2013/06/23

Ecuador. Alerta contra la amenaza militar

Rafael Correa advirtió sobre la posibilidad de un intento destituyente por parte de las Fuerzas Armadas ecuatorianas.


Durante su habitual y sabatino Enlace Ciudadano, en el cual el presidente Rafael Correa informa sobre la actividad gubernamental de la semana, esta vez desde el cantón Atahualpa en la provincia El Oro, el mandatario alertaba a la población el pasado 15 de junio sobre un posible intento destituyente por parte de cierta oficialidad descontenta de las Fuerzas Armadas, debido a enfrentarse el gobierno a ciertos privilegios de ese sector, que se hacen con fondos que pertenecen al pueblo ecuatoriano.
Correa reiteró su decisión de recuperar un terreno que el Club de Oficiales de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) vendió en 12 millones de dólares de manera ilegítima, explicando que ese predio será utilizado para la construcción de edificios públicos en beneficio de la población, por lo cual solicitó revertir esa operación e hizo un llamado a los jóvenes oficiales a cambiar esta realidad en las Fuerzas Armadas. “Si no se devuelve este terreno tengo la capacidad de deshacer el Club y por ley todo pasará al Gobierno, no permitiré que, sin hacer nada, un Club de Oficiales tenga 12 millones de dólares que podrían significar Escuelas del Milenio para ocho mil estudiantes”, dijo Correa, agregando también que hay otras tierras que están en manos de los militares que deberán pasar a manos de campesinos, y otras que se deberán utilizar para ejecutar programas de viviendas para los soldados.
El mandatario aseguró que había recibido varias amenazas por este plan y por lo tanto le pedía a los oficiales jóvenes y a las tropas que no se dejen engañar para cometer otro eventual 30 de septiembre. Esta advertencia de Correa se produce dos semanas después de que el Ejecutivo anunciara también la modernización de las FF.AA.
Según expresara la Ministra de Defensa de Ecuador, María Fernanda Espinosa, a cargo de la reestructuración y modernización de las fuerzas armadas de su país, la actual transformación que viene llevando adelante la denominada Revolución Ciudadana, implica simultáneamente un cambio sustancial en las instituciones castrenses ya que “además de su misión fundamental de defender las soberanías y la integridad territoriales, son instituciones protectoras de derechos y libertades, que contribuyen de manera decidida al desarrollo integral de la nación”, sostuvo Espinosa, tras la firma de un acuerdo de cooperación entre su cartera y el Instituto de Investigación para el Desarrollo de Francia. La misión de las fuerzas armadas en tiempos de paz será el principal pilar de trabajo, y es por esta razón que la Ministra de Defensa le presentará en breve una propuesta detallada al presidente Rafael Correa. De todas formas, el mandatario ya sostuvo algunas reuniones preliminares con Espinosa para ir interiorizándose del tema, y expresó que “se deberá analizar para qué necesitamos misiles, tanques, submarinos en esta etapa histórica. Especialmente, cuando, por primera vez, el país tiene fijados los límites territoriales con sus vecinos. Incluso, con Costa Rica, país con el cual tenemos límites marítimos”, sosteniendo luego que “se deberán estudiar los verdaderos riesgos de la nación para contar con este tipo de material bélico y luego se tomará una decisión”.
Esta propuesta viene a desarrollarse tras asumir Correa, su tercer mandato consecutivo el pasado 24 de mayo, intentando darle a las fuerzas armadas una forma cada vez más acorde a la nueva Constitución de Estado sancionada en 2008.
Si bien los nuevos tiempos del continente reclaman instituciones castrenses para la paz, y buena convivencia regional, cosa que quedó más que manifiesta durante los primeros días del mes, cuando varios mandatarios respondieron con un enérgico repudio a la solicitud del presidente colombiano Juan Manuel Santos de que su país ingresara a la OTAN, no hay que obviar que las fuerzas armadas cumplieron históricamente en el continente un rol desestabilizador de la institucionalidad democrática, y específicamente en Ecuador un estatus beligerante con respecto a países vecinos, particularmente Perú.
Tras finalizada la Guerra del Chaco en 1935, entre Bolivia y Paraguay, la mayoría de las fuerzas armadas de los países suramericanos, no realizaron enfrentamientos bélicos entre naciones. La excepción a esta regla fue la de los ejércitos de Ecuador y Perú, quienes por un antiguo conflicto limítrofe lo hicieron en la denominada Guerra peruano-ecuatoriana de 1941, la intervención armada de Ecuador en Falso Paquisha en 1981, y la Guerra del Cenepa en 1995. Otra excepción fue la Guerra de Malvinas aunque de diferente magnitud. En 1998 se firmó en Brasilia el Acuerdo Definitivo de Paz entre Ecuador y Perú y se puso fin al conflicto limítrofe.
Además, en Ecuador se produjeron golpes de Estado que instauraron dictaduras militares, las principales durante los años 1876-1883; 1935-1938; 1947; 1963-1965; 1972-1979. La crisis política de enero de 2000, que terminara con el mandato del por entonces presidente Jamil Mahuad, surgió de un movimiento integrado por un sector rebelde del ejército, junto a la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie). Tras el putsch, se consituyó un gobierno provisorio de Salvación Nacional, en el cual confluían el por entonces coronel Lucio Gutiérrez y el líder indígena Antonio Vargas, pero duró menos de un día, ya que a instancia de los diplomáticos de Estados Unidos, los mayores funcionarios militares ecuatorianos se ubicó al vicepresidente Gustavo Noboa como presidente, y se arrestó a los líderes de la revuelta.
Por su parte, la asonada golpista de 2010 no fue protagonizada por las fuerzas armadas, sino por la Policía Nacional, y vale señalar que a partir del lunes 3 de junio, esta última retomó el control de la seguridad de la Asamblea Nacional, en reemplazo de las Fuerzas Armadas, institución que mantuvo esta misión después de los hechos del 30 de septiembre de 2010. Según informaba el periódico digital El Ciudadano, la ministra María Fernanda Espinosa, tras la ceremonia de traspaso destacaba el papel de las Fuerzas Armadas y su profesionalismo en la protección del recinto legislativo. “A nombre del Gobierno deseo expresar un profundo agradecimiento”, dijo en ese entonces la funcionaria.

Sumak Kawsay. En el quechua ecuatoriano, estas dos palabras significan ni un mejor ni un peor vivir que el resto de la comunidad, y también eludir la prisa que lleva a querer mejorar obsesivamente el propio pasar. Vivir en consonancia con los otros y sin desvivirse por mejorarla, son los principios fundantes de lo que se denomina Buen Vivir. Como concepto, el Sumak Kawsay fue incorporado a la nueva Constitución ecuatoriana de 2008, y justamente en este principio fundante de la nueva Carta Magna, es hacia donde se apunta con la modernización y reestructuración de las fuerzas armadas, como instituciones al servicio del Buen Vivir.
La Agenda Política de la Defensa en Ecuador se elaboró en 2008, luego hubo una actualización en 2011 y “ahora estamos haciendo la nueva actualización para que empate, en el período 2013-2017, con el Plan Nacional del Buen Vivir” sostuvo la ministra Espinosa en diálogo con el diario El Telégrafo, agregando luego que “hay que entender que la actualización que se hizo en 2011 se efectuó en función de un nuevo marco constitucional, y en el que hay un punto de partida diferente: las Fuerzas Armadas dejan de ser ‘garantes de la democracia’ y pasan a ser actores que contribuyen a garantizar los derechos ciudadanos en el país” en donde tienen una función múltiple. Por una parte, el rol tradicional de la defensa de la soberanía territorial, que es parte del corazón de la función de las Fuerzas Armadas, mientras que otra responsabilidad mayor, según la ministra es “participar directamente en este concepto de seguridad integral, que pasa por la seguridad ciudadana y por una redefinición de los propios conceptos de soberanía”. Por otro lado, Espinosa señalaba que “la palabra militar es un verbo y un sustantivo a la vez, es una condición profesional y una vocación. El verbo militar es comprometerse, de militancia, en el que esa militancia es un compromiso con los destinos, el desarrollo y el bienestar del país, de las mayorías” ya que “las Fuerzas Armadas son actores que garantizan el bien común, son militantes del buen vivir” y que “empezando por eso es importante que esto se haga cuerpo dentro del pensamiento y las prácticas cotidianas de los militares”.
En el Artículo 158 de la Constitución de 2008 se señala que “las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional son instituciones de protección de los derechos, libertades y garantías de los ciudadanos”, y que “las servidoras y servidores de esas fuerzas se formarán bajo los fundamentos de la democracia y de los derechos humanos, y respetarán la dignidad y los derechos de las personas sin discriminación alguna y con apego irrestricto al ordenamiento jurídico”.
Vale señalar que en Ecuador existe el servicio militar obligatorio a la edad de 18 años durante un período de 12 meses, mientras que tanto para mujeres y hombres es posible el voluntariado en edades comprendidas entre los 15 y los 49 años.

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