2025/04/01

Sobre las ideas


 Toda idea. La que sea. No es su simple enunciado. Estamos acostumbrados a defender o denostar ideas a partir de lo que muestran en su superficie.

Toda idea es producto de un proceso de pensamiento que casi siempre desconocemos. Se puede defender algo a rajatablas sin saber que su confección no fue bien realizada.

Hoy el gran problema con las ideas no es su producto acabado sino la manera de producirlas. En el producto obviamos la producción. Hoy prima lo estético del producto acabado.

Aristóteles cuando funda la lógica parte si se quiere del mismo problema. Mientras que los sofistas podían realizar enunciados ingeniosos para ganar discusiones, el filósofo se preocupó en demostrar que ningún enunciado ingenioso por más verosímil que parezca, está exento de ser falaz.

Hoy vivimos en un universo relativista en el que cada uno puede sacar las conclusiones que quiera. Es el paradigma liberal. No está mal si esas conclusiones le sirven a un Robinson Crusoe, pero generan múltiples tensiones cuando la relatividad sobre lo real es compartida. Suponer una vida social sin cierta cohesión ideológica es sin dudas una utopía desestructurante.

2025/03/08

Wo Es war, soll Ich werden

 


Hace poco tiempo desperté en medio de la noche, y en ese momento, recordé las propiedades de una hierba aromática, de la cual no podía recordar su nombre. El olvido me demoró un poco el sueño. Tan es así que volví a despertar algunas horas después, resultándome imposible traer ese nombre a la memoria. Lo interesante fue que en ese segundo despertar, lo primero que intenté fue recordar cómo se llamaba la hierba. No hubo caso.

Por la mañana al levantarme seguía indagando en mi disco duro, pero el nombre no aparecía. Pocas horas después, haciendo ejercicios de piernas en el gimnasio, mientras pensaba vaya a saber en qué, apareció de golpe la palabra “tomillo”, sin pedir ningún permiso e incluso apartando del camino a eso que estaba pensando.

No fue la única vez que me pasó algo así. Pero en este caso el mecanismo del recuerdo me mostró de un modo muy elocuente,  la existencia de un proceso que sucede más allá de mi conciencia con un rigor casi matemático. En ese tiempo, mi cabeza estaba ocupada en desentrañar lo que Freud llamó el Ello. El olvido de ese nombre, me vino de maravilla.

Pocos días después, al despertar por la mañana, mientras me desperezaba, me vino a la mente, la imagen de un vaso blanco con forma de jarra, que había aparecido en un sueño. Ese vaso yo lo usaba rutinariamente hace casi veinte años atrás, y ya ni lo recordaba. Me sorprendió mucho  la imagen onírica y sobretodo saber que hay viejos archivos ocultos que se conservan casi indemnes.

También ese recipiente que sirve para beber, se sumó a corroborar al Ello freudiano y a los sueños hipermnésicos de la Traumdeutung.

En ninguno de los dos casos intenté hacer alguna interpretación. Lo que me resultó evidente fue principalmente su mecánica, su devenir.

Haciendo la salvedad de que el inconsciente freudiano, no coincide más que relativamente con el Ello, en tanto las dos tópicas si bien son diferentes, son a la vez complementarias, habría que decir que el primero es el resultado de la intervención del analista sobre el segundo, que tiene vida más allá del psicoanálisis.

Alguna vez Lacan dijo que: “El inconsciente no piensa, ni calcula ni juzga, lo que no le impide trabajar”. Esa frase me parece muy adecuada para entender ese proceso en el que las dos tópicas se complementan como los molinos y el viento en la generación de la energía eólica.

2024/12/06

El olvido y la creación

Cuando vivís leyendo y ya tenés unos cuantos años, es muy probable que muchas de las cosas leídas, hayan sido olvidadas. Olvidadas conscientemente, ya que tenía mucha razón Freud cuando se refería a que en los sueños aparecen elementos que conscientemente uno ni recuerda, pero persisten en el ello. La memoria hipermnésica. La cuestión es que esas lecturas olvidadas pueden reaparecer en mí, como una idea propia, como algo en el que yo soy su autor. Voy a dar como ejemplo algo que me ocurrió recientemente.


Hace unos meses me congratulaba con la idea de que había descubierto que hay cosas que no se pueden describir con palabras, pero que todo el mundo sabe de qué se tratan. El sabor del café es algo que, si no probaste, no podrías describirlo. Ponía como ejemplo que no se puede explicarle a un extraterrestre qué es el sabor del café. Lo tendría que probar. Me regocijaba con esa idea que incluso se la conté a dos viejos amigos.

Lo interesante al respecto es que hace dos días vuelvo a releer a Baudelaire en un texto en el que habla sobre el vino. Hace una feroz crítica al autor de una enciclopedia en la que éste, define al vino como un licor que fue inventado por el patriarca Noé. Según Baudelaire, este autor “muy célebre y además un gran tonto” no podría explicarle a un habitante de la Luna, qué es el vino. Lo leído es pornográficamente similar a mi gran idea. Mucho más cuando al releer el texto no me cupo la menor duda de que anteriormente lo había leído.

Como todo esto, el texto de Baudelaire, mi gran idea ingeniosa e incluso el olvido, son construcciones lingüísticas; siempre habrá diferencias.  El genial poeta francés pondrá como ejemplo al “divino” Hoffmann. Citará varios ejemplos del narrador alemán en el que éste definirá con rasgos muy poéticos a diferentes tipos de vinos.

Baudelaire también sabía que era imposible realizar ciertas definiciones, pero lo que valoraba al tildar de “divino” a Hoffmann es el acercamiento poético a ese vacío.

2024/10/14

La política del goce


 “Desde Freud el sadomasoquismo no sólo es analizable debiera ser disuelto” Oscar Masotta

Llevar adelante un severo ajuste económico, conlleva en las grandes masas, un gran sufrimiento, un gran esfuerzo. Un ajuste se ampara en necesidades estructurales, se esté de acuerdo o no con esa clase de políticas. No entraremos en ese debate.

Lo que se intenta subrayar es otra cosa. Es el hecho de que llevar adelante un ajuste feroz, implique en quien lo hace, disfrutar de ello y mostrarlo públicamente. Disfrutar del sufrimiento que se provoca, es la exteriorización de un desenfrenado sadismo que a su vez pretende que se transforme en el disfrute de los otros. Amplios sectores de la sociedad disfrutando del padecimiento del que disfruta la casta ejecutiva y a la vez padeciendo una situación que simultáneamente cree que servirá para resolver sus actuales padecimientos.

Sin contradecir ese postulado marxista de que la economía es lo que determina en última instancia, el conjunto de los diversos avatares de la vida social, nos gustaría incluir un nuevo elemento que, -se yuxtaponga, se mezcle o en todo caso actuando por andariveles distintos- sea capaz de contar con un poder de anclaje similar y de una importancia de la cual no se pueda obviar: incluiremos lo que podría denominarse como un modo específico de satisfacción pulsional, una infraestructura del goce.

Un entramado complejo en el que los diversos actores ocupan un lugar determinado en las relaciones de goce. A su vez esas relaciones se encuentran determinadas a partir de posicionamientos específicos en la gramática del fantasma.

Es importante para entender de qué se está hablando, pasarse por dos textos de Freud, a saber, La pulsión y sus destinos y Pegan a un niño. En ambos, el autor plantea una gramática similar. De acuerdo al tiempo verbal, -anclándose en determinado tiempo-  el sujeto se encuentra constituido en una relación específica con el goce.  Mientras que el sádico ejerce el verbo pegar de modo activo, el masoquista lo padece de modo pasivo.

Cuando la crueldad se celebra como un gol sobre la hora en la final de un mundial, ya no estamos sólo en la lógica económica. Ingresamos en una política del goce.

2024/06/17

Hablar solo

 

El que vive solo, tiene muchas más libertades. Entre ellas poder hablar solo. Eso seguramente no es propiedad exclusiva de los solitarios. Hablando solo se descubren cosas que, de otra forma, no son tan perceptibles. Por ejemplo, darse cuenta que quien habla, no es precisamente el que supone serlo. El que habla solo no puede darse el lujo de no aprender a escucharse.

De repente se me ocurrió una idea que no pude evitar decirla en voz alta. Al instante percibí que el que hablaba era mi padre. Y no precisamente por el contenido de la idea que tal vez él ni siquiera la hubiera compartido. El tono de voz, su modulación y la expresión gestual, eran quienes me indicaban quien hablaba.

2024/03/09

Viaje de un naturalista alrededor del Mundo


 Desde hace algunos años me adentré en la lectura de Charles Darwin y si se quiere me trastocó la cabeza. En todo caso esa lectura logró que alguien formado principalmente en la lectura de Marx y Freud pudiera encontrar una cantidad importante de nexos para articular un montón de piezas sueltas que si bien estaban desarrolladas por separado, resultaban algo difícil vincular, más allá de que siempre uno intenta unirlas con un resultado provisorio y que a uno mismo no lo termina de convencer.

Nadie desconoce a Darwin y muchos adhieren a sus ideas pero lo hacen a partir de sus grandes trazos gruesos. En todo caso ése era también mi caso. La relectura del  texto de Engels, El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre me sugirió comenzar a leer directamente a Darwin. Había que rastrear por ende, aquella  afirmación freudiana acerca de una de las más grandes heridas narcisísticas de nuestra especie.

Darwin vino a consolidarme. una posición filosóficamente materialista que uno acarrea desde hace más de 50 años. Hay conceptos como la Selección Natural que pueden ser utilizados por ejemplo en la economía y servir para entender el devenir histórico de la humanidad. Cualquier desviación o comportamiento humano con respecto al de los animales sólo puede encontrar en la selección natural su determinación en última instancia. El enigma de la Esfinge en el Edipo de Sófocles, un animal con ciertas dificultades anatómicas que si no es visto en su sola actualidad, se debiera desprender que es alguien que está mutando para alcanzar un nuevo equilibrio, si este último fuera posible.  Estas cosas me llevaron a pensar en que no sería descabellado desarrollar una biopolítica emancipatoria.

El Viaje de un naturalista alrededor del Mundo, es creo una obra imprescindible para cualquier lector profano con cierta formación intelectual.

2024/03/07

Comportamiento animal y humano

 

Lorenz y los gansos

Señalaba  en 1965 Konrad Lorenz , en el prólogo a su libro Comportamiento animal y humano, que la etología es “el estudio biológico del comportamiento de los animales”. Decía Lorenz que la misma es una ciencia relativamente moderna, ya que anteriormente la zoología no tenía en cuenta el estudio del comportamiento. Se indagaba sólo sobre la anatomía y la fisiología.

Si el estudio del comportamiento animal, tuvo por ese entonces alguna iniciativa, la misma se basó principalmente en la psicología humana que obviamente, no tuvo su punto de partida en las ciencias naturales sino en la filosofía.

 Por su parte esta influencia de la psicología tuvo dos fuentes de importancia. La purposive psichology inglesa de corte vitalista y el behaviorismo estadounidense de corte mecanicista.

Para la escuela inglesa, los “instintos”, a saber, las formas innatas de comportamiento, resultaban procedentes de un factor sobrenatural que necesariamente debía quedar  por fuera de cualquier estudio de base biológica. 

Para el conductismo norteamericano los instintos no existen ya que cualquier actividad animal no deja de ser una respuesta automática a estímulos externos. Son simples reflejos o reflejos condicionados.

De esta forma cualquier acto propio de una especie no puede ser englobado como una respuesta específica en torno a la selección natural, ni tampoco pueden explicarse así las diferencias morfológicas propias. Todo eso pasaría según Lorenz a constituir “una especie de tierra de nadie situada entre los dos frentes representados por las dos escuelas contrapuestas entre sí”.

Fueron según Lorenz, los zoólogos Charles Otis Whitman y Oskar Heinroth quienes por separado lograron establecer que las formas de comportamiento se corresponden a características propias, distintivas y permanentes de cada especie animal, ajustándose esas conductas a los sesgos morfológicos anatómicos de cada especie.

El comportamiento animal -de esta manera-, es propio a la conformación anatómica de cada especie. A lo largo de la evolución, los seres vivos desarrollan determinadas características para hacer frente a la selección natural. Son precisamente las ventajas que encuentra una especie en cierto comportamiento las que hacen que esas características vayan perfeccionándose.

Lorenz va a poner como ejemplo a los gatos, precisando el para qué de sus uñas curvas y puntiagudas. Se dirá que “para cazar ratones”, aunque señalaba  que esa no es una finalidad a priori, extranatural, sino que esas características las fue adquiriendo con el correr de su evolución genética en tanto debía contar con ellas para su sobrevivencia. De esta manera un comportamiento específico como cazar ratones puede y debe ser estudiado por la biología y no por ninguna rama que entienda ese comportamiento como algo determinado por vaya a saber qué causalidad ajena.

Si la biología es el estudio de determinados procesos materiales que rigen la vida, como por ejemplo los procesos químicos o fisiológicos, habría que decir que existen ciertos procesos materiales que aún no fueron descubiertos o que simplemente fueron esbozados e incluso rechazados en nombre de un cientificismo conservador. El caso de los descubrimientos freudianos por ejemplo.

Sobre el Ello

 


Nada de lo que Freud haya desarrollado puede ser entendido sin considerar que no hay Ello sin cuerpo ya que sin cuerpo no hay síntoma.

Freud probablemente haya reducido el Ello a su andarivel puramente verbal. Esta reducción obedece a ajustarlo a lo propiamente clínico. Pero cualquier impresión propia a los diferentes sentidos, como palpar, oler o visualizar no dejará de estar presentes en el trabajo del sueño.

En lo estrictamente clínico, lo importante del sueño es lo que el paciente puede relatarle al analista. Pero cualquiera sabe que en los sueños existen restos visuales que no necesariamente deben ser interpretados. El escenario del sueño es ese escenario construido a partir de los distintos escenarios en los que el sujeto desarrolla su vida. Una calle o una vivienda que obviamente a lo largo de los años se transforman, pero que conservan su identidad.

Ello no puede separase del cuerpo ni de esos escenarios. La ilusión de que el cuerpo no es lo mismo que el alma, es una ilusión puramente yoica. El síntoma es lo que nos lo recuerda insistentemente. El cuerpo de hoy tampoco es igual al de ayer pero cuando un perfume determinado irrumpe en nuestro olfato, su inmediato recuerdo nos puede hacer viajar decenas de años.