Toda teoría sobre el psiquismo, siempre es una teoría sobre la ideología. Sobre cómo adecuar mejor la subjetividad a las reglas de juego imperantes o alternativas.
El psicoanálisis
bien entendido implica un proceso de deconstrucción de esas subjetividades
impuestas, pero, ratifico el pero; hoy se ve más una tendencia a confirmar un
liberalismo extremo que, muy lejos del desarme de la ideología termina
agarrándose muy bien a ella.
Decía Oscar
Masotta que la experiencia analítica no debe aferrarse simplemente a la cura sino
en hacia dónde conduce al sujeto. A diferencia
del análisis, la terapia conduce a lo peor, en palabras de Lacan.
Toda revolución
teórica como la freudiana, si no se la profundiza correctamente puede ser
recuperada para usos superfluos y hasta contrarios. En el marxismo pasó con el
revisionismo que le extirpó su originalidad.
Toda teoría del
psiquismo es una teoría de la ideología
No hay teoría del
sujeto que no diga, al mismo tiempo, cómo debe el sujeto vivir con los otros.
El conductismo: el sujeto debe adaptarse a estímulos. La psicología positiva:
el sujeto debe optimizar su bienestar. El cognitivismo: el sujeto debe corregir
sus distorsiones. El psicoanálisis de la Ego psychology: el sujeto debe
fortalecer su yo para mejor negociar con la realidad. Todas son teorías de la
ideología porque todas proponen una norma de subjetivación.
Freud lo sabía.
Por eso no fundó una psicología, fundó una praxis. El psicoanálisis no es una
teoría del psiquismo que después se aplica: es una experiencia que produce
teoría, y esa teoría es sobre lo que resiste a toda adaptación. Lo inconsciente
no es un mecanismo que hay que arreglar: es la hiancia por la que el sujeto no
coincide consigo mismo. Y esa hiancia no se cierra ni con cura ni con terapia.
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