2013/04/21

Cuando cierta izquierda juega de wing derecho


Extraña presencia
Codo a codo. Compañías impensadas en una marcha con dirigentes de izquierda.
Que sectores de la izquierda marchen contra un gobierno no resulta ninguna novedad, ya que precisamente la movilización es una de las principales prácticas de este sector político de la sociedad en tiempos de democracia. Por lo demás, resulta saludable que así suceda, cuando un gobierno se olvida o hace todo en contra de los que menos tienen. Lo que no resulta para nada verosímil es que la izquierda lo haga junto a la derecha más retrógrada y a los sectores más conservadores de la sociedad, como fue la marcha del “18A”, que bajo el lema de ir contra la reforma judicial, expresa a todo un sector de la sociedad que si bien en la última década tuvo una gran bonanza económica, cree que eso es más por méritos propios que por políticas que apuntalaron sus posibilidades de consumo. Marchó principalmente aquel que dice que “paga sus impuestos” y no quiere que se “mantenga más a los vagos”, y que “los derechos humanos son solamente para los delincuentes”. Todas frases que expresan un sentido común que se reproduce a diario, a través de lo que los grandes medios insertan en la vida cotidiana, y convierten en vox pópuli. Una movilización, la del jueves, donde pudieron verse pancartas con leyendas como: “No queremos marxismo en la Argentina” o “Kirchnerismo=Comunismo”, o que entre los que marcharon haya habido uno que con aerosol negro pintara sobre la placa de un desaparecido: “Viva Videla”, a pocos metros de Plaza de Mayo. A diferencia de los pasados 8N y 13S, esta vez pudo verse a figuras políticas partidarias, que también fueron convocantes, y lo preocupante es que bajo el pretexto de luchar contra un gobierno que supuestamente atropella los derechos ciudadanos, también hayan sido parte de la jornada sectores que se dicen de izquierda, mucho más cuando lo que está en juego no son los derechos de la ciudadanía en general sino el privilegio que algunos sectores del Establishment pueden perder, con la reforma de un Poder Judicial que no se distingue para nada del de las noches más oscuras de nuestra historia.
No siempre los partidarios de las izquierdas pueden hacer coincidir sus posiciones teóricas o sus finos análisis, con la práctica que debieran llevar adelante, si es verdad que se plantean como objetivo principal, transformar la sociedad en beneficio de los que en el reparto de la torta capitalista resultan los más perjudicados. O para decirlo con otras palabras, ser el soporte que permita a esos sectores, principalmente los trabajadores, avanzar hacia una sociedad más justa.
En la actualidad representada por los diversos procesos suramericanos, y en particular el de la Argentina, no siempre la comprensión de los mismos se encuentra apuntada en relación con determinadas medidas o acciones de gobierno que favorecen a los sectores populares, o la profundización de derechos democráticos, sino que muchas veces son vistos como una simple argucia que pretende enmascarar o prevenir un verdadero proceso de liberación, el cual para determinados sectores de izquierda, se ve colapsado por los llamados gobiernos progresistas, o “populistas” cuando son nombrados en sentido peyorativo.
Si bien el gran espectro de la izquierda argentina que no comparte ninguna simpatía con respecto al Gobierno puede coincidir en un diagnóstico similar, los que conocen de cerca las diferentes metodologías de ese espacio político afirman que en lo concreto lo que más les cuesta es encontrar puntos de coincidencia en la práctica, y que al no hacerlo terminan en una crítica permanente del accionar del otro.
Días previos al 18 pudo verse en las redes sociales, como a través de un comunicado del Nuevo MAS, afirmando que no apoyaban el cacerolazo, por considerarlo gorila y expresión de una disputa en las alturas, marcaban diferencias con otras expresiones como son el Partido Obrero y Libres del Sur, a lo que desde el PO le contestaban en forma de chicana que el Nuevo MAS era filo K y que serían los próximos invitados al programa 6-7-8. Lo cierto, por lo que Miradas al Sur pudo saber, es que entre estos sectores políticos, existen sustanciales diferencias metodológicas en cuanto a lo que concierne al trabajo sindical, principalmente en los gremios estatales, y a la labor de ayuda a los inundados particularmente en la ciudad de La Plata. Mientras unos pretenden realizar un trabajo sindical sistemático, acusan a los otros de hacerlo solamente con fines electorales, y que esa es una razón también para convocar al cacerolazo junto a un espectro político principalmente enrolado en la derecha.
En dialogo con Miradas al Sur, un referente del Partido de la Liberación también de La Plata, le expresó a este medio que ellos son bien conscientes de quién es el enemigo principal del pueblo argentino, y que por esa misma razón esa fuerza no podría apoyar nunca una movilización convocada por grupos monopólicos en contra de un gobierno que está tocando algunos resortes principales del poder económico, aunque a su vez tenga algunas limitaciones para poder llevar adelante una verdadera transformación de la estructura del capitalismo dependiente.
Este cronista recordaba una frase de Marx pronunciada ante la muerte de Lasalle: “Aunque tuviéramos muchas diferencias, nuestros enemigos eran los mismos”.

1 comentario:

Comandante Cansado dijo...

Por eso ganan los que no fueron a la marcha (yo decía algo así en el útimo post). Saludos.