2007/10/21

¿Vigencia de Marx? 2da aprox. El sujeto proletario.

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Cuando Marx definió al proletariado como una clase social capaz de transformar la sociedad de una forma inédita, es decir no como una prolongación natural de esta sociedad, sino como subversión ininterrumpida de lo dado, no se equivocó en absoluto.
Los obreros eran y aún lo siguen siendo, los productores de todas las riquezas sociales, y por su lugar en las relaciones de producción son la única clase contradictoria a quienes viven del trabajo ajeno, es decir la burguesía.
La clase obrera hoy no posee la potencialidad de ruptura que había vislumbrado Marx, pero no porque este se haya equivocado, sino porque sus enemigos lo entendieron muy bien a esto y realizaron todo un proceso de desarticulación del sujeto proletario, manteniendo su potencial productivo a pesar de la incorporación cada vez mayor de tecnologías avanzadas. La burguesía no es tal sino explota para sí, a los que lo único que poseen es fuerza de trabajo para vender. No desaparecieron las dos clases contradictorias, ni desapareció el modo de producción capitalista, lo que hoy no se presenta como evidencia, es el antagonismo que pueda producir una ruptura radical de la sociedad.
Tras los triunfos de las revoluciones socialistas en el siglo XX, los capitalistas entendieron sus riesgos y a partir de los mismos supuestos de Marx, trazaron un plan de desarticulación global de las fuerzas revolucionarias tanto sociales como políticas así como también infiltraron las ideas de las vanguardias ideológicas.
La unidad obrera plasmada en grandes concentraciones fabriles y urbanas hoy no es tal.
El tiempo necesario para la formación de organizaciones clasistas fue roto por la precariedad, y la unidad, por la creciente desocupación y marginación, dando lugar a la conformación de una cada vez mayor franja que podemos denominar sin ningún modo peyorativo: lumpenproletariado.
Es sabido que este sector de la sociedad desde El Manifiesto, es un sector retrógrado y factible de unirse por limosnas con los que sostienen el poder, y que a su vez, no tienen la más mínima voluntad de unirse al resto de los sectores populares ya que los ven negativamente, cosa que a las clase dominantes obviamente les conviene ya que ellas no están en su panorama visual, ya que las estructuras urbanas están diseñadas actualmente para que determinados sectores sociales no se crucen en la vida diaria.
Los trabajadores activos y productivos hoy no se ven a sí como proletarios ya que el sentido común imperante hace que ellos mismos se auto vean como sectores medios con ciertos privilegios.
Por otro lado los medios masivos fueron desarrollando en las masas un alto nivel de individualismo y de renegación de cualquier cambio posible, haciendo que nadie ya sueñe con un mundo mejor. Por otro lado desde las izquierdas mismas la idea de vanguardia pasó a ser parte de una blasfemia que hay que erradicar, y de esa forma lo único que se produce es tranzar con la mediocridad reinante.
Todo esto da la impresión de ser una cruel pesadilla de la que uno pareciera no poder despertar nunca. Tal vez nunca despertemos, pero de lo que estoy seguro es que Marx no se equivocó en absoluto. Tal vez los marxistas posteriores (salvando honrosas excepciones como Lenin por ejemplo), no tuvieron la agudeza que tuvo él, para analizar la sociedad y marcar un rumbo liberador efectivo. De todas formas no es posible descartar que esto suceda y que la esperanza resurja.

2007/10/18

¿Vigencia de Marx? 1ra. Aproximación.


Si el legado de Marx, se interpreta tan sólo como una propensión a descubrir y plantear un camino de liberación de las masas, tan sólo porque de esa forma, se es más humano, y a la vez más justo, lo único que se produce es una inscripción del discurso marxista en una variante casi religiosa y por otro lado emparentada con la moral cristiana.
El marxismo a mi entender no es ni un humanismo ni un determinismo inefable de la sociedad en su proyección comunista.
El marxismo es una teoría de tipo científica que vuelve inteligible la totalidad de las relaciones sociales, tanto en la época de Marx, como en la antigüedad y también el presente, y es por esto mismo que permite el desarrollo de perspectivas viables a partir de lo existente.
El programa comunista estaba indisolublemente asociado a la teoría del materialismo histórico, hasta hace poco tiempo, y esto era producto de la existencia de un sujeto social proletario que era capaz de llevar adelante las transformaciones necesarias de la sociedad.
Desde la caída de los socialismos llamados reales, y la deconstrucción del sujeto proletario por parte de la burguesía, no es que se haya caído en una gran derrota política, social e ideológica sino que también se cayó, y principalmente, estoy convencido de ello, en una gran derrota en el campo de la teoría y la filosofía.
El revisionismo teórico se impuso más que nunca, y todos los supuestos intelectuales de izquierda intentaron corregir y superar las desviaciones de antaño, casi como intentando poner a tono la teoría con el sentido común hegemónico. Ahora se trataría de horizontalismo, democracia, no dictadura revolucionaria y de esta manera desembocar en un liberalismo socialista donde todos tienen la verdad, olvidando que la verdad sólo es posible a partir de una práctica teórica rigurosa inscripta en relaciones de fuerza sociales y concretas.
El marxismo no perdió en absoluto su capacidad de hacer inteligible la sociedad, ni tampoco la posibilidad de trazar estrategias concretas a partir de lo existente, pero si perdió en esta etapa la visualización efectiva de una sociedad de iguales, y no porque esta no sea posible, sino porque en la actual relación de fuerza, esto implica un esfuerzo de producción teórica despojada de prejuicios humanistas y religiosos.
Que la interpretación marxista de la sociedad actual no implique el planteo de la Revolución, no es un desmedro ni de la teoría ni tampoco del proyecto revolucionario.
Encontrar la racionalidad del actual capitalismo, sólo es posible a partir de la teoría de Marx.