Señalaba en 1965 Konrad Lorenz , en el prólogo a su
libro Comportamiento animal y humano, que la etología es “el estudio
biológico del comportamiento de los animales”. Decía Lorenz que la misma es una
ciencia relativamente moderna, ya que anteriormente la zoología no tenía en
cuenta el estudio del comportamiento. Se indagaba sólo sobre la anatomía y la
fisiología.
Si el estudio del comportamiento
animal, tuvo por ese entonces alguna iniciativa, la misma se basó
principalmente en la psicología humana que obviamente, no tuvo su punto de
partida en las ciencias naturales sino en la filosofía.
Por su parte esta influencia de la psicología tuvo
dos fuentes de importancia. La purposive
psichology inglesa de corte vitalista y el behaviorismo estadounidense de
corte mecanicista.
Para la escuela inglesa,
los “instintos”, a saber, las formas innatas de comportamiento, resultaban
procedentes de un factor sobrenatural que necesariamente debía quedar por fuera de cualquier estudio de base
biológica.
Para el conductismo
norteamericano los instintos no existen ya que cualquier actividad animal no
deja de ser una respuesta automática a estímulos externos. Son simples reflejos
o reflejos condicionados.
De esta forma cualquier
acto propio de una especie no puede ser englobado como una respuesta específica
en torno a la selección natural, ni tampoco pueden explicarse así las
diferencias morfológicas propias. Todo eso pasaría según Lorenz a constituir
“una especie de tierra de nadie situada entre los dos frentes representados por
las dos escuelas contrapuestas entre sí”.
Fueron según Lorenz, los
zoólogos Charles Otis Whitman y Oskar Heinroth quienes por separado lograron
establecer que las formas de comportamiento se corresponden a características
propias, distintivas y permanentes de cada especie animal, ajustándose esas
conductas a los sesgos morfológicos anatómicos de cada especie.
El comportamiento animal
-de esta manera-, es propio a la conformación anatómica de cada especie. A lo
largo de la evolución, los seres vivos desarrollan determinadas características
para hacer frente a la selección natural. Son precisamente las ventajas que
encuentra una especie en cierto comportamiento las que hacen que esas
características vayan perfeccionándose.
Lorenz va a poner como
ejemplo a los gatos, precisando el para
qué de sus uñas curvas y puntiagudas. Se dirá que “para cazar ratones”,
aunque señalaba que esa no es una
finalidad a priori, extranatural, sino que esas características las fue
adquiriendo con el correr de su evolución genética en tanto debía contar con
ellas para su sobrevivencia. De esta manera un comportamiento específico como
cazar ratones puede y debe ser estudiado por la biología y no por ninguna rama
que entienda ese comportamiento como algo determinado por vaya a saber qué
causalidad ajena.
Si la biología es el
estudio de determinados procesos materiales que rigen la vida, como por ejemplo
los procesos químicos o fisiológicos, habría que decir que existen ciertos
procesos materiales que aún no fueron descubiertos o que simplemente fueron esbozados
e incluso rechazados en nombre de un cientificismo conservador. El caso de los
descubrimientos freudianos por ejemplo.