre tildar al mandatario como proclive a acatar los designios de la guerrilla. No pocas veces Uribe catalogó a Santos como un socio de los “narcoterroristas” y de la “dictadura castro- chavista”. Recientemente lo hizo cómplice de lo que él considera como “un atentado a la libertad en Venezuela”. Vargas Lleras, quien tuvo que salir al cruce de acusaciones que lo ligaban a los paramilitares, según dijera la columnista del diario español El Mundo Salud Hernández Mora, “Con su elección, Santos confía en enviar un mensaje al electorado más escéptico frente al proceso de paz: que tienen la garantía de que no entregarán más de lo justo porque Vargas Lleras no lo permitiría” escribió Hernández, y citando a María Elvira Samper, analista de Rcn radio, sugirió que Vargas “Representa una facción de la 'mano dura'” que tiene sus reservas sobre las conversaciones de paz.
Los dilemos de la izquierda. Al igual que la derecha, pareciera que todo el arco de la izquierda apuntara a las legislativas que se desarrollarán en marzo, pero yendo por caminos separados. El derechista Centro Democrático apuesta muy fuerte a conseguir una cantidad importante de bancas con la lista que encabeza Álvaro Uribe. Mientras el candidato presidencial del uribismo no despega, tampoco la izquierda pudo unificar una propuesta única para las presidenciales. Según los últimos sondeos tanto la candidata presidencial por el Polo Democrático Alternativo (PDA) Clara López, como el precandidato por la Alianza Verde Enrique Peñalosa, llegarían a obtener un 6 % de los votos, mientras que la candidata Aída Abello de la Unión Patriótica los seguiría más abajo. Hay dos elementos principales que están jugando en contra para que la izquierda en sus tres expresiones pueda unificarse en la actualidad, y traccionar detrás de sí a esa masa crítica de virtuales votantes en blanco. Una es la lentitud con la que vienen desarrollándose las conversaciones en La Habana, y otra el proceso de destitución y revocatoria que tiene que enfrentar el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro. Frenada su destitución por cautelares, Petro en abril tendrá que convalidar con el “NO” la revocatoria que un sector de la derecha bogotana promovió mediante la recolección de firmas. Se podría afirmar que todo el sector político de Petro más que estar concentrado en ambas elecciones, está mucho más pendiente de evitar que el alcalde sea destituido y que tampoco sea efectiva la pérdida de derechos políticos que propusiera el procurador general Alejandro Ordóñez. Por su parte, la candidata presidencial de la Unión Patriótica Aída Abello denunció intimidaciones de la banda criminal “Los Rastrojos”. En un panfleto dicha organización de ultraderecha les sugiere a sus propios integrantes que está dada “la orden perentoria y explícita para neutralizar a los candidatos al Senado y la Cámara que hoy están en campaña y especialmente por la cabeza de Aída Abello, Omar Calderón, Carlos Lozano y Jaime Caicedo”. En la amenaza, afirman que hay recompensa de hasta 50 millones de pesos por “las cabezas” de cada uno. “Ya está la orden para empezar el plan pistola y se nos informó que algunos de ellos andan sin protección del Estado y nos dieron las coordenadas de su itinerario. Se van del país o los acabamos” expresó la banda criminal.
Lo anteriormente señalado pone sobre el tapete un debate que todavía no se encuentra saldado en absoluto, y es qué oportunidad tiene la izquierda de presentarse a elecciones, y mucho más qué posibilidades tiene de llevar adelante una gestión gubernamental. Tal vez la tendencia creciente hacia el voto en blanco habría que leerla por ese lado.


1 comentario:

Maximiliano Fernandez dijo...

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